Invocando a la espada sagrada - Capítulo 489
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489: Capítulo 489: De Corazón A Corazón 489: Capítulo 489: De Corazón A Corazón Editor: Nyoi-Bo Studio Para Rhode no era raro tener a alguien del sexo opuesto acompañándolo durante la noche, pero sintió una paz y tranquilidad sin precedentes estando con Christie.
El pequeño cuerpo de la niña lo abrazaba y, a través de su delgado pijama, Rhode podía sentir su frágil cuerpo, como el de una lamentable muñequita hecha de Cristal.
Christie puso su mano sobre el pecho de Rhode y lo miraba con unos ojos claros y redondos que siempre emanaba un gran cariño hacia él.
Rhode no tuvo ningún pensamiento obsceno sobre ello.
No era porque a Christie le faltara carisma.
De hecho, aunque era joven, su cuerpo en desarrollo también desprendía un encanto juvenil y seductor.
Sin mencionar que siempre había tenido una cara hermosa y actuaba de forma gentil.
Antes de sentir lujuria hacia ella, tuvo un sentimiento que jamás lo había ocupado.
Quería protegerla y acompañarla, y deseaba que pudiera crecer sana y felizmente…
A Rhode le sorprendió pensar esto porque nunca se había sentido así por una mujer, ni siquiera Marlene o Canario.
Este sentimiento era aún más complicado al tener a Christie en frente.
Como si…
fuera su hermana menor.
Después de esa noche, Christie insistió en«supervisar» el trabajo y descanso de Rhode, y él no pudo hacer nada al respecto.
Para que Christie no se durmiera tan tarde y su salud se viera afectada, Rhode no tenía más opción que dejar su papeleo para descansar con ella.
«Su condición se veía mejor que antes».
Sintiendo su cálido y pequeño cuerpo en sus brazos, Rhode pensó.
Cuando conoció a Christie era casi un saquito de piel y huesos.
Pero ahora su piel parecía brillar y estaba en mucha mejor condición, lo que era una buena señal.
Pero Rhode no podía evitar preocuparse cada vez que pensaba en los misteriosos poderes que había dentro de ella.
Después de todo, no sabía cómo podrían afectarle.
—¿Rhode…?
—La suave voz de Christie sonó en sus oídos.
La chiquilla siempre había tenido una voz suave, como si cada palabra le exigiera usar mucha fuerza.
No era por problemas de salud, sino porque la niña no estaba familiarizada con cómo hablar después de haber estado encerrada en el pueblo Risco Alto por tanto tiempo.
Para un humano normal, hablar no podría ser más fácil, pero a Christie le costaba descubrir cómo hablar normalmente de nuevo.
Por esto no podía hablar bien a menudo, y siempre pausaba y dudaba entre palabras.
Al principio, Rhode estaba un poco preocupado, pero poco a poco se fue acostumbrando a su forma de hablar.
—¿Qué ocurre, Christie?
—Rhode acarició el sedoso cabello de la niña y la miró a los ojos, mientras que ella los entrecerró de la comodidad y alzó la cabeza.
—Deberías dormir…
Rhode…
Es muy tarde…
Debes dormirte…
temprano…
—No te preocupes, Christie.
Cumpliré mi promesa —aseguró Rhode y sonrió con amargura, ya que Christie sonaba como si estuviera regañando a un niño.
En efecto, Rhode se había comportado como un niño obediente frente a Christie los últimos dos días.
Se levantaba y ordenaba los informes de inteligencia apenas ella se dormía, ya que sabía que la chiquilla no podría vigilarlo por la noche debido a su débil cuerpo.
Pero Christie no era tonta y había ideado una forma de cuidarlo.
Rhode le dio unas palmadas en la espalda a Christie.
Se dio cuenta de que la había estado ignorando y también sabía que, como líder de hermandad, no podía estar a su lado todo el día.
Por otra parte, Christie no tenía la fuerza para ayudar a Rhode y los demás, lo que resultó en que se disociara de ellos.
Pero Christie no dejo de intentar.
Siempre buscaba tareas que pudiera hacer y por eso había tomado la iniciativa de cuidar de Rhode.
Esperaba que pudiera ser útil, y no alguien que siempre tuviera que ser cuidado por otros.
Debido a su espantosa niñez, sería acertado decir que la niña sabía mejor que nadie que las cosas buenas no caían del cielo.
Trabajaba muy duro en lo que podía para ayudar a Lapis con sus diseños, o hacía recados para las demás personas del fuerte.
Sin embargo, estas tareas eran muy insignificantes para ella.
Además, Rhode también sentía que Christie no estaba satisfecha.
No le preocupaba que se sintiera derrotada, sino que la chiquilla hiciera algo extremo que su cuerpo no pudiera aguantar.
—Christie, ¿cómo te ha estado yendo en el fuerte?
—Rhode bajó la cabeza y le habló suavemente, a lo que Christie asintió ligeramente.
—Bien, Rhode…
Todos me tratan…
bien…
Está la hermana Chicle…
Ella está dispuesta a ser mi amiga…
—Es bueno que hagas amigos aquí.
—Rhode se sintió aliviado después de escuchar sus alegres palabras.
Rhode le pidió a Chicle que se llevara bien con Christie, ya que de todos los del fuerte, ella era la más cercana en edad.
Además, Rhode sabía que aunque Chicle era grosera, tenía un buen corazón.
Asimismo, tanto Chicle como Canario tenían curiosidad por esta pequeña chica que se veía casi igual a Rhode.
A juzgar por el tono de Christie cuando mencionó a Chicle, Rhode pudo ver que a ella también le caía bien y eso era lo mejor que podía esperar.
—Pero…
espero estar con…
Rh…
—Christie murmuró pero antes de poder terminar de hablar, se rindió ante la tentación del demonio del sueño.
La pequeña cerró los ojos lentamente y se durmió profundamente.
Rhode le acarició el cabello dulcemente y supo lo que la niña estaba a punto de decir.
Era un deseo inocente…
Pero Rhode sabía que no podía concedérselo, al menos ahora.
¿Y la próxima vez?
¿Podrá dárselo entonces?
Rhode cerró los ojos subconscientemente y él también se durmió.
Todo estaba negro.
Rhode observó la vasta e indistinta oscuridad.
Su consciencia estaba un poco borrosa y todo el mundo parecía estar envuelto en una oscura y misteriosa niebla…
Al siguiente instante, la niebla se desvaneció y fue reemplazada por un nuevo paisaje.
—Esto es…
—Rhode abrió los ojos con sorpresa.
El oscuro cielo se extendía infinitamente mientras que la árida tierra estaba libre de cualquier ser viviente, y los árboles muertos eran tan desagradables como una horca deforme.
Rhode frunció el ceño porque nunca había estado aquí.
Mientras tanto, algo parecía llamarle.
Levantó la cabeza y descubrió una enorme torre redonda que había salido de la nada.
Las escaleras subían en espiral a su lado, hasta la plataforma que había en la cima.
El viento helado sopló suavemente en su oreja y lo invitó a subir.
Rhode subió las escaleras de caracol.
Parecía que esta torre no era tan alta, por lo que vio después de llegar arriba.
Además, el concepto de tiempo parecía ser indistinto, ya que Rhode no podía recordar por cuánto tiempo había estado caminando.
En definitiva, llegó a la parte superior y entró en razón.
Rhode vio una pequeña figura que lo sorprendió.
Un vestido negro de encaje, elegante, lujoso y de alta costura envolvía a la figura.
Su sedoso y largo cabello negro se movía con el viento, y un lazo escarlata adornaba su delgado y blanco cuello.
Rhode no desconocía ese rostro…
Era el suyo.
O el de Christie.
—¿Christie?
—Rhode abrió los ojos ante la extraña imagen y avanzó medio paso para evaluar a la niña con cuidado.
Sin importar de quéángulo la viera, debía ser Christie, que se había dormido junto con él.
Pero se percató rápidamente de las diferencias.
A diferencia de la gentil y adorable Christie, esta chiquilla emanaba una presencia opresiva y sin precedentes.
Se paraba como si fuera la dictadora de este gélido mundo.
Su resolución era absoluta y nadie podía amenazar o cambiar su posición.
Innumerables rayos se balanceaban bajo sus pies, como dándole una cálida bienvenida a su maestra o, tal vez, siendo incapaces de escapar de las manos de esta tirana.
—¿Quién eres?
—Rhode se sorprendió un poco porque sintió que las cosas no andaban bien.
En este momento se percató de que estaba en un sueño muy realista.
Además, la apariencia de Christie lo había alarmado aún más.
Con su experiencia, sabía que esto no era nada bueno.
La chiquilla sonrió y abrió la boca como si estuviera hablando, pero Rhode no pudo escuchar nada porque el zumbido del viento pasó por sus oídos y bloqueó todo lo demás.
—No puedo escucharte.
¿Quién eres?
«Christie» sacudió la cabeza y avanzóágilmente.
Extendió las manos y se levantó los extremos de la falda para hacer una reverencia femenina.
Luego alzó la cabeza y lo miró a los ojos.
Entonces descubrió que la mayor diferencia de esta «Christie» eran sus ojos.
Ya no eran de color púrpura azulado, sino que tenía un par de pupilas púrpuras increíblemente hermosas.
Sus ojos parecían arder y tenían un brillo tenue que emanaba un seductor y misterioso encanto.
La niña sonrió con dulzura antes de extender las manos solemnemente para agarrar el brazo derecho de Rhode.
Alzó la cabeza y habló una vez más.
…
Pero Rhode no pudo escuchar su voz.
Podía escuchar el sonido de su ropa moviéndose, el susurro del viento y los chasquidos de las ramas del árbol muerto.
Pero no podía escuchar nada de la chiquilla.
Aunque podía ver que sus labios se movían, le era difícil leerlos.
A la niña no pareció molestarle que Rhode no la pudiera escuchar.
Terminó de hablar y le agarró el brazo antes de bajar la cabeza para darle un suave beso en el dorso.
Rhode sintió un ardor y su visión se distorsionó, como si un resplandor escarlata brillara en sus ojos.
Antes de que se diera cuenta, el mundo en el que estaba se derrumbó y quebró…
Tragado una vez más por la oscuridad.
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