Invocando a la espada sagrada - Capítulo 495
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- Capítulo 495 - 495 Capítulo 495 Enfrentamiento II
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495: Capítulo 495: Enfrentamiento (II) 495: Capítulo 495: Enfrentamiento (II) Editor: Nyoi-Bo Studio Al principio, Rhode no tenía intenciones de pelear con el grupo diplomático.
Después de todo, estaban en la Ciudad Dorada y sentía que debía respetar a Su Alteza Real Lydia.
Pero la ira explotó en el corazón de Rhode tan pronto como Tres empezó a gritar.
Rhode sabía que el parlamento del País de la Luz estaría mandando por ahí, pero nunca esperó que estos bastardos fueran a hacer una escena justo fuera de la Ciudad Dorada.
«¿En serio trataban al Reino Munn como una aldea?» Casi simultáneamente Rhode se percató de que era una excelente oportunidad para entender la actitud que Lydia tenía respecto al asunto entero.
Por esto, resopló y respondió sin vacilar cuando los soldados avanzaron hacia él.
Reconoció que la esgrima que estaban a punto de usar era la implacable Condena.
Además, tenían una fuerza élite y si Rhode recibía el golpe, perdería al menos la mitad de su vida aunque sobreviviera.
Ante esta idea, Rhode se enfureció de repente.
«¿Antes asesiné a tu parlamento entero más de mil veces y un par de patéticos perros como ustedes se atreven a atacarme?» Tres observó con los brazos cruzados cuando los dos ángeles guerreros avanzaron para detener a los soldados con sus picas.
Pero llegaron demasiado tarde porque ya habían blandido sus espadas contra Rhode.
Los autoritarios soldados habían bloqueado todas las vías de escape de Rhode.
Como dice el refrán «dos puños no les ganan a cuatro manos», Rhode definitivamente no podría defenderse solo con sus dagas gemelas.
Pero era una pena que siempre hubiera una diferencia entre la realidad y la imaginación.
Como Tres confiaba en que el joven de cabello negro no tenía donde esconderse y sin duda estaba perdido, Rhode se arrodilló y puso sus dagas al frente en posición entrecruzada.
Empujó hacia arriba y los soldados que venían de las cuatro direcciones chocaron con una pared invisible y rebotaron.
Rodaron unos metros antes de detenerse y no solo fue eso, ¡sino que Tres se percató de que las espadas de los soldados habían sido quebradas por completo!
Tres se quedó pasmado y sus despectivos ojos se encogieron cuando vio al joven de pelo negro con expresión rasposa.
Como miembro de la guardia de caballería, Tres poseía una esgrima de etapa maestra y sabía claramente lo que significaba esta escena.
Rhode no residió esquivar el ataque, sino que los bloqueó directamente.
Pero a Tres no le sorprendió que bloqueara ataques simultáneos de todas las direcciones porque cualquiera podía hacer eso con suficiente velocidad y experiencia.
Lo que lo dejó boquiabierto fue que los hiciera volar, ya que esto no solo quería decir que tenía más velocidad y experiencia que sus hombres, sino que sus poderes y habilidad para manejar su fuerza eran increíbles.Además, decía mucho el hecho de que hubiera sido capaz de vencer a cuatro soldados de la etapa élite.
Este joven debía estar en la etapa maestra o más.
Y esto fue lo que hizo que Tres se sintiera raro y confundido.
Tres había investigado los rumores de Rhode, especialmente después de la batalla del festival de verano.
El joven había derrotado a Barter, quien tenía una fuerza de la etapa maestra y se consideraba que estaba en la etapa legendaria.
Sin embargo, Tres se burló con desdén de este chisme porque no creía que un humano pudiera tener tal fuerza.
Sin mencionar que el surgimiento de Rhode fue muy extraño, ya que era como un meteorito que había aparecido frente a todo el mundo y no era lógico.
Esta vez Tres escaneo al joven de pies a cabeza y no detectó gran cosa que indicara que estaba en la etapa maestra, lo que respaldó su suposición.
La gente del R debió haber estado jactándose de la fuerza de Rhode.
«Hablar de un ser de 20 años con poder de la etapa legendaria…
Hmph, ¿a quién quieren engañar?» Pero ahora, Tres ya no pensaba que este chiste fuera gracioso.
Aunque fue solo un instante, cuando Rhode se defendió de sus hombres, él detectó una explosión de poder que tenían los espadachines de la etapa maestra.
Tal vez habría pensado que estaba alucinando si no hubiera confirmado que no era un sueño.
Pero ahora, los ensangrentados soldados que gruñían en el suelo alrededor de Rhode le aseguraban que no era un sueño.
Tres no podía ser culpado por cometer un error así.
Después de todo, Rhode solo era de nivel 40 y su fuerza seguía estando entre el pináculo de la etapa élite y el inicio de la etapa maestra.
Tres jamás esperó que Rhode fuera un fenómeno.
Aunque solo era de nivel 40, el nivel de su esgrima era de nivel 60 y estaba a punto de pasar a la etapa legendaria.
Sin mencionar que tenía tres equipos divinos que habían sido obtenidos por Marlene.
Solo el nivel de fuerza +3 del Ala Histórica era suficiente para elevar la fuerza de Rhode al equivalente de la de un gigante.
Además, el espíritu humano cautivo del Prisionero del Espíritu había subido todos los atributos de Rhode en +5.
Si no les hubiera mostrado piedad a los cuatro soldados desafortunados, tal vez se habrían convertido en carne molida bajo su descomunal golpe.
—Lo repetiré una vez más, Sr.
No-sé-cómo-te-llamas-ni-me-interesa —Rhode ignoró a los soldados que lloraban a su alrededor y giró las muñecas para enfundar sus dagas.
Alzó la cabeza y miró a Tres con una sonrisa complacida—.
Como ciudadano del Reino Munn, no estoy obligado a escuchar ninguna decisión u opinión de un grupo de idiotas de una mesa redonda que está a miles de kilómetros.
Rhode mostró una sonrisa brillante, tan encantadora que los dos ángeles guerreros casi quedaron embrujados.
Nunca esperaron que este hombre inexpresivo pudiera mostrar una sonrisa tan hermosa y cálida.
Si Marlene y el resto estuvieran presentes, definitivamente estarían en contra de esa decisión.
Tres frunció el ceño, ya que había perdido la oportunidad de capturar a Rhode porque los ángeles guerreros tenían sus picas listas y estaban frente a él.
Aunque Tres sí despreciaba al montón de bárbaros del Reino Munn, no tenían intenciones de resolver conflictos en el campo de batalla.
Aunque entendía más o menos las intenciones de la visita del grupo diplomático, sería un enorme problema que tuvieran una disputa agria ahora (aunque traicionar de forma política estaría bien).
Al principio, Tres pensó que siempre que usara el nombre del parlamento del País de la Luz, Rhode lo obedecería y se iría tranquilamente.
Y si la Ciudad Dorada tenía alguna objeción, jamás le reclamarían al parlamento.
¡Pero Tres no esperó que fuera tan difícil lidiar con el joven y que este incluso se atreviera a mutilar a la gente del parlamento en público!
Además, no podía entender su expresión.
Aunque Rhode mostraba una enorme sonrisa, Tres sentía el gélido desdén en su mirada.
Conocía esa mirada.
Cuando la gente del País de la Luz hablaba del Reino Munn, la mayoría tenía esta precisa expresión, pero eso tenía sentido porque el País de la Luz tenía más territorio que el Reino Munn y eran más fuertes que ellos.
Además, el reino todavía tenía sus creencias y adoraban al Dragón de la Luz, lo que era visto como ignorante y obsoleto por el País de la Luz.
El Reino Munn renunciaba a su orgullo como humanos, se arrodillaban ante un ángel e incluso adoraba a un dios que no debería haber existido.
«¿No tienen ojos para verlo por sí mismos?
En el País de la Luz, donde está el Dragón de la Luz, los humanos derrocamos su dictadura y entendimos la autoridad que merecemos.
Aun así, el Reino Munn sigue atado al pasado y no desea luchar por su libertad y sus derechos.
Los esclavos como ellos que se abandonan a sí mismos no merecen nuestro respeto».
Era común que esta expresión se reflejara en la cara de la gente del País de la Luz, pero era raro verla en alguien del Reino Munn.
Tres había visitado el reino con el grupo diplomático muchas veces, y entendía más o menos a la gente del lugar.
Había visto la mezcla de miedo, admiración, desdén, rabia y hostilidad que la gente tenía hacia el País de la Luz, pero era la primera vez que conocía a alguien como Rhode, que detestaba a la gente del país como si fueran gusanos.
No podía entender por qué este joven odiaría tanto, desde el fondo de su corazón, a un poderoso país como el suyo.
«¿Qué derecho tiene de menospreciarnos?
¿Qué autoridad tiene para menospreciarnos?
¿Qué razones tiene para menospreciarnos?» Tres no sentía que a Rhode le hubieran lavado el cerebro con el fanatismo de las creencias antiguas.
Pero fuera lo que fuera, no tenía sentido enredarse más porque la misión había fallado.
Había pensado en llevárselo en silencio, pero ahoraque se había convertido en una tormenta, la maldita arcángel seguramente fijaría sus miras en él y eso causaría otro enorme problema.
Tres tomó una decisión.
—¡Vámonos!
Bufó y se fue, mientras que los demás soldados lucharon por ponerse en pie.
Miraron a Rhode con odio y se fueron cojeando hacia Tres, sosteniéndose el uno al otro.
«Los perros siempre serán perros».
Rhode frunció el ceño al ver sus figuras haciéndose más pequeñas.
Luego su sonrisa desapareció por completo, y su expresión distante de siempre regresó.
Con este tanteo, Rhode obtuvo la respuesta que quería sobre la actitud de Lydia hacia el problema.
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