Invocando a la espada sagrada - Capítulo 496
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- Capítulo 496 - 496 Capítulo 496 Enfrentamiento III
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496: Capítulo 496: Enfrentamiento (III) 496: Capítulo 496: Enfrentamiento (III) Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando Tres y sus hombres se fueron, no se dieron cuenta de que alguien los observaba desde un elevado balcón de la Ciudad Dorada.
—Ju, ju, ju…
Esta vez creo que recibieron una lección memorable —Lydia cerró los ojos y se peinó su largo cabello mientras que Amund mostró al arcángel una sonrisa algo impotente—.
¿Esto en serio está bien, Su Alteza?
Aunque lo que el joven hizo no estuvo mal, su grupo diplomático definitivamente usará este incidente para causar alboroto.
Si eso sucediera…
—Entonces será genial, Ministro Amund —Lydia interrumpió las palabras de Amund con su mano izquierda.
Alzó la barbilla y admiró el infinito cielo azul—.
Ministro, ¿qué piensa que el Reino Munn significa para mí?
—¿Su Alteza?
—dijo Amund.
—¿Es solo un pedazo de tierra?
¿Un territorio?
¿Una herramienta para que luchemos por nuestra autoridad y posición?
¿O tal vez algo para disuadir al parlamento del País de la Luz?
Si me rindo con esta tierra, ¿qué camino tomarán ella y sus habitantes?
Y si ella me dejara a mí, ¿a dónde iría, como arcángel?
Amund bajó la cabeza y suspiró suavemente.
Aunque era un gran mago de la corte, rara vez se involucraba en política.
Pero esta vez, como el mayor confidente de Lydia, conocía muy bien la situación.
Los payasos del parlamento del País de la Luz parecían haber predicho su condena de muerte y empezaron a dar sus últimos esfuerzos.
Sabían que si perdían esta última oportunidad, lo que los esperaba definitivamente sería una sangrienta masacre de Lydia, y al arcángel definitivamente no le importaría repetir aquella noche de años atrás.
Había una agitación constante en el continente y Amund sabía que esto preocupaba profundamente a Lydia.
Aunque la joven era descrita por los demás como una tirana en varios aspectos, al final era un ángel y no violaría el credo o punto de vista de su raza.
Su identidad era la razón por la que era tan respetada y querida en el Reino Munn, pero también era lo que restringía sus opciones.
Lydia sabía mejor que nadie sobre las nubes oscuras que pronto envolverían el continente entero.
Los cambios del País de la Oscuridad y la secreta marea que surgía en el mundo oscuro estaban a punto de revelar una nueva era y el comienzo de una guerra.
Aunque Lydia quería cambiar y detener todo, las cosas no eran tan simples porque el Reino Munn tenía problemas internos.
En este pequeño país, los conflictos entre el Partido Reformista y el País de la Oscuridad habían sido continuos y no podían resolverse tan fácilmente.
Hace tiempo, el Reino Munn seguía siendo un reino ordinario y, durante esa época, no hubo problemas ni divisiones.
Pero a medida que sus transacciones comerciales se desarrollaron rápidamente, una cantidad enorme de dinero y plata entraron al país, y empezaron a formarse grietas por el impacto de estas crecientes riquezas.
Al ser un país antiguo, ortodoxo y respetuoso con las leyes, el Partido del Rey siguió manejando firmemente la mayoría de las rutas comerciales del Reino Munn, lo que generó la resistencia de los comerciantes.
Al comienzo del florecimiento del reino, los comerciantes ayudaron a que el país prosperara, y ahora se habían convertido en traidores que intentaban derrocar y enterrar al país.
La capital económica era como una bestia astuta y siniestra.
Cuando estaba débil, obedecía y buscaba tecnicismos en las reglas para fortalecerse, pero después de fortalecerse buscaría manipular y cambiar las reglas para mantener su posición.
El Partido del Rey no permitía que esto ocurriera y todas las generaciones de arcángeles también lo habían prevenido firmemente.
Esto también produjo la insatisfacción e incertidumbre de los comerciantes más ricos porque temían que su riqueza se fuera a desvanecer sin garantía de autoridad.
También esperaba recibir el apoyo de las reglas para obtener más ingresos, pero el Partido del Rey nunca pensó en renunciar a su autoridad a cambio de riquezas, lo que hizo que los conflictos entre ellos fueran imposibles de resolver.
El Partido del Rey no renunciaría a su autoridad en este país mientras los comerciantes no estuvieran resignados a vivir bajo el confinamiento de la autoridad y las reglas.
Estos mercaderes también eran tan ricos que podrían comprar una o dos ciudades para aumentar su fuerza si eso fuera posible.
Por esta razón, no estaban dispuestos a capitular la supresión del Partido del Rey y buscaban cambios.
Este también fue el comienzo del Partido Reformista.
Cuando los comerciantes formaron una alianza, unieron fuerzas con algunas familias nobles para buscar un cambio en el país con las esperanzas de ganar más autoridad.
Para alcanzar sus objetivos, incluso buscaron asistencia del País de la Luz y este aceptó gustosamente, tal vez por la relación de «socios de negocio» que tenían.
Dos poderosas fuerzas al combinarse y que una vez generaron un peligroso cambio en el Reino Munn.
Como mago de la corte, Amund había visto todo por sí mismo.
La duquesa anterior tenía una personalidad dulce y se inclinaba hacia el lado conservador.
Por esta razón, decidió ceder ante el imperioso Partido Reformista y al País de la Luz.
En este momento, el Reino Munn cayó en la situación más grave e inestable, y el Partido Reformista casi tuvo éxito.
Con la ayuda del País de la Luz, casi alcanzaron lo que sus colegas del País de la Luz habían hecho: quitarle la autoridad al arcángel y al País de la Luz, y controlar a la fuerza al Reino Munn.
Pero fue entonces cuando Lydia se hizo con la posición de arcángel, cuando incluso el Partido del Rey se había rendido por completo.
Amund recordaba el día de la ceremonia de sucesión.
El estado de ánimo que tenía cuando sus colegas y él vieron a la niña de casi 10 años sentada en el enorme trono.
Todo lo que Amund sintió fue oscuridad para el futuro del país, e incluso pensó en renunciar y volver a su tierra natal para ser un académico aislado.
Así al menos no tendría que ser testigo del colapso de la nación.
Pero todo cambió después de esa noche.
Nadie había pensado que esta delicada niña le diera un ultimátum al Partido Reformista un par de días después de asumir el cargo, y con Lydia enumerando la lista de crímenes que había cometido el partido, más de cien personas fueron arrestadas en una noche.
Después ocurrieron puros juicios y masacres.
Esto no solo estremeció al Partido Reformista, sino que Amund también quedó pasmado porque nunca esperó que este arcángel fuera tan vicioso y despiadado.
El parlamento del País de la Luz envió a sus hombres para emitir su propio ultimátum después de recibir los gritos de ayuda del Partido Reformista.
Sin embargo, Lydia insistió en su opinión.
Incluso adelantó las ejecuciones y, cuando los miembros del parlamento llegaron a la Ciudad Dorada, todos y cada uno de los miembros centrales del Partido Reformista habían sido ejecutados.
Ya no tenía sentido exonerar a los muertos de sus castigos y solicitar su libertad.
Fue un enorme golpe para el Partido Reformista y poco a poco empezaron a perfeccionar sus fortalezas, evitando a Lydia temporalmente.
Por otro lado, Lydia decidió apagarlos lentamente y cuando su exuberante impulso hubiera sido congelado, eliminaría completamente a todos los tumores malignos.
La confianza de Amund volvió poco a poco al ver el crecimiento y comportamiento de Lydia.
Pensó que con su gobierno, el Reino Munn podría volver a su glorioso pasado rápidamente, pero parecía que esta vez había una pared más gruesa y alta bloqueándoles el camino.
Y Amund no estaba preocupado solamente por el Partido Reformista y el parlamento del País de la Luz.
El mago de la corte miró con los ojos entrecerrados al joven de pelo negro que subía las escaleras de la base del castillo.
«Rhode.
Alander».
Una vez pensó que el chico era solo otro talento del Reino Munn, como Marlene Senia.
Ambos poseían un increíble talento, suficiente autocontrol y un sabio juicio.
En el futuro incluso se convertirían en los pilares de la nación.
Pero el comportamiento del joven pareció derribar sus ideas.
No era la primera vez que había ayudado al Reino Munn a superar algún desastre.
Desde el alboroto en la región de Paphield hasta la hermandad Liberty Wings en el Festival de Verano, y el reciente asunto de la Montaña Soraka…
Rhode los resolvió todos él solo.
Amund no podía descubrir su verdadera identidad ni su pasado.
En la superficie parecía que todo lo que Rhode había hecho estaba desconectado.
Pero cuando Amund vinculó todos los eventos, se dio cuenta de que estaban íntimamente relacionados.
El joven era como un jugador de ajedrez que miraba desde arriba, y cada paso que daba restringía por completo al parlamento del País de la Luz y destruía sus amenazas, que apenas se estaban gestando.
Parecía que el joven sabía perfectamente el siguiente movimiento del parlamento.
Sin importar lo talentoso que fuera en la política, no podía poseer habilidades así.
Amund le preguntó una vez a Lydia si el joven era el as bajo la manga del Partido del Rey porque, después de todo, Rhode era sobresaliente y no tenía sentido que solo fuera un noble de la Pradera Este.
Había muchos nobles en el Reino Munn y, aun así, menos de un puñado eran talentosos.
Por otro lado, este chico era prominente en varios aspectos y además poseía una determinación inquebrantable y una fe decisiva.
Sus talentos no debían ser ignorados a menos que fuera el as bajo la manga del partido.
Pero las respuestas decían lo contrario.
Este joven no tenía nada que ver con el Partido del Rey.
La Pradera Este era un territorio que el Reino Munn había sellado relativamente debido a las misiones únicas que realizaban.
Por ende, no había muchos que supieran qué hacía la gente de la Pradera Este.
Lo único que aliviaba a Amund era que este joven parecía estar de parte del Partido del Rey.
Las acciones de Rhode hacia el parlamento del País de la Luz y el Partido Reformista eran los mejores indicadores.
Pero ahora Amund tenía un poco de miedo al ver la espalada de Rhode.
Tenía algo que ver con la Montaña Soraka.
El mundo no conocía la verdad, pero Lydia y Amund, sí.
No solo había recibido el informe de Rhode, sino que también tenían sus propios canales de información.
Por esta razón, Amund se sintió amenazado después de escuchar que el Duque Demonio había sido derrotado por dos de los hombres de Rhode.
Amund no había experimentado personalmente la fuerza del Duque Demonio, pero esto no afectaba su juicio sobre sus habilidades.
¿Cómo podían dos seres de fuerza legendaria que habían derrotado al Duque Demonio ser humanos ordinarios?
Sin mencionar que los dos seres eran unas jóvenes señoritas.
«¿Desde cuándo había tanto talento en el Reino Munn?» Según la información que habían recibido, las dos señoritas con nombres únicos eran seguidoras de Rhode.
¿Cuánta influencia se necesita para tener dos talentosas personas de la etapa legendaria?
¿Acaso este joven era el vocero de una de las asociaciones legendarias secretas?
Después de todo, pasara lo que pasara, su grandeza no titubeó cuando se enfrentó al parlamento del País de la Luz y le respondió apropiadamente a cada uno.
Además, había muchísimos seres poderosos a su alrededor.
Amund jamás creería que Rhode era solo un noble de la Pradera Este.
«Pero, ¿cuáles son sus intenciones haciendo todo esto en el Reino Munn si en realidad es el vocero de cierta fuerza?» —Su Alteza, ¿en serio planea hacer esto?
—Aunque Amund sabía que Lydia no cambiaría de opinión, le preguntó de nuevo con tono suave—.
¿Sabe lo que significa esto?
Ese joven tiene un pasado misterioso.
Admito que nos favorece y ha hecho mucho por nosotros, pero…
—Entiendo lo que dices, Amund.
Los humanos buscan la calidez del sol pero le tienen miedo al resplandor cegador, pero eso no es excusapara tener miedo —Lydia se volteó con su encantadora e inquebrantable sonrisa—.
El miedo es el comienzo de la abominación, maestro, pero no deberíamos depender de nuestras suposiciones y preferencias personales para juzgar a una persona antes de entenderla completamente.
Además, tus preocupaciones son demasiado negativas.
¿Por qué no estás dispuesto a creer que el Sr.
Rhode es bueno con nosotros, considerando el duro trabajo que ha hecho?
La joven reveló una sonrisa pícara antes de cruzarse de brazos.
—Tal vez este hombre es un emisario enviado por los Dragones Creadores.
Si ese es el caso, ¿no somos afortunados?
—Si eso es cierto, en realidad somos afortunados.—Aunque Lydia sonreía brillantemente, Amund no pudo obligarse a hacerlo, pero el mago de la corte sabía que sus pensamientos no podrían influenciar más a la joven.
Decidió callarse y se inclinó profundamente con las manos juntas—.
Espero que este joven sea como usted lo describe…
Su Alteza, me despido.
La comisura de los labios de Lydia se torció hacia arriba y acercó su blanco dedo, como de jade, a su barbilla.
—Seguramente será como lo he dicho, maestro.
Ju, ju, ju… Entonces veré qué decidirá hacer esta vez el emisario del Dragón Creador.
Para algunos el asunto ya había pasado, pero para otros, apenas comenzaba.
—¿Dices que el joven no solo rechazó las órdenes del parlamento, sino que los atacó?
—Las flácidas mejillas del hombre que estaba en el sofá, hecho de una costosa piel de irbis, temblaron cuando se recostó del apoyabrazos usando su gorda y pequeña mano.
Miró a Tres con dos minúsculos ojos que parecía que iban a explotar—.
¿Y luego?
¿Volvieron con la cola entre las piernas desde la plaza de la Ciudad Dorada?
¿Bajo los vigilantes ojos de esa condenada tirana?
—Es muy poderoso, parlamentario Danny —Tres se enfureció en secreto cuando el gordo le ladró, pero contuvo sus emociones y procedió a explicárselo tranquilamente—.
Derrotó a todos mis hombres y ni siquiera yo podría hacer eso.
¡Era obvio que este joven era mucho más fuerte de lo que los rumores decían!
¡Debemos tener más cuidado contra un oponente así!
—¡Qué montón de basura!—El regordete pug agitó su brazo derecho con rabia y se cayó sobre el sofá después de perder el equilibrio—.
¡Demonios!
Tenemos los documentos oficiales del parlamento del País de la Luz y representamos a los ciudadanos de ese sagrado país.
¿Ese montón de campesinos se atreve a tratarnos así?
¡Esto es instigación!
¡Instigación!
Alguien, deme un bolígrafo, pondré una denuncia en contra de la Ciudad Dorada.
Esos bastardos…
El pug se detuvo un momento antes de ver a Tres de nuevo.
—¡Fuera!
¿Dónde rayos está nuestra dignidad ahora que un bárbaro nos destrozó de esta forma?
Debería considerar hacer que el parlamento envíe a alguien que te reemplace.
¡Piérdete ya!
—¡Sí, señor!
—Tres lo saludó respetuosamente con una expresión firme y se fue del cuarto.
Cuando la puerta se cerró detrás de él, reveló una expresión sombría.
—Señor, ¿está bien?
—Uno de los guardias que estaba en la puerta expresó su preocupación por Tres, mientras que este suspiró.
—¿Bien?
Supongo…
Demonios…
Por cierto, ¿cómo están nuestros hombres?
El guardia reveló una expresión adolorida.
—Recibimos información de que debido al poderoso golpe, sus brazos derechos están inutilizados.
Buscamos ayuda de los clérigos, pero las heridas son demasiado graves…
—¡Lo entiendo!
—Tres agitó el brazo y lo interrumpió.
Apretó los puños y los dientes.
Todos esos guardias eran las hábiles tropas que él había criado personalmente, y podía estar aquí porque habían superado incontables pruebas.
Y ahora sus futuros habían desaparecido.
Incluso si se recuperaran, ¿qué harían en el País de la Luz?
Habían perdido su arma más competente, ¿así que cómo seguirían viviendo sus vidas?
Tres se quedó en silencio un rato antes de levantar la cabeza de nuevo.
—Haz que se concentren en recuperarse y cuando se sientan mejor, que vuelvan al País de la Luz.
—Pero…
señor, ¿en serio olvidaremos eso y ya?
¡Esos bárbaros del Reino Munn nos trataron así y nuestros hermanos no habrían terminado así si el diputado Danny no hubiera dado esa orden!
—¡Suficiente!
—gritó Tres furiosamente—.
Cállate la boca…
Es mi problema así que silencio.
No olvides que estamos aquí para seguir órdenes.
¡Espero que no te metas en nada que no sean las órdenes!
Tres hizo un ademan salvaje.
—Todo lo que tienes que hacer es cumplir tus órdenes y dejarme el resto a mí…
¡No dejaré que esto termine así!
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