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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 502

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502: Capítulo 502: Ego Intrépido (1/3) 502: Capítulo 502: Ego Intrépido (1/3) Editor: Nyoi-Bo Studio Daviet Bledsoe.

Santo de la Espada de Niebla.

El vicecapitán de la legión Espada Luminosa en el parlamento del País de la Luz.

Como uno de los expertos del país, no solo poseía una Esgrima de Niebla divina, sino que también era un comandante de batalla respetado.

Había participado en la Batalla Sagrada de las Siete Noches, la Quinta Expedición Oriental, la Batalla de Beria Wrest, y gozaba de privilegios considerables en la División de Comandantes del parlamento de la luz.

Desde que Daviet entró a la etapa legendaria hace 50 años, se convirtió en una de las estrellas más brillantes del País de la Luz.

Pero ahora, este respetado experto con gran influencia y valiente fuerza había sido llamado «zorra» por una niñita.

Todos se quedaron pasmados.

La boca de Lydia se movió al observar con interés, pero pronto se volteó para mirar el fuerte.

Los ángeles guerreros que estaban detrás de ella bajaron rápidamente la cabeza y sus alas temblaron sin parar.

Mientras tanto, Amund se había quedado perplejo.

Miró a la niñita con los ojos muy abiertos, ya que nunca había visto que nadie ridiculizara al Santo de la Espada de Niebla.

Pero esto no fue lo más importante.

Como un lanzador, Amund sintió su formidable fuerza.

Si interactuara usando su energía espiritual, sin usar sus ojos, podría sentir que había varios halos de luz circulando alrededor de la niña, y que debajo de sus pies había 10 más fundiéndose en un círculo mediano que se movía con ella en el centro.

Había siete líneas rúnicas entrecruzadas que envolvían su cuerpo, y seguían un patrón antiguo y sagrado.

Encima de su cabeza…

No podía ver directamente el resplandor porque se quedaba ciego.

Amund lo intentó un poco e instantáneamente sintió el resplandor explotando desde dentro.

No estaba lleno de un aura sagrada como el de Lydia, sino que los tranquilos y calmados efectos del elemento de la luz se habían convertido en una hoja expuesta, peligrosa y afilada.

Gran Mago del Círculo Interior — Espíritu Santo.

Amund arqueó las cejas porque esto no era algo que cualquiera pudiera lograr.

Una vez vio al arzobispo en el palacio del País de la Ley, pero ni siquiera él poseía un poder de luz tan puro y abrumador.

«¿Quién es esta chica, exactamente?» Debía ser una clériga, a juzgar por su atuendo, pero su apariencia no era suficiente para saber su verdadera identidad.

No parecía ser un miembro de la Iglesia, pero si no era así…

No había ningún clérigo que no hubiera sido criado por la Iglesia en todo el continente.

A diferencia del estilo de los magos, que usaban energía espiritual, los clérigos tenían sus propias enseñanzas.

Además, debido a la diferencia en la esencia de su uso de energía espiritual, era imposible que un clérigo cambiara a otra clase para la que no había entrenado.Claro, los ángeles eran excepciones que habían nacido con un linaje sagrado y podían lanzar hechizos de clérigos.

Considerando sus pupilas, ojos o apariencia humana, la pequeña niña no parecía tener ningún rasgo de ángel.

Pero…

¿cómo puede ser un clérigo tan agresivo?

Las vengativas y malignas tendencias que mostró al enfrentarse a Daviet dejaron incómodo incluso a Amund.

Lydia disfrutaba la animada escena.

Por el contrario, el diputado Danny y sus hombres estaban completando aterrados.

El Santo de la Espada de Niebla era una figura prestigiosa en el País de la Luz, e incluso cuando la gente hablaba en privado de él, sentía una profunda veneración.

Era más que suficiente para demostrar la gran reputación del Santo de la Espada de Niebla.

Aun así, ¡la niñita había abusado verbalmente de él sin ningún reparo!

Nada podía describir mejor los sentimientos del diplomático y sus hombres que unos signos de exclamación.

Rhode fue el único que nos e sorprendió por las palabras de Chicle.

Después de todo, sabía de dónde venía el odio que le tenía al Santo de la Espada de Niebla.

En el juego, cuando el País de la Luz fue invadido por el País de la Oscuridad, el parlamento le ordenó al Reino Munn que ayudara a la defensa.

La Duquesa Lydia envió a su ejército y a un gran número de jugadores al campo de batalla oriental, comandado por Daviet, para ayudar al País de la Luz en contra de su contrincante.

Después de que llegó el ejército del País de la Oscuridad, Daviet decidió retirarse y dejarles la responsabilidad de proteger el escape de la población y la resistencia en contra del País de la Oscuridad a los jugadores y el ejército del Reino Munn.

Después de que lucharon con su vida y lograron que los refugiados salieran de la madriguera del tigre, el Santo de Espada que desapareció al comienzo volvió para «recibir» a los refugiados.

Además, incluso fue felicitado por el parlamento de la luz debido a su sobresaliente servicio al «proteger las rutas de evacuación de los refugiados».

No solo eso, sino que después de volver al País de la Luz, Daviet le informó al parlamento de la luz que los jugadores y el ejército del Reino Munn habían sido los principales culpables del colapso del campo de batalla.

Los extenuados e infructuosos jugadores tuvieron una pésima suerte ya que no solo se habían convertido en criminales para el parlamento de la luz, sino que el arduo trabajo que habían hecho para ganar popularidad en el País de la Luz había sido reducido a nada.

Por esto, los jugadores que lucharon en aquel entonces se referían a este Santo de Espada de una sola forma: «zorra».

Rhode no tenía intenciones de corregir a Chicle, porque él también estaba cuidando que la palabra «zorra» no se le escapara de la boca—.

¿Por qué estás aquí?

¿No les dije que esperaran en el fuerte?

—Eso es algo entre tú y mi hermana mayor, y no me interesa.

Estoy aquí en un pícnic con Christie, ya que el clima está genial y el sol, cálido —explicó Chicle y miró a Lydia con curiosidad.

Se puso la mano derecha en el hombro izquierdo y se inclinó cortésmente—: Saludos, Su Alteza Lydia.

Por cierto, líder, Christie está…

Chicle se volteó para ver a Christie levantando el extremo de su falda y corriendo hacia ellos con una cesta de picnic—.Hermana Chicle…

¿Qué ocurrió…?

Ah…

Antes de que terminara de hablar, vio a Rhode al lado de Chicle.

Reveló una alegre sonrisa y soltó la cesta antes de acercarse a Rhode apresuradamente—: Rhode…

Volviste…

—Sí, volví, Christie.

Te ves aún mejor ahora —dijo Rhode acariciándole el pelo suavemente.

—Sí…

—Christie entrecerró los ojos adorablemente, como un gatito.

Luego se volteó y vio el grupo de Lydia.

La chiquilla se sonrojó un poco y salió del abrazo de Rhode para inclinarse ante Lydia—.Madame…

Lydia…

Saludos…

—Ju, ju, ju… no hace falta hacer una ceremonia, ¿sí?

Christie, estás tan adorable como siempre.

Cómo deseo llevarte a casa.

—Me temo que eso es imposible, Su Alteza Lydia.

—Mmmm…

¿En serio?

El diputado Danny se sorprendió al ver cómo Rhode y Lydia ignoraban por completo al Santo de la Espada de Niebla.

Sintió que este debió estar pálido y, como dice el refrán: «una persona de gran moral no recuerda las ofensas cometidas por los inmorales».

Era aparente que la ignorancia de Chicle enfurecería incluso a los dioses.

Como miembro del parlamento, aunque Danny no tenía ninguna habilidad, sí tenía la capacidad de saber lo que uno pensaba gracias al lenguaje corporal.

Sabía que el Santo de la Espada de Niebla no diría una palabra mientras que los demás aparentemente ignoraban la incomoda situación.

Si el Santo de la Espada de Niebla dijera algo ahorita, se consideraría que estaba menospreciándolos.

—¡Su Alteza Lydia!

—El diputado tosió e interrumpió la conversación entre ella y Rhode.

Luego miró a Chicle con rabia.

No tenía la fuerza de Amund ni Daviet, y no podía reconocer lo fuerte que era.

Además, aunque lo había atacado, el Santo de la Espada de Niebla la bloqueó fácilmente.

Esto demostró que definitivamente no podría superar al Santo de Espada—.

Creo que necesitamos una explicación para este problema.

—¿Mmm?

¿Cuál es el problema, diputado Danny?

—Esta niñita atacó al Santo de la Espada de Niebla…

¿Olvidaremos eso sin más?

No sé quién sea, ¡pero no puedo tolerar que insulte a un miembro de nuestro parlamento!

Solicito que se disculpe con Sir Daviet.

Si no…

—Cierra la maldita boca, cerdo —respondió Chicle frunciendo el ceño—.

Oh, sí.

Ni siquiera he empezado contigo.

¿Tú eres el cerdo que dudó del líder?

¿Quién crees que eres?

¿Un lacayo del parlamento de la luz que se atreve a hablarle al líder en ese tono?

Debes estar harto de vivir…

Tienes suerte de que esté de buen humor.

Vete al diablo.

Si no, ¡no te dejaré ir!

—¡Tú…

Tú…!

—El diputado casi se volvió loco.

La niñita lo ridiculizaba una y otra vez, y no pudo aguantarlo más.

Apretó los dientes e hizo todo lo posible por mantener su racionalidad antes de dirigir su atención hacia Rhode, quien no se había involucrado—.

Sr.

Rhode, espero que pueda controlar a su subordinada.

Si no, tomaré esto como una provocación al parlamento del País de la Luz.

—No hay problema, diputado Danny —Rhode se encogió de hombros casualmente y la ira del parlamentario finalmente disminuyó.

Rhode se volteó y le dijo a la niña—: Bien, Chicle, ¿estás dispuesta a disculparte con ellos?

—Claro…

¡que no!

¿Quieres que me disculpe con un montón de cochinos del parlamento de la luz?

¡No me disculparé, ni siquiera si el sol sale del sur!

—Tú…

—La ira del diputado se encendió de nuevo.

Lo que más le molestaba era que Rhode solo asintiera después de escuchar la respuesta de la niña, y que se volteara con una expresión que decía «siento no poder salvar este mundo»—.

Mis disculpas, diputado.

Esta mocosa no está dispuesta a disculparse, así que no hay nada que pueda hacer.

«¡Estos bastardos están poniéndome en ridículo!» El diputado señaló a Rhode con furia, pero una voz profunda sonó antes de que pudiera hablar—.

¡Suficiente!

El Santo de la Espada de Niebla le ladró a Rhode y Chicle Miniatura con frialdad—: El honor del parlamento jamás debe ser manchado.

Jovencita, admito que eres formidable, pero…

tu moral y conducta son igual de importantes.

Tú…

—Ja…

—interrumpió Chicle Miniatura con desdén.

Escuchar esto viniendo de él era totalmente ridículo, considerando su pasado.

Claro la niña ignoró convenientemente el hecho de que su pasado no era más que un futuro desconocido—.

Eso es lo único que no quiero escucharte decir.

A los adultos les encanta ser hipócritas y hablar con dignidad, cuando en realidad son puras palabras huecas.

El comentario de la niña los dejó avergonzados a todos.

Por otro lado, Rhode se quedó tranquilo porque conocía su personalidad al derecho y al revés.

El Gran Mago Amund reveló una expresión incómoda y Lydia se mantuvo perfectamente serena.

Después de todo, no había llegado a una edad adulta y no estaba en el rango del insulto de Chicle.

—Chiquilla, eso es demasiado.

—El Santo de la Espada de Niebla no pudo tolerar más sus burlas, ni siquiera con su autocontrol.

Además, el grupo de Lydia estaba presente y sus palabras no solo lo habían ofendido, sino que también habían insultado al parlamento.

¿Cómo podían mover la cabeza después de ser ridiculizados por una niñita que salió de la nada?

Pero el Santo de la Espada de Niebla no esperó que Chicle Miniatura no fuera a escuchar este aviso…

En cambio, la niña frunció el ceño apenas escuchó los gruñidos de Daviet—.

¿Por qué?

¿Quieres pelear?

¡Ven, si no temes morir!

—Muy bien…

—Como evidentemente lo estaba provocando, no lo dejaría pasar.

Aunque la chiquilla se veía formidable, al final era una clériga…

¿Y cuánta fuerza de combate podía tener un clérigo?

El Santo de la Espada de Niebla asintió ante esta idea, y le indicó al diputado Danny y los demás que abrieran paso.

Al otro lado, Rhode se había hecho a un lado con Christie hace tiempo.

Mientras que el grupo de Lydia observaba con indiferencia desde un lado.

Era aparente que Lydia no se sentía nada mal con este repentino encuentro.

Parecía que lo que Rhode había pensado de Lydia era correcto.

Rhode arrugó el ceño al ver a la joven que veía atentamente la confrontación mientras sonreía.

Hablando estrictamente, Lydia debería haber decidido calmarlos, siendo la gobernante de un país.

Aunque Chicle era una adolescente rebelde y tosca, seguía siendo respetuosa con Su Alteza Real Lydia.

Si ella se interpusiera para tranquilizarla, Chicle la respetaría no iniciando la pelea.

Pero Lydia no parecía tener intenciones de resguardar la paz.

En cambio, decidió no involucrarse y tal vez esperaba que Chicle le diera una lección al Santo de la Espada de Niebla.

Definitivamente sabía que la niña era mas fuerte que el Santo de Espada, y que permitiera esto era especialmente significativo.

Era obvio que estaba haciéndole una advertencia al parlamento de la luz.

Un tercero aparte de Lydia y Amund que pudiera derrotar fácilmente al Santo de la Espada de Niebla sin duda obligaría a esas ratas astutas a reconsiderar la potencial amenaza del Reino Munn.

Y una amenaza así era crucial en la intercepción directa del parlamento de la luz en la inminente guerra norte-sur.

Rhode se encogió de hombros al pensar esto, y no tuvo intenciones de decírselo a Chicle.

Aunque la chiquilla era formidable, Rhode también sabía que a esta edad era insubordinada.

Si Rhode le dijera que Lydia la estaba usando para alcanzar su propio objetivo político, Chicle lo detestaría…

El Santo de la Espada de Niebla se puso frente a Chicle Miniatura.

Miró a la enana, que podía ser su nieta, con una expresión gélida y agarró la espada que tenía a sus espaldas con la mano derecha—.

Esto es un duelo, jovencita.

¿Tienes alguna objeción?

—Claro que no.

Muévete y deja de hablar estupideces.—Chicle Miniatura alzó la barbilla con desdén antes de aplaudir una vez—.

Pero te lo digo ya.

No me culpes si te dejo lisiado o te mato.

—¡Qué tonterías!

—Un resplandor verde apareció junto con una ráfaga de viento cuando desenfundó su espada.

El asfixiante ventarrón pareció atenuar el radiante cielo como un campo de fuerza oscuro.

Pero pronto, un brillo aún más cegador perforó el furioso ventarrón y subió a los cielos—.

¡Ven, si no temes morir!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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