Invocando a la espada sagrada - Capítulo 508
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- Capítulo 508 - 508 Capítulo 508 Batalla de Paphield 1
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508: Capítulo 508: Batalla de Paphield (1) 508: Capítulo 508: Batalla de Paphield (1) Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Esos malditos bastardos!
—Nemo jadeó y apretó su espada con fuerza.
Su cota de malla plateada había sido teñida de carmesí por la sangre que salía de su arma, mientras que los gritos y el ruido de las armas lo rodeaban.
Blandió su espada y resistió el ataque del enemigo.
Nemo conocía el atuendo del oponente.
Una capa escarlata, un yelmo de color latón y sus estandartes que mostraban un león los identificaban.
La Legión del Sur — León.
La Legión León solían ser sus compañeros, pero ahora eran enemigos que luchaban hasta la muerte.
—¡Váyanse al infierno!
—gruñó Nemo blandiendo su espada con ambas manos.
El enemigo se encogió y reveló una oportunidad que Nemo aprovechó, atravesándolo con su arma.
Pisoteó el cuerpo antes de patearlo a un lado.
Luego se volteó y desvió tres flechas que venían hacia él.
Los recluidos bosques se habían transformado por completo en un campo de batalla.
Había cadáveres de enemigos y compañeros por doquier.
El aroma frío y sangriento llenaba la atmósfera y solo había unas cien personas más.
Luchaban por sus vidas, pero Nemo sabía muy bien que no podría pelear por mucho más.
Estaban preparados para un contraataque de la Legión del Sur, pero su increíble velocidad los tomó por sorpresa.
Desde la primera ola de ataques, la Legión del Sur había hecho tres redadas consecutivas y, aunque la Cumbre de las Nubes seguía luchando, nadie sabía cuánto durarían.
Nemo no sabía qué pensaban sus superiores, pero hasta donde podía ver, la escala de esta «rebelión»no tenía precedentes.
Además de «León», las legiones «Halcón» y «Pantera Negra» también eran parte de la redada.
El fuerte de la Cumbre de las Nubes estaba indefenso ante las tres legiones más fuertes del sur.
Nemo estaba pasmado de que la Legión del Sur, que debía estar en la frontera, hubiera renunciado a sus deberes y venido para acá.
«¿Qué están pensando esos bastardos?» Sintió una rabia ardiente en su corazón y se sintió desesperanzado.
Aun así tenía que mantenerse calmado porque no solo era responsable de sí mismo, sino de sus subordinados.
Pero había llegado a su límite.
Los soldados de la Legión León siguieron saliendo de la retaguardia y todo el puesto de avanzada estaba sumergido en fuego.
Lo único que Nemo y los demás podían hacer era protegerse y retirarse.
Aunque habían encendido la almenara, el ataque enemigo fue más agresivo de lo que esperaban.
Si esto seguía, tal vez los refuerzos llegarían demasiado tarde.
—¿Ya llegaron los refuerzos?
—¡Capitán!
—Un joven sargento cubierto de sangre corrió hacia Nemo con su espada rota.
Estaba pálido y su despeinado cabello rubio parecía un nido de pollos—.
Hay demasiados enemigos y no podemos aguantarlo más.
Si esto continúa…
—¡Demonios!
—Nemo dio una orden rápidamente—.
¡Retírense de inmediato!
¡Mantenga su posición y no entren en pánico!
Un silbido ensordecedor sonó.
Los soldados empezaron a retirarse hacia Nemo mientras movían sus espadas y escudos para ahuyentar a los agresivos enemigos.
Como una de las tres legiones principales del sur, la Legión León tenía una reputación bien ganada.
Persiguieron a los enemigos que se retiraban.
—¡Cúbranse de los arqueros!
—Nemo blandió su espada y la fuerza del aire derribó a los enemigos.
Poco después, decenas de soldados con armaduras pesadas subieron sus escudos al acercarse al grupo de Nemo.
El flujo del aire golpeó sus escudos de acero y se dispersó de inmediato.
«¡Rayos, incluso los soldados blindados están aquí!» Nemo sintió escalofríos porque sabían lo resistentes que eran estos condenados soldados.
Eran un tipo de guerrero acorazado modificado.
Las duras habilidades de estos guerreros, que requerían una enorme fuerza para ser realizadas, habían sido modificadas y su capacidad de combate, aumentada.
Aunque su ofensa y defensa no eran tan buenas como las de los guerreros acorazados, eran más que adecuados para lidiar con estos soldados normales.
Y aunque se movían lento por la armadura, seguían siendo una enorme amenaza para el grupo de Nemo.
Al mismo tiempo, un fuerte galope sonó detrás de los soldados blindados.
Poco después, Nemo vio decenas de caballeros bien equipados, y armados con espadas y escudos, galopando hacia ellos.
«¡Demonios!» Nemo sintió que sus manos y pies estaban tan fríos como el hielo.
Quería voltearse y huir, pero su inteligencia le impidió moverse porque sabía cuáles serían las consecuencias si les daba la espalda a los caballeros.
El enemigo era un poderoso y bien entrenado ejército, mientras que su grupo no era más que un montón de restos dispersos.
Serían acabados si se volteaban y escapaban.
Pero…
¿cuál era el punto de quedarse aquí?
Con su fuerza, ¿podrían resistir este encuentro?
—Ja…
Ja…
Ja…
La mente de Nemo estaba en blanco y su cuerpo no escuchaba órdenes.
Vio a los caballeros acercándose y con cada paso, los gritos que escuchaba parecían ahogarse lentamente.
En este momento, solo el silencio y la muerte lo esperaban.
«Tenemos que enfrentarnos a este encuentro.
Al menos…» Nemo alzó su espada.
Pero en este momento ocurrió un milagro.
El caballero que parecía ser el capitán dejó de moverse.
Luego se cayó de su caballo como un títere descontrolado y no solo fue él, sino que los demás caballeros se cayeron de sus caballos al mismo tiempo.
Los caballos sin jinete se retiraron hacia los costados, huyendo instintivamente de las amenazas que tenían en frente.
Los caballeros se quedaron en el suelo sin moverse y sin hacer el menor ruido.
«¿Qué ocurrió?» Nemo los miró anonadado y, casi inmediatamente, el experimentado espadachín vio las flechas clavadas en los cuellos de los soldados.
Habían sido disparadas desde un lado, no desde atrás.
En otras palabras…
—¡C-Capitán!
—El grito del sargento hizo que Nemo entrara en razón.
Miró hacia adelante y vio enemigos acercándose, pero sorprendentemente sus pasos disminuyeron considerablemente su velocidad, tal vez porque las decenas de caballeros que tenían en frente habían muerto en un abrir y cerrar de ojos, y empezaron a avanzar con cuidado.
Era una excelente oportunidad para que Nemo ganara algo de tiempo.
—¡Todos, retírense ya!
—C-Capitán, espere.
Mire allá…
—El sargento agarró el brazo de Nemo y apuntó hacia el bosque.
—¿Qué pasa?
¿Qué pasó…?
—Nemo se volteó y miró al sargento.
«¿Este bastardo no sabe que tenemos que aprovechar cada segundo en este momento crítico?
Ahora que los enemigos atacan más lento…» Pero cuando Nemo miró el lugar que señalaba el sargento, tembló y se paró en seco.
Decenas de soldados con armadura salieron del oscuro bosque.
No llevaban ni la cota de malla de la guarnición de la Cumbre de las Nubes, ni la armadura de la Legión del Sur.
Tenían espadas, armaduras de cuero negro y capas, como si fueran unos soldados armados deambulando por el bosque.
«¿Quiénes son?» Nemo se frotó los ojos y observó a los extraños visitantes.
Pudo confirmar que su atuendo no pertenecía a ninguna de las legiones que él conocía.
«¿De dónde vino esta gente y cómo atravesaron el bloqueo de la Legión del Sur?» —La Legión León.—Rhode montaba su caballo tranquilamente y miraba a los enemigos con desdén—.
Estos idiotas están más ansiosos de lo que imaginé.
No han resuelto sus problemas internos y ya están aquí para devorar ávidamente Paphield.
No tienen miedo de tener indigestión.
Rhode resopló fríamente antes de mirar la expresión severa de Marfa.
—Como siempre, te los dejo a ti.
Juega con ellos un rato.
—Sí, señor —El serio y experimentado mercenario se volteó, observando el caótico campo de batalla y a los enemigos por unos momentos.
Agarró la espada que le colgaba de la cintura y la levantó—.
Listos…
Formación…
¡Avancen!
Los equipos se dispersaron como si hubieran practicado miles de veces.
Cuando los mercenarios escucharon las órdenes de Marfa, se separaron con agilidad.
La formación concentrada ahora estaba tan holgada como la arena, y la Legión León también había detectado a los invitados inesperados.
Aunque no conocían el pasado de esta gente, estaban seguros de que eran enemigos, no aliados.
Pronto, algunos de la Legión León se separaron y atacaron desde lados diferentes.
—¿Qué están haciendo?
Aunque Nemo no tenía talento para cuestiones militares, conocía de formaciones ya que era un oficial entrenado en la Academia Militar Real.
Al principio pensó que los refuerzos desconocidos atacarían a la Legión León desde el flanco.
«¿Pero decidieron dispersarse?
¿Lo hicieron para evitar las flechas de la retaguardia?
Si el enemigo ataca de frente, ¿no estarán acabados?» Pero la siguiente escena lo dejó boquiabierto.
Nemo vio que los soldados no se inmutaron ante el ataque de la Legión León.
Posaron con ambas manos en sus espadas, ofensivamente.
Al mismo tiempo, una ráfaga de flechas salió de la retaguardia de la Legión León.
Lógicamente, aunque los extraños soldados no pensaran en evadirlas, sería totalmente normal que se protegieran usando sus escudos u otros objetos.
Pero siguieron agarrando sus espadas y prestándole atención al enemigo, como si no vieran las flechas.
Aunque su paso era firme y calmado, Nemo sabía que los refuerzos caerían por las flechas incluso antes de que empezara la confrontación, y los sobrevivientes serían destruidos por su falta de personal y la formacióndispersa.
Pero no fue el caso.
Las flechas cayeron como lluvia, pero al mismo tiempo un brillo blanco pasó por encima de los soldados.
Una barrera translúcida se desplegó desde su lado ylos cubrió por completo.
Las flechas no pudieron golpearlos, sino que fueron desviadas apenas tocaron la barrera.
—¡Hechizo defensivo!
—En un instante, Nemo pensó que los refuerzos eran los caballeros sagrados.
Aunque sus armaduras de cuero no tenían nada de hierro protector, no cualquiera podía lanzar un hechizo defensivo de amplia cobertura en un instante.
Aparte de los caballeros sagrados, Nemo nunca había visto personalmente una fuerza con una presencia tan formidable.
Los enemigos no esperaron esto y se desesperaron al ver que los soldados estaban sanos y salvos bajo la lluvia de flechas.
Aunque el enemigo estaba totalmente blindado, todos sabían que los efectos de la barrera protectora eran mucho más fuertes que el hierro.
En este momento vio que los soldados extraños dejaron de moverse.
Solo alzaron sus espadas y las blandieron.
En este momento, fue aparente que los soldados de la Legión Leon no estaban dentro de su rango.
Pero a Nemo le sorprendió lo que ocurrió a continuación.
El aire de sus espadas salió volando como un torbellino frenético.
Sus cortes espirituales formados por aire presurizado se convirtieron en ráfagas mortales.
En un abrir y cerrar de ojos, los soldados blindados de la Legión León cayeron al suelo por completo.
Antes de que tuvieran la oportunidad de enfrentar a sus enemigos, se habían convertido en un sangriento desastre de cuerpos.
Nemo y los soldados que lo rodeaban se quedaron congelados, como si hubieran olvidado su propias experiencias terribles.
Siendo soldados, ciertamente sabían lo que eso significaba.
El aire básico de las espadas podía ser algo amenazador para los soldados de élite, pero la mayoría del tiempo sería inútil contra la Legión León debido a su armadura pesada.
Estos soldados no solo habían creado flujos de aire, sino que los pudieron lanzar como un ataque.
¡Su energía espiritual había llegado a un punto en el que la fuerte armadura del enemigo era como una delgada hoja de papel!
Esto no podía hacerlo cualquiera, y este grado de solicitación de energía espiritual requería que se estuviera al menos en la etapa élite.
El espadachín que se encuentra en la cumbre de la etapa élite era algo muy raro en el ejército, y estos individuos solían tener puestos clave.
Una vez Nemo vio un puñado de poderosos espadachines de la etapa élite cumplir el papel de capitanes y más en sus legiones respectivas, y aquellos que estaban cerca de la cumbre de esa etapa eran algo extremadamente raro.
Era como si Nemo fuera solo un espadachín avanzado y pudiera servir como el capitán del escuadrón.
«¿Y ahora había 50 espadachines élite formando un ejército?» «¿De dónde rayos vinieron estos “refuerzos”?»
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