Invocando a la espada sagrada - Capítulo 512
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- Capítulo 512 - 512 Capítulo 512 Batalla de Paphield 5
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512: Capítulo 512: Batalla de Paphield (5) 512: Capítulo 512: Batalla de Paphield (5) Editor: Nyoi-Bo Studio La Legión del Sur realizó un acercamiento agresivo.
Cuando todos estaban asumiendo posiciones, otro soldado informó que dos puestos de avance más habían sido atacados, y que buscaban refuerzos del fuerte en esta dura situación.
Dos redadas en un día demostraban lo crítica que era la situación, pero Rhode no fue tomado por sorpresa.
Aunque la actuación de Lydia era impresionante, siempre había dos lados de una historia.
No movilizó su ejército a propósito y había puesto una fachada en la defensa fronteriza.
Para el Partido Reformista, esta era la mejor oportunidad para atacar, pero eso también generaría problemas.
El vacío en la línea defensiva del norte superó sus expectativas, así que era como un enorme pastel en el que no sabían por dónde comenzar.
Aun así, el Partido Reformista no dejó pasar esta oportunidad porque sabía que la velocidad era un factor crucial en tiempos de guerra.
Si se tardaba demasiado, no les sería tan fácil invadir Paphield después de que Su Alteza Real Lydia hubiera reunido a los ejércitos privados de los nobles y las tropas militares.
Por fortuna, la fuerza de la línea defensiva del norte era más débil y, además, su poder militar estaba distribuido y les era imposible idear medios defensivos efectivos.
El Partido Reformista estaba tentado a aprovechar la precaria posición de sus enemigos.
Con un pastel tan enorme en frente, el Partido Reformista prefería agarrar pedazos y engullirlos como unos bárbaros en lugar de preparar la mesa con sus sillas para cortarlo cuidadosamente.
Si eso ocurría, el pastel caería en manos enemigas…
Aunque tuvieran malos modales en la mesa, al menos el pastel estaría en sus estómago, ¿no?
Por esto, aunque el Partido Reformista no tenía suficiente fuerza militar para ocupar la región, no tendrían problema en lidiar con los cansados soldados del debilitado frente.
Si se tardaba más…
nadie podría garantizar su victoria.
Rhode miró a Garcia, quien escuchaba el informe atentamente, diferente de lo descuidado que estaba antes, ya que la agresión de la Legión del Sur había superado sus expectativas.
Pero esto no sorprendió a Rhode porque, después de todo, sus hombres habían resistido el ataque una vez y la Legión del Sur debió haberse dado cuenta por su atuendo que no pertenecían al ejército.
Esto seguramente le dijo a la legión que había refuerzos reuniéndose en la línea defensiva de Paphield.
A su vez, la Legión del Sur se sentiría nerviosa porque ya se había enfrentado a unos refuerzos aquí y podría haber más llegando.
Actualmente, a ambas partes les faltaba personal.
La Legión del Sur tenía una leve ventaja y no querrían dársela a los enemigos.
Por eso les convendría lanzar otro ataque antes de que los enemigospudieran pararse firmes, y así devorar tanto como pudieran.
Esa era una de las opciones de la legión.
—Todavía le agradezco la ayuda de antes, Sr.
Rhode.
Pero parece que hubiera sido mejor que usted y sus hombres llegaran un poco después.—Garcia se encogió de hombros y su desaliñada expresión apareció de nuevo.
Miró a Rhode con una sonrisa burlona—.
Entiendo la situación, pero yo no debería ser quien cargue con la responsabilidad.
Además, solo puedo decir que los enemigos son demasiado tontos.
Aunque este Zorro Rojo era una pervertido en muchos aspectos, Rhode admitió que tenía buenas observaciones.
Después de escuchar el informe, Garcia entendió por qué la Legión del Sur lanzó un ataque tan violento de repente.
Al principio pensó en fastidiar un poco a Rhode, pero después de ver que no se inmutó, se rindió.
«Interesante.
Escuché que este niño bonito es muy valorado por Su Alteza Real, y parece que no es por nada».
—Entonces, Sr.
Rhode.
Seguro que no le importará aceptar esta próxima misión…
Ribera Cerúlea.
El cristalino río limpiaba las espantosas manchas de sangre del campo de batalla mientras que la puesta de sol teñía toda la orilla de escarlata.
—Demonios, ¡dejen de saquear los cuerpos!
Ignórenlos y avancen.
¡Adelante!
—Un hombre de mediana edad que montaba a caballo regañó a sus hombres y les dijo con su brillante espada que siguieran.
A su lado había una gran bandera roja con una pantera negra saltando sobre su presa, ondeando en el fuerte viento.
«Ese montón de la Legión León son unos inútiles».
El hombre resopló con frialdad al mirar el desordenado campo de batalla.
«Si no hubieran sido derrotados por los enemigos, ¿por qué estoy aquí para limpiarles el trasero?Bien, haré que el cuartel general vea la diferencia entre soldados de verdad y este montón de idiotas.
La Legión Pantera Negra no es débil e incompetente con la Legión León.
¡Me aseguraré de que esos mocosos vean la enorme brecha que hay entre un soldado real y la basura como ellos!» —¡Avancen y no se detengan!
—riñó el hombre agarrando las riendas de su caballo y galopando.
Nadie se dio cuenta de que una bruma apareció gradualmente en el borde del río.
—Jefe, pasaron el río.—Joey estaba agachado al lado del arbusto y masticaba una paja que se había puesto en la boca.
Observaba la situación con una ansiedad imposible de disimular—.
Este, sur y oeste.
Las tres direcciones han sido atacadas.
Parece que buscan rodear el fuerte de la Cumbre de las Nubes.
Las sombras del bosque envolvían a Rhode completamente.
Estaba parado en una ladera que ubicada detrás de Joey, analizando la ribera.
Garcia reunióa todas sus fuerzas y le dio a Rhode una misión extrañamente importante, cuyas verdaderas intenciones él ya había descubierto.
Pasara lo que pasara, el fuerte de la Cumbre de las Nubes era la única instalación militar de la zona y lo mejor que los enemigos podían hacer era expropiarla.
Además, los atacantes usualmente necesitaban tener tres veces más personal que los defensores para poder realizar un sitio exitosa, y Rhode dudaba de que las tropas de Garcia pudieran siquiera hacerles frente.
Sin embargo, esto no era algo de lo que Rhode tuviera que preocuparse.
Como ese desaliñado había alardeado tanto, Rhode solo podía mirar desde los lados y no le importaba mucho, ya que él no sería quien moriría.
En este momento, Randolf atravesó el bosque ágilmente con su arco de madera y llegó al lado de Rhode.
—Señor, están aquí.
—Bien.
—Rhode respondió con un gesto y, al instante, los arbustos que tenía detrás se movieron ligeramente y todo volvió a la normalidad.
Sonaron unos pasos escabulléndose.
Varios exploradores corrieron por el bosque y pararon para dispersarse y revisar el lugar.
Rhode no se escondió, sino que retrocedió unos pasos y la oscuridad lo cubrió.
Siguió observándolos desde lejos.
Lize estaba detrás de Rhode, pálida.
Se puso una mano en el pecho y la otra garró la manga de Rhode mientras que sus ojos estaban fijos en los exploradores.
Rhode la había consolado antes, diciéndole que no serían descubiertos por los exploradores.
Después de todo, ellos eran mucho más fuertes y, con los montaraces y ladrones expertos en camuflaje, los exploradores no podrían detectarlos con ningún rastro o pista.
Sin embargo, Lize igual se preocupó.
Miraba fijamente a las figuras humanas que pasaban por el bosque y temía ser vista por ellos.
Un par de veces incluso sintió que su corazón latía tan fuerte que pensó que se saldría de su pecho y casi gritó por reflejo.
No era normal para un mercenario que había pasado por varias batallas, pero Lize sabía que también era la presión de su responsabilidad lo que la ponía tan nerviosa…
Responsabilidades que nunca había asumido antes.
Los exploradores no pudieron detectar nada y poco después se fueron.
Un momento más tarde, un equipo de soldados con armadura, aparentemente bien entrenados y llenos de un espíritu asesino, cruzaron la ribera.
Era aparente que habían experimentado una feroz batalla ya que la sangre de sus yelmos no se había secado por completo.
«Pareció que los soldados que quedaron atrás estaban muertos».
Rhode frunció el ceño.
No era sorprendente que la guarnición de la Cumbre de las Nubes hubiera sufrido una terrible derrota ya que no tenía los números para ganarles a los enemigos y su fuerza era aún peor.
Después de recibir el informe de Nemo, Garcia renunció a ofrecer ayuda instantánea yllamó a sus tropas para enfrentar a los enemigos en el fuerte de la Cumbre de las Nubes.
«Aunque el futuro héroe aún no es famoso, su liderazgo es tan bueno como siempre».
Rhode se sentía incómodo cada vez que pensaba en los ardientes ojos de Garcia.
Aunque este no lo fastidiaba verbalmente, su mirada exageradamente apasionada y rara revelaba sus verdaderos pensamientos.
Rhode lo habría matado de ser posible, pero al menos ahora estaba feliz de no tener que luchar a su lado.
—Señor, se fueron —sonó la profunda voz de Randolf junto con el frío viento.
Rhode miró al último soldado desaparecer de su vista.
En este momento el cielo se había oscurecido por completo y los últimos rayos de sol se escondían en el horizonte.
Segundos después, la aurora de cinco colores del Alma del Dragón de la Luz surgió y trajo unos hermosos colores a la tierra.
—Bien.
—Rhode le hizo un gesto a Joey y este silbó llevándose los dedos a los labios.
Poco después, unas sombras se movieron detrás suyo y aparecieron una tras otra.
Rhode movió la mano y se mezclaron con la oscuridad de nuevo.
Bajo el sol nocturno, el bosque volvió a su tranquilidad normal y, al mismo tiempo, la niebla surgió.
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