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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 515

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515: Capítulo 515: Batalla de Paphield (8) 515: Capítulo 515: Batalla de Paphield (8) Editor: Nyoi-Bo Studio Los gritos llenaban el cielo.

La chica con orejas de zorro estaba sentada en una roca, tarareando una extraña melodía.

Movía la cola sin parar mientras admiraba el cielo nocturno, como si tuviera un hermoso jardín en frente y no un campo de batalla.

Las mullidas orejas de Gillian se movieron y reveló una descarada sonrisita.

Poco después, se paró y se rio de la niebla y el campo de batalla.

—Sabía que ese pervertido no podría idear nada bueno.

¡Ju, ju!

parece que tengo que quedarme aquí contando estrellas…

La jovencita levantó el brazo derecho y unas cegadoras llamadas aparecieron detrás de ella, una tras otra.

Eran bolas fuego acumuladas, densas y brillantes que desgarraron la oscuridad.

Poco después, unas diez figuras envueltas en capas se pusieron de pie y apuntaron sus arcos.

—¡Tsk!

¡Bastardos molestos!

—La nariz aguileña que se burló de la Legión León durante la sesión informativa ya no estaba tan animado.

Miró al deteriorado fuerte en la distancia con los ojos inyectados de sangre porque ese lugar no paraba de darle problemas, como si supiera de la falta de personal del enemigo.

Al principio, Nariz Aguileña no pensó mucho en ello porque aunque tenía pocos hombres, había más soldados para cubrirlos.

Pero descubrió que la batalla no era tan sencilla como había pensado.

Aunque la Legión Pantera Negra era responsable del ataque inicial, esos bastardos parecían temerle a la muerte y rara vez avanzaban.

Por otro lado, la Legión Halcón que él lideraba entró tontamente en el rango de ataque del fuerte y, aunque no hubo una cantidad desastrosa de bajas, perdió varios hombres.

La Legión Halcón estaba llena de montaraces militares.

Aunque maniobraban rápido, no eran expertos en ataques frontales.

Por esta razón, Thon hizo que la Legión Halcón protegiera a la Pantera Negra.

Ahora que Halcón había sido obligada a atacar de frente, Nariz Aguileña cambió de estrategia para abandonar el campo de batalla y hacer que la Legión Pantera Negra estuviera en el centro de la pelea.

Aunque ambas legiones tenían motivos ulteriores, la batalla debía continuar y el fuerte, caer.

Después de una clara comunicación, las legiones Halcón y pantera Negra coordinaron un avance.

Pero Garcia demostró de nuevo que no era cualquier comandante de fuerte.

—Ignoren a las ratas de atrás.

Miren el frente.

¡Tengan cuidado, cúbranse!

Gritó desde las murallas del fuerte y les indicó a sus hombres que estuvieran alerta de las flechas que venían de lejos.

Clavó su espada en el cráneo de un intruso y se rio con asco antes de tirar el cuerpo sobre la pared.

Luego rodó para esquivar una flecha que bajó del cielo.

La niebla empezó a espesarse con cada segundo, y esto fue una desventaja para los arqueros enemigos porque no podían ubicar a sus objetivos.

Garcia cambió su táctica y les ordenó a sus tropas que se enfocaran completamente en defender las paredes del fuerte, ya que los enemigos no los verían de inmediato incluso si las escalaban.

Esto resultó ser una buena oportunidad para García.

Pero su presión también aumentaba dramáticamente.

Apretó los dientes y miró las bengalas en la distancia.

Rhode supuso que podría existir cierta falta de coordinación en el campamento enemigo, mientras que Garcia se había percatado de cuáles eran los problemas del enemigo.

Las tres legiones esperaban disminuir la fuerza de Garcia y preservar las suyas.

Hubo un instante en el que su línea de batalla se dividió durante su ataque, y ahora parecía que la legión del frente había resuelto el incidente aunque la retaguardia no se movía un centímetro.

Garcia se sintió ansioso porque no sabíadónde estaba Rhode, y no podía informarle de la dura situación.

Desearía poder decirle que actuaran de acuerdo al plan, porque sentía que el ataque de la legión frontal aumentaba gradualmente, y entonces sería una gran oportunidad para lanzar un ataque trasero, ya que estaban completamente separados.

—¡S-Señor, no podemos aguantar más!

—reportó frenéticamente el hombre de Garcia mientras que este negaba el ataque de otro enemigo.

Garcia se volteó y vio que varios soldados enemigos habían escalado las murallas y peleaban con su guarnición.

Aunque tenía la ventaja sobre el enemigo, sabía que esto no duraría mucho.

«Si ese es el caso…» Mientras Garcia pensaba en sus opciones, apareció un repentino resplandor.

Garcia se volteó sin querer y presenció una escena increíble.

Una cataclísmica tormenta de bolas de fuego cayó del cielo nocturno y aplastó a los soldados de la Legión del Sur que escalaban las paredes del fuerte.

Aunque las bolas no eran letales, su enorme cantidad fue adecuado para implantar un miedo incomparable en las mentes enemigas.

Los soldados de la Legión del Sur se habían concentrado en atacar el fuerte y no esperaron ser emboscados por detrás.

—¡Emboscada!

—Nariz Aguileña se quedó pasmado.

Se volteó inconscientemente y vio que un grupo de invasores había salido sin advertencia.

«¿Son los misteriosos refuerzos reportados por la Legión León?

¡Demonios!

¿Por qué no dijeron que había un mago con ellos?» Que hubiera o no un mago indicaba un final completamente distinto, y era obvio que el ataque de este era algo muy poderoso.

Había estado en el ejército por décadas y nunca había visto una tormenta de fuego tan aterradora.

Siendo un veterano, Nariz Aguileña no vaciló mucho tiempo.

Se volteó y gritó a todo pulmón: —¡Todos!

¡Ataquen la retaguardia!

¡Vamos, vamos, vamos!

La Legión Halcón cambió de dirección y fue hacia los enemigos, siguiendo las órdenes de su comandante.

¡Sin importar lo poderoso que fuera un mago, su debilidad estaba en el combate cuerpo a cuerpo!

Otra ola de bolas de fuego pasó por sus cabezas y cayeron a los pies del fuerte, generando caos al instante.

Nariz Aguileña sabía que los soldados de la Legión Pantera Negra estarían entrando en pánico ahora, porque nadie podía estar entre un ataque enemigo en el frente y otro en la retaguardia.

Desperdiciaron demasiado tiempo y ese maldito Thon no enviaba los refuerzos.

«¿Cómo afrontamos esta batalla?» Una serie de ráfagas de viento soplaron sobre ellos y los soldados que rodeaban a Nariz Aguileña se cayeron de sus caballos.

«¡Arqueros enemigos!» Nariz Aguileña se enfurruñó pero siguió blandiendo su látigo, avanzando hacia el enemigo.

Solo estamos a 20 metros de esos condenados enemigos, solo un poco más…

—Aiyaiyai.

Llegaste justo a tiempo…

Gillian reveló su astuta y encantadora sonrisa, apuntando hacia adelante con su dedoíndice y deslizándolo hacia la derecha.

Una ardiente pared de llamas salió abruptamente del suelo, obligando a Nariz Aguileña a tirar de sus riendas y verla con un rostro pálido.

«¡Demonios!» La enorme muralla de fuego cayó sobre Nariz Aguileña y lo devoró por completo.

—¿Qué está pasando?

—Thon se puso de pie de un salto y miró fijamente las llamas escarlatas que iluminaban casi todo el cielo.

Sería un excelente augurio que el fuerte estuviera sumergido en el mar de fuego, pero sabía que la edificación no estaba en la zona afectada.

«Demonios, ¿tienen un mago?

¿La Legión León se guardó esta información?

¿Cómo podemos pelear contra ellos?» —¡Señor!

—Un soldado entró corriendo, pálido—.

Hay una emboscada y nuestros hombres han sufrido graves heridas.

La Legión Pantera Negra está en un punto muerto con las guarniciones del fuerte.

¡Por favor, envíe refuerzos!

«¿Refuerzos?» A Thon le dieron escalofríos y cuando abrió la boca…

—¡Ahhh!

En este momento, un estremecedor grito llenó el cielo nocturno.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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