Invocando a la espada sagrada - Capítulo 518
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518: Capítulo 518: Invitado Problemático 518: Capítulo 518: Invitado Problemático Editor: Nyoi-Bo Studio «¡Pum!» El corazón de Rhode latió con fuerza al ver el nombre de la música en la lista.
Aunque parecía que estaba aquí para representar a Su Alteza Lydia y recompensar a las tropas como Marilyn Monroe animando a los soldados, Rhode sabía que Gaya no saldría del palacio sin un propósito específico.
Aunque se había convertido en la primera música públicamente reconocida del continente a los seis años, nunca había salido de la Ciudad Dorada.
Aunque era conocida como la leal ayudante de Lydia, muchos del Partido del Rey la trataban solo como su amiga.
Ninguno se quejó de que representara a Lydia aquí, y Garcia incluso bromeó con Rhode sobre que eran extremadamente afortunados de poder escuchar a una música sin rival…
A Garcia no le interesaba nada Gaya.
Eso era seguro.
Rhode sabía que Gaya estaba en la mitad de la etapa legendaria y podía derrotar a una legión sin ayuda.
«¿Por qué Lydia la envió hasta acá?» A Rhode no le preocupaba que Lydia revelara su identidad, aunque por su comportamiento parecía que entendía mejor su pasado que él mismo.
Por otro lado, precisamente por lo que Rhode sabía de Lydia y Gaya, estaba seguro de Gaya no estaba aquí para recompensar a los soldados.
Si no, ¿por qué Lydia enviaría a alguien legendario a entretener a esta gente?
«Sería una broma enorme».
Rhode esperó estar exagerando, o tal vez que Gaya estuviera aquí por otra misión y no por él.
Pero lo único que podía hacer era esperarla, ya que era inevitable.
Después de tres cortos días, los refuerzos de la Ciudad Dorada llegaron al fuerte de la Cumbre de las Nubes, y Garcia y Rhode se impresionaron con su llegada.
De los refuerzos, 1500 eran de los ejércitos privados de los aristócratas y los otros 500 eran soldados oficiales movilizados desde la Ciudad Dorada.
—¿Qué piensa, Sr.
Rhode?
—Garcia puso una sonrisa amarga y miró la bandera noble que ondeaba sobre la brigada de soldados.
Rhode solose encogió de hombros porque lo que veía era prueba de cómo Lydia había decidido resolver este problema de personal.
Las tropas del frente distribuidas en la frontera no podían ser movilizadas de forma arbitraria y debía haber suficientes razones.
Pero los nobles eran distintos, ya que podía reunir a sus ejércitos en el menor tiempo y unirse a la lucha del frente.
Claro, los soldados privados no eran perfectos.
Por ejemplo, no obedecían órdenes como un ejército militar y podían resistirse o violar las reglas militares.
El odio que había entre algunos nobles también se reflejaba ensus soldados.
Por esta razón, Garcia suspiró ya que prácticamente podía predecir que su voluntad y desobediencia sería un enorme problema.
—Su Alteza Real es realmente…
Olvídelo.
Siempre será mejor tener más personal…
—Garcia movió la mano en negación antes de darles una orden a los soldados—.
¡Abran las puertas!
Un hombre con armadura blanca y plateada que iba al frente de la brigada se bajó rápidamente de su caballo.
Saludó solemnemente a Garcia y este le respondió de forma descuidada.
—Soy Mordor, el capitán de la 15ta Guarnición de la Cumbre de las Nubes.
Estoy aquí por órdenes Su Alteza Real Lydia, liderando a los refuerzos de la Cumbre de las Nubes —Mordor le dio una carta a Garcia—.
Estas son las órdenes de Su Alteza.
Por favor, permítame entregárselas a usted, Sr.
Garcia: «De ahora en adelante, todas mis tropas estarán bajo su comando, y aquellos que se rebelen podrán estar sujetos a leyes militares».
Su Alteza Real Lydia ha escrito la situación específica en la carta.
¿Puedo saber qué haremos a continuación?
—Mmm…
—A Garcia le incomodaba el personal militar y se rascó la melena roja con incomodidad—.
Como es ese el caso…
Mis hombres han estado muy ocupados estos días y espero que puedan posicionar a sus tropas por aquí, y enviar a unos 500 para que patrullen el fuerte.
—Sí, Sr.
Garcia.
—Mordor hizo otro saludo antes de ordenarle a los refuerzos y soldados que se organizaran.
—Guau…
—Garcia exageró un chillido antes de voltearse hacia Rhode—.
Esto es genial.
Oh, Dios.
Estos tipos parecen ser confiables y ahora no debería haber muchos problemas en el fuerte…
Sr.
Rhode, ¿cómo está la situación con la Legión del Sur?
—Ningún movimiento todavía —respondió Rhode mirando la miríada de soldados privados.
Después de la batalla para defender el fuerte, Rhode despachó a sus ladrones y montaraces para que patrullaran el área y consiguieran cualquier información sobre los movimientos de la Legión del Sur.
Como seres de la etapa élite, no era difícil que monitorearan e hicieran guardia mientras se camuflaban.
Junto con los equipos de transmisión mágica fabricados por Lapis, Rhode podía recibir información de Joey y Randolf rápidamente.
Por ende, era completamente imposible que la Legión del Sur lanzara un ataque como el anterior.
Pero la Legión del Sur no parecía planear esto, porque según Joey, se había retirado completamente del fuerte y no se les veía por ninguna parte.
Pero Rhode no creyó que se fueran a rendir tan fácilmente y siguió haciendo que sus hombres vigilaran el frente.
Por otro lado, Garcia se veía bastante optimista porque después de la batalla le faltaba personal, y si dividía a sus hombres para que patrullaran, las cosas empeorarían.
Ahora que Rhode le había ayudado con esta carga, sería mejor.
—Ah…
Espero que esos malditos del sur hayan aprendido a no meterse con mi territorio.
No, no, ojalá vengan de nuevo.
Je, je…
Esta vez, con tanta gente aquí, ¡les daré una lección y los obligaré a suplicarnos de rodillas y lamernos las botas!
—Las palabras de García se convirtieron en un agudo silbido.
Le guiñó un ojo a Rhode antes de alzar la cabeza—.
Verá, Sr.
Rhode.
Los VIP están aquí.
No hace falta decir que Rhode también vio a los VIP.
Una delgada figura emergió lentamente de la multitud.
Era una joven con cabello largo, sedoso y negro que vestía una elegante túnica blanca que contrastaba completamente con su entorno.
Llevaba un arpa de un metro de largo en sus delicadas manos mientras montaba de lado a un unicornio blanco que se les acercó con gracia.
Su tez opaca y helada se parecía a un iceberg de mil años, y sus oscuras pupilas tenían una infinita profundidad por la que nadie podía leer sus pensamientos.
«Gaya».
Era la primera vez que veía a alguien similar a él en este mundo.
En el Reino Munn, la mayoría tenía una apariencia occidental y rara vez se veía a alguien de ojos y cabello negro como él.
Además, su encantador rostro siempre lo había convertido en el centro de atención de todos.
En este continente, los únicos que tenía cabello y ojos negros eran la raza de la Pradera Este.
Pero como ese lugar estaba casi aislado del mundo, Rhode nunca había visto a nadie de allí.
Por una parte, aunque Rhodese alegraba de ver a una compatriota entre un grupo de rubios con ojos azules, no pudo evitar deprimirse un poco después de considerar su identidad.
Lo que empeoraba las cosas era que no conocía mucho a Gaya en el juego porque ella siempre había escondido muy bien su identidad.
Los jugadores solían tratarla como una caja musical humana, y si no fuera por esta joven que se hizo con el puesto de comando más alto cuando el Reino Munn casi colapsa por un ataque del País de la Oscuridad, y lideró la retirada de los refugiados bajo órdenes de Lydia, tal vez nadie sabría que poseía poderes tan formidables.
Había muchas controversias relacionadas con Gaya como personaje, especialmente después de que demostrara su fuerza.
Muchos jugadores dudaban porque no había participado en batallas y solo había mostrado sus verdaderas habilidades al final.
Algunos sentían que la joven podía ser el último recurso de Lydia, mientras que otros decían que Gaya pensaba otras cosas.
Si no, no habría visto con los ojos cruzados cómo su país colapsaba frente a ella.
Pero a Rhode no le importaban estas controversias.
Aunque tenía varias suposiciones, eventualmente se quedó tranquilo y vio a la joven llegar.
Gaya miró a Rhode y Garcia desde su unicornio.
Cuando vio a Gaya, sus pupilas negras no se movieron en absoluto, como si fueran una laguna límpida y tranquila, pero cuando volteó hacia Rhode,fue como si alguien hubiera lanzado una piedra en la laguna.
En un instante, sus pupilas negras crecieron por una fracción de segundo, pero pronto volvieron a la normalidad.
Asintió levemente y le dio su harpa a una sirvienta antes de bajar del unicornio.
—Saludos a ambos.—La voz de Gaya era tan clara y melodiosa como una campana que se mecía en el viento—.
Soy la música de la corte, Gaya.
Llegué a su fuerte bajo las órdenes de Su Alteza Real Lydia…
—Gaya pausó por un momento.
Mientras hablaba tenía los ojos fijos sobre Rhode, y él la miraba sin el menor grado de miedo.
Aunque a Rhode sí estaba preocupado antes de que Gaya llegara, era inútil preocuparse porque ya estaba aquí, ¿no?
Aunque Gaya les hablaba a ambos, en realidad miraba a Rhode e ignoró por completo a Garcia.
Este se sintió un poco incómodo y se rascó la cabeza, confundido.
Cuando iba a hablar, Gaya lo miró abruptamente.
—Espero que pueda prepararme una habitación…
—Claro, sin problema.—Garcia sonrió y se inclinó ante Gaya antes de invitarla a pasar—.
Ya le preparamos una porque sabíamos que vendría, Srta.
Gaya.
Claro, aunque pueden verse algo simples, le garantizo que estarán impecables.
No se preocupe por…
—Por favor lléveme allá.
—Bien, por favor sígame.
—Garcia sonrió amargamente y Rhode le abrió paso a Gaya, asintiéndole.
—Entonces, Sr.
Garcia, yo me moveré primero.—Antes de que Rhode se volteara por completo, Gaya le agarró la muñeca y su rostro inexpresivo apareció en las pupilas de la joven—.
¿Necesita algo, Srta.
Gaya?
—Sígame, Sr.
Rhode.
Debo preguntarle algo.
«Parece que no puedo evitar lo que seguro vendrá».
Garcia preparó una habitación de huéspedes para Gaya, y aunque este comandante usualmente era un cabeza de chorlito, fue muy respetuoso con la música personal de Lydia.
Se aseguró de que la habitación estuviera pulcra, y la cama, mesa y sillas eran nuevas.
«Me pregunto de dónde sacó todo esto el Zorro Rojo…» El único defecto era que esta habitación de soldados no era muy lujosa ni cómoda con los muebles básicos.
Pero a Gaya pareció no importarle.
Puso su arpa junto a la pared, que había sido desempolvada y limpiada con agua, antes de voltearse hacia Rhode.
Solo estaban los dos en el cuarto.
Obviamente a Garcia no le interesaba la música y soltó una excusa para irse después de llevar a Gaya y Rhode a la habitación.
Sin duda, Garcia miró a Rhode de formaextraña antes de irse.
«Tal vez era un extraño malentendido, pero, ¿quién sabe?» —¿Hay algún problema, Srta.
Gaya?
—Rhode tomó la iniciativa y la joven sonrió.
Era la primera vez que sonreía, pero Rhode no sabía qué había escondido detrás de eso.
—Honestamente, es un muy buen mentiroso, Sr.
Rhode.
—Gaya lo miró a los ojos.
—No entiendo a qué se refiere, Srta.
Gaya.
—Rhode frunció el ceño.
—Creo que sí lo entiende, caballero…
No sé quién es, pero sí sé que no es de la Pradera Este porque ningún talento como el suyo salió de allá.
Además, jamás escuché el apellido «Alander».—Gaya se detuvo un momento y la temperatura del cuarto pareció caer en un instante—.
¿No me irá a decir que salió de alguna cueva?
—Claro que no, Srta.
Gaya.—Rhode entrecerró los ojos, pero su expresión no cambió—.
Solo soy un humano ordinario.
—¿Humano ordinario?
—Gaya arqueó las cejas como si hubiera escuchado una broma interesante—.
No creo que un mentiroso respetado por Su Alteza Real sea solo un humano ordinario, Sr.
Rhode.
Claro, si está decidido a decir eso, no tengo más opción, pero…
Rhode vio que Gaya movió levemente el dedo.
Sintió cómo una onda sónica chocó con su cuerpo.
Poco después, sus músculos se tensaron y no pudo moverse un centímetro.
Ese era el talento de atributo de gaya: Fuerza Sonora.
«¿Qué está haciendo?» Gaya extendió su mano derecha, —Morirá si no se concentra, Sr.
Rhode.
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