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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 520

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520: Capítulo 520: No Está Preparada…

520: Capítulo 520: No Está Preparada…

Editor: Nyoi-Bo Studio Rhode no tardó en decidirse.

Reunió a todos sus hombres y estos expresaron distintas preocupaciones.

—¿Eh?

¿Nos moveremos de nuevo?

Anne está tan cansada…

Líder, ¿podemos descansar unos días más?

—Anne estaba apoltronada en su silla, como una malcriada.

Marfa se recostó en la pared y pensaba, frunciendo el ceño.

Aunque se había unido después de los demás, Rhode confiaba mucho en él.

Después de todo, a Rhode le hacían falta miembros confiables y tranquilos, y Marfa llenaba este vacío.

Era valiente y reticente, pero a menudo decía lo que pensaba y esto hacía falta en una hermandad.

Por otro lado, aunque Randolf y Joey habían mejorado muchísimo, su juventud y vigor podía no ser algo tan bueno.

Gillian hacía poco o ningún ruido y miraba a Rhode, moviendo su grande y mullida cola de lado a lado.

Desde que el señor elemental de fuego supo que Rhode había sido llamado por Gaya, había estado mostrando esta expresión.

Lize, por otro lado, se portaba cautelosa después de asumir temporalmente el rol de ayudante que le pertenecía a Marlene.

Estaba quieta junto a Rhode, pensando quién sabe qué.

—Señor —dijo Marfa—.

Por favor, perdone mi rudeza.

¿Puedo saber a dónde vamos esta vez?

¿Cuánto tiempo estaremos allí?

Rhode movió la mano con sorpresa.

—Ah, no tienen que ir todos.

Solo les digo qué ocurrirá porque quiero que se preparen mentalmente.

Iré solo a completar esta misión.

Supongo que saben que es una orden directa del Partido del Rey y, por seguridad y conveniencia, decidí cumplirla yo solo.

En este tiempo actuarán con las guarniciones para defender el fuerte de la Cumbre de las Nubes.

Por favor, tómense esto en serio y manténganse alerta porque imagino que la agresión de la Legión del Sur será aún más feroz en el futuro.

—¿Eh?

¿A dónde vas, líder?

—Anne se paró de la silla y miró a Rhode fijamente con brillo en sus ojos—.

¿Anne puede ir contigo?

Llévala, por favor.

¡Anne promete no causar problemas al líder!

—Esta vez no, Anne.—Rhode la interrumpió con un ademán—.

Necesitan tu ayuda aquí y, además, seguramente causarás problemas si vienes.

Sé buena y protege a los clérigos en la batalla.

Es un deber muy importante y solo tú puedes hacerlo.

¿Entiendes, Anne?

—Está bien…

—Anne cedió a regañadientes e hizo pucheros, pero al escuchar las confiables palabras de Rhode, lo pensó, mostró una sonrisa orgullosa y asintió.

Rhode suspiró por dentro porque, aunque ella había experimentado muchísimas batallas, seguía siendo una chica de 15 años.

Podía medir lo mismo que él y tener un cuerpo desarrollado, pero su mente seguía siendo la de una niña.

Los métodos adultos no funcionarían en alguien como ella.

Pero…

Rhode captó algo con el rabillo del ojo.

Había alguien más infantil que Anne.

Rhode aplaudió para llamar la atención de todos.

Había pensado en cómo aprovechar esta oportunidad mientras él estaba fuera, pero no serían muy buenas noticias para alguien.

—Bien, les he dicho todo…

Por cierto, Lize estará encargada de todo durante mi ausencia, y pueden reportarse y buscar consejo en ella.

¿Algún problema?

Todos, incluyendo a Marfa, miraron a Rhode en silencio y Lize se puso tan pálida como una hoja de papel y lo miró sin poder creerlo Aunque todos quedaron pasmados cuando Rhode dijo que se iría solo, no se preocuparon mucho porque la inteligente y formidable Gillian estaría aquí.

Conocían su relación íntima y estaba de más decir que Rhode habría elegido a Gillian como líder interino de la hermandad.

¿Quién hubiera sabido que elegiría a Lize?

No era que los mercenarios odiaran o desconfiaran de ella.

De hecho, era muy popular en la hermandad y era la líder de las clérigas.

La mayoría habían sido rescatados y tratados por ellas, así que era imposible que la odiaran.

Además, les gustaba mucho su solidaridad…

pero era algo totalmente diferente cuando de comandar batallas se trataba, porque era una persona reservada.

La mayoría de los mercenarios consideraban que era menos capaz que Marlene en cuanto a liderar y comandar.

Lize se quedó boquiabierta, como una muñeca pálida a la que Rhode había sentenciado a muerte.

—Sé que todos tienen su opinión sobre mi decisión, pero en serio creo que Lize tiene la capacidad.

Busco que cooperen con sus órdenes porque también son las mías, y deben seguirla sin importar lo tontas que suenen.

Haré que Gillian supervise.

Espero que ninguno la desobedezca, porque si no…

no me importará castigarlos de acuerdo con las reglas de la hermandad.

Rhode miró a la silenciosa multitud y ellos asintieron apresuradamente.

Aunque no estaban totalmente convencidos, no tenían razón para negarse porque Rhode había mencionado las reglas.

Gillian estaría supervisando a un lado, ¿y quién sabía cómo los castigaría Rhode al volver?

Una sensación de miedo y soledad sin precedentes nubló la mente de Lize cuando miró a la gente dispersándose.

Vio a Marfa con su expresión contemplativa y a Joey con su habitual sonrisa ancha mientras estos se volteaban.

En cuanto a Randolf, la miró y no dijo nada.

«Todos han cambiado mucho».

Lize se percató de esto.

Se sentía como si Joey, Randolf y Lapis se hubieran unido ayer a la hermandad, y la imagen seguía fresca en su mente.

Nunca pensó que este joven y loco ladrón tuviera un lado serio, mientras que el montaraz que se había rebajado para proteger a Lapis se había vuelto tan tranquilo.

«¿Y qué hay de mí?» Lize pensó que podía vivir así para siempre.

Presumía que no cambiaría y, siempre que se quedara detrás de ellos para ayudarlos y protegerlos, todo estaría bien.

Pero ahora…

¿es suficiente?

Una agitación surgió en su corazón.

La noche estaba oscura.

El fuerte de la Cumbre de las Nubes volvió a la normalidad y los refuerzos que habían llegado en la mañana se habían asentado.

Garcia puso tropas alrededor del fuerte tan bien como pudo.

Después de todo, la Legión del Sur no eran sus únicos enemigos.

Incluso el plano existencial del elemento de agua se desbordaba y las criaturas de agua aparecían en la niebla, Gaya solo necesitaba chasquear los dedos y serían masacradas.

Rhode les había dicho a sus hombres que evitaran la zona central, donde la niebla estaba espesa, y eran lo suficientemente inteligentes para que Rhode confiara en ellos.

Pero…

«Toc, toc».

—Entre.

—Rhode estaba en la ventana, mirando el negro cielo y la fina niebla moviéndose lánguidamente.

Sabía que solo una persona lo visitaría a estas horas.

La puerta se abrió gradualmente.

Lize entró en la habitación con una expresión aparentemente dolorosa y juntó las manos.

Los pensamientos nublaban su mente, pero no pudo pronunciar una palabra.

Rechazó instintivamente la responsabilidad que Rhode le asignó porque aceptó que Gillian era la candidata adecuada, al igual que los demás.

Gillian era más inteligente, leía la mente de Rhode como un libro y los mercenarios la apoyaban aún más, ¿no es así?

¿Y ella?

Lize tenía el ideal de cambiar, especialmente después de darse cuenta del crecimiento de Joey y Randolf, que se habían unido al gremio después que ella.

¡Pero ella debería estar apostando las vidas de los demás!

Una decisión equivocada podría llevar a la muerte de muchos y estas personas eran sus compañeros, amigos y colegas…

¿Podría correr este riesgo?

¿Podría sacrificarlos por el bien de su crecimiento y experiencia personal?

—S-Sr.

Rhode…

—Lize tartamudeó, y su suave y temblorosa voz era como una vela en el viento—.

S-Siento que no soy la adecuada para esta posición…

No tengo las capacidades y creo que la Srta.

Gillian es una mejor opción…

Lize suspiró del alivio, aunque la poca disposición seguía en su corazón…

—¿A qué le tienes miedo?

—¿Eh?

—Lize se petrificó como si Medusa la hubiera visto.

Rhode se volteó hacia ella—.

¿Tienes miedo de que tus errores ocasionen la muerte de otros, y por eso decides evitar esto?

¿Odiarías a Gillian si tomara una mala decisión e hiciera que tus amigos murieran?

¿Te tratarías a ti como la víctima y la odiarías con la consciencia limpia?

Si no fuera por su error, no habrías perdido a tus amigos y compañeros.

Así no sería tu culpa, porque tú solo eras responsable de cumplir órdenes, no de darlas, así que no necesitas asumir la responsabilidad, ¿cierto?

—Yo…

Yo…

—Cada oración de Rhode golpeó el fondo de su corazón.

Se estremeció y guardó silencio.

—¿A qué le tienes miedo?

¿De perder a tus compañeros o de que te odien?

No estás dispuesta a aceptar este resultado y responsabilidad, y por eso las evitas, ¿no?

—Rhode se acercó a Lize y ella retrocedió reflexivamente.

Sintió la gélida pared a sus espaldas y Rhode puso su mano contra el muro.

Era la primera vez que Lize sentía tanto miedo, como si tuviera una bestia en frente.

—Sabes que no cambiaré de parecer, así que, ¿qué planeas lograr viniendo aquí, Lize?

—Yo…

Yo…

—Lize nunca había estado tan nerviosa y su mente estaba en blanco.

—Solo esperas que te motive, ¿cierto?

¿Pero cómo quieres que lo haga?

—Rhode le acarició la mejilla y ella se tensó por completo—.

Ya es muy tarde, Lize.

Eres una mujer y yo, un hombre.

Viniste sola a mi habitación esperando que te animara y consolara…

¿Sabes lo que eso significa?

—No…

S-Sr.

Rhode…

Yo…

—Rhode agarró su esbelta cintura con su mano izquierda, como una serpiente, y tiró de ella.

Lize lo miró confundida y Rhode sonrió mientras observaba su cuerpo.

«Definitivamente no es bueno cuando el Sr.

Rhode sonríe sin que Christie esté presente».

Esta idea pasó por su mente y, antes de reaccionar, Rhode bajó la cabeza y la besó a la fuerza.

—¡Gu…!

Su cálido y suave cuerpo se estremeció cuando le abrió la boca con su lengua, jugando con la suya, y la fragancia de su cuerpo lo excitó aún más.

Deslizó sus dedos por sus suaves curvas y le desabotonó la blusa, poniendo su mano en su ropa interior.

—Ah…

—Lize gruñó suavemente cuando Rhode apretó su blando pecho.

Le acarició las nalgas por debajo de su falda y deslizó los dedos entre sus muslos.

—¡Ah…!

¡Ah…!

—Lize cerró las piernas reflexivamente.

Abrió los ojos con vergüenza mientras que los besos y caricias de Rhode estimulaban sus sentidos.

Luego Rhode metió la mano izquierda entre sus tiernos muslos, más profundo.

—¡No!

—Lize reunió el coraje y empujó a Rhode.

Se movió hacia la puerta temblando del miedo y mirando al hombre que ya no podía reconocer.

A Rhode no le sorprendió que Lize lo rechazara y solo se miró la mano izquierda.

—¿Me odias, Lize?

—No…

Sr.

Rhode…

No lo odio…

Yo…

—Lize se abotonó la blusa y se bajó la falda.

No odiaba a Rhode por hacerle eso e incluso se emocionó un poco.

Pero, ¿por qué tengo tuve miedo cuando pasó?

—Lo siento…

Perdón, yo…

—Agarró su capa y se cubrió el cuerpo entero antes de salir disparada del cuarto.

Rhode sonrió y se recostó de la pared con los brazos cruzados, viéndola irse frenéticamente.

Frunció el ceño y dirigió su atención a la sombra que estaba al otro lado de la habitación.

—Bien, no mires demasiado, Gillian.

—Aiya, ¿cómo me descubriste, maestro?

—La joven con orejas de zorro salió de las sombras con una dulce sonrisa—.

No esperé que la dejaras escapar.

¿Acaso tus habilidades se oxidaron?

¿O ya no estás erecto?

Esto no es bueno, maestro…

¿Quieres que le diga a Lapis que te prepare unas pócimas?

—Aprecio tu gentileza.—Rhode la interrumpió y se miró el dedo—.

En efecto, no funcionará sin jugar más antes.

—Claro, maestro.

Te harás daño si la obligas y también la asustarás para siempre si le dejas malas memorias.

—Pero el tiempo noespera por nadie e igual la tendré tarde o temprano, ¿no?

—Es importante que un espectador experimentado te guíe en esos tiempos, maestro.

Pase lo que pase, es su primera vez y es natural que se sienta nerviosa e incierta.

Será mucho más fácil si alguien está a su lado para calmarla.

—Yo también creo eso —asintió Rhode—.

Entonces, Gillian, te la dejo a ti.

No seas demasiado insolente, y está bien que cometa algún error.

Debes darle espacio para que se relaje y lo intente varias veces.

Esta chica madurará solamente al aceptar eso.

—Entiendo, maestro.

La ayudaré en el campo de batalla, pero…

¿y en la cama?

—Igual.

Claro, si puedes completar la misión satisfactoriamente…

no me importaría recompensarlas a ambas.

Tal como lo dijiste, será mejor si alguien está allí para tranquilizarla, ¿no, Gillian?

—¿En serio?

—Las orejas de la chica con orejas de zorro brillaron de la emoción—.

Debes cumplir tu promesa, ¿sí, maestro?

¡No te dejaré ir si la rompes así que prepárate!

En fin, iré a ver a la pequeña Lize…

No te preocupes, maestro, ¡prometo cumplir la misión!

Gillian se escabulló de la habitación de forma impaciente, y Rhode meneó la cabeza y se encogió de hombros.

—No recuerdo que un zorro esté en celo los 365 días del año…

Da igual, no perderé.

Rhode fue a la ventana y se tocó los dedos.

—Se sintió genial…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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