Invocando a la espada sagrada - Capítulo 524
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- Capítulo 524 - 524 Capítulo 524 Problemas En El Bosque
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524: Capítulo 524: Problemas En El Bosque 524: Capítulo 524: Problemas En El Bosque Editor: Nyoi-Bo Studio El ayudante se congeló y un miedo sin igual apareció en su mente.
Aunque los soldados recibían un entrenamiento más estricto que la milicia, cualquier humano les temía a las criaturas no muertas.
Los horribles esqueletos marcharon hacia ellos con un aura de muerte.
Aunque solo había una decena frente a los soldados, sintieron escalofríos al observar las profundidades del bosque.
«¿Quién sabe cuántos más hay escondidos allí?» —¡Retírense y prepárense para evacuar!
¡Primera columna, disparen!
El ayudante dio una orden y se retiró lentamente con su arma.
No sabía el número exacto de enemigos que había en el bosque e incluso había un nigromante.
Peor aún, tenía un demonio flotando encima.
El patético ayudante ya no estaba preocupado porque pudiera ganar la batalla.
Lo único que pensaba era en irse de este absurdo lugar y reportar el problema al general Michael.
Aunque no sabía de dónde había venido el nigromante, sabía que definitivamente no era de la zona.
Si la región Grosso tuviera nigromantes, habrían sido destruidos por el ejército de los ángeles guerreros hace mucho tiempo.
«El ejército de los ángeles guerreros…» El ayudante sonrió.
De hecho, su primera reacción fue evacuar de inmediato y buscar ayuda del ejército de los ángeles guerreros.
Pero recordó que se habían retirado del sur debido a la oposición…
«¿De dónde vino, exactamente?» Había pocas regiones en el Reino Munn donde las criaturas no muertas pudieran andar libres, ya que la mayoría estaba bajo los vigilantes ojos de los ángeles.
«Podían emerger en áreas recluidas cercanas a la frontera con el País de la Oscuridad, y ahora que este nigromante había aparecido, acaso…
¿El País de la Oscuridad tenía intenciones de atacarlos?» El patético ayudante estaba empapado de sudor y debía reportar esto al general Michael, pasara lo que pasara.
Si el País de la Oscuridad pensaba en poner las manos sobre el sur, ¿cómo podrían resistir sin la protección de los ángeles?
«Esos condenados nobles solo saben moverse por dinero y poder.
¡Esperen a que estos no muertos estén en sus puertas!» Los arqueros de la retaguardia apuntaron al nigromante y al demonio flotante, liberando las tensas cuerdas de sus arcos.
—Hmph, pequeños trucos.—Celestino resopló con desdén y puso la mano hacia el frente.
Una enorme barrera protectora escarlata apareció y todas las flechas cayeron al suelo, como si su impulso hubiera sido absorbido por completo.
La pálida infantería del frente se retiró nerviosamente con la cobertura de los arqueros porque los años de entrenamiento formal les habían enseñado que, si se derrumbaban aquí, se convertiría en una masacre.
Los soldados no muertos marcharon y esto era lo que más miedo daba de ellos, porque no había nada peor que luchar con un montón de máquinas asesinas sin emociones ni miedo.
En este momento, la situación dio un giro inesperado.
El ayudante observó cada movimiento del nigromante porque sabía que los magos eran unas presencias aterradoras en las leyendas, sin mencionar un nigromante aún más poderoso.
Como dice el refrán: «mientras más miedo se le tiene, más ocurrirá».
Vio cómo un extraño resplandor apareció en la mano derecha del nigromante y luego escuchó una serie de dolorosos gritos.
—¡Oh, por Dios!
¿¡Qué es esto!?
El ayudante se volteó y abrió los ojos, sorprendido.
El campo que tenía detrás de repente estaba cubierto de cientos de tentáculos negros que envolvieron a los soldados.
La gélida y punzante sensación de los tentáculos asustó a los soldados, que intentaron luchar en vano.
Los que los esquivaron blandieron sus espadas para rescatar a sus compañeros, ¡pero sus cuchillas no hicieron nada, como si hubieran golpeado una gruesa capa de goma!
¡Lo que temían finalmente ocurrió!
«¡Whoosh!» De repente, una ola de flechas voló detrás de los luchadores no muertos y una decena de soldados gritó miserablemente al caer al suelo.
Mientras, los soldados que luchaban por liberarse de los tentáculos dejaron de moverse de repente, como si fueran títeres cuyas cuerdas habían sido cortadas.
«¡Los enemigos han atacado!» Les preocupaba que hubiera más enemigos en el bosque, y las flechas confirmaron este temor.
Además, la aparición de los tentáculos y los luchadores no muertos que se acercaban los abrumaron por completo, y no pudieron aguantar más.
Una decena de soldados abandonó la formación y se fueron como un montón de mosquitos sin cabeza.
¡No querían más nada que huir de este aterrador lugar!
Pero el peligro no los dejó ir.
Los tentáculos negros aparecieron y envolvieron a los humanos indefensos que intentaban escapar.
Su preparación contra esos tentáculos demoníacos era totalmente inútil, ya que sus espadas habían salido volando y sus cuerpos estaban inmovilizados.
Poco después, otra lluvia de flechas fue disparada y los soldados perdieron la vida.
«¿Qué son estas cosas?» El desgraciado ayudante se escondió entre el grupo y gritó en vano para calmarlos.
Los soldados estaban aterrados por la serie de ataques que se desencadenaron tan rápidamente.
Aunque algunos seguían escuchando las órdenes del ayudante, otros llegaron a su punto de quiebre cuando vieron al demonio con un brillo escarlata en las manos.
—No escapen.
¡Avance, avancen!
—El ayudante sabía que la situación era crítica a estas alturas.
Les dijo a sus soldados que se alejaran de los tentáculos y que avanzaran hacia los enemigos…
porque los luchadores no muertos habían salido de los arbustos y estaban frente a ellos.
—¡Ataquen!
—Tal vez los soldados entendieron que escapar era inútil.
¡Guardaron sus miedos y avanzaron hacia los enemigos con sus espadas!
—Mantengan la formación.
¡No entren en pánico!
¡Cuidado con las flechas!
—ordenó el ayudante y los soldados levantaron sus escudos, alejándose de los tentáculos negros.
Nadie se percató de que el ayudante se había movido secretamente a una esquina relativamente segura de la retaguardia.
Decidió abandonar a los soldados e irse de este ridículo lugar.
SI los enemigos habían sido enviados por el País de la Oscuridad, tenía que reportárselo al general Michael, aunque eso significara sacrificar a estos soldados.
«Qué interesante».
Rhode sonrió.
Los soldados estaban enredados con los luchadores no muertos que había invocado, pero no se dieron cuenta de que los no muertos eran bastante débiles.
Después de todo, no eran más que una subcarta que Rhode había creado, con ataque y defensa de 3.
No sería difícil que los derrotaran cuando superaran sus miedos.
Pero…
Rhode le prestó más atención al tipo que gritaba órdenes desde atrás.
—¿Viste eso, Celestina?
—Sí, maestro.
¿Puedo comenzar?
—Dale un poco más de tiempo…
Todavía no, necesitamos otra oportunidad…
—Rhode meneó la cabeza.
La batalla había llegado a un punto muerto y, que los soldados miraran a la muerte a los ojos reveló su verdadera fuerza.
Aplastaron a los frágiles esqueletos con sus escudos y blandieron sus espadas violentamente.
Aunque las criaturas no muertas no morirían después de que les atravesaran el pecho o les cortaran la cabeza, no podían moverse después de que sus cuerpos fueran destruidos y de que el fuego espiritual de sus cuencas oculares desapareciera.
Aunque los soldados estaban gravemente heridos, su agresióncontinuó, ya que vieron destellos de esperanza con cada esqueleto que caía.
¡Parecía que los luchadores no muertos de Rhode no podían aguantar mucho más!
«¿Podrían ganar?» El ayudante dejó de escabullirse temporalmente.
La infantería y los arqueros que había traído llegaban a los 200 hombres, mientras que había unos 400 no muertos.
Perdió más de 60 en la emboscada y, si no hubieran estado tan nerviosos al ver al nigromante, podrían no haber sido aniquilados tan fácilmente.
«Solo quedan unos 40 no muertos y yo todavía tengo más de 100 soldados entrenados.
¿Cómo es posible que perdamos contra ellos?Pero…» El ayudante vio al nigromante y no pudo leer la expresión que escondía la máscara de hueso.
El nigromante y el demonio que tenía encima no parecían estar haciendo nada, solo miraban la caída de los no muertos.
«¿Por qué no aprovechan esta situación para atacar?
¿Acaso el nigromante tiene otros planes?
O ese demonio…
Incluso si derrotamos a estos no muertos, ¿qué haríamos después?
¿Atacar al nigromante y al demonio?» ¡Mientras el ayudante dudaba en su decisión, la situación cambió!
—¡Hiyah!
—Un soldado atacó ferozmente a un no muerto y lo hizo trizas.
El soldado alzó la vista y se percató, sorprendentemente, ¡de que el nigromante estaba cerca de él junto a unos arbustos!
«¡Acaba con él y todo terminará!»«» —¡Ataquen, hermanos míos!—gritó el soldado.
Sus camaradas y él pisotearon a los cadáveres y corrieron hacia el nigromante.
Nada era más emocionante que esta batalla porque estaban seguros que morirían, pero ahora habían logrado acabar con los no muertos y estaban a punto de exterminar un nigromante!
Los soldados eran unos bestias y no les preocupaba ninguna trampa o plan.
Siempre que el enemigo estuviera a su alcance, ¡lo vencerían para ganar la victoria!
«Ya están aquí».
Sin importar cómo Rhode se hubiera disfrazado, seguía siendo un nigromante impostor.
Aparte de invocar no muertos para aparentar, casi no podía lanzar ningún hechizo de nigromante.
Por eso se quedó afuera y vio la batalla en silencio.
Si fuera uno auténtico, habría lanzado Pantano antes de lanzar una Nube Venenosa y Debilitar, y sus luchadores no muertos habrían rebanado a los soldados como si fueran pepinos.
Después de todo, Rhode era un espadachín, y uno espiritual.
Aunque podía inventarse algunos movimientos mágicos, no eran de magia auténtica.
Pero…
eso no quería decir que Rhode no pudiera conseguir una solución.
Como se dijo antes, Rhode casi no podía lanzar hechizos de nigromante.
Casi, pero no completamente.
Y estaba a punto de confiar en eso.
—Vinieron en el momento perfecto.
—Rhode sonrió y extendió la mano izquierda.
Una carta apareció sobre ella en un abrir y cerrar de ojos.
[Cambio Sacrificatorio (carta de hechizo): convierte a todos los cadáveres que estén dentro del rango del hechizo en criaturas no muertas.
La cantidad de transformaciones depende del nivel del portador — Nadie puede ser indiferente ante la aterradora muerte.
Uno no vacilará, aunque reciba una vida falsa] «Activar carta de hechizo».
Rhode giró su muñeca y aplastó la carta.Un extraño halo salió de su puño y se extendió con un resplandor.
«Ese aterrador nigromante está justo allí.Solo unos pasos más y podré aniquilar a esta siniestra presencia».
El soldado alzó la espada y de repente, su enorme y robusto cuerpo se detuvo en seco.
Bajó la cabeza sin poder creerlo.
Una cuchilla había atravesado su espalda y pecho.
«¿Quién?» Intentó voltearse, pero cayó antes de saber quién lo había matado.
Poco después abrió los ojos y el esperanzador paraíso que había imaginado fue reconstruido en forma de una oscuridad inigualable.
Se levantó lentamente mientras que su sangre manaba de la herida.
Se había convertido en un no muerto que ahora se enfrentaba a sus antiguos camaradas con su espada.
«¡Oh, por Dios!» El ayudante suspiró aire frío.
Finalmente entendía por qué el nigromante se había quedado quieto.
No tenía que preocuparse por sus no muertos, ¡porque los cadáveres se convertirían en sus tropas!
Como confirmando la suposición del ayudante, a los cadáveres se les dio una nueva vida.
Se pusieron de pie y alzaron sus espadas en contra de sus antiguos compañeros, quienes habían luchado a su lado.
Esta vez, los soldados no aguantaron más.
Descubrieron que todo lo que habían hecho contra el nigromante era inútil, y estaban destinados a fracasar.
La disparidad y el miedo nubló sus mentes de nuevo, algunosescaparon al bosque mientras que otros lucharon desesperanzadamente contra sus antiguos camaradas para poder vivir unos segundos más.
Rhode sonrió.
—Celestina, ya te puedes divertir.
—Ju, ju, ju…
déjamelo a mí, maestro.
—Sus ojos brillaron.
Voló y levantó las manos para invocar un enorme círculo ritual escarlata en el cielo nocturno.
El aire que rodeaba al bosque apestaba a sangre y estaba lleno de un aura de muerte.
Los soldados que no pudieron escapar a tiempo sentían cómo sus cuerpos se apagaban y sus piernas no se movían.
Todo lo que podían hacer era mirar el cielo nocturno, desesperados.
—Tontos e inútiles humanos.
¡Gocen mi regalo!
—rio pérfidamente Celestina.
¡Movió los brazos hacia abajo y el enorme círculo ritual escarlata descendió!
—¡Ahh!
Los soldados que quedaron atrapados en el círculo lloraron del dolor mientras su piel y carne se derretía en los siniestros y crueles poderes demoníacos que entraban en su cuerpo.
Los demás soldados arrojaron sus armas como unos locos, y huyeron corriendo de este espantoso y vicioso lugar sin siquiera mirar para atrás.
—Ju, ju, ju…
qué divertido.
Jamás me cansaré de escuchar los lamentos de los humanos…
Celestina bajó hasta donde Rhode estaba, riendo y tapándose la boca como una señorita elegante…
obviando la emocionada y alegre expresión que aparecía cuando miraba a los soldados sufriendo del dolor y muriendo.
—Maestro, ¿esto en serio está bien?
Puedo jugar al escondite con ellos si hace falta.
—Tranquila, Celestina.—Rhode sacudió la cabeza y miró hacia adelante.
El hombre que estaba por allá desapareció—.
Esto es solo un aperitivo, así que no te llenes todavía.
Ya viene el banquete.
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