Invocando a la espada sagrada - Capítulo 536
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- Capítulo 536 - 536 Capítulo 536 La Apuesta De Celestina
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536: Capítulo 536: La Apuesta De Celestina 536: Capítulo 536: La Apuesta De Celestina Editor: Nyoi-Bo Studio Celia y Celestina dejaron de molestar a Rhode para que les diera una respuesta.
Después de todo, lo habían seguido por mucho tiempo y las almas de los espíritus invocados y el invocador estaban conectadas.
Desde cierta perspectiva, Celia y Celestina entendían más a Rhode que Marlene y Lize.
Las hermanas sentían que algo andaba mal con él cuando discutieron este asunto, pero no pudieron saber cuál era el problema.
Tal vez ni el mismo Rhode estaba consciente de ello.
—Interesante, parece que podría haber una recompensa adicional —Celestina entrecerró los ojos, mirando la puerta cerrada y revelando una sonrisa peculiar—.
No esperé que este distante hombre tuviera un lado así.
Jujuju…
Qué buena oportunidad…
—¿H-Hermana mayor?
—Celia movió su mano y la interrumpió—.
¿Qué planeas hacer?
Creo que es mejor que no provoquemos al maestro porque parece tener algunos motivos ocultos…
Después de todo, solo somos espíritus y no nos irá bien si ofendemos a nuestro maestro.
—¿De qué estás hablando?
Adorable hermanita…
—Celestina alzó la barbilla y sacó el pecho con seguridad—.
No somos espíritus invocadas ordinarios.
Como espíritus sagrados, tenemos orgullo y autoestima, y debemos entender a nuestro maestro.
Si no puede comunicarse bien con nosotros a nivel espiritual, ¿cómo liberaremos nuestro máximo potencial?
¿Acaso no has sentido la restricción de este contrato y estás satisfecha con tu estado actual?
Hmph, yo nunca estaré satisfecho…
En el infierno esos idiotas solo seguían mis órdenes, ¿y ahora?
¡Tal vez en sus ojos, ahora soy menos que un demonio preso por haber perdido mi fuerza!
¡Me vuelve loca pensar en esto!
Celestina apretó los dientes, agarrando un látigo espinoso que salió de su manga.
Tiró violentamente de él y Celia no pudo evitar encogerse.
—No me mientas diciéndome que no te importa.
¿Todavía recuerdas a ese detestable Duque Demonio?
¡Ridículo!
En ese entonces, un millar de esos malditos eran inútiles ante nuestros ataques, y ahora nos convertimos en unos espectadores insignificantes…
Celia abrió la boca pero no dijo nada.
Era cierto que había tenido una enorme fuerza y que alguna vez fueron el corazón del mundo, pero ahora, aunque existían, estaban fuertemente selladas y eran como un tipo musculoso y robusto, pero atrapado por unos grilletes y cadenas pesados y con una enorme piedra sobre su espalda.
Sería insoportable para un humano ordinario, sin mencionar a las presencias como Celia y Celestina.
Celia sabía que podría recuperar su fuerza a través del juramento del espíritu invocado, cosa que también era la restricción.
Aunque no estaba resignada, no le prestaba tanta atención como Celestina.
En cambio, sentía que si Rhode estaba dispuesto, tendría la fuerza para desbloquear su sello tarde o temprano.
—Ya no puedo esperar tanto.
Haz lo que quieras, adorable hermanita.
No sé qué estén pensando nuestras hermanas mayores, pero…
no tengo intención de callarme.
¡Jamás me rendiré, ni siquiera con la presencia del juramente!
Celestina miró la puerta cerrada y volvió a su habitación.
La Asociación Comercial Edward había organizado habitaciones de huéspedes individuales y ella no necesitaba soportar la “humillación” de dormir con ese humano.
—Ha…
—Celia suspiró.
Su hermana mayor siempre se había comportado así, pero ese era su punto fuerte.
Su arrogancia, seguridad y actitud para trabajar en pro de sus objetivos.
Celia la admiraba.
«Aunque sus métodos eran problemáticos…» Celia se volteó hacia la gruesa puerta de madera.
Hermana mayor.
El maestro no es una persona sencilla…
Espero que no sufras por eso.
La cena había acabado.
Emily se apresuró a la habitación de Rhode y esto le dio a él una gran oportunidad para darle una impresión aún más favorable a la hija del presidente.
—Disculpe la espera, Srta.
Seren —Emily entró con su habitual sonrisa entusiasta y una brillante mirada de anticipación.
Se inclinó respetuosamente y aplaudió para convocar un par de sirvientes que dispusieron los juegos de té y el postre.
Parecía que estaría aquí un rato—.
Este es nuestro pastel de arándanos especial, y sé que a la Srta.
Seren le gustará…
Esto era solo una excusa.
Poco después se adentró en el tema y le preguntó a Rhode sobre sus experiencias como una comerciante viajera.
Sus preguntas no solo eran sobre cómo negociar en cada etapa de la transacción, o de las fluctuaciones de los precios en varias ciudades porque esto ya lo sabía.
Quería saber cómo un comerciante viajero lidiaría con problemas y calamidades en un viaje.
Aunque había preguntado todo tipo de cosas, Rhode se las aclaró perfectamente.
Casi todo jugador triunfante era un comerciante exitoso, e incluso un jugador ordinario había completado miles de misiones relacionadas con proteger grupos mercantes.
La forma más tradicional de mejorar la reputación propia en un país comenzaba con este tipo de misiones, y uno podría subir constantemente.
Cuando se llegara a la reputación “respeto”, habría comerciantes de viaje distribuyendo misiones de escolta.
Y cuando la reputación subiera de nuevo, uno podía acercarse a los nobles y ayudarlos con transportes de mercancía y transacciones.
Aunque Rhode no las había experimentado personalmente, sí había visto varias.
Pero ahora no estaba seguro de cómo Emily se había convertido en una comerciante viajera después de completar esta misión e irse de Fiat.
Sin embargo, no era algo por lo que tuviera que preocuparse.
Solo tenía que enseñarle todo lo que sabía a esta joven, tal como decía la misión.
—En efecto, hay ciertos inconvenientes para los comerciantes viajeros, pero…
Hay una cosa importante que debe recordar.
Usted es su compañera más importante.Habrá muchísimos problemas en el mundo, y a veces no puede depender de nadie más que de usted.
Esto es muy importante, Srta.
Emily.
—¿Depender…
de mí misma?
—Emily dejó su taza de té y miró a Rhode con los ojos bien abiertos, como si estuviera grabando cada palabra en su cerbero.
—Así es.
Las ganancias son lo más importante para los comerciantes, pero tomar decisiones oportunas también es crucial.
Es visto a muchos comerciantes aferrándose a su fortuna estando al borde de la muerte, y al final murieron.
Creo que es una enorme desgracia.
—Pero…
¿Los mercaderes no deberían defender esta mentalidad?
—Emily pestañeó con curiosidad—.
No creo que esté mal que un comerciante piense así, Srta.
Seren.
Tal vez sea bueno para un humano normal, pero el dinero es nuestra sangre y las riquezas, nuestra vida.
¿Cómo puede uno ser un comerciante calificado si no tiene esa sed y dedicación para conseguir riquezas?
—Lo que describe es razonable hasta cierto punto, Srta.
Emily.
—Rhode agarró los cubiertos para picar un trozo de pastel y llevárselo a la boca con elegancia.
Sus movimientos naturales eran como los de una jovencita de sangre azul bien educada—.Pero yo no lo veo así.
La riqueza puede ser importante para ciertos comerciantes, pero solo se vive una vez.
Se puede recuperar dinero perdido, pero nunca la vida.
Hay un refrán en mi pueblo natal: “Las riquezas son posesiones terrenales, y uno no puede llevárselas a la tumba”.
Además, un comerciante exitoso y sobresaliente debe tener esta seguridad.
Aquellos que no pueden dejar su riqueza y terminan perdiendo la vida, toman una tonta decisión.
Deciden escapar y no afrontarlo.
—¿Eh?
Y eso, ¿por qué?
—preguntó Emily con curiosidad.
Podía entender la supuesta “decisión tonta” porque sacrificarse por dinero era, en efecto, algo tonto para muchos.
Pero en realidad no estaba de acuerdo; como mercaderes, su misión era ganar dinero y reunir riquezas.
Si no tenían la dedicación para estar que superaba a los humanos ordinarios, ¿cómo podrían ganarse su alta posición y estatus financiero?
—Es simple —Rhode sacó un dedo—.
Tenían miedo.
Tenían miedo de perder todo e incluso llegar a estar en bancarrota.
No creían que tenían la capacidad para comenzar desde cero.
No confiaban en sí mismos, por lo que pensaron que la muerte podría ser una mejor opción que la terrible realidad.
Entiendo sus preocupaciones y miedo.
Después de todo, esto es una prueba difícil para todo comerciante, pero…
si solo se dedican a ganar dinero y no se liberan a sí mismos, no creo que sean exitosos.
Emily pensó en silencio.
Alzó la cabeza y sus ojos brillaron con claridad.
—Muchas gracias por sus consejos, Srta.
Seren.
Emily se había beneficiado enormemente de esta reunión.
No solo obtuvo conocimientos sobre los comerciantes viajeros, sino que recibió muchas sugerencias prácticas: Rhode sentía que Emily requeriría una esgrima básicapara protegerse en situaciones difíciles.
Además, pensó que sería fantástico que pudiera contratar algunos compañeros confiables de grupos y hermandades mercenarias grandes para que la protegieran, en lugar de contratar algunos equipos de mercenarios.
Después de todo, estos equipos eran básicamente un sindicato del crimen.
Lo engañaban a uno actuando de forma apasionada y luego le quitaban todas sus pertenencias.
Rhode había conocido varios así en el juego.
Emily grabó las palabras de Rhode en su memoria.
Conversaron durante unas horas y ella se marchó de mala gana después de que el reloj marcara la medianoche, considerando que Rhode había venido de lejos y que estaría agotado por su “interrogación”.
Por supuesto.
Rhode fingió ser casual y habló sobre los motivos por los que había venido.
Deseaba concretar un negocio con la plata de la Asociación Comercial Edward, y esperaba examinar la mina personalmente.
Emily se lo prometió y asintió sin el menor cuidado del mundo.
Esto fue más que suficiente para Rhode.
—Hu…
—Rhode dejó escapar un suspiro de alivio y asintió con satisfacción.
Parecía que su plan iba bien.
La joven tenía una impresión favorable de él, y él se había ganado su promesa.
Aunque Emily era atenta e ingeniosa, como la mayoría de los comerciantes, carecía de cierta astucia.
Quizás era porque la “Srta.
Seren” era del mismo sexo y de aproximadamente la misma edad que ella.
—En serio no entiendo, maestro.
¿Cuál es el punto adular a esa chica?
—Cuando Emily se fue, Celestina se tendió lánguidamente en el sofá y miró a Rhode con desdén—.
Con tus capacidades, podrías haber solucionado todo mucho más rápido.
¿Debes complicarlo tanto?
—Estoy harto de tus quejas, Celestina.
—la sonrisa de Rhode se desvaneció.
Celestina reveló una sonrisa complacida y levantó la mano.
—Así es.
Yo también estoy un poco cansada…
Maestro, ¿jugamos un juego?
—¿Juego?
—Rhode frunció el ceño con asombro.
Celestina infló el pecho y miró a Rhode con arrogancia.
Giró su muñeca y un lujoso tazón estampado emergió en su mano.
Había tres dados adentro.
—Un juego para pasar el tiempo.
Debo decir que no estoy feliz con que te hubieras el favor de una patética humana.
Eres nuestro maestro y, sin embargo, bajaste la cabeza ante otro humano.
No puedo aceptar esto.
Entonces…
¿tenemos una apuesta?
—¿Qué apuesta?
—Rhode acercó a una silla y se sentó frente a ella, mirando sus pupilas escarlatas.
Celestina se cubrió la boca y se rio entre dientes.
—Es simple, maestro.
Será lo mejor de tres y si gano, mañana seguirás mis órdenes.
Pero si tú ganas, yo seré quien obedezca.
¿Qué te parece?
Rhode vaciló y miró las profundidades de sus ojos.
—Eso no suena justo.
Aunque gane, ¿no será igual que ahora?
—¿Oh?
No es el caso, maestro…
Si ganas, puedes hacerme lo que quieras —Celestina entrecerró los ojos y mostró una sonrisa incitante.
Cruzó sus delgadas piernas envueltas en unas medias negras, moviendo el pie descaradamente y recostándose con una sonrisa victoriosa—.
No me quejaré de nada.
¿Qué piensas de la apuesta, maestro?
Rhode miró el equipo que tenía en su mano.
Reflexionó unos instantes antes de agarrar el tazón negro.
—Iré primero.
Seguramente no te importará —dijo Rhode.
—Por supuesto, maestro —Celestina sonrió aún más—.
Creo que…
esta será una noche interesante…
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