Invocando a la espada sagrada - Capítulo 542
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542: Capítulo 542: Amigos Y Enemigos 542: Capítulo 542: Amigos Y Enemigos Editor: Nyoi-Bo Studio Rhode y Emily tuvieron que escuchar con atención para oír las débiles voces que resonaban en el túnel.
Emily contuvo la respiración apoyándose contra la «Srta.
Seren»,y miró fijamente el extremo oscuro del túnel.
Su corazón latía con fuerza.
Apretó los puños y los puso sobre su pecho.
Un nerviosismo indescriptible nublósu mente y no podía respirar.
Rhode notó su inquietud, pero no tenía tiempo para consolarla.
En cambio, se apoyó contra la pared de su lado y escuchó atentamente.
Las voces tartamudeaban y sonaban apagadas, y no parecían estar en el otro lado de la pared.
En otras palabras, lo más probable era que la fuente de las voces estuviese delante de ellos.
Rhode frunció el ceño y movió su brazo frente a él.
Sin embargo, se dio cuenta de que ese no era el mundo de los juegos y que no había ningún complementode mapas disponible… Pero aún así, tenía otro método.
Se arrodilló y miró el suelo con cautela bajo el resplandor de las antorchas colgadas en la pared.
Deslizó sus dedos a lo largo de la pared hasta el suelo y frotó los fragmentos de mineral roto reunidosen la esquina.
Emily parpadeó con curiosidad y estuvo a punto de preguntarle algo, pero cambió de opinión de opinión al mirar al oscuro túnel que tenía delante.
«¿Qué está haciendo la Srta.
Seren?» Después de varios minutos, Rhode agarró de la pila de grava una piedra lisa del tamaño de una uña y la sostuvo ante él.
Cerró los ojos y transmitió una pequeña cantidad de energía espiritual a la misma, y ante él apareció un mensaje del sistema.
[Descubrió Fragmento de Cristal Roto] «Tenía razón».
Rhode asintió levemente.
El fragmento de cristal había resuelto sus dudas.
Parecía que casi estaban por llegar a otra mina; la mina de cristal que pertenecía a la familia Howard, pero, ¿no era demasiado rápido como para que llegaran a allí?
Rhode se volvió hacia Emily y le preguntó en voz baja: —Srta.
Emily, ¿hay alguien más aparte de nosotros?
Emily pensó un momento y dijo con indecisión: —Mmm… Si mal no recuerdo, la familia Howard también tiene una mina por aquí, pero está muy lejos de la nuestra.
La Asociación Comercial Edward principalmente producía plata y minerales de hierro, mientras que el negocio principal de la Asociación Comercial Howard eran los minerales de cristal mágico.
Ambas familias necesitaban materiales diferentes y no podían operar en el mismo terreno.
Además, los minerales de hierro y plata enterrados no eran como los cristales mágicos, que normalmente crecían en el suelo.
Debido a sus propiedades mágicas, la calidad de las rocas que los rodeaban era pobre, y no era posible que allí existiesen minerales de hierro y plata de alta pureza.
Por eso las familias no podían operar en el mismo territorio.
Aunque la explotación minera eraalgo normal en una ciudad tan grande como Piedra Profunda, una Asociación Comercial en ese pequeño lugar no tenía suficiente mano de obra y equipo para ello.
Por eso es que mayormente exploraban y excavaban en busca de recursos minerales en cuevas naturales.
Tales cuevas eran comunes debajo de Fiat, y no era extraño ver cuevas que atravesaban la montaña.
Rhode le explicó todos los detalles a Emily rápidamente, y ella se quedó boquiabierta.
Después de todo, no estaba familiarizada con ese conocimiento, ya que siempre estaba dentro de la Asociación Comercial.
De ninguna manera permitían que una chica como ella minara.
—Srta.
Seren, lo que quiere decir es que… ¿Podríamos haber entrado a la mina de la familia Howard?
—preguntó Emily con un tono alegre.
Sentía como si hubiesen pasado mucho tiempo dando vueltas por ese oscuro laberinto subterráneo.
«¿Pasaron 10 minutos?
¿20 minutos?
¿Una hora?
¿Dos horas?
¿Medio día?
¿O un día entero?» Sin importar cuánto tiempo había pasado, estaba extremadamente exhausta y su estómago rugía de hambre.
Le dolía cada centímetro de su cuerpo, y tenía que prestar atención constantemente en caso de que hubiesencriaturas aterradoras acechando en la oscuridad.
Al oír la explicación de Rhode, se sintió encantada y esperanzada.
Aunque la familia Howard y la familia Edward no tenían la mejor de las relaciones, preferirían estar con humanos a quedarse solos en ese lugar aterrador, ¿o no?
—Aún no.
Las voces suenan muy lejanas, pero creo que debería haber un túnel que nos conduzca hasta allí directamente.
Srta.
Emily, por favor, tenga cuidado.
La cueva de adelante no ha sido excavada todavía, así que tenemos que proceder con cautela.
Rhode se levantó y agarró la antorcha en la pared.
Luego le sonrió a Emily.
—Vamos, Srta.
Emily.
—De acuerdo, Srta.
Seren.
Emily se calmó sin darse cuenta después de ver la sonrisa amable de la «Srta.
Seren».
No hace mucho tiempo, todavía esperaba con ansias dejar ese oscuro y aterrador mundo subterráneo, pero ahora, sentía la repentina necesidad de pasar más tiempo allí con ella.
Mientras Rhode y Emily se adentraban más profundamente, la superficie era un caos total.
Celia observó desde un costado a la multitud que gritaba y peleaba entre sí.
Se llevó una mano a la frente y suspiró con impotencia.
Los miembros de la Asociación Comercial Edward habían llegado a la escena apresuradamente y comenzaron a discutir después de escuchar la explicación de los mineros y de Celia.
El conflicto empeoró después de que se les informó que su presidente había fallecido.
Algunos creían que debían despejar el túnel bloqueado lo antes posible para rescatar a la Srta.
Emily y a la Srta.
Seren.
Después de todo, una de ellas era la hija del presidente y la otra era una invitada del País de la Luz, y les sería difícil dar explicaciones si sufrían algún percance.
La otra mitad del grupo objetó violentamente su sugerencia porque la mina era extrañamente frágil y no resistiría más presión.
Creían que si forzaban una entrada podrían causar aún más daño, y que todavía podían llegar a tiempo si buscaran otra entrada y enviaran hombres para rescatar a las víctimas.
Ambos bandos peleaban sin cesar.
Una de las partes acusó a la otra de no querer rescatar a Emily porque querían anexar a toda la Asociación Comercial.
La otra parte expresó que habían tomado esa decisión puramente por el bien de los mineros y su propia seguridad.
Si despejaran el túnel en tales circunstancias, equivaldría a suicidarse, y no podrían hacerlo.
Celia no se metió en la discusión.
Aunque en sentido estricto debería ser la más preocupada, Rhode le había dicho a través de la comunicación espiritual que su tarea terminaría después de haber difundido la noticia de que Edward había muerto por accidente.
Dudó de la decisión de Rhode, pero finalmente la entendió después de presenciar la escena ante ella.
Celia tampoco deseaba involucrarse en un asunto tan complicado.
El ángel dio un largo suspiro.
Cerró los ojos y se puso en contacto con otra persona.
—¿Hermana mayor Celestina?
—¿Qué quieres?—respondió Celestina renuente.
Su voz sonaba como si aún estuviese enfadada por el incidente de lanoche anterior.
No era de extrañar que estuviese molesta.
Le habían arrebatado su virginidad de una manera horrible, y era como una pobre esclava a merced de un humano.
Celestina apretó los dientes cuando lo pensó.
¡Nunca había sido tan humillada en su vida!
Si era posible, deseaba poder suicidarse y poner fin a esa experiencia de pesadilla, pero era una pena que no pudiese hacerlo, porque, al ser un espíritu de invocación, reviviría después de morir.
Fue debido a ese conflicto de emociones que Celestina había elegido encerrarse en la habitación, anunciando que no estaba aclimatada al ambiente y que no quería ver a Rhode para evitar recordar lo que había pasado.
Se negaba a ver a ese hombre tan molesto.
Celia se rascó la cabeza.
No podía entender qué le había pasado exactamente a Celestina.
Simplemente pensó que su hermana mayor estaba haciendo un berrinche y fue al grano.
—Hermana mayor, el maestro se ha metido en problemas en la mina y ahora mismo está atrapado dentro… —¿Eso qué tiene que ver conmigo?
—interrumpió Celestina furiosamente—.¿No sigue vivo de todos modos?
¡No creo que le pase nada a este astuto y ladino bastardo!
De todos modos, tu estas ahí para ayudarlo.
No me siento muy bien, ¡así que no me molestes más!
Celestina cortó la comunicación espiritual sin dudarlo.
Parecía estar decidida a no involucrarse en el problema.
Celia suspiró resignada y miró a la multitud discutiendo.
«Aunque parecías enfadada con el maestro, siento que aún confías mucho en él, hermana mayor…» Celia debía estar agradecida de que Celestina no pudiera oír sus pensamientos.
—¡Achís!
Rhode se frotó la nariz mientras miraba la oscura cueva que tenía frente a él.
A diferencia de la cueva anterior que tenía signos de excavaciones, ésta todavía conservaba una densa esencia natural.
Encima de él colgaban estalactitas heladas, y el suelo bajo sus pies era irregular y resbaladizo.
Rhode se había acostumbrado al ambiente, pero Emily iba patinando tras él.
Era evidente que ese ambiente era demasiado duro para la joven, pero aun así, Emily no se quejó, y siguió adelante con sus ojos brillando con determinación.
«Parece que aún no se dio cuenta…» Rhode había recibido noticias de Celia sobre la situación en el exterior.
Como esperaba, los miembros de Edward se habían vuelto locos al enterarse de que su presidente había muerto.
La autoridad era la mejor carnada para los peces.
Edward había muerto y Emily no estaba cerca para hacerse cargo.
«¿Qué futuro tendrá la Asociación Comercial Edward?
Además…» Rhode miró a Emily.
Cuando regresara a la superficie, quizá ya no se encontraría con la Asociación Comercial Edward que conocía tanto.
«¿Se quedará aquí?» Emily se detuvo y lo llamó con incertidumbre.
—¿Srta.
Seren?
En ese momento, escucharon sonidos de armas que chocando y voces humanas.
También podían ver unas luces vagamente.
Rhode tomó su mano con una sonrisa.
—No se preocupe, venga conmigo, Srta.
Emily.
Todo estará bien.
Rhode levantó la antorcha y avanzó tomando a Emily de su mano derecha.
Pronto llegaron al final del túnel y doblaron en la esquina de donde salía la luz.
Entonces, vieron una escena esperanzadora.
Unos cristales mágicos brillantes florecían en una amplia cueva.
En medio del mágico jardín de cristales había unos hombres armados.
Los hombres se volvieron hacia el sonido de los pasos y desenvainaron sus armas tan pronto como vieron a Rhode y Emily.
Después de todo, ese lugar estaba en las profundidades de la mina, y seguramente era extraño encontrarse con dos jovencitas allí.
Para sorpresa de Rhode, no había ni un solo minero en esa mina de cristales mágicos.
Los hombres anteellos estaban equipados con armaduras de acero, ballestas, y tenían espadas y escudos en sus espaldas.
Parecían soldados privados y aventureros.
«Pero, ¿cómo es posible?
La mina es un territorio privado y seguramente noles permiten entrar a los aventureros, así que ¿qué están haciendo en la mina de la familia Howard?
¿Podría ser que la familia Howard haya caído a un estado en el que ni siquiera pueden proteger su propia mina?
No tiene sentido.
Además, ¿no es extraño que estas personas aparecieran justo en un momento tan sensible?» —¿Quiénes son?
—gritó uno de los hombres inmediatamente.
Los otros hombres levantaron sus ballestas y las apuntaron a Rhode y Emily.
A diferencia de Rhode, Emily estaba muy familiarizada con la familia Howard, y se acercó valientemente.
—¡Tío Carter!
¡Soy yo, Emily!
—¿Emily?
El hombre frunció el ceño y les hizo un gesto a sus hombres para que bajaran sus armas.
Entrecerró los ojos, miró a Emily de pies a cabeza y preguntó asombrado: —Realmente eres tú.
¿Qué pasó?
¿Quién es esa mujer que está contigo?
¿Qué hacen aquí?
—Hubo un accidente en nuestra mina, tío Carter.
Se derrumbó y los monstruos nos atacaron.
Vinimos aquí porque no teníamos otra opción.
No esperábamos tropezarnos con su mina—dijo Emily.
Cuando Emily mencionó la palabra «monstruos», Rhode detectó perspicazmente que el hombre hizo una expresión un poco rara.
Escudriñó al hombre con el ceño fruncido, y descubrió que no solo estaban vestidos de forma extraña, sino que los objetos en sus manos tampoco eran herramientas de minería.
En cambio, parecían adornos misteriosos, como runas, que obviamente no se usaban para reparar una mina ni para adorar a los dioses.
«Parece que la situación no es tan simple…»
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