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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 550

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550: Capítulo 550: Cuerdas De Arpa Apagadas 550: Capítulo 550: Cuerdas De Arpa Apagadas Editor: Nyoi-Bo Studio Gaya miró en silencio a Gillian que movía su enorme y peluda cola ante ella.

—Interesante, Srta.

Gillian, pero no creo que esté obligada a ayudarla.

—No te estoy obligando a que nos ayudes, pequeña Gaya—dijoGIllian riendo.

Extendió un dedo y lo balanceó encantadoramente de izquierda a derecha—.Solo te estoy informando del asunto y espero que puedas ayudarnos.

¿No sería fácil para ti?

Vamos, no seas tan mezquina.

Nadie sabrá que tienes el poder para resolver este problema si no lo muestras, ¿cierto?

—¿Qué hay de ti?

¿Señor Elemental de Fuego?

Los ojos negros de Gaya continuaron escudriñando a la joven con orejas de zorro frente a ella.

Gillian se rio y se recostó en su asiento con tranquilidad.

Entrecruzó sus dedos y movió sus orejas complacientemente.

—Mi situación es un poco especial, pequeña Gaya, pero aun así estoy haciendo lo mejor que puedo, ¿de acuerdo?

Mírate.

Has estado escondida en esta habitación helada y húmeda todo este tiempo.

¿No sería más divertido si dieras un paseo bajo el sol y mataras a algunas personas o algo así?

—Por favor, no me compare con usted, Srta.

Gillian.

Gaya bajó su mirada y acarició suavemente el arpa en sus manos.

—Usted tiene sus propios pensamientos y yo tengo mis razones.

No estoy aquí porque quiera, sino por órdenes de Su Alteza Real Lydia.

No sé quién pensó en este plan de batalla, pero es su problema, y no el mío.

Si desean la victoria, es mejor que confíen en ustedes mismos y no esperen que otros los ayuden.

Odio a los débiles, especialmente a aquellos que constantemente se apoyan en el poder de los fuertes.

Los débiles no son más que hormigas, y no me interesan los pedidos de las hormigas.

Supongo que entiende lo que quiero decir, Srta.

Gillian.

—Por supuesto, por supuesto.

Entiendo, pequeña Gaya, pero la forma en que me rechazas me rompe el corazón, aunque no debería ser yo la que debería estar triste.

Qué lástima.

La pequeña Lize finalmente se armó de valor para esto, pero parece que ahora tendrá que pensar en otra solución.

Gillian se puso de pie de un salto y le sonrió a Gaya.

Se acercó a la puerta y estiró su brazo hacia el picaporte.

En ese momento, se detuvo abruptamente y se dio vuelta con una sonrisa apasionada.

—Ah, por cierto, el maestro quería que le diera un mensaje.

Espera que su Alteza Real Lydia lo recompense generosamente por cumplir sus misiones, ¿de acuerdo?

Gaya la miró sin ningún cambio en su expresión.

Gillian se despidió cordialmente y salió de la habitación.

La joven de cabello negro sujetó la pesada arpa y su mano derecha acarició ligeramente sus cuerdas.

Cerró los ojos lentamente.

La melodiosa tonada llenó su habitación fría y cerrada.

Una suave brisa entró por la ventana y refrescó la deprimente habitación.

Lydia recogió una pila de informes de investigación y los leyó detalladamente.

La comisura de su boca se contrajo.

—Parece que los ratones finalmente están saliendo de su nido… Un gato montés es la mejor elección para ahuyentarlos.

Los gatos domésticos son mansos, pero deben estar cansados de esconder sus garras, supongo… La joven se acostó en el suave sofá rojo aterciopelado, sonriendo con satisfacción viendo el informe que tenía en sus manos.

Dio vuelta la página y sus largos y delgados dedos se detuvieron abruptamente.

Leyó el informe con curiosidad y,al cabo de unos momentos, se rio y se puso de pie, tirando el informe a un lado.

—Qué interesante… —murmuró Lydia para sí misma, y se volvió hacia la pintoresca vista fuera de la ventana.

Unas radiaciones doradas destellaron en su espalda y la silueta de unas alas de luz emergió con gracia.

Se detuvo por un momento antes de tomar una pequeña campana en la mesa auxiliar.

«Ding-dong».

Poco después, una mucama entró a su habitación.

—Su Alteza, ¿qué puedo hacer por usted?

—Traiga al gran mago Amund aquí y dígale que habrá una conferencia de mesa redonda por la noche.

También traiga al General Lannick de la 7a Flota.

Es hora de darles el golpe final a los ratones dispersos por mi territorio.

Un brillante resplandor parecido a un relámpago brilló en sus ojos por primera vez.

—Uf… Lize bajó la pluma y sonrió amargamente al mirar el confuso mapa que había dibujado.

Ese plan de batalla había sido preparado exclusivamente por ella, y el siguiente sería su reto más importante; tendría que explicárselo perfectamente a los demás para ganar su comprensión y cooperación.

«Ya casi es hora».

Se levantó y apretó sus pequeños puños.

Dio un puñetazo al aire con todas sus fuerzas para levantar su moral.

Luego, tomó el mapa y salió de la habitación.

Cuando llegó a la sala de reuniones, todos estaban totalmente preparados.

Aunque habían tenido muchas reuniones de ese tipo, esta vez parecían mucho más curiosos y sorprendidos.

Después de todo, se habían estado reuniendo de acuerdo a las reglas para dar seguimiento a la situación, pero esta vez fue diferente.

Era la primera vez que Lize había tomado la iniciativa de reunirlos.

Todos se sorprendieron, incluso Joey y Randolf.

Honestamente, no era que menospreciaran a Lize y la trataran con dureza a propósito.

Después de todo, ella era el miembro más antiguo de Starlight.

Tenía una personalidad amable y era una clérigo que salvaba vidas, así que nadie buscaría problemas con ella sin ninguna razón en particular.

Sin embargo, no debía permitir que las emociones afectaran su trabajo.

En las reuniones anteriores, Lize fue como una marioneta que aceptaba cualquier cosa que le dijeran.

De hecho, los mercenarios se manejaban como grupo y necesitaban un pilar que los dirigiese.

Nunca tuvieron ese problema con Rhode y, hubo múltiples ocasiones en las que Lize se comportó como una empleada poco comunicativa en lugar de una ayudante que sustituía al líder.

Afortunadamente, no hubo demasiados incidentes que requirieron que Lize tomara decisiones y nadie se opuso a su presencia.

Pero ahora, la situación finalmente cambiaba.

El ejército del Partido Reformista estaba por golpear su puerta, y podían ver que estaban decididos a ganar esa batalla.

Por fin era el momento de poner a prueba a los mercenarios.

Bajo el comando de Rhode, luchaban sin miedo aunque tuviesen decenas de miles de enemigos en frente, pero ahora que él no estaba allí, estaban preocupados, y Lize dudaba mucho al tomar decisiones.

«¿Ataque?

¿Defensa?

¿O retirada?» Todos habían tenido ese conflicto varias veces y estaban agradecidos de que Rhode dejara a Gillian para que guiara a Lize.

Aunque estaban bastante preocupados por la próxima batalla, al menos tenían a esa poderosa y astuta joven con orejas de zorro con ellos.

Además, Rhode les había dicho que Gillian apoyaría a Lize, y con ella de su lado, no se pondrían nerviosos.

Pensaron que Gillian estaría guiando a Lize cuando se enteraron de que la clérigo los había reunido.

Después de todo, no les quedaba mucho tiempo y tendrían una difícil lucha si no se les ocurría una gran estrategia.

Por esta razón, casi todos se mostraron sorprendidos cuando la vieron entrando a la sala de reuniones sola.

Joey estiró el cuello para ver si había alguien detrás de ella, pero Lize se dio vuelta y cerró la puerta con firmeza.

«¿De qué trata esto?» «Como esperaba…» Lize se sintió un poco deprimida al notar sus expresiones.

Era una gran observadora y una persona meticulosa, y comprendía sus reacciones.

Después de todo, a pesar de que las reuniones se habían organizado en su nombre, la que siempre tomaba el papel de líder era Gillian.

«¿Podré hacerlo ahora que ella no está aquí?» Lize apretó los puños con fuerza.

«Pase lo que pase, ¡esta vez debo hacer lo mejor que pueda!» La joven se animó interiormente y miró a todos los que estaban delante de ella.

—Creo que todos saben que el ejército del sur llegará pronto.

Antes de que eso ocurra, debemos idear una estrategia.

No tengo el talento del Sr.

Rhode, así que quiero escuchar sus opiniones… Lize desenrolló el mapa sobre la mesa y todos se apiñaron a su alrededor con el ceño fruncido.

«¿Qué es esto?

¿Grafiti?» Lize ignoró sus rostros confundidos.

De hecho, también era consciente de sus propios problemas.

Carecía de la confianza para reunir su coraje cuando todos dudaban de ella.

Le preocupaba dudar de sí misma cuando estuviese explicando y viera sus expresiones desconcertadas.

Por lo tanto, para evitar que eso ocurriese, había decidido no levantar la cabeza cuando repasara la estrategia y concentrarse únicamente en el mapa que tenía ante ella.

—La Srta.

Gillian y yo hemos analizado el informe de Joey y Randolf, y pensamos que la Legión del Sur no tiene intenciones de atacar el fuerte de la Cumbre de las Nubes porque no tiene ningún valor militar para ellos.

Creo que usarán un mínimo de soldados para inmovilizar el fuerte mientras que sus demás tropas penetrarán en la PraderaPaphield desde los lados.

De esa manera, el fuerte sería anulado.

Incluso podrían cortar nuestra retirada desde la retaguardia y rodear el fuerte.

El Sr.

Rhode me informó de que el Partido Reformista es consciente de que no tienen fuerzas suficientespara ir contra el Partido del Rey y que depositarán sus esperanzas en el País de la Luz.

Según él, el parlamento del País de la Luz podría protestar por canales diplomáticos y oponerse al Partido del Rey después de conquistar Paphield y más tarde anexar el territorio.

—¿Qué?

Joey gritó horrorizado y los demás intercambiaron miradas preocupadas.

Después de todo, los mercenarios rara vez planificaban con antelación, y para ellos, ganar la batalla en la que estaban siempre era lo más importante, pero ahora… —Srta.

Lize, ¿quiere decir que si esos bastardos nos evitan y conquistan el territorio detrás de nosotros, estaremos en el territorio del enemigo si el parlamento de la Luz lo reconoce?

—Sí, básicamente —respondió Lize mirando fijamente al mapa que tenía frente a ella y asintió con fuerza—.

Para evitar que esto ocurra, primero tenemos que detener sus ataques.

He estudiado el terreno de Paphield y he descubierto algunas rutas que posiblemente tomarían—dijo Lize, y apuntó al mapa—.

Después de estudiar el mapa y consultarlo con el Comandante García, aprendí que, aunque Paphield tiene un terreno llano, la línea defensiva cerca del fuerte no es una llanura extensa.

Hay dos largos tramos de bosques detrás de la defensa y la retaguardia del fuerte, y los enemigos seguramente elegirán penetrar por la llanura entre ambos.

Creo que podemos tenderles una trampa allí para detenerlos.

—¿Quiere tenderles una emboscada?—preguntó Marfa.

—Sí, Sr.

Marfa.

No tenemos la ventaja numérica, pero tenemos muchos ladrones y montaraces que garantizan nuestro dominio en situaciones de emboscada.

Además, lo he investigado en detalle.

Mi equipo de clérigos confía en poder cubrir toda el área con hechizos para ralentizar los movimientos del enemigo.

Creo que podríamos acabar con ellos con el equipo de montaraces del Sr.

Randolf, el equipo de espadachines del Sr.

Marfa, y la coberturade la Srta.

Gillian.

—¿A cuántos de ellos nos vamos a enfrentar exactamente?

¿Serán solo caballería?

—Para contener las fuerzas del fuerte, los enemigos deberían enviar alrededor de 3000 soldados para encargarsedel Comandante García, y el número total de enemigos se acerca a los 8500.

No concentrarán todas sus fuerzas para atravesar un área específica por seguridad.

De esta forma, enfrentaremos entre 2000 y 3000 enemigos.

—¿Esa es solo su suposición, Srta.

Lize?—preguntó Randolf frunciendo el ceño—.Tenemos menos de 200 personas y vamos a pasarla mal contra ellos.

Si el enemigo no divide sus fuerzas para rodear el fuerte y lo ataca todos juntos, estaremos en grandes problemas.

¿Ha considerado eso?

Además, ¿qué tal si reúnen todas sus fuerzas para pasar por aquí?

Serían 5000 más… Si el Sr.

Rhode estuviese presente, yo no dudaría tanto, pero… Randolf no completó su frase, pero todos supieron lo que quiso decir.

Lize continuó mirando el mapa ante ella.

—Probablemente no harán eso.

He oído decir al Comandante García que el General Dade de la Legión del Sur que dirige el comando es una persona cautelosa, y definitivamente no pondría todos los huevos en una sola canasta.

Si yo fuera él, preferiría dividir mis tropas en diferentes equipos para romper la línea defensiva y luego volver a reunirse.

Además, el equipo de 5000 es demasiado grande y difícil de ocultar, y nos será mucho más fácil adivinar sus movimientos y objetivos.

Lize se detuvo con nerviosismo porque era la primera vez que hablaba tanto frente a ellos.

Tomó una profunda bocanada de aire, y continuó: —Creo que será principalmente caballería, mientras que la infantería contendrá al Fuerte.

Después de todo, la infantería es mucho más lenta que la caballería, y como no puedenperder tiempo, no sería adecuada.

—¿Así que ha decidido hacer esto?

Parece una buena idea… —dijo Marfa asintiendo, y miró a Lize.

Estaba asombrado de que esa joven tan obediente realmente había entendido el panorama general, pero, para él, el plan no parecía perfecto… —Lize, recuerdo que el alcance de los hechizos de los clérigos es limitada, ¿verdad?

¿No se supone que deben estar fuera del bosque para lanzar los hechizos sobre toda el área?

En ese caso, los enemigos seguramente los atacarán primero.

¿Está segura de que estarán bien?

—Por favor, no se preocupe, Sr.

Marfa.

Los clérigos tenemos formas de protegernos.

Además, Anne también estará por allí.

—Ya veo… —respondió Marfa asintiendo Después de todo, era un espadachín y no tenía los conocimientos como para discutir con Lize sobre hechizos.

Entonces, Joey se inclinó hacia adelante y examinó el mapa.

Exclamó extrañamente y se volvió hacia Lize.

—¡Espere, Srta.

Lize!

¿Qué haremos si el General del Sur divide sus fuerzas?

Incluso si podemos bloquear esta brecha, ¿no podrían atravesar por otras áreas?

Además, si los enemigos fuesen alertados y nos atacaran por delante y por detrás, ¿no estaríamos todos muertos también?

—No te preocupes por eso, Joey.

La Srta.

Gillian dijo que una persona de confianza se encargará de ese problema… La puerta se abrió y Gillian entró con su habitual sonrisa pícara.

—Ah, parece que la pequeña Lize está hablando de mí.

Espero no haberme perdido nada.

—¡Srta.

Gillian!

Lize levantó la cabeza y miró a la joven con orejas de zorro con las manos temblorosas.

El problema que Joey planteó la había preocupado durante mucho tiempo, y aunque tenía un plan de emergencia, no era ideal.

Lize solo podríatranquilizarse después de oír a Gillian decir que alguien llegaría para resolver el problema, pero… —Srta.

Gillian, con respecto a este asunto… —Ah, sobre eso… Gillian abrió los ojos y la mantuvo en suspenso.

Luego, le guiñó un ojo juguetonamente.

—No te preocupes, todo estará bien.

¡Ya está arreglado!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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