Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Invocando a la espada sagrada - Capítulo 551

  1. Inicio
  2. Invocando a la espada sagrada
  3. Capítulo 551 - 551 Capítulo 551 - Pelea De Dos Personas
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

551: Capítulo 551 – Pelea De Dos Personas 551: Capítulo 551 – Pelea De Dos Personas Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Souler!

Los dedos largos y delgados de Marlene cruzaron por el aire y crearon un rastro de truenos.

Un sinnúmero de rayos descendieron del cielo y golpearon a los soldados, impidiéndoles avanzar.

Marlene miró fijamente a los enemigos que tenían en frente y dio medio paso atrás.

Levantó su brazo derecho y lo movió hacia adelante.

La docena de soldados totalmente armados en línea ante ella corrieron hacia los enemigos a grandes zancadas, y levantando sus armas en forma delanzas.

Los engranajes en las puntas delas armas giraron rápidamente y el resplandor mágico que emanaron se juntó en sus puntas.

Entonces, hubo una fuerte y ensordecedora explosión, y un sinnúmero de deslumbrantes rayos dorados irrumpieron como una tormenta y penetraron el suelo.

El poderoso flujo de aire envolvió los pétalos y las hojas, y las altas temperaturas derritieron el suelo y las rocas de la superficie.

El brillo de la ondulación continua formó un océano dorado.

En un abrir y cerrar de ojos, todo terminó y no quedó nada.

—Uf… Marlene suspiró aliviada.

Miró el campo de batalla, que estaba irreconocible, y asintió con satisfacción.

Se dio vuelta y sonrió a los soldados.

—Bien hecho.

Hemos cumplido nuestra misión.

Los enemigos no lanzaranotro ataque por ahora.

Fórmense y regresen al campamento.

Los soldados depusieron sus armas y saludaron a la maga respetuosamente.

En ese momento, una joven, que tenía más o menos la misma edad que Marlene, vestida con una armadura ligera blanca, se acercó y le entregó una cantimplora a Marlene.

—Bien hecho, Srta.

Senia.

Debe estar cansada.

Parece que esta vez funcionó.

—Gracias, Laili.

Las armas prototipo tienen una potencia y alcance decentes, y ahora son mucho más seguras de usar.

Sin embargo, su alto consumo de cristales mágicos sigue siendo un gran problema.

Hemos participado en siete batallas desde que llegamos a Flor Naciente, y hemos consumido cristales mágicos por un valor de 500 000 monedas de oro.

Al parecer, la «Lanza Final» requiere más modificaciones.

—Ya veo, Srta.

Senia.

Se lo informaré al Patriarca—contestó la joven asintiendo apresuradamente antes de curvar sus labios—.

Por cierto, Srta.

Senia, hablé con el Comandante del Fuerte y quiere invitarla a cenar, pero, no se preocupe, ¡lo rechacé por usted!

Ese hombre incivilizado es como un sapo que sueña con comer carne de cisne.

¡Ja!

Si no fuese el subordinado del gran mago Amund… —No deberíamos preocuparnos por eso, Laili —la interrumpió Marlene, y miró hacia el cielo azul.

Entonces, sus fosas nasales fueron atacadas por el olor a quemado que llevaba la brisa.

La pradera verde oscuro había sido quemada horriblemente, como cicatrices en piel humana.

Marlene suspiró sutilmente y se dio vuelta—.

¿Cómo está la primera línea?

—Sí, aquí está el informe, Srta.

Senia—contestó Laili, y le entregó un sobre.

Marlene lo abrió e inspeccionó su contenido rápidamente.

—Interesante.

La Legión del Sur ha movilizado a casi 10 000 soldados para asediar el fuerte de la Cumbre de las Nubes.

También había muchos soldados aquí en Flor Naciente… Ya veo.

Parece que el Partido Reformista no es tan tonto, y el malestar en el sur de los últimos días debe haberlos desesperado.

Solían quejarse de nuestros trabajos, pero ahora, es hora de que ellos mismos lo experimenten.

No es un trabajo fácil… Sí, estas no son las principales fuerzas de la Legión del Sur… —murmuró Marlene para sí misma y se rio—.

Laili, ¿cuántos soldados de la Legión del Sur están atacando la línea defensiva de Paphield?

—Sí, Srta.

Senia.

Según el informe, hay 5 legiones y un total de 43 000 soldados.

—Hay 7000 enemigos atacando Flor Naciente mientras que otros 8000 se dirigen a la Cumbre de las Nubes.

Además, hay 6000 soldados de infantería de Gerdal y de la Marina del Sur que sellaron el Estrecho del Dolor.

Qué es extraño.

Hay más de 20 000 soldados que no aparecen.

No creo que simplemente hayan desaparecido en la vasta línea defensiva, pero… Marlene dejó de murmurar y sus ojos brillaron.

—Parece que nuestra misión está cumplida, Laili.

Después de que regreses, haz un informe sobre la «Lanza Final».

Quiero verlo después de la cena.

Si todo está de acuerdo a nuestras expectativas, podremos irnos de este lugar y dirigirnos a la primera línea.

—¿La primera línea?

—preguntó Laili inclinando la cabeza y parpadeando con curiosidad—.

Srta.

Senia, ¿la primera línea no es aquí?

¿Adónde se dirige?

Marlene sonrió a su sirvienta.

—Este no es más que un patio de recreo, Laili.

Ya no podemos pasar más tiempo aquí, y no parece que los enemigos vayan a detenerse pronto.

Aunque parecen tener la intención de atacar la línea defensiva de Paphield completamente, su defecto es la falta de soldados.

Estos no son más que cebos, y de hecho, el verdadero objetivo de la Legión del Sur no es meterse con nosotros aquí.

Aunque no sabemos quién pensó en este plan, esta vez… Marlene se detuvo como si algo hubiese surgido en su mente.

Laili la miró y preguntó con curiosidad.

—¿Qué sucede esta vez, Srta.

Senia?

—No es nada, Laili—contestó Marlene meneando la cabeza con una sonrisa—.

Es solo que… Creo que él volvió a acertar.

—¿Él?

Srta.

Senia, ¿quién es «él»?

—Je, je.

Es un secreto—dijo Marlene y abrazó el informe en sus brazos.

Luego se dio vuelta y se dirigió hacia el campamento con su sirvienta—.

Muy bien, Laili, tú también deberías prepararte.

Nos iremos inmediatamente después de inspeccionar las condiciones del equipo.

Los ajustes a la «Lanza Final» han terminado, y el ataque del Partido Reformista a Flor Naciente ha acabado.

Parece que ya no ven este lugar como su objetivo principal, así que tenemos que movernos inmediatamente.

Esta vez, le daré una sorpresa.

El sol brillaba intensamente en el mejor momento para una siesta vespertina, pero Garcia no estaba de humor para una.

Se apoyó ansiosamente en la muralla del Fuerte y miró la bandera que ondeaba en el horizonte.

Luego, abrió la boca para dar un gran bostezo, levantando sus brazos por encima de él y estirándolos antes de volver a ponerse derecho.

En ese momento, un soldado trepó frenéticamente por la muralla.

—Reportándome, señor.

Vimos enemigos adelante.

—Tengo ojos.

¿Cuántos son?

—Siete compañías de infantería.

En total son unos 3500.

—Je, je.

Garcia hizo una mueca desdeñosa y tomó el frasco de licor que colgaba de su cintura.

Inclinó la cabeza hacia arriba y vertió el licor en su garganta.

Eructó contento y volvió a guardar el frasco de licor, pero esta vez, abrió los ojos de par en par.

—No esperaba que me respetaran tanto.

Son 3500.

Je, je.Realmente me hace querer salir y aniquilarlos a todos.

Por cierto, ¿quién es el tipo que los lidera?

—¡Es el General Dade!

—¿Eh?

Mmm… La expresión de Garcia cambió un poco, pero rápidamente volvió a su estado habitual y agitó la mano con pereza.

—Bien, regresa e infórmale a nuestra gente que es hora de que brillen.

También dile a esos nobles que si quieren que escriba sus honorables nombres en el informe de posguerra, ¡será mejor que trabajen duro para conseguirlo!

—¡Sí!

El asistente se fue inmediatamente.

Garcia se frotó la barbilla y miró hacia las tropas en el lejano horizonte con el ceño fruncido.

Entonces, murmuró en voz baja: —Esto se está poniendo complicado.

Nunca pensé que ese vejestorio lideraría las tropas él mismo.

¿No fue el responsable de los ataques finta?

Si ese viejo está a cargo de rodearnos y atraparnos, ¿quién será el líder del otro grupo?

Conociéndolo, no creo que encuentre a nadie que llene su hueco.

La expresión de Garcia poco a poco se fue poniendo más seria.

«Esa niña lo hará bien, supongo».

No había ni un rastro de viento en el insoportable y caluroso bosque.

Los rayos del sol se filtraban entre las hojas, creando manchas de luz que formaban una enorme y deslumbrante alfombra que cruzaba el bosque.

Lize se escondió en un arbusto y observó al horizonte a través de una pequeña abertura.

Estaba muy tensa y su corazón latía con fuerza.

Sentía que la ligera túnica clerical que llevaba puesta se había vuelto tan pesada como un trozo de plomo.

Anne se acostó boca abajo junto a ella como una perrita tomando sol y entrecerró los ojos con alegría.

Si no estuviese moviendo los brazos y las piernas, habrían sospechado que se había quedado dormida.

Los demás clérigos también se escondieron silenciosamente entre los arbustos.

Algunos estaban entusiasmados mientras que otros estaban nerviosos, o inexpresivos.

«Se está por acabar el tiempo».

Lize entrecerró los ojos por el sol y comenzó una cuenta regresiva internamente.

No había signos de enemigos frente a ella, y todo estaba en completo silencio.

En el extremo opuesto del horizonte, solo estaba el aire retorcido que generaba la ola de calor.

«¿Me equivoqué?

No lo creo…» Lize estaba segura de que no había cometido errores.

Había analizado el mapa varias veces para descubrir las posibles rutas por las que los enemigos podrían atravesar, e incluso lo había consultado con el Comandante Garcia y los soldados.

Si los enemigos quisieran pasar en el menor tiempo posible, ese camino sin duda sería su mejor opción, pero… De repente, los arbustos junto al suyo se movieron.

Joey se asomó y se dirigió hacia Lize con rapidez.

Se rió pícaramente y dijo: —¡Están aquí, Srta.

Lize!

¡Tal como lo predijo!

—¿Cuántos son?

—3500.

Je, je…

Parece que el tío Marfa tenía razón… La ha gafado.

Va a ser un gran problema, pero si su plan funciona, nos divertiremos.

Je, je.

Si se extendiese la noticia de que 200 hombres exterminaron a 3500 soldados de caballería, ¿quién se atrevería a menospreciar a la hermandad Starlight?

—¿Qué hay de la bandera?

¿Hay un león de dos cabezas?

—Ah.

No, no hay ningún león.

La bandera tiene un fondo azul con bordes blancos y una paloma blanca en el medio.

—¿Una paloma blanca?

Lize lo miró confundida.

Ciertamente, algo andaba mal.

Gillian,Garcia, y ella pensaban que los enemigos le dejarían esa importante misión al General Dade, que era el más capaz, y que seguramente él mismo decidiría ir a la batalla.

Después de todo, el ataque finta solo fue un pretexto, y se lo consideraba más un complot abierto que una conspiración.

Por lo tanto, sería lo mismo sin importar qué comandante fuese responsable de inmovilizar a las tropas del fuerte.

«Pero, ¿no era el General Dade quien los dirigiría?

Entonces, ¿Quién es?» —Sin importar quién sea, igual tendremos que pelear esta batalla, ¿cierto?

—Así es.

¿Cuánto falta para que lleguen?

—Unos minutos.

No están lejos de aquí.

Lize entró en razón, asintió con fuerza, y apretó sus pequeños puños.

—Joey, infórmale a Randolf, al Sr.

Marfa y a la Srta.

Gillian que los enemigos llegarán pronto, y que actúen de acuerdo a nuestro plan.

—Entendido.

Déjemelo a mí.

—Por cierto, Joey, tus trampas… funcionarán, ¿verdad?

—No se preocupe, señorita Lize.

Sin importar lo tonto que sea, no sería tan idiota como para arriesgar mi vida—dijo el ladrón descaradamente antes de zambullirse en el arbusto y desaparecer.

Lize volvió a concentrarse en el frente y sintió como si el suelo temblara un poco y creyó oír el galope de los caballos de guerra, pero rápidamente se dio cuenta de que no era su imaginación, porque, en ese momento, Anne se puso de pie de un salto, abrió bien los ojos y presionó su mano derecha sobre su escudo en el suelo como si fuera una bestia a punto de atacar.

Lize miró hacia la dirección que Anne estaba inspeccionando.

Poco después, figuras negras emergieron una tras otra en el horizonte.

Miles de soldados de caballería bien equipados instaban a sus caballos con látigos en la mano.

La bandera con el fondo azul, bordes blancos y la paloma blanca flameaba con el viento.

Era evidente que esa era la insignia del comandante.

«Ya casi llegan, ya casi llegan…» Lize se ponía cada vez más nerviosa.

Miró a la caballeríafijamente mientras calculaba la distancia de los hechizos delos clérigos, la velocidad de carga de la caballería, y la posición requerida para la próxima batalla.

La caballería se acercaba y Lize pudo ver con claridad los patrones en sus armaduras y el vapor que salía de las narices de los caballos de guerra al estornudar, pero aun así, esperó el momento oportuno.

La caballería no parecía haberse dado cuenta de su presencia, ya que estaba totalmente concentrada en el frente.

Para ellos, el tiempo era como sus vidas, y ya no tenían más que perder.

Poco después, cerca de la mitad de la caballería había pasado por delante de Lize y la joven tomó una firme decisión.

Se puso de pie y levantó el brazo derecho.

«¡Prepárense para atacar!»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo