Invocando a la espada sagrada - Capítulo 556
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- Capítulo 556 - 556 Capítulo 556 Alegría Inesperada
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556: Capítulo 556: Alegría Inesperada 556: Capítulo 556: Alegría Inesperada Editor: Nyoi-Bo Studio «¿Qué está pasando?» Rhode y Lize se detuvieron e intercambiaron miradas.
En ese momento, Joey salió del campamento murmurando abatido, tenía la cara magullada, y sangraba por las fosas nasales.
Vio a Rhode y a Lize, y corrió hacia ellos a toda prisa.
—¿Jefe?
¡Jefe, por fin volvió!
¿Por qué no nos lo dijo antes?
Déjeme decirle algo.
Hoy, la Srta.
Lize comandó muy bien nuestra emboscada a los idiotas de la Legión del Sur.
Francamente, estaba un poco preocupado al principio, pero nunca esperé que lo hiciera tan bien.
—Ya lo sé —contestó Rhode con un gesto y señaló el campamento—.
¿Qué sucede ahíadentro?
La sonrisa de Joey se desvaneció instantáneamente como una berenjena marchita.
Sonrió amargamente y se frotó su rostro maltratado torpemente.
—¿Ahí?
En realidad, no es nada importante, señor.
Los prisioneros están causando un alboroto.
Rhode miró a Joey con curiosidad antes de volverse hacia Lize y asintió.
Ambos se dirigieron al campamento rápidamente mientras Joey los seguía con una sonrisa resignada.
Poco después, Rhode llegó a la fuente del revuelo.
Había una docena de mercenarios amontonados en un terreno vacío desde donde salían los insultos.
Los mercenarios parecían estar observando un espectáculo, como si estuviese sucediendo algo interesante.
—¿Qué sucede?—preguntó Rhode frunciendo el ceño.
Los mercenarios se sorprendieron al ver a su líder detrás de ellos y rápidamente le abrieron el paso.
Un joven vestido con armadura de la Legión del Sur yacía en medio del terreno vacío.
Parecía tener unos 28 años y tenía el cabello corto y castaño.
No solo su rostro estaba hinchado y terriblemente maltrecho, sino que también estaba cubierto de sucias manchas de humo.
Marfa y Randolf estaban parados junto a él y parecían estar hablándole.
Se mostraron sorprendidos al ver a Rhode, y rápidamente se acercaron a él y lo saludaron.
—Líder, ha vuelto.
—Señor, cuánto tiempo sin vernos.
—Sí, he vuelto.
Gillian me contó los detalles.
Lo han hecho bien, muchachos —dijo Rhode, y asintió.
Luego señaló al joven con la barbilla levantada—.
¿Qué está pasando?
Randolf y Marfa sonrieron amargamente y Randolf comenzó a explicar todo el suceso.
Aunque el plan de batalla de Lize fue perfecto, el nivel de Gillian estaba limitado, y sus Siete Infiernos solo consiguió infligir daño fatal a dos tercios de la caballería atrapada en el «Edificio Divino».
Los cientos de soldados restantes sobrevivieron y fueron capturados y llevados alfuerte.
Este joven era el comandante de la caballería.
Tal vez había tenido suerte o sus hombres lo habían protegido bien, porque la explosión no lo había herido de gravedad, y acababa de recuperar el conocimiento.
Después de darse cuenta de que estaba cautivo, se quedóquieto y en silencio mirando al suelo.
Joey lo había vigilado a regañadientes debido a la relación entre los sureños y los norteños.
«Nos mirabas como mendigos cuando eras rico, ¿por qué sigues siendo tan arrogante?» Joey repudió el comportamiento del joven y lo ridiculizó.
Como uno de los miembros más activos de la hermandad Starlight, las burlas de Joey habían dejado al desafortunado joven con el rostro pálido, y había dejado de hablar.
Los demás mercenarios, naturalmente, no defendieron al enemigo y solo observaron desde un costado en silencio.
Sin embargo, Joey se trajo problemas a sí mismo.
Continuó mofándose del hombre e insultando al General Dade por haberlo elegido como comandante.
El joven no pudo tolerarlo más.
Se puso de pie con esfuerzo y le dio un cabezazo en la cara a Joey.
El patético ladrón no esperabaque el joven se enfureciese de repente.
Los mercenarios se acercaron y se llevaron a Joey a rastras, pero no les fue fácil lidiar con el joven.
A pesar de que estaba atado con fuerza y rodaba de izquierda a derecha con furia, los mercenarios no pudieron dominarlo.
Afortunadamente, Marfa y Randolf oyeron la conmoción y corrieron a la escena para detenerlo.
Después de escuchar la explicación de Randolf, Rhode puso su atención en el joven que ya se había calmado.
Debía admitir que la forma en que Randolf manejó la situación fue estupenda.
Si hubiese regañado al joven, quizáse habría levantado de un salto y comenzado a insultarlo.
Sin embargo, Randolf se mantuvo neutral y no lo culpó en absoluto.
Rhode volvió su mirada hacia los mercenarios que estaban a un costado.
Algunos tenían moretones en la cara y parecía que el joven los habíaherido.
Al parecer era bastante hábil.
Rhode confiaba en la fuerza de sus hombres, ya que eran guerreros en la Etapa Élite cerca del nivel 40.
Aunque la Etapa Élite de los nativos y los jugadores eran conceptos diferentes, aun así no eran fácil de vencer.
Fue bastante inusual que ese joven luchara continuamente con los mercenarios, incluso con las manos atadas.
Rhode sintió un interés repentino por el joven y creyó que le era un poco familiar.
Se acercó a él con el ceño fruncido y le preguntó: —¿Cómo te llamas?
El joven resopló y se paró con dificultad.
Levantó la cabeza y miró a Rhode con obstinación.
—Soy John… John Grayer.
El joven sacó pecho con orgullo y los mercenarios descontentos que lo rodeaban apretaron los dientes.
«¿Eres un prisionero y aún actúas tan arrogante ante nuestro líder?
¡Debes estar harto de vivir!» Sin embargo, Rhode no estaba tan furioso como ellos.
En cambio, lo miró inexpresivo durante un momento y entrecerró los ojos para escudriñarlo.
«John Grayer».
Para Rhode no era ningún desconocido.
En el juego Dragon Soul Continent, John Grayer era un personaje con muchas historias legendarias y una vida triste.
Nació en una familia noble y de buena reputación del norte, pero su infancia no fue nada feliz porque su madre era una noble del sur, mientras que la familia de su padre era devota del Partido del Rey.
Sus padres se conocieron en una fiesta de la familia real y se enamoraron a primera vista.
Para casarse con el padre de John, que era el patriarca de la familia, su madre abandonó a su familia y se mudó al norte.
Sin embargo, esa desafortunada mujer no pudo vivir felizmente como había anticipado.
Muchos de los miembros de la familia de su esposo estaban enojados por su procedencia, y sospechaban mucho de ella porque, para ellos, ese solo era un método sucio y descarado de los sureños para mezclarse con el linaje de clase alta de su familia.
Como era de esperar, el nacimiento de John fue recibido con animosidad.
Como hijo único, no había dudas de que sería el futuro heredero de la familia, sin embargo, los demás no pudieron aceptar como heredero a un «bastardo» que estaba manchado con el linaje sureño.
Además, la sangre sureña en él podría hacer que tomara decisiones que se inclinaran en favor de los comerciantes y nobles del sur.
Debido a esta razón, John enfrentó todo tipo de discriminaciones y hostilidades, mientras que su madre lloraba todos los días.
Aunque hizo todo lo que pudo para proteger a su hijo, fue demasiado frágil ante la inmensa influencia de la familia.
Finalmente, hubo un evento que cambió la vida de John para siempre: a medida que crecía, la gente lo detestaba y le temía más y más, lo que les dio una idea a su familia.
Enviaron a alguien para seducir a la madre de John.
Ella había vivido atormentada durante más de una década y el amor puro que había en ella se había congelado por la fría realidad.
El amor que sentía por su marido era ignorado, y él la trataba con frialdad debido a la presión de su familia.
Eso le rompió el corazón.
Abandonó a su amor y comenzó a disfrutar de sus deseos carnales para escapar de la realidad.
Después de este incidente, los miembros de la familia la acusaron ante su esposo, quien se enfureció terriblemente después de ver personalmente a su mujer teniendo una aventura amorosa.
No solo la castigó duramente, sino que también sospechó que John no era su hijo biológico.
Al final, los miembros de la familia instaron al patriarca a expulsar a la madre de John de la familia y los echarona los dos a la calle.
La mujer quedó devastada.
Dejó a su hijo de seis años, John, y se ahogó saltando al río.
Antes de suicidarse, le dijo a John que buscara a su familia sureña con la esperanza de que le ofrecieran un hogar.
Después de su muerte, John cumplió sus deseos y finalmente llegó al sur después de muchas dificultades.
Aunque encontró a la familia de su madre, su situación no cambió del todo.
En el sur, a John lo despreciaron debido a que era mitad norteño.
Los miembros de la familia de su madre se burlabande él a menudo diciendo que «en su sangre tenía la suciedad de un campesino norteño».
John no pudotolerar más las burlas y dejó la familia para unirse al ejército.
Tuvo una carrera meteórica y se convirtió en un destacado comandante.
A los jugadores les daba la impresión que era un hombre de verdad, que tenía el valor de aceptar las consecuencias de sus acciones.
En el juego, mientras el País de la Oscuridad atacaba al Reino Munn, él dirigió su ejército hacia el norte y destruyó por completo a su familia paterna.
Mató a su padre personalmente para vengarse por su madre, pero eso causó una controversia.
Aunque muchos jugadores conocían la miserable vida de ese general, fue imperdonable que se haya enfocado en un asunto personal en tiempos de guerra.
Pero poco después, les cerró la boca a todos los jugadores.
Tras aniquilar a la familia de su padre, comandó a su ejército en la primera línea contra el País de la Oscuridad.
La caballería que dirigía era excepcionalmente fuerte, e incluso se podía decir que era el único general que se atrevió a combatir frente a frente contra el Ejército No Muerto.
Si Garcia era considerado un zorro astuto, entonces John Grayer era como un toro enfadado.
Rhode fue testigo de la feroz escena en la que John lideró a diez mil caballeros contra las interminables oleadas del Ejército No Muerto, donde se quebraron como cristales frágiles.
Por supuesto, el general finalmente murió en el mar de no muertos.
Ese erael único final posible para una estrategia de guerra tan temeraria, y Rhode no se sorprendió en absoluto.
Sin embargo, no esperaba verlo allí.
«Esto es realmente interesante».
Al parecer podría sacar provecho de la situación.
Fue hasta la primera línea de Paphield, y realmente pescó un pez enorme.
Había pensado en reclutar a futuros generales del Reino Munn para fortalecer sus tropas, y no estaría bien que dejara pasar la oportunidad de reclutar a John.
Rhode se había decidido.
—Aflojen las cuerdas.
Les hizo un gesto a sus mercenarios y ellos desataron las cuerdas que ataban al joven.
Mientras tanto, los demás mercenarios miraban atentamente.
Después de todo, sabían que ese hombre no era fácil de controlar.
«Ahora que desataron las cuerdas, este tipo puede causar un problema aún mayor, pero, ¿podrá hacer algo frente al líder?» El joven no armó un alboroto como esperaban los mercenarios.
En cambio, frunció el ceño y giró sus muñecas entumecidas.
Dio dos pasos atrás mientras miraba a Rhode.
—Sr.
Alander, nunca pensé que me encontraría con usted aquí.
Parece que no me capturaron sin razón.
—¿Sabe quién soy?
Rhode estaba un poco sorprendido porque no recordaba haber hablado con él.
La comisura de la boca de John se movió y esbozó una sonrisa burlona.
—¿Bromea, Sr.
Alander?
Sería aún más sorprendente que todo el sur no conociera su gran nombre a estas alturas.
Además, sus rasgos son tan… John escudriñó a Rhode de pies a cabeza.
Luego, abrió los brazos y se encogió de hombros.
Rhode no esperaba que fuese tan observador.
Pensaba que era un hombre feroz y de mente cerrada, pero parecía que no era tan impulsivo como se lo había imaginado.
En realidad, era de esperarse porque, ¿cómo podría haber liderado a su ejército contra el Ejército No Muerto simplemente con valentía y ferocidad?
Rhode asintió a John y le hizo una seña antes de volverse hacia la tienda.
—Sígame, Sr.
John.
Tengo que hablar con usted en privado.
Entraron a la tienda y Johnse sentó en una silla que arrastró desde un costado.
Rhode se cruzó de brazos y miró al joven.
Después de un breve silencio, John sonrió amargamente y dijo: —Muy bien, me rindo, Sr.
Alander.
Seguramente no me invitó a tomar el té, ¿verdad?
—Por supuesto que no, Sr.
John.
De hecho, hay algo de lo que quiero hablar con usted —dijo Rhode meneando la cabeza—.
Quiero saber si estaría interesado en unirse a nuestra hermandad Starlight.
John levantó las cejas.
—¿Unirme a Starlight?
El joven miró a Rhode como si estuviese mirando a un monstruo.
Entonces, meneó la cabeza y dijo: —Sí que le encanta bromear, Sr.
Alander.
Soy un soldado de la Legión del Sur.
¿Por qué querría ser un mercenario de su hermandad?
—Lo eras—dijo Rhode haciendo un gesto con la mano para interrumpirlo.
Luego entrecerró los ojos y levantó la cabeza con orgullo—, pero ahora, usted es un prisionero, Sr.
John.
Además, quizá pronto sea un cadáver.
John se quedó en silencio, pero poco después, agitó la cabeza.
—Lo siento, Sr.
Alander.
Soy un soldado y los soldados prefieren morir antes que rendirse.
Preferiría morir en el campo de batalla a vivir bajo su mando.
—¿Es por tu orgullo de sureño?
Un extraño brillo apareció en los ojos de Rhode.
En el juego, aunque John luchó junto al Reino Munn después de vengarse de su padre, el conflicto entre el sur y el norte no era tan intenso.
En la actualidad, el sur y el norte habían roto su relación oficialmente.¿Acaso John retendría esa noción?
Si era un verdadero partidario leal del sur, Rhode no tenía necesidad de continuar con la conversación.
—Sí, en parte, pero la razón más importante es que tengo algo que hacer, y debo hacerlo personalmente.
Lo siento, mi opinión sobre el norte no es tan terrible como la del parlamento del sur, pero ahora cada uno está por su cuenta, así que no importa.
—Pero los muertos no pueden hacer nada.
—Aún no estoy muerto, Sr.
Alander—contestó John con una sonrisa confiada.
Aunque Rhode no sabía de dónde provenía su confianza, estaba seguro de que no era alguien que renunciaría a su destino.
John se dirigió hacia la salida.
—Si me ha traído aquí para hablar de un asunto tan aburrido, lamento decepcionarlo, Sr.
Alander.
Entonces, Rhode habló con un tono casual.
—¿Se trata de la familia Rockefeller, Sr.
John?
El joven se detuvo y se volteó con una expresión ligeramente pálida.
—¿Cómo lo…?
Rhode supo que el riesgo que tomó había valido la pena a juzgar por la expresión de John.
—Creo que lo ha olvidado, Sr.
John.
Soy un noble, y entre nosotros no faltan los chismes.
He oído el rumor sobre «la vergüenza de la familia Rockefeller».
En efecto,John se enfurruñó tan pronto como escuchó ese término sensible.
Apretó sus puños mientras la ira ardía dentro de él, y miró a Rhode con furia.
—Sr.
Alander, ¿está tratando de burlarse de mí?
—Por supuesto que no.
Solo digo que podemos hacer un trato —respondió Rhode sin ningún cambio en su expresión, pero en realidad asentía por dentro.
Por su energía, Rhode creía que el joven había llegado a la Etapa Élite al nivel 39.
Solo un paso más y podría avanzar ala Etapa Maestro y convertirse en un maestro espadachín.
No era de extrañar que los mercenarios no pudieran inmovilizarlo incluso cuando tenía las manos atadas.
Pero era una pena que, a pesar de estar a un nivel de Rhode, la diferencia de poder entre jugadores y nativos fuese tan enorme.
—Si está dispuesto a unirse a mi hermandad y trabajar para mí incondicionalmente, le prometo que borraré a toda la familia Rockefeller de este mundo.
John sintió escalofríos y miró a Rhode con los ojos abiertos de par en par.
Rhode levantó las cejas y se acercó a John, que estaba de pie junto a la entrada de la tienda.
—¿Qué le parece el trato, Sr.
John?
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