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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 558

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558: Capítulo 558: Obstáculo Final 558: Capítulo 558: Obstáculo Final Editor: Nyoi-Bo Studio No fue ninguna sorpresa que Rhode aceptara el pedido de John.

Aparte de ser un líder de hermandad, también era un barón.

Podía considerar que las tropas que dirigió al Fuerte de la Cumbre de las Nubes eran sus mercenarios y sus soldados privados a la vez.

Con su estatus, tenía el derecho a hacer lo que quisiera con sus prisioneros, y no tuvo reparos en liberar a los caballeros.

De hecho, también tenía la autoridad para liberar al General Dade.

Después de todo, en sentido estricto, también era su prisionero.

Sin embargo, John y Rhode sabían que era imposible.

Por su estatus, el General Dade no podía ser liberado tan fácilmente.

John lo sugirió porque quería ver la reacción de Rhode.

Si lo aceptaba al instante o inventaba algunaexcusa para rechazar su petición, seguramente se habría dado vuelta y se hubiese ido de ahí sin dudarlo.

Pero al final decidió aceptar la invitación de Rhode.

Ambos creyeron que no sería alarmante para el Partido del Rey que Rhode reclutara a un líder de caballería.

Aunque John tenía una mala impresión de los norteños, tampoco pensaba muy bien de los sureños.

Sin embargo, centraba todo su odio en «un puñado de enemigos incontrolables».

A diferencia de Rhode, John no veía a todos los que salían del País de la Luz como personas con problemas de pies a cabeza.

Para John era un «odio de familia», mientras que para Rhode era un «odio nacional».

Había una diferencia en su nivel de hostilidad.

Después de ver a John saliendo de la tienda, Rhode dio un largo suspiro.

De pronto se sintió exhausto.

No era agotamiento físico, sino que era su mente la que estaba cansada.

Después de asegurarse de que había cumplido su misión, sintió como si sus sentidos se hubieran relajado, como una tensa cuerda que había sido aflojada, y una fuerte presión asfixiante emergió en lo profundo de su corazón.

No pudo evitar fruncir el ceño.

Salió del campamento y observó los alrededores.

El fuerte estaba cubierto de una fina capa de niebla, y estaba iluminado con luces hermosas.

Desde adentro se escuchaban los vagos gritos de los soldados.

El cielo había oscurecido, y el festín estaba a punto de comenzar.

Pero Rhode no estaba de ánimo para celebrar, sino que solo quería arrojarse a la cama y descansar.

—¡Ah, líder, finalmente lo encuentro!

Rhode se volteó y vio a Gillian y a Anne caminando hacia él sonriendo relajadamente.

Luego, Gillian se deslizó como un pez resbaladizo y abrazó con fuerza el codo de Rhode contra su suave y amplio pecho.

Anne no quiso ser menos yse aferró al otro brazo de Rhode, y las jóvenes lo aplastaron como dos panes a un jamón.

—Todos están yendo al festín, ¿por qué todavía está aquí?

El General Garcia quiere invitarlo.

—Pueden adelantarse, chicas —dijo Rhode meneando la cabeza con cansancio, y retrocedió después de liberarse de sus brazos.

Forzó una sonrisa y asintió antes de darles una palmadita en sus cabezas—.

Estoy agotado y quiero descansar.

Ustedes dos pueden reemplazarme en el festín.

—¿Maestro?

Gillian inclinó la cabeza y lo miró confundida.

Anne dio un salto y levantó su brazo derecho apresuradamente.

—Bien, entonces, como el líder está cansado, ¡Anne acompañará al líder!

—Pequeña Anne, no puedes hacer eso.

Calentar su cama siempre ha sido mi trabajo, ¿de acuerdo?

—Anne también quiere calentar la cama del líder.

En el peor de los casos… ¿por qué no vamos las dos juntas?

—Esperen, esperen —dijo Rhode sintiéndose abrumado, y agitó la cabeza con el ceño fruncido—.

Hoy no me apetece.

Vayan al festín y diviértanse.

Después de todo, luego nos dirigiremos al Lago Congelado.

No se preocupen por mí, y hagan lo que deben hacer.

Es una orden, ¿entendido?

Rhode se dio vuelta y regresó a su tienda.

Sorprendentemente, Gillian y Anne no siguieron molestándolo, sino que lo miraron en silencio mientras desaparecía en la tienda.

Después de unos momentos, Anne parpadeó y se volvió hacia Gillian preocupada.

—Anne piensa que líder parece muy cansado.

¿Pasó algo, hermana Gillian?

—No es nada, Anne —respondió Gillian moviendo las orejas y le mostró una sonrisa amarga a la joven junto a ella—.

El maestro tiene que asumir la responsabilidad de sus decisiones.

Solo podemos mirar desde un costado porque no podemos ayudarlo con algunos asuntos.

Una oscuridad negra se extendía por un terreno vasto e ilimitado.

El cielo estaba cubierto de nubes oscuras.

Rhode inspeccionó sus alrededores, y vio que no solo no había vegetación, sino que tampoco había una sola roca en esa tierra vacía.

Tampoco estaba seguro de cuánto tiempo había estado caminando.

Sentía como si lo hubiese hecho desde que estaba consciente.

Entonces, unas llamas ardientes se elevaron del suelo.

Las llamas se encendieron violentamente en todas direcciones y el mundo entero se pintóde escarlata.

Mientras el fuego ardía, la oscuridad esparcida en el suelo se oscureció aún más.

Finalmente, el suelo se quebró como un espejo, y reveló un abismo sin fin… Rhode se levantó súbitamente.

El sol brillaba en el campamento.

Entrecerró los ojos y se adaptó al brillo tras unos instantes.

Unos rayos de sol dorados se habían metido por la abertura de la tienda, y escuchó vagamente los ruidos de los mercenarios que estaban afuera.

Puso su mano contra su frente y se dio cuenta de que estaba llena de sudor.

Rhode bajó la cabeza y maldijo.

—Ridículo.

Cualquiera se habría sorprendido al verlo en ese estado.

Rhode no tenía su clásica expresión distante ni mostraba la cálida y gentil sonrisa que había forzado en Fiat.

En cambio, tenía una expresión complicada y angustiada que reunía todas las emociones negativas.

Tenía una complejidadindescriptible.

En ese momento, había un brillo vengativo e inconfundible en sus ojos, como una bestia salvaje herida.

Sin embargo, esa expresión solo duró un segundo.

Rhode se levantó y recuperó su calma habitual.

Sus ojos estaban tan tranquilos como si todo lo que tenía ante él no fuese más que una ilusión.

Tal vez, su expresión anterior solo había sido un error del juego.

Entonces, Lize lollamó desde afuera de la tienda.

—Sr.

Rhode, ¿está despierto?

—Sí, estoy despierto —contestó Rhode vistiéndose rápidamente.

Luego abrió la entrada de la tienda y vio a Lize esperándolo con preocupación—.

¿Sucede algo, Lize?

—Ah, Sr.

Rhode.

La Srta.

Gaya quiere verlo.

Dice que hay algo muy importante que tiene que informarle —dijo Lize.

—¿Gaya?

Rhode la miró confundido antes de asentir con la cabeza.

—Entiendo, voy para allá.

Por cierto, supongo que ya sabes sobre John.

Quiero que tú y Gillian se encarguen de liberar a los soldados hoy mismo.

—Sí, Sr.

Rhode.

Me encargaré de inmediato.

Aunque Lize dijo eso, no se fue inmediatamente.

En cambio, sujetó el dobladillo de su falda con ambas manos y miró a Rhode con preocupación.

Luego respiró hondo, como si se hubiese decidido.

—Sr.

Rhode, ¿se encuentra bien?

Anoche no asistió al festín, y Anne me dijo que parecía cansado… —Solo estoy cansado por el largo viaje desde el sur.

Estaré bien después de un descanso, no te preocupes —contestó Rhode rápidamente, y se encogió de hombros.

Lize se quedó en silencio durante un momento antes de asentir.

—Muy bien, Sr.

Rhode.

Pero, si no se siente bien, por favor, dígamelo.

—No te preocupes, Lize.

Serás la primera persona que busque si tengo algún problema.

Lize se mostró aliviada y se alejó con una sonrisa.

Rhode suspiró y miró al fuerte entrecerrando los ojos.

De hecho, sabía la razón por la que Gaya lo buscaba.

Cuando entró a la habitación de Gaya, la joven de cabello negro estaba sentada tranquilamente junto a la ventana con su enorme arpa, como cuando se conocieron por primera vez.

La expresión y la posición de la joven eran casi idénticas a las de antes.

Gaya se dio vuelta y asintió ligeramente para invitarlo a sentarse.

No parecía estar de buen humor.

Pero Rhode sabía por qué estaba enfadada.

Aunque no la entendía mucho, dedujo que no era una «ciudadana altruista modelo».

Nunca interfería a menos que Lydia se lo ordenara.

Para que el plan de Lize funcionase, Rhode puso en jaque a Gaya a propósito.Usó la recompensa de su misión e hizo que Lydia le ordenara que cumpliese con el plan de batalla de Lize.

No era de extrañar que esa jovencita no tuviese una expresión agradable.

Aunque en realidad nunca había expresado agrado hacia Rhode.

—Por favor, siéntese, Sr.

Rhode.

Ha cumplido su misión con éxito y Su Alteza Real está satisfecha con su trabajo, aunque, personalmente, detesté sus pequeños trucos.

Gaya miró a Rhode en silencio, sin que el joven pudiera leerle sus pensamientos.

Sin embargo, él estaba más preocupado por otro asunto, porque Gaya seguramente no lohabía llamado solo para quejarse de sus pequeños trucos.

Efectivamente, Gaya continuó luego de un momento.

—Voy a transmitirle una orden de Su Alteza Real Lydia.

Ella espera que usted regrese a la Ciudad Dorada y que explique sus operaciones en las regiones de Grosso y Fiat.

«Como imaginaba».

Parecía que las cosas eran como él esperaba.

Su Alteza Real Lydia quería una explicación sobre los disturbios causados por el Ejército No Muerto en Grosso.

Él había aceptado su misión, y se había dirigido a la región de Grosso, y de repente, las criaturas no muertas causaron un alboroto.

Lydia no era tonta.

Era obvio que le pediría a Rhode que le informara de todo.

Esta vez, las cosas podían ser un poco más complicadas.

Lydia era un arcángel, y los ángeles no solían acomodarse a las circunstancias.

Para ellos, el mal era el mal, y debía ser purificado, aniquilado, y nunca se debía descontrolar.

Lydia no le pidió que le entregara un informe en la Ciudad Dorada,lo que demostraba que ella tenía una visión completamente diferente a la de antes.

Pero aun así, Rhode ya tenía listas sus contramedidas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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