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Invocando a la espada sagrada - Capítulo 559

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559: Capítulo 559: Los Pasos De Un Cazador 559: Capítulo 559: Los Pasos De Un Cazador Editor: Nyoi-Bo Studio La convocatoria de Lydia demostró claramente que la misión de Rhode en el Fuerte de la Cumbre de las Nubes había terminado, y que podía prepararse para regresar en cualquier momento.

Después de recibir esa noticia de Gaya, Rhode reunió a sus hombres para prepararse para su próximo objetivo, pero antes de eso, tuvo que encargarse de los asuntos relacionados con John.

Para cumplir con su pedido, Rhode liberó a los caballeros que capturaron en la batalla contra Lize.

La mayoría de ellos decidieron regresar a sus casas, pero los que eligieron quedarse eran hombres de John, y querían permanecer a su lado.

John le informó a Rhode sobre la lealtad y el punto de vista flexible sobre el norte que tenían sus hombres, y Rhode finalmente los aceptó.

Después de todo, también debía tener soldados privados bajo su mando, ya que era un noble.

Rhode podía entrenar a mercenarios para formar su infantería y sus arqueros, pero la caballería eran una clase militar.

La mayoría de los mercenarios no sabían nada sobre estrategias de caballería ni de cómo montar un caballo.

En primer lugar, criar y mantener a uno era costoso y mentalmente agotador.

En segundo lugar, los mercenarios no tenían dinero para sí mismos, y mucho menos para un caballo.

Aunque los caballeros nacieron en el sur, y Rhode no sabía si estaban siendo honestos debido a la tensa relación entre el sur y el norte, encontraría una manera de mezclarlos con sus mercenarios.

Al final, 63 caballeros se quedaron con ellos, lo que fue un resultado satisfactorio para Rhode y John.

John podría echar raíces junto a Rhode al tener a los 63 caballeros bajo su mando, y tendría fuerzas para defenderse si Rhode se peleaba con él.

Para Rhode, los 63 caballeros estaban bajo su control.

Aunque su número total era casi un cuarto del número de mercenarios en su hermandad, el poder individual de los caballeros estaba entre el nivel 20 y 25.

Por lo tanto, Rhode podría aniquilarlos si se les ocurría intentar algo.

Ambos bandos aún eran precavidos el uno contra el otro.

Rhode confiaba en John, pero no en sus hombres, y esperaba que los caballeros no provocaran un alboroto en su fuerte.

John era igual de cauteloso con la promesa de Rhode, pero aun así, prometió que sería estricto con sus hombres.

Al ser un forastero que se había rendido, entendía que su posición en la hermandad era inestable porque aún no había construido una relación de confianza con Rhode.

Sin embargo, eso no significaba que no confiarían el uno en el otro en el futuro.

Ambos tenían que tomar la iniciativa para tener una conexión más fuerte entre ellos, por lo tanto, John le prometió a Rhode que sus hombres definitivamente obedecerían sus órdenes, nunca lo traicionarían, y no causarían problemas.

Y si alguno de ellos lo hacía, Rhode tendría toda la autoridad para expulsarlos y decapitarlos.

En respuesta a la promesa de John, Rhode le aseguró que contendría a sus hombres, y que trataría a todos por igual en la medida de sus posibilidades.

Sin embargo, él fue el vencedor, y no necesitaba rebajarse al nivel de John.

John aceptó porque, después de todo, era consciente de su estatus y posición.

Rhode no le escondió la liberación de los soldados de caballería al General Garcia, y curiosamente, el descuidado general le hizo la vista gorda.

No tuvo problemas para liberar a los caballeros ya que el «pez gordo» que capturaron, el General Dade, aún estaba en sus manos.

Pero solo fueron liberados los caballeros que había capturado Lize.

En cuanto a la infantería que el General Dade había dirigido, Garcia nunca los dejaría ir.

Fue entendible quehiciera eso porque la mayoría de los soldados de caballería que John había dirigido habían resultado gravemente heridos en la emboscada de Lize; solo eran soldados heridos que no supondrían una gran amenaza incluso después de ser liberados.

Sin embargo, si hubieran liberado a los 3000 soldados de infantería que se habían rendido bajo la orden de su comandante, habría sido como regalarle un nuevo ejército de infantería al Partido Reformista.

A John no se le ocurrió hacer una sugerencia tan estúpida, ya que Garcia obviamente no los dejaría ir.

Rhode le ordenó a Lize que llevara a algunos de los mercenarios al Lago Congelado para hacer los preparativos para la segunda misión de 5 estrellas, mientras que los demás mercenarios serían responsables de enviar a los soldados heridos de vuelta alfuerte para que se recuperaran.

En cuanto a John, Rhode le permitió seguir al resto hasta el Lago Congelado.

Después de todo, podría usar la próxima misión para hacer que comprendiera mejor su estilo de batalla.

Después de reorganizar todo, Rhode se dirigió al norte, hacia la Ciudad Dorada.

Para él, la situación en la primera línea del norte había llegado a su fin.

Sin embargo, para otros fue solo el comienzo.

«¡Victoria!» Baker miró el paisaje silvestre desde la cima dela muralla triunfalmente.

Su mente estaba repleta de emoción y gloria.

Bajó la cabeza y sonrió de oreja a oreja mientras miraba una vez más la Medalla de Honor y la carta que había recibido.

De hecho, no esperaba que su plan de batalla funcionara tan bien.

Hizo uso pleno de las tropas militares de los dos lados que habían contenido las fuerzas de Flor Naciente y el Fuerte de la Cumbre de las Nubes, y lideró personalmente a 20000 caballeros a cruzar directamente por el Fuerte Corona de Cardos.

Tenía que admitir que fue un plan arriesgado, pero aun así tuvo éxito.

El FuerteCorona de Cardos, que contenía solo 500 soldados, se derrumbó antes de que pudiesen reaccionar, y la región de Callenbach había caído en sus manos.

Baker nunca se había sentido tan satisfecho y orgulloso.

Había conquistado esa tierra haciendo uso de sus propias fuerzas y planes.Los campesinos norteños estuvieron indefensos ante su estruendoso ataque.

Las manos de Baker temblaron con entusiasmo al sostener la carta.

El parlamento del sur lo elogió mucho y le concedió una medalla.

En la carta, le pidieron a Baker que protegiera Callenbach a toda costa mientras que ellos aprovecharían la oportunidad para pedirle ayuda al parlamento del País de la Luz.

Si todo salía bien, cumplirían sus sueños y escaparían de las manos de su atroz dictadoray construirían una nueva nación.

«Para entonces, ¡puede que me convierta en un señor feudal o incluso en el héroe de toda la nación!

¡Quizá hasta tenga la oportunidad de convertirme en mariscal!» El cielo tenía un raro y vivo tono azul, mientras que la pradera nunca había estado tan verde.

Todo era deslumbrante y vibrante a sus ojos, y el grandioso y brillante sol le iluminaba un largo camino de esperanza.

Imaginó la escena de cuando regresara al sur; innumerables pétalos revoloteaban en el aire, civiles gritaban su nombre en voz alta, hermosas señoritas se peleaban por regalarle flores y besos, y él estaba paradocon orgullo en una carroza, aceptando los vítores y el respeto.

Los nobles del parlamento del sur se ponían en fila para darle la bienvenida, al mismo tiempo que le ofrecían la insignia y la espada del mariscal… Baker tembló de emoción y se mordió los labios inconscientemente.

«¡Sería perfecto que todo se hiciera realidad!» En ese momento, unas pisadas fuertes y apresuradas interrumpieron la fantasía de Baker, y éste se volvió para mirar ferozmente al alborotador.

Era un ordenanza con el rostro pálido, que jadeaba con un temor indescriptible en sus ojos.

—¡Reportándome, señor!

¡Descubrimos tropas enemigas en Feralas!

—¿Tropas enemigas?

—exclamó Baker con angustia— ¿Cuántos son?

¿De quién es la bandera que flamean?

—Es la bandera de la 5.° Legión del Norte [León Espada].

¡Son alrededor de 25000!

—¿25000?

Baker miró al ordenanza pasmado.

«Feralas no está lejos de la ciudad de Callenbach, así que ¿cómo es posible que no supierade la existencia de esos 25000 soldados?

¿Qué está haciendo el Partido Reformista?

¿No dijeron con confianza que el Partido del Rey ni siquiera había decidido movilizar a sus tropas?

¿Alguien puede decirme de dónde salieron estos 25000 soldados?

¡Esos inútiles incompetentes!» Baker se calmó rápidamente después de maldecir al parlamento del sur.

No tenía sentido discutir sobre eso en ese momento.

El enemigo tenía 25000 soldados, pero ellos solo tenían 20000.

Aunque la ciudad de Callenbach parecía deteriorada, les sería posible defenderse allí después de hacer las reparaciones necesarias.

Mientras que el parlamento del País de la Luz pudiese impedir que el Partido del Rey continúe sus operaciones… Otra ráfaga de pasos rápidos sonó y otro ordenanza que parecía aún más miserable que el primero subió corriendo a la muralla de la ciudad.

Estaba empapado de sudor y jadeaba mucho, pero aún así, saludó rápidamente a Baker.

—¡Reportándome, señor!

Nuestros exploradores han descubierto 20000 tropas enemigas reunidas en el Valle de la Daga!

¡Por favor, denos sus órdenes!

«Clanc».

A Baker se le cayó la medalla al suelo de piedra y se quedó boquiabierto frente al ordenanza.

La fantasía que había imaginado unos minutos atrás se alejaba de él y era reemplazada por una tormenta oscura e imparable.

«¿Por qué?¿Por qué no recibí ninguna noticia si el Partido del Rey hizo un movimiento tan grande?

¿Por qué pudieron moverse tan rápido?¿Cómo es posible que movilicen tantas tropas en tan poco tiempo y que nadie las descubra?

¿Por qué pasó esto?» La cálida brisa que soplaba contra la muralla de la ciudad le dio escalofríos a Baker.

Respiró profundamente para calmarse antes de darles susórdenes a los ordenanzas.

—¡Rápido!

¡Envíen a alguien a pedirle ayuda al parlamento!

¡Que les digan que Callenbach ha sido rodeado por el Partido del Rey y que necesitamos refuerzos!

¡Rápido!

Los ordenanzas salieron corriendo y Baker volvió a respirar hondo mientras miraba hacia la vasta tierra que tenía delante de él.

La tierra frente a sus preocupados ojos se había oscurecido, como si el preludio de una tormenta lo estuviese ahorcando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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