Invocando a la espada sagrada - Capítulo 578
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- Capítulo 578 - 578 Capítulo 578 La Preocupación De Lapis
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578: Capítulo 578: La Preocupación De Lapis 578: Capítulo 578: La Preocupación De Lapis Editor: Nyoi-Bo Studio Poco después, Rhode se reunió con el grupo que Anne había mencionado al lado de la entrada del fuerte.
En efecto.
A juzgar por su apariencia, parecían los idiotas que habían intentado irrumpir en el taller de alquimia.
Estaban vestidos con la misma túnica de rayas rojas y blancas, y un sombrero de ala ancha que solo usaban los alquimistas.
Sin embargo, Rhode detectó rápidamente las diferencias que había entre ellos y el grupo de idiotas.
Estos eran un poco mayores, con alrededor de 50 a 60 años, mientras que el más viejo del grupo anterior tenía poco más de 30 a lo sumo.
Además, estos alquimistas daban una impresión más alineada con la que la mayoría tenía de ellos: cultivados y refinados.
Comparado con ellos, el grupo de idiotas se parecía más a unos bandidos no bienvenidos.
Por los conflictos anteriores, los mercenarios no fueron tan amistosos con los recién llegados.
Rodearon a los alquimistas con armas en mano y estos observaron en silencio, sin quejarse ni guardar rencor.
Pero a Rhode no le importó mucho y el viejo que estaba al frente del grupo le llamó la atención.
Era alto y robusto, y tenía una larga barba blanca que se extendía hasta su cintura.
Llevaba un monóculo dorado sobre el ojo derecho y un grueso libro dorado de tapa dura bajo su brazo.
Se parecía a aquellos NPC estudiosos que aparecían en los juegos de héroes y guiaban a los aventureros que se habían perdido.
Sin embargo, el corazón de Rhode se hundió ligeramente tan pronto como lo vio.
—No esperé que este tipo estuviera aquí.—Rhode frunció el ceño y se volvió hacia Canario—.
Canario, te los dejaré a ti.
Aunque la Asociación de Alquimistas no causará problemas sin una buena razón, deben estar aquí por algo difícil ya que enviaron a este viejo.
Ayúdame a «recibirlos» y yo volveré enseguida.
—¿A dónde vas, Rhode?
—dijo Canario.
—Voy a buscar a Lapis.—Rhode levantó la ceja—.
Creo que debe estar ocultándome algo.
Debo decir que no esperaba que tuviera un secreto tan grande…
Tengo curiosidad por ver qué otra cosa me está escondiendo aparte de los Behermes.
Apenas Rhode entró en el taller, vio a Christie sentada en la esquina, así como a Christie y la pequeña sirena.
Christie tenía un encanto único.
Rhode descubrió que sus espíritus pensaban bien de ella.
No solo Gillian y Celia, sino que hasta Celestina contenía sus comentarios cuando se trataba de ella.
Celestina se atrevía a burlarse de cualquiera frente a Rhode, pero nunca dijo nada de Christie.
Igual con Nieve.
Era un espíritu recién nacido que apenas había entrado a este mundo y estaba llena de miedo y curiosidad.
Nunca se había alejado de Rhode desde que la creó, y siempre se escondía de los demás, incluyendo a Anne y Lize, cuando venían al fuerte.
Aunque las dos empapaban a Nieve de sonrisas y cariño, no quería interactuar con ellas.
Por el contrario, Nieve y Christie apenas se había visto y ya eran tan cercanas como unas hermanas que no se habían visto en años.
Aunque Rhode no sabía cómo Christie interactuaba con una sirena que no podía hablar, se sintió afortunado de poder esconder a Nieve y encontrarse con Canario y Chicle para discutir su nueva esgrima.
La sirenita flotó en el aire y miró un papel blanco que había en el escritorio a través de su bola de agua.
Mientras tanto, Christie revelaba su lado raro y emocionado dibujando en el papel.
Ambas estaban tan absortas que no notaron la presencia de Rhode.
Por otro lado, Lapis saltó de su silla y miró a Rhode con incertidumbre y una tez pálida, como una niña que temía que sus padres la reprendieran por no pasar una prueba.
Rhode rio por dentro cuando vio el comportamiento de Lapis.
Le hizo una seña para que hablaran en la habitación.
Lapis dudó por un momento antes de ir para allá.
Se comportaba como si estuviera a punto de entrar en un campo de ejecución.
—Toma asiento.—Rhode cerró la puerta y miró a la desconcertada Lapis.
No esperaba que esta joven aparentemente reservada y que a menudo temblaba de miedo le ocultara un secreto.
Estaba demasiado sorprendido por esto…
Lapis asintió con su reflejo condicionado y se sentó en la silla con cautela.
Sin embargo, antes de que acomodarse, se puso de pie y miró a Rhode como un cachorro que estaba a punto de ser abandonado por su dueño.
—S-Sr.
Rhode, no quise…
ocultárselo…
yo…
—Bien, Lapis, cálmate.—Rhode se sintió algo entretenido al ver a la frenética joven.
«Parece que debo prestarle más atención a Lapis en caso de que alguien la quiera reclutar».
Pensándolo bien, era realmente gracioso que la maestra alquimista de la Familia Real Behermes tuviera cualidades mentales tan débiles.
Si Rhode pudiera transformar los atributos de Lapis en cifras, sus puntos de determinación podrían no llegar ni al 5.
—No te culpo.
Sea cual sea tu problema con la Asociación de Alquimistas, todavía eres parte de la hermandad y ellos deben estar soñando si creen que se pueden llevar a cualquiera.
Así que simplemente relájate y dime qué está pasando exactamente.
¿Por qué están aquí los de la Asociación de Alquimistas?
Lapis finalmente dejó escapar un largo suspiro de alivio.
Se sentó y se frotó las manos antes de mirar a Rhode con preocupación.
—Sr.
Rhode…
no me echará…
¿verdad?
—No lo haré.—Rhode se sintió enojado y gracioso al mismo tiempo, y se quedó sin palabras ante esta lastimosa maestra alquimista.
Después de todo, a la mayoría de los alquimistas se les exigía pasar por eventos de crecimiento y su temperamento, carácter y fuerza de voluntad serían pulidos gracias a ellos.
Sin embargo, Lapis era diferente.
Si no fuera por las oportunidades y coincidencias, no habría recibido el conocimiento de alquimia de los Behermes y las técnicas dela etapa maestra.
También se podía decir que habían caído en su regazo y, aunque tenía habilidades de la etapa maestra, su forma de pensar seguía siendo la de una pequeña aprendiz.
Pero esto no era lo que Rhode tenía en mente.
Estaba más preocupado por cuándo Lapis comenzó a «jugar» con la Asociación de Alquimistas.
Después de que Lapis estuviera segura de que Rhode no la echaría de la hermandad ni la encerraríamás adelante, bajó la guardia y le explicó todo con sumo detalle.
En realidad, la situación no era tan complicada.
Después de que Rhode se fue del fuerte y se dirigió a Paphield, un visitante de otra región acudió al taller de alquimia para que Lapis le inventara una poción.
Lapis sintió curiosidad por su petición, pero aunque era cobarde, no era tonta.
Su taller de alquimia era propiedad de la hermandad y no debía usarse para prepararles pociones a los forasteros y crearles constructos.
Sin embargo, ese hombre era sincero y persistente.
No solo ofreció grandes sumas de dinero, sino que también reveló su identidad: el visitante era miembro de la Asociación de Alquimistas y llegó al fuerte después de oír sobre Lapis.
No solo eso, incluso le dijo a Lapis que, si podía ayudarlo a preparar la poción, le escribiría una carta de recomendación para que se uniera a la Asociación de Alquimistas.
Esto también fue lo que llamó la atención de Lapis.
Después de todo, aunque poseía habilidades de alquimia maestras, todavía tenía el estatus de aprendiz.
Si alguien la pudiera recomendar el Lapis para que entrara a la Asociación de Alquimistas y fuera reconocida como una verdadera alquimista, sin duda sería un sueño hecho realidad para ella.
—Entonces, ¿aceptaste?
—dijo Rhode con las cejas arqueadas.
Sabía que Lapis no era una persona firme y que su verdadero estatus era solo de aprendiz, pero no se tomó muy en serio estos asuntos porque, en primer lugar, había estado ocupado con otras cosas y el estado de «aprendiz» de Lapis no era uno de ellos.
En segundo lugar, Rhode no sabía que su estatus era algo importante para ella.
«¿Y qué si Lapis es una aprendiz?
Ella es una maestra alquimista con habilidades auténticas, así que, ¿por qué debo preocuparme por esa falsa reputación?» Debe decirse que los pensamientos de Rhode estaban algo sesgados.
Cuando uno alcanzaba los altos estándares de Rhode, las falsas reputaciones ya no eran importantes.
Los verdaderos maestros alquimistas del juego vivían en montañas y bosques lejanos, y tenían personalidades extrañas y no se preocupaban por la fama.
Sin importar lo hábil que fuera Lapis, su mentalidad era la misma que la de los humanos comunes que anhelaban fama y reconocimiento para alcanzar una mejor posición…
cosa que no era un crimen en absoluto.
—¡N-No!
—Lapis agitó las manos frenéticamente.
Bajó la cabeza y tembló de miedo—.
No sabía lo que debía hacer…
Sr.
Rhode, he pensado en discutir esto con alguien, pero las Srtas.
Canario y Chicle no estaban la mayor parte del tiempo…
En cuanto a los demás…
No podían ayudar mucho…
Además…
Además…
—Además, ¿qué?
—dijo Rhode.
—Además…
ese hombre dijo…
que si podía convertirme en una alquimista reconocida, puedo solicitar algunos materiales gratuitos en la Asociación de Alquimistas…
De esa manera, el equipo de alquimia de la hermandad podría ser.
Rhode dejó escapar un largo suspiro.
«Después de pasar por todo esto, parece que sigo siendo el responsable…» Rhode conocía esta regla de la asociación.
Cuanto más alto fuera el Alquimista, más material gratis podía recibir.
Era razonable que Lapis no pudiera resistir esta tentación.
Después de todo, aunque podía crear equipos de alquimia y preparar pociones en la hermandad, la mayoría tenía condiciones extremadamente básicas.
Ni siquiera Rhode estaría dispuesto a quedarse así si tuviera que trabajar con las uñas por siempre.
Además, Lapis tenía mucha carga encima y la modificación de un constructo de piedra podía exigir mucho tiempo y energía.
Esto también estaba relacionado con que Rhode no tuviera suficientes materiales.
—No es tu culpa, Lapis…
—Rhode dejó escapar una risa amarga y le dio una palmadita en el hombro—.
Está bien, levanta la cabeza.
Supongo que la situación no es tan sencilla, ¿no?
Aunque no estoy muy contento de que hayas tomado una decisión sin permiso, al final esto es mi responsabilidad.
Si la situación de la hermandad no fuera tan terrible, estoy seguro de que no habrías tomado esta decisión…
No tienes la culpa.
Levanta la cabeza, Lapis.
Supongo que no solo estás preocupada por esto, ¿correcto?
—Sí…
—Lapis se limpió las comisuras de los ojos y levantó la cabeza—.
Aunque también es en parte debido a esto…
Pero, Sr.
Rhode…
tengo miedo…
—¿Tienes miedo?
—Rhode frunció ligeramente el ceño—.
¿Miedo de qué?
—L-La poción…
—Lapis se puso pálida otra vez y tartamudeo con incertidumbre—.
Ese hombre…
me pidió que inventara…
una mala poción…
—¿Es veneno?
—El corazón de Rhode se detuvo un instante.
Si eso fuera cierto, la situación sería problemática.
—N-No lo sé.—Lapis negó con la cabeza y unas lágrimas rodaron por sus mejillas—.
Ese hombre me dijo que era para poner a prueba mis habilidades de alquimia.
Él me dio la receta y los materiales, y yo solo era responsable de completarla…
A-Aunque no sabía qué era la poción, la composición de los materiales utilizados parecía ser algo inmoral…
No creo que pudiera matar a alguien, pero podría ocasionar una enfermedad grave que le debilitara…
Rhode frunció el ceño, ya que había descubierto vagamente la verdad del incidente.
—Lapis.
—Sí, señor.
—¿Esa poción es difícil de confeccionar?
—Sí…
Sí, señor —Lapis reflexionó con el ceño fruncido y asintió con firmeza—.
Unas técnicas de alquimia ordinarias no podrían completarla porque el tiempo y el contenido de los materiales deben ser perfectos.
Además…
La poción también requería cierto conocimiento de la familia Behermes.
Rhode asintió.
—Entendido, Lapis.
No salgas del taller por ahora y quédate con Christie y Nieve.
Haré que Anne y Lize te acompañen.
No te preocupes por la Asociación de Alquimistas porque me tienes cerca, y también a Canario y Chicle.
Lapis se sonrojó y bajó la cabeza tímidamente.
Como Rhode sabia el porqué, no tenía más razón para quedarse allí.
Le dijo a Christie y Nieve que se quedaran cuidando a Lapis antes de regresar al fuerte.
Cuando Rhode estaba a punto de entrar, Joey se le acerco corriendo y sudando.
—Ah, jefe, finalmente lo encontré.
Pensé en buscarlo en el taller y no esperaba verlo aquí.
Pero está bien…
—Joey tosió incómodamente después de recordar para lo que quería encontrar a Rhode—.
Por cierto, ¿recuerda que me dijo que enviara a mis hombres para que siguieran a los tipos de ropa vistosa y descubrieran qué están haciendo en la Tierra de la Expiación?
Eh, esos alquimistas son unos idiotas.
Ni siquiera se dieron cuenta de que los estábamos siguiendo.
Si no nos hubiera dicho que los siguiéramos, nuestros hermanos habrían…
—Ve directo al punto —interrumpió Rhode con dureza.
El joven ladrón rio con incomodidad y continuó.
—Eh…
Aunque los idiotas no estaban en alerta máxima, no eran tan tontos como para soltar la lengua.
Nuestros hombres los siguieron por un tiempo y lograron obtener algo de información…
Según ellos, están aquí porque…
porque…
—Joey mostró una cara de incredulidad—, dijeron que Lapis había envenenado a alguien de la Asociación de Alquimistas.
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