Invocando a la espada sagrada - Capítulo 586
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586: Capítulo 586: Viento Silbante 586: Capítulo 586: Viento Silbante Editor: Nyoi-Bo Studio «Día 15.
Mes de la persecución del viento.
Tiempo despejado».
»Han pasado tres días desde que partimos del puerto.
Estamos navegando a través del Estrecho de Luz y entrando al Puerto Eland del País de la Luz.
Sé lo ardua que es esta misión.
El destino de toda la nación está sobre mis hombros.
Debo reunir suficientes alimentos en el menor tiempo posible y transportarlos de vuelta hasta el Puerto del Sur para aliviar la crisis, pero sé que no será una tarea fácil.
Aunque la Flota del Sur ha sellado la vía acuática, mi corazón no encuentra paz, y casi nunca puedo dormir por las noches.
Me despierto cada vez que las olas golpean.
Lo que más me preocupa es una emboscada del Partido del Rey».
«Además, sé que no solo hay peligros en el exterior.
Vi el malvado brillo en los ojos de los codiciosos marineros.
Saben lo que estamos enviando.
Les he dado una cantidad suficiente de dinero con la esperanza de que pongan todo de sí en el trabajoy no miren las riquezas dentro del camarote.
Sin embargo, no sé si esto servirá: he traído suficientes guardias para proteger las riquezas, pero aun así, no puedo relajarme».
«No sé si estamos caminando por el camino equivocado.
Hemos confiado demasiado en el parlamento del País de la Luz.
Hasta ahora, no parecen muy entusiastas cada vez que les pedimos ayuda.
Si bien esto puede decepcionar al presidente, estoy muy preocupado.
Aunque lleguemos a salvo al puerto del País de la Luz, no estamos seguros de si recibiremos los suministros que acordamos…» Saville bajó la pluma y suspiró ligeramente.
Luego, cerró su diario y apretó los pliegues de su atuendo antes de salir del camarote.
El barco navegó a través del tranquilo e ilimitado océano.
Lo único que oía era el chapoteo de las olas en la cubierta y las risas de los marineros.
La brisa del mar salado rozó su rostro, y se calmó al mirar a los dos buques de guerra que escoltaban a la Flota del Sur por los costados.
Esta vez, se dirigían al País de la Luz para comprar alimentos, y el Parlamento del Sur había aprobado especialmente que cuatro buques de guerra los escoltaran para defenderlos de emboscadas enemigas.
Además, la Flota del Sur había bloqueado la entrada al Estrecho de Luz.
Con esa doble seguridad, el Partido del Rey no podría romper el bloqueo con facilidadsin importar cuán poderosos fuesen.
En ese momento, una voz grave sonó detrás de él.
—Señor Saville, ¿qué está haciendo aquí?
Saville se dio vuelta y esbozó una sonrisa al ver al hombre con sombrero de capitán.
—Solo estoy aquí para admirar la vista, Sr.
Capitán.
Espero no haber molestado a nadie trabajando.
—¡Ja, ja, ja!
En absoluto, Señor Saville.
¡No se preocupe!
Estamos a punto de entrar al Estrecho de Luz.
Una vez que lo crucemos y entremos al Archipiélago de las Perlas, solo tardaremos otros tres días en llegar a Eland.
Por favor, tenga la seguridad de que todos los marineros a bordo son de primera clase.
Además, con tantos buques de guerra escoltándonos, los enemigos tendrían que pensarlo dos veces antes de intentar derribarnos.
¡Ja, ja, ja, ja!
El capitán golpeó a Saville en el hombro riéndose a carcajadas,mientras que Saville mostró una sonrisa amarga y toleró sus fuertes golpes.
De repente, una fuerte brisa marina sopló en la boca de Saville cuando la abrió, haciendo que el hombre con traje bien planchado se encorvara y tosiese con fuerza.
Después de unos momentos, el viento se calmó y recuperó el aliento.
Levantó la cabeza y miró a su alrededor asustado.
—¿Qué fue eso, Sr.
Capitán?
Ese viento… —No se preocupe, Señor Saville.
Es algo normal para nosotros, los hombres del mar.
Estamos en dirección hacia la tempestad.
Cada año durante este período, la tempestad pasa por aquí y rodea la Cumbre de la Sirena antes de regresar.
Incluso podríamos llegar a nuestro destino más rápido si lo usamos bien, lo que sería genial para nosotros.
—Ya veo… —dijo Saville asintiendo.
Quizá debido a la asfixia de la brisa marina, sintió que su corazón latía con fuerza.
Un sentido de nerviosismo desconocido surgió dentro de su cuerpo.
Miró a su alrededor preocupado, pero todo estaba tan tranquilo como siempre.
El cielo azul, las nubes blancas y el buque de guerra.
Todo estaba bien.
«Tal vez soy demasiado sensible».
Saville se burló de sí mismo y le asintió al capitán.
Luego volvió al camarote a descansar.
Entonces, sonó una fuerte corneta.
Saville se detuvo bruscamente y escudriñó sus alrededores rápidamente.
El capitán lo miró con curiosidad y le preguntó: —Señor Saville, ¿sucede algo?
—¿No escuchó eso, Sr.
Capitán?
—dijo Saville.
El capitán lo miró confundido.
Justo cuando estaba a punto de responderle, la cornetavolvió a sonar.
Esta vez, el capitán finalmente respondió.
Como marinero, sabía lo que era ese sonido.
Asintió a Saville con seriedad antes de correr hacia la cubierta y gritar a todo pulmón: —¡Presten atención a sus alrededores!
¡Alerta total!
El capitán se apresuró a sacar un catalejo de su bolsillo y miró al frente.
No había signos de buques de guerra hostiles en el pacífico océano.
En ese momento, se desató una conmoción en los demás buques.
Los marineros subieron a las cofas pero no descubrieron nada extraño a su alrededor.
Entonces, la corneta volvió a sonar, y esa vez fue aún más clara.
—¿Dónde?
¿Dónde?
¡Miren a su alrededor!
¡Tengan cuidado de todas las direcciones!
Los marineros comenzaron a impacientarse.
Fueron frenéticamente hasta el borde de los buques de guerra y abrieron bien los ojos para buscar la fuente del sonido.
La mayoría de los miembros de la tripulación eran supersticiosos, y si era de noche, tal vez incluso podrían creer que se trataba de un barco fantasma que les estaba gastandouna broma.
Abrieron los ojos tan grandes como campanas de cobre, pero no pudieron ver absolutamente nada.
—¡Aaaahh!
De repente, un grito escalofriante sonó en sus oídos, y un marinero pálido cayó al suelo de espaldas.
Todos se volvieron y lo miraron con furia.
El marinero estupefacto ignoró sus miradas, levantó su brazo tembloroso y apuntó hacia el cielo.
—E-E-Eso… —¿Qué te pasa?
¡Cálmate!
¡Eres patético!
El capitán frunció el ceño y caminó sobreel marinero.
Levantó su catalejo para ver qué era exactamente lo que había asustado a su marinero como un ratón que acababa de ver un gato.
Sin embargo, cuando estaba por llevar el catalejo a su rostro, quedó consternado.
Unas gruesas nubes de un blanco impecable flotaban en el cielo azul, y una inmensa figura negra cortaba las nubes de algodón como una garra afilada y se presentaba ante todos.
Un buque de guerra de 200 metros de eslora y 56 metros de manga bloqueó la luz del sol y proyectó una vasta sombra oscura sobre ellos.
Los cañones mágicos alineados en las tres cubiertas de cañones, y su enorme cubierta principal hecha con la combinación de roble y acero le daba al buque una presencia sin precedentes, como una tormenta que rugía en el océano.
Era imposible esconderse, y lo único que se podía hacerera rezar para que pasaran pacíficamente.
Remos de acero de docenas de metros de largo se movieron en la cubierta inferior y ajustaron su equilibrio.
Desde lejos, ese enorme buque parecíauna ballena flotante descendiendo del cielo y cargando hacia todos.
Cinco buques de guerra un poco más pequeños emergieron de las nubes y lo siguieron de cerca en una formación cerrada.
En sus cubiertas centelleaba un resplandor mágico, y cuatro círculos rituales verdes suspendidos en todas las direcciones de sus cubiertas emanaban un débil brillo.
Mientras los enormes buques navegaban, dejaban un trazo de rayos de luz gloriosa en el aire.
La gran vela, inmaculadamente blanca, representaba una sirena tocando el arpa con sus dedos, mientras que en la punta del mástil flameaba una bandera extremadamente conocida.
«Ángeles con dos espadas».
«¡La Flota Real!» «¿Cómo… cómo puede ser?» Saville se quedó petrificado en la cubierta.
El desastre llegó tan rápido que ni siquiera tuvo fuerzas para temblar de miedo.
En ese momento, sintió como si alguien le hubiese succionado la fuerza.
Si no fuese por la pared en la que se apoyó, se habría derrumbado directamente al suelo y no pensaría en nada.
«Oh, Dios.
¿Qué es eso?» Sabían que el Partido del Rey tenía una flota, pero nadie la había visto antes.
El Partido Reformista había investigado los puertos alrededor de la Ciudad Dorada varias veces y nunca recibieron datos sobre la Flota Real.
De hecho, el Reino Munn usualmente enviaba a la Flota del Sur para manejar los conflictos marítimos.
Con el paso del tiempo, la supuesta Flota Real se había convertido en un mero «rumor».
Pero ahora, se presentaba ante él de manera espectacular.
«¡Qué gracioso!» Miró atónito a los seis enormes buques de guerra mágicos que giraron y apuntaron sus cañones a su embarcación.
El noble de mediana edad sintió la necesidad de levantar la cabeza y reírse a carcajadas.
«¡Ja, ja, ja, ja!
Al final, no somos más que un puñado de payasos que ingenuamente pensaron que podían tomar las riendas de su destino, ¿cierto?
Realmente soy un idiota, y el grupo de hombres del parlamento es solo un puñado de viejos locos.
¿No fue el Reino Munn el primero en desarrollar la ruta de comercio marítimo y construir los barcos flotantes?
Como pudieron construir barcos mercantes que pudieron pasar a través de la ruta de comercio marítimo para transportar mercancías, ¿qué les costaría construir unos pocos buques de guerra?
Qué gracioso que el estúpido parlamento enviara gente a investigar los puertos.
¿Nadie pensó en mirar a la gente por encima de ellos?
¡Qué gracioso!
¡Realmente somos un montón de payasos!» Saville pensó que todo no era más que un sueño ridículo.
Sabía que el Partido del Rey podría utilizar esos buques de guerra mágicos para derribarlos incluso después de que el sur logró declarar su independencia.
Pensó en lo parecido que fue elParlamento del Sur a un grupo de payasos cuando actuaron como si fueran honrados y serios al presentar su declaración de independencia.
La duquesa de la Ciudad Dorada debía estar riéndose a carcajadas.
«Podría haber tomado medidas y derribarlos de inmediato, ¿cierto?
¿Por qué decidió seguirles la corriente durante tanto tiempo?
¿Podría ser que para ella esto no sea más que un juego y que nosotros solo seamos suspiezas de ajedrez?» En ese momento, la fuerte corneta volvió a sonar.
Entonces, una voz nítida se oyó por todo el mar.
—Esta es la 3a Flota Real.
En nombre de la Familia Real de Munn, el Estrecho de Luz será bloqueado completamente a partir de hoy.
Desármense y ríndanse, o sufran las consecuencias.
—¿Q-qué debemos hacer, Señor?
El capitán había perdido la calma.
Tragó la saliva y se volvió hacia Saville con el rostro pálido.
Sus enemigos estaban a lo alto del cielo, y sus buques de guerra no tenían ninguna posibilidad de vencerlos.
Aunque quisieran contraatacar, no podrían golpearlos.
Además, una sola mirada bastaba para saber que no estaban equipados con cañones baratos.
Los cañones mágicos que tenían solo se usaban en las grandes ciudades y fuertes, y el daño de cada disparo era lo suficientemente poderoso como para hacer añicos un buque de guerra como el suyo, y ahora, los tenían en la mira seis buques con cerca de 300 cañones mágicos.
El capitán estaba seguro de que no quedaría nada después de que los bombardearan.
Los harían polvo y se disiparían incluso antes de que los peces en el fondo del mar tuviesen la oportunidad de alimentarse de ellos.
El capitán vio que Saville estaba de pie, aturdido.
Dudó un momento y se acercó a él corriendo.
—Señor, ¿debemos rendirnos?
—¿Rendirnos?
Saville sintió un escalofrío como si se hubiese despertado de una pesadilla.
El capitán se dio cuenta de que ese calmo y sereno noble había abierto de par en par sus ojos inyectados de sangre, y se estaba comportando como un lunático.
Saville lo miró fijamente y levantó la cabeza para ver los buques de guerra mágicos antes de reírse.
—¿Rendirnos?
¿Rendirnos?
¡Perra!
¿Ya no quieres jugar más?
Muy bien, ¡entonces jugaré contigo hasta el final!
Sacó su espada y señaló a los buques mágicos.
Su cara se ruborizó y se le marcaron las venas en la frente.
En ese momento, Saville sabía que no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir, pero se negó a rendirse.
«¿Quieres que me rinda?
¡Ja, ja, ja!
Lydia, ¿crees que te seguiremos la corriente hasta el final?» —¡Informe a todos que atacaremos!
¡Les demostraremos que no pueden conseguir todo lo que desean en este mundo!
¡Por la libertad!
¡Por el Parlamento del Sur!
¡Por el honor de la victoria!
¡Ataquen!
El sonido de las cornetas llenó todo el mar, y los buques en la superficie del océano continuaron navegando.
Cambiaron su dirección e izaron sus velas, lanzando su ataque final a los buques de guerra mágicos.
Era su única oportunidad de sobrevivir.
Si podían escapar de los enormes buques mágicos flotantes, significaría que tendrían una oportunidad, una muy pequeña oportunidad.
Un soldado de cabello negro entró al camarote y miró a la figura de pie junto a la ventana.
Se detuvo un momento antes de saludar y dijo: —Reportándose, señora.
Se negaron a rendirse y se dirigen hacia nosotros.
—Qué tontos—dijo Gaya sin rodeos.
La música de la corte ya no estaba vestida con su elegante túnica, sino que llevaba una gloriosa armadura negra.
Lo único que no cambió fue el arpa a su lado.
—Los débiles no tienen derecho a resistirse.
Si no cumplen con sus obligaciones, terminen con sus vidas.
Gaya tocó suavemente las cuerdas del arpa y la melodiosa y nítida música resonó en el camarote.
—Maten a cada uno de ellos, excepto a nuestro objetivo.
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