Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Invocando a la espada sagrada - Capítulo 587

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Invocando a la espada sagrada
  4. Capítulo 587 - 587 Capítulo 587 Camino De Los Muertos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

587: Capítulo 587: Camino De Los Muertos 587: Capítulo 587: Camino De Los Muertos Editor: Nyoi-Bo Studio «Clanc».

La lujosa copa de vino se rompió al estrellarse contra el suelo, salpicando vino de Borgoña sobre la costosa alfombra.

El pálido presidente fijó su mirada en el visitante que estaba frente a él.

Su par de manos viejas temblaban sin control.

—¿Q-qué dijiste?

¡Dilo de nuevo!

—Sí… Sí, presidente.

Recibimos noticias de que el Partido del Rey ha bloqueado todo el Estrecho de Luz y ha impedido la entrada a todos los barcos.

Además, han prohibido la pesca y obligado a los pescadores a regresar a los puertos.

—¿Cómo puede ser?

¿Cómo puede ser?—exclamó el presidente y se tambaleó hacia adelante para agarrar del cuello al ordenanza.

Jadeó en busca de aire como un animal salvaje atrapado en una jaula, empujó al otro guardia y comenzó a caminar de arriba a abajo como un tigre herido.

Luego, tomó la botella de vino sobre el escritorio y la tiró furiosamente, salpicando el vino de Borgoña sobre la blanca pared como si fuese sangre fresca y oscura.

El ordenanza contuvo la respiración y se quedó en silencio a un lado.

—¿Qué está haciendo la maldita Flota del Sur?

¿Por qué no recibí ninguna noticia al respecto?

¿De dónde salió la maldita Flota Real para bloquear el Estrecho de Luz?

—gritó el anciano.

—R-Reportando, Señor.

Lle-llegaron del cielo… —¿Del cielo?

El presidente se volteó abruptamente y miró a los soldados con los ojos temerosos e inyectados de sangre.

El guardia que estaba más cerca de él retrocedió inconscientemente.

Tenía miedo de que el anciano se abalanzara sobre él y lo destrozara como un monstruo loco.

Dijo titubeando: —S-sí, señor.

He oído que la Flota Real hizo uso de la dirección del viento fuera del Estrecho de Luz y envió buques de guerra mágicos flotantes para bloquear todo el estrecho.

Es por eso que la Flota del Sur no los descubrió.

Ahora están completamente rodeados y esperan sus instrucciones… —¡A la mierda con las instrucciones!

El culto y refinado anciano pronunció un raro comentario vulgar.

Gritó fuertemente y caminó de un lado a otro del cuarto.

Luego levantó su cabeza abruptamente y miró al guardia como si algo hubiese surgido en su mente.

—¿Hay noticias de Saville?

¿Cómo se encuentra su flota?

—E-e-ellos… —tartamudeó el guardia.

—¡Habla!

¡Habla!

—exigió el presidente.

El guardia tragó saliva y miró a su alrededor antes de bajar la cabeza.

—Según la información recibida, la flota del Señor Saville fue la primera en ser rodeada.

Intentaron abrirse paso, pero al final fracasaron.

Todos los buques de guerra, excepto el buque insignia, se hundieron ante los ataques del enemigo, y Sir Saville murió en cumplimiento del deber.

En cuanto al buque insignia… Ha sido confiscado por la Flota Real.

La situación específica… El presidente se quedó en blanco.

Su vista se nubló y cayó de espaldas a la silla que tenía a su lado.

Sus furiosos ojos se habían quedado vacíos, mirando al techo hacia la nada.

El Estrecho de Luz había sido bloqueado, y la aislada Flota del Sur no tenía refuerzos.

Aunque el Partido Reformista había invertido mucho esfuerzo investigando todo lo relacionado con la Flota Real antes de declararse independiente, no había obtenido resultados satisfactorios.

La Flota Real pertenecía a una rama militar relativamente independiente del Reino de Munn, y los capitanes de la Flota del Sur y la Flota del Norte nunca habían visto al capitán ni a los miembros de la tripulación de la Flota Real.

Aunque el Partido Reformista había enviado hombres a vigilar los distintos puertos para evitar que el Partido del Rey movilizara la Flota Real, no esperaban que no fuera una flota marítima… «Pero, ¿qué sentido tiene pensar en esto ahora?» La Flota Real había rodeado a la Flota del Sur.

Bloquearon por completo el Estrecho de Luz, y abofetearon a los pescadores de la región del puerto prohibiéndoles la pesca.

Y lo más importante: la fortuna que había acumulado el Partido Reformista con su alma y corazón para comprarle alimentos a las asociaciones comerciales del País de la Luz había caído en sus manos.

Para que su plan tuviese éxito, el presidente había apostado todo en un solo tiro.

No solo había aceptado el ridículo precio por los alimentos de los comerciantes del País de la Luz, sino que también había vaciado sus arcas.

Además, había convencido a muchos nobles y comerciantes para que pusieran una gran suma de dinero para superar la crisis.

Casi podría considerarse como todo el patrimonio del Parlamento del Sur, pero ahora, ¡el Partido del Rey intervino y se la arrebataron descaradamente como unos bandidos!

«¿Qué nos queda?

No hay más comida, dinero, ni hombres.

No nos queda nada.

¿Cómo podremos aguantar los próximos tres meses?

¿Cómo seguiremos luchando contra el Partido del Rey?» El presidente se imaginó las reacciones de los parlamentarios cuando se enteraran de las noticias.

Podía entender sus sentimientos.

Solo había una opción para cualquiera que se encontrara en una situación así, pero se negó a aceptarla.

El anciano rio con amargura y se enderezó.

Miró al guardia que tenía ante él y dijo: —Este incidente… se ha extendido por todas partes, ¿verdad?

El guardia mostró una expresión de preocupación, y dudó por un momento antes de informarle la verdad a su maestro.

Sin embargo, la imponencia del presidente lo obligó a hablar.

—Sí… Sí, señor.

El público es consciente de que la Flota Real ha bloqueado los canales cercanos a la regióndel puerto.

Hay mucha gente dirigiéndose al parlamento para protestar, pero eso no es todo.

El Sr.

Magath también… —Está bien, está bien.

Detente.

Ahora entiendo—lo interrumpió el presidente agitando su mano con resignación, y se puso de pie lentamente.

El frágil anciano pareció haber envejecido otros 20 años en un instante.

Caminó lentamente hacia la ventana y miró los tranquilos paisajes en silencio.

En ese momento, parecía excepcionalmente tranquilo, como si la bestia acorralada de antes ya no estuviese en él.

Después de unos momentos, suspiró y se volvió hacia el guardia con una sonrisa.

—Informa al resto que tengo algo más de qué encargarme.

No dejes que me molesten pase lo que pase, ¿entiendes?

—Sí… señor—contestó el guardia asintiendo ligeramente.

Sin embargo, se sintió bastante preocupado por él—.

Señor, ¿va a estar bien?

¿Quiere que yo…?

—No es necesario.

Ya puedes irte—dijo el anciano con una sonrisa amable.

El guardia quedó boquiabierto, pero finalmente cerró la puerta de la habitación y se fue en silencio.

El deprimente sonido dela puerta cerrándose resonó en la silenciosa habitación.

Después de un largo rato, el presidente se sentó en el asiento que tenía frente a su escritorio y tomó una pluma.

Bajó la cabeza y escribió a gran velocidad.

Luego, puso la plumaa un lado y sacó una exquisita botellita de vidrio de su bolsillo.

La miró entrecerrando los ojos y murmuró para sí mismo: —Lo he dado todo.

No me arrepiento de nada.

Hice todo lo que pude.

No me rendiré y no toleraré la humillación de estar cautivo.

No lo hicimos lo suficientemente bien.

Pusimos una gran cantidad de esfuerzo y energía en esto, y esto es lo único que puedo hacer.

No tengan miedo al fracaso.

No se rindan.

Aún tenemos un futuro por delante.

Este fracaso no significa que vayamos a fracasar en el futuro.

Un día alcanzaremos nuestra meta.

Espero que ese día llegue cuanto antes.

Su Alteza Real Lydia, debo admitir que la he subestimado, pero nuestra determinación por conseguir la libertad no se romperá tan fácilmente.

El anciano abrió la tapa de la botella y se la bebió entera de un solo trago sin dudarlo.

Luego la bajó y cerró los ojos con una sonrisa en su arrugada cara.

El sol de la tarde entró por la ventana y brilló sobre el presidente como si estuviese tomando una siesta.

Pero nunca más despertaría.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo