Invocando a la espada sagrada - Capítulo 765
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- Capítulo 765 - 765 Capítulo 765 - Miedo De Sí Misma
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765: Capítulo 765 – Miedo De Sí Misma 765: Capítulo 765 – Miedo De Sí Misma Editor: Nyoi-Bo Studio Sonia estaba completamente perdida.
No sabía lo que hacía Rhode para que todos la vieran como un perro que ni siquiera podía pedir ayuda.
Sus gritos no eran más que ladridos en los oídos de los demás y no importaba lo que hiciera, se comportaba como una mascota.
Sintió una desesperación sin precedentes y como si ese mundo la hubiera abandonado.
Su decidida voluntad había vacilado.
Sin embargo, eso no era lo que más le aterrorizaba.
No tenía miedo de que Rhode la tratara como a una mascota de verdad, de que otros le hicieran la vista gorda, o de que estuviera tirada en el suelo como un perro.
En cambio…
Ella sintió que sus puntos de vista cambiaron lentamente.
Como mujer noble que ha tenido una buena educación desde su nacimiento, nunca ha expuesto su cuerpo a nadie.
Para Sonia, su cuerpo era el bien más preciado y sagrado que solo le presentaría a su amado hombre y que no sería admirado por nadie como un animal salvaje.
Sin embargo, con el paso del tiempo, sintió que sus puntos de vista cambiaron.
Cada vez que uno la miraba, se sentía avergonzada y furiosa.
Pero, aparte de eso, también sintió que sus miedos más profundos y su ira se habían desvanecido, mientras que una emoción y un consuelo sin precedentes la abrumaban.
Ella caminaba por las calles desnuda, pero nadie sabía la verdad.
Esa misteriosa sensación se hizo más fuerte como un niño travieso que disfrutaba de la emoción de robar a pesar de que el objeto robado no significaba nada para él.
La culpa de no ser capturado se convirtió en un sentimiento de felicidad y emoción.
Ella sabía que eso no estaba bien, pero la emoción de no ser castigada era como si un veneno erosionara su alma.
Como mujer noble, definitivamente no podía comportarse de una manera tan vergonzosa como un perro desnudo con cuatro extremidades en el suelo y balanceando sus caderas.
Si esa ilusión no estuviera presente, quizás su área más privada sería vista claramente por todos.
Cuando eso ocurriera, ¿cómo sería tratada por los demás?
Quizás sería insultada y despreciada como una mujer más lasciva, pervertida y sin escrúpulos que las estríperes de los pubs y las prostitutas callejeras.
Sonia tembló al pensar en ello, pero la emoción que surgió bajo el temor de ser capturada y castigada la golpeó.
Se acostó desnuda ante los hombres, las mujeres, los ancianos y los niños.
También había gente de clase baja como los granjeros, artesanos y mercenarios.
Si supieran que fue una joven noble rica la que se arrastró ante ellos como un perro, ¿cómo reaccionarían?
Ese tren de pensamiento se hizo más fuerte en su mente.
Desde el principio, solo había miedo.
Pero ahora, subconscientemente se había convertido en una fantasía.
Miró a todo el mundo e instintivamente imaginó sus reacciones si esa ilusión desaparecía de repente.
Apretó los dientes y nadie sabía si se estaba conteniendo o empapando en el disfrute de ese aterrador escenario.
—¿Cómo se siente, señorita Sonia?
—¿Eh?
Sonia tembló y fue arrastrada de vuelta a la realidad.
Hace un momento, se imaginaba a sí misma siendo arrastrada al callejón oscuro y humillada por un grupo de matones.
Sin embargo, cuanto más pensaba en tal escena, más vívidos se volvían sus sentimientos más íntimos y pecaminosos.
Ella levantó la vista y todo lo que vio fueron los ojos ridículos de Rhode, como si supiera lo que pasaba por su mente.
«Oh, Dios.
¿En qué estaba pensando?
¿Cómo puedo pensar en eso?
¿Qué tipo de expresión tenía?
¿Lo ha descubierto?
Pero…» «Esta jovencita es muy extraña».
Rhode frunció el ceño.
Era un veterano en el campo de juego de las mujeres y, naturalmente, tenía una gran comprensión sobre ellas y sus intereses únicos.
Por ejemplo, a Canario le encanta el juego de la «vergüenza» porque la sensación de liberación de los tabúes era la forma más perfecta para que una estudiante de alto nivel como ella se relajara.
Rhode se dio cuenta de que Sonia era mucho más exagerada.
Pensó que la humillación destrozaría su orgullo después de sacarla a pasear y que sería el primer paso para hacerla obedecerle.
Sin embargo, no esperaba que sus «cualidades» superaran sus expectativas.
Después de la ira y el terror iniciales, se sumergió casi totalmente en la emoción de sus desenfrenadas humillaciones.
«Parece que mi juicio es correcto.
¡Esta joven es una masoquista pura!» —No esperaba que una noble del País de la Luz tuviera tal interés.
Qué pervertida.
—¡¡Qué está diciendo!!
¡Tonterías!
Todo es porque usted me sacó y…
—En otras palabras, ¿todo es culpa mía?
—¿No es ese el caso?
Sonia se enojó ante la inocente pregunta de Rhode.
—Si no fuera por usted, ¿por qué enfrentaría tal trato?
¡Es un pervertido enfermo, cruel y malvado!
¡Perdedor!
¡Escoria!
¡Desgracia de noble!
¡Bárbaro!
No crea que este asunto terminará así.
¡Me aseguraré de que se arrepienta de haberme tratado así!
¡Parece una mujer, pero está muy enfermo!
¡Totalmente asqueroso!
—Oh…
Rhode asintió como si no le importara.
Luego, se rascó la oreja y la miró con una sonrisa burlona.
—…
no esperaba que deseara un castigo tan desesperadamente, señorita Sonia.
Parece que lo está disfrutando.
—¡Tú…!
Sonia se enfurruñó y aunque Rhode habló en voz baja, sintió que sus palabras le perforaban el pecho como dagas afiladas que la obligaban a retroceder.
Después de regañarlo, un rastro de duda surgió dentro de ella: «¿cómo me castigará?» No, también podría decirse que se estaba anticipando, «¿qué me hará este hombre ahora?» Ese pequeño pensamiento que se escondía con seguridad en su grueso caparazón espiritual fue cortado y destrozado por las palabras de Rhode que se transformaron en cuchillas afiladas.
—Yo no…
—No quiero escuchar su mierda.
Rhode interrumpió y miró con curiosidad a la joven.
Luego, entrecerró los ojos entre sus piernas.
—Hmm, ¿qué tal esto…
señorita Sonia?
Quiero que lo haga usted misma…
Rhode hizo un gesto.
—Debería entender lo que quiero decir.
No debería desconocerlo una joven de su edad.
También está bien si no está dispuesta a hacerlo.
La ataré aquí y podrá hacer lo que quiera.
Pero, déjeme decirle esto: la poción de la ilusión solo dura un día.
En cuanto llegue la medianoche… «Puf» volverá a ser un humano.
Sonia se mordió los labios porque sabía a qué se refería Rhode.
Pero…
«¿Aquí?» Sonia miró a su alrededor.
Estaban en medio de una plaza.
Después de la guerra, los residentes habían regresado al fuerte de la ciudad y la plaza no frecuentada se llenó de gente de nuevo.
Detrás de los árboles y arbustos se oía música animada y clamores.
Pero…
«¿hacen ese tipo de cosas aquí?» Ni siquiera lo habría considerado si hubiera sido ella en el pasado.
Pero, esta vez, ella no se resistió ni lo insultó.
En vez de eso, reflexionó durante un momento y apretó los dientes.
—Lo haré…
Rhode entrecerró los ojos y sus ojos brillaron en un resplandor deslumbrante y helado.
Como una joven que anhelaba amor, naturalmente tenía hermosos sueños de estar enamorada de su príncipe azul y satisfacer sus necesidades por sí misma.
Pero lo hizo cuando estaba sola y en privado.
Ahora, se sentó en el banco de piedra, ensanchó las piernas de acuerdo con las instrucciones de Rhode, y se comportó de manera humillante.
Aunque otros simplemente la verían como una mascota en el banco de piedra, ella no podía evitar temblar ante la mirada aguda de Rhode.
Ignoró al hombre que tenía delante y se concentró en acariciarse a sí misma mientras la vergüenza le provocaba una fuerte emoción.
Poco después, la sensación de calor la envolvió por completo.
Se mordió los labios, respiró apresuradamente y tocó sus áreas sensibles.
La creciente felicidad se estrelló contra su barrera de racionalidad.
—Mmm…
Sonia tembló y sus dedos se movieron más rápido.
Nadie, ni siquiera Andre, sabía que ella hacía algo así en privado.
Su lado más vergonzoso fue expuesto en público.
«¿Tengo derecho a que Andre me quiera?» Lágrimas brotaron en sus ojos, pero poco después, esa dura tortura mental y el dulce y pecaminoso placer volvieron a surgir.
«Ya no soy una mujer pura.
No tengo derecho a ser vista por Andre.
No he venido aquí para esto…
¿Por qué?
Andre…
No me mires a mí.
Mi cuerpo está sucio.
Puedo sentir que el hombre me está mirando como un juguete…
¡Andre!
Espero que puedas rescatarme.
Pero, ¿aún soy digna de tu rescate?
¡Andre!» —Mm..
¡Ahhhhhh…!
Sonia gritó internamente el nombre de su amado hombre.
Levantó la cabeza, pero todo lo que vio fueron los ojos helados y negros de Rhode que estaban llenos de burlas y penetraron en su alma.
Había llegado a su apogeo.
Sus dedos se movían cada vez más rápido y, finalmente, estalló por completo.
—No me mire…
No me mire…
¡No…!
Una ráfaga de espasmos se apoderó de su cuerpo y toda su fuerza fue eliminada por completo.
Estaba tumbada sin vida en el banco de piedra mientras un líquido traslúcido brotaba de entre sus piernas.
Ella miró el cielo azul en blanco y sus ojos estaban completamente grises.
La vergüenza, la ira y la autoculpa inundaron su corazón, pero también germinó el dulce pecado y el deleite.
En ese momento, la voz fría de Rhode sonó en sus oídos.
—Bien hecho, señorita Sonia.
Es hora de regresar.
«Andre…
Lo siento…» Sonia cerró los ojos y murmuró internamente con remordimiento.
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