ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 12
- Inicio
- Todas las novelas
- ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18)
- Capítulo 12 - 12 Capítulo 11
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
12: Capítulo 11 12: Capítulo 11 (Punto de vista: Haruto – primer año de secundaria superior) Las semanas en Shiroyama siguieron su curso monótono y predecible.
La única diferencia es que mi cuerpo últimamente nesesitaba desahogar y liberar deseo carnales.
Es la pubertad que había estado conteniendo con disciplina férrea durante estos años, sueños húmedos donde veía pechos y caderas exageradas, una pulsación constante en la base del pene cada vez que pasaba cerca de ella en el pasillo.
Era como si este cuerpo tuviera vida propia Y también ahora estaba en ella.
Kyouka Shiraishi.
Después del tercer encuentro, porfin supe su nombre.
Entendí rápido la dinámica con Kyouka.
Le gustaba el sexo.
Muchísimo.
Su libido era enorme: se mojaba rápido, se corría con facilidad, gemía sin vergüenza, pedía más fuerte, más profundo, más veces.
Pero por encima de todo… le gustaba el dinero.
Siempre había un precio.
No era caro —5000¥ por un rapidito en la escuela, 8000¥ por algo más largo.
Al principio eran encuentros esporádicos.
Yo la buscaba cuando la tensión en la entrepierna se volvía insoportable.
Lo hacíamos en todos tipo de lugares.
En los baño de hombre Almacén de materiales deportivos Techo de la escuela Detrás de las gradas del gimnasio Intercambiamos Line después del cuarto encuentro.
Ella insistió: “Para encontrarnos más fácil, grandote.
Cuando necesite dinero o cuando este caliente”.
Yo tenía teléfono, Makoto lo compró hace pocos años “por emergencias”, pero casi no lo usaba.
Ahora la pantalla se iluminaba con sus mensajes: fotos subidas de tono (un primer plano de sus tetas apretadas con las manos, un selfie con la lengua fuera ), horarios, ubicaciones, traer condones( no siempre) y precios actualizados.
Yo respondía con monosílabos: “ok”, “ahí voy”, “traigo”.
Los fines de semana eran otra liga.
“Love hotel cerca de la estación Shinjuku, habitación temática, 8 pm.
15000¥”.
Salía de casa con excusas vagas.
—¿A dónde vas tan tarde, Haruto?
—preguntaba Makoto, con esa voz suave y preocupada que siempre tenía desde la muerte de Yasuno.
—Con amigos—respondía, sin mirarla a los ojos.
Ella me abrazaba fuerte antes de irme, como si temiera que no volviera.
Kyouka y yo no hablamos de “relación”.
No hubo mensajes de buenos días ni preguntas sobre cómo había estado el día.
Solo un acuerdo tácito: cuando uno quería, el otro aparecía.
Y siempre había dinero de por medio.
No nos besamos en la boca.
Nunca.
Eso era regla suya: “Los besos son para novios.
Nosotros somos otra cosa”.o la amaba.
Ni siquiera estaba cerca de eso.
Lo que sentía por Kyouka era puro disfrute físico.
La forma en que su cuerpo bronceado se movía, cómo sus pechos rebotaban cuando la tomaba desde atrás, cómo apretaba por dentro cuando llegaba al límite.
Era adictivo, sí.
Pero no era amor.
Era un intercambio perfecto: yo le daba placer y dinero; ella me daba desahogo y leciones.
Lecciones a leer el cuerpo de una mujer, a saber cuándo ir más lento, cuándo más fuerte, cuándo frenar justo antes de que ella suplicara.
Aprendía a ser el que decide sin tener que hablar mucho.
–Somos socios con beneficios–, dijo ella.
Y tenía razón.
No era amor.
Era placer puro.
Solo socios con beneficios.
Nada más y nada menos ______________________________ (Punto de vista: Makoto Kano – después de la muerte de Yasumo) Después de que Yasuno~sensei se fue, la casa se volvió un lugar diferente.
No solo porque él ya no estaba,sus pasos pesados por el pasillo, su voz grave dando órdenes, el olor a tabaco y sudor que impregnaba las sábanas.
Era porque el silencio que dejó era demasiado grande.
Demasiado vacío.
Yo me sentía sola de una forma que no esperaba.
Al principio lloraba cuando Haruto no me veía.
Preparaba comidas para tres y luego tiraba la porción extra.
Me quedaba mirando la cama con sábanas negras que nunca más se arrugarían bajo su peso.
Me tocaba el cuerpo en la ducha , los pechos que él apretaba con fuerza, las caderas que él marcaba con dedos gruesos y sentía un vacío que no era solo físico.
Era como si una parte de mí hubiera muerto con él.
Pero Haruto… Haruto cambió.
No de golpe.
Fue lento, casi imperceptible al principio.
Después de la muerte, se volvió más presente.
Se sentaba conmigo en el sofá sin que se lo pidiera, me tomaba la mano cuando temblaba, me preparaba té verde aunque yo lo dejara enfriar.
No decía mucho, pero su presencia era sólida.
Un ancla.
Mi sol, como siempre lo llamaba.
Y luego empezó el esfuerzo físico.
En la secundaria inferior lo vi transformarse.
Corría por el parque antes de que saliera el sol, hacía flexiones en el living hasta que el sudor le empapaba la camiseta, comía más proteína y menos dulces.
Su cuerpo se endureció: hombros que se ensancharon, brazos que se marcaron, altura que superó la mía.
Cuando lo veía cambiarse después del entrenamiento —el torso desnudo, los músculos tensos—, sentía un nudo extraño en el estómago.
Orgullo.
Sí.
Pero también algo más.
Algo que me hacía bajar la mirada rápido.
Cuando llegó el momento de elegir secundaria superior, el temor me golpeó fuerte.
No quería que entrara a la escuela donde yo había trabajado.
Donde conocí a Yasuno~sensei.
Donde Hanako seguía siendo directora.
No sabía exactamente por qué me aterrorizaba tanto.
¿Miedo a que alguien le contara los rumores?
¿A que kanako lo mirara con esa sonrisa sensual y lo viera como un hombre joven y fuerte?
Kanako me mandó una solicitud formal por correo: “Makoto-chan, sería un placer tener a tu hijo en nuestra institución.
Ven vamos a hablar”.
No respondí.
No acepté.
Le dije a Haruto que Shiroyama era mejor: más cerca, mejor ambiente, más oportunidades.
Él no discutió.
Solo asintió y se inscribió.
Yo respiré aliviada, pero el miedo no desapareció del todo.
Y luego vino la secundaria superior.
Algo cambió en él.
No era solo el cuerpo ,aunque eso también: más alto, más ancho, más imponente.
Era la forma en que se movía.
La forma en que ya no era un niño que se esforzaba por crecer, sino un hombre que ya había crecido.
Como cuando la pureza(virgen), ya no está en una persona.
Cuando salía los fines de semana con excusas vagas (“con amigos”), volvía tarde.
Olía diferente: a perfume barato, a sudor ajeno, a algo dulce y pegajoso.
Yo no preguntaba mucho.
Solo lo abrazaba fuerte antes de que se fuera y cuando volvía.
Pero lo sentía.
Una tarde, limpiando la casa como siempre era mi forma de mantener la mente ocupada, entré a su cuarto.
Abrí el cajón de la mesita de noche para guardar calcetines limpios.
Y allí estaban.
Condones.
Caja abierta, varios usados.
Me quedé quieta.
El corazón me latía en los oídos.
Era inevitable.
Era un hombre.
Era hijo de su padre.
La misma sangre.
La misma capacidad de desear con fuerza.
Pero un sentimiento extraño me golpeó.
No era solo tristeza por el niño que ya no era.
No era solo preocupación maternal por las chicas que lo buscaban.
Era algo más profundo.
Algo que no podía nombrar.
Algo que quería ocultar y no dejar salir.
Me senté en la cama de Haruto, con la caja en las manos.
Miré el techo.
Pensé en Yasumn~sensei y en cómo me poseía.
En cómo yo me entregaba.
En cómo Haruto había crecido viendo eso sin decir nada.
Pensé en su mirada profunda, en cómo ya no era la de un niño.
Pensé en cómo su cuerpo se había vuelto fuerte, atractivo, deseable.
Y sentí un calor que no debía sentir.
Un nudo en el estómago que bajaba más abajo.
Un pensamiento que me hizo cerrar los ojos y apretar los muslos.
Lo guardé todo de vuelta.
Cerré el cajón.
Salí del cuarto.
Pero el sentimiento se quedó.
Oculto.
Esperando?
Fin del Capítulo 11 Es tarde para preguntar un poco esto pero, quieren que la madre sea parte del Harem?
por qué al fin de cuenta es el prota el que decide.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES MrAnonymous_4258 ¿Le gusta leerlo?
Agréguelo en favoritos
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com