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ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 18

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18: Capítulo 17 18: Capítulo 17 (Punto de vista: Haruto – vacaciones de verano) Al día siguiente de haber visitado a Kanako, me quedé solo en casa, porque Makoto había salido otra vez y el silencio era tan denso que parecía tocarse con las manos, mientras la luz del atardecer entraba por los ventanales, pintando todo de naranja suave y cálido que hacía que las sombras se alargaran en el piso de madera.

Me senté en el sofá del living, sin encender la televisión, ni poner música solo mirando la pared pensando en cómo había llegado hasta aquí.

Desde ese vacío absoluto de nada que recordaba, como el inicio de esta vida hasta ese cuerpo diminuto que despertó en un mundo nuevo y ahora tenía quince años con dieciséis, asomando el próximo año el tiempo se había escurrido entre dedos sin que me diera cuenta la secundaria superior terminaría en dos años y después qué exactamente porque sabía que no debía ser débil Yasuno me lo había dicho en su lecho de muerte con esa voz ronca y quebrada que aún resonaba en mi cabeza lo había entendido pero y después trabajar en una empresa como todos comprarme una casa grande en algún barrio caro casarme con una mujer voluptuosa como las que este mundo parecía producir en serie tener hijos que quizás nacieran y volvieran a este ciclo extraño era eso todo una vida mundana tal vez predecible con dinero suficiente para no sufrir para eso el universo o quien fuera me había traído a este lugar.

Dejé de pensar en el pasado me levanté y caminé por la casa pensando en el futuro si iba a vivir muchos años aquí y algo me decía que sí que esta segunda oportunidad no era para desperdiciarla en una vida corta.

Necesitaba dinero, mucho dinero, porque mamá no trabajaba ya que no hacía falta, el que dejó Yasuno duraría un buen tiempo con los ahorros pero no era para siempre y yo no quería depender de eso, no quería ser el hijo que vive de la herencia del pervertido que fue su padre.

¿Qué hacer después de la secundaria superior?.

Universidad quizás algo útil como negocios finanzas tecnología que genere dinero rápido y mucho, o trabajo directo, entrar a una empresa grande, escalar posiciones con disciplina.

O deportes profesional, este cuerpo era bendecido para eso, era alto, fuerte y resistente, con entrenamiento constante podría destacar en béisbol, natación, karate o algún otro quizás hasta nivel nacional o internacional.

Patrocinios, premios, fama y dinero, pero era eso lo que quería o no.

Pensé mucho en eso, pero al final decidí dejar ese problema al Haruto del futuro, el que terminara la secundaria, el que tuviera que elegir carrera o trabajo.

Pero para este verano necesitaba hacer algo en concreto porque no podía quedarme en casa todos los días no con Makoto, moviéndose por los pasillos en shorts cortos y camiseta ligera cada vez que la veía, inclinarse para recoger algo cada vez que su cabello se soltaba y caía sobre los hombros, cada vez que me abrazaba fuerte cuando salia o volvía, y yo sentía sus pechos contra mi torso, su calor, su olor a shampoo, mi cuerpo reaccionaba inevitablemente con un endurecimiento que tenía que controlar, apretando los dientes y desviando la mirada.

Tenía que salir de casa, distraerme y ganar mi propio dinero.

Con salir a entrenar y con trabajo, No le daria el tiempo a qué mi cuerpo reaccione a ella.

Así que decidí buscar un trabajo a tiempo parcial, algo simple: repartidor, mesero en un café, ayudante en un gimnasio.

Ganar experiencia e Independencia financiera.

Y sobre todo, una razón para no estar siempre en casa, con Makoto.

Cuando ella volvió esa tarde, con bolsas del supermercado y una sonrisa cansada pero dulce, le dije: —Mamá, voy a buscar un trabajo a tiempo parcial para esta vacaciones.

Para ganar algo de dinero y tener un poco de experiencia.

Ella se quedó quieta un segundo.

Luego sonrió, pero había algo triste en sus ojos.

—Mi sol ya está creciendo… —, murmuró, acercándose para abrazarme.

—Está bien.

Pero no te esfuerces mucho trabajando.

Y vuelve a casa para cenar, ¿Bueno?

Asentí.

Ella me abrazo, yo le devolvi el abrazo, mi cuerpo reaccionó otra vez.

Tuve que soltarla rápido y darme la vuelta.

—Voy a buscar en internet ahora —dije, ya caminando hacia mi cuarto.

Cerré la puerta, me senté en la cama y abrí el laptop.

Busqué ofertas de trabajo en sitios locales.

___________________________________ Conseguí un trabajo en una cafetería del centro.

No fue mi primera opción, habría preferido un gimnasio, algo donde pudiera moverme, sudar, usar el cuerpo en lugar de sonreírle a extraños, pero no encontré nada disponible.

Las ofertas de ayudante en gyms estaban llenas o pedían experiencia que no tenía.

Así que terminé en “Café Lumière”, un lugar mediano con mesas de madera clara, luces cálidas y olor constante a café molido y pastel de matcha.

Un Trabajo normal de mesero a tiempo parcial: ocho horas diarias, 1.500 yenes por hora.

No era mucho, pero era mío.

No tenía que pedirle o recibir dinero de mamá para todo.

Lo que más me costó fue la interacción con los clientes, ser cortés, sonreír cuando no tenía ganas.

Decir “bienvenido”, “¿qué desea ordenar?”, “gracias por venir” con voz neutra pero amable.

En este cuerpo, alto, ancho, con mirada que ponía nerviosa a la gente, no era sociable por naturaleza.

Solo hablaba con mamá, con Kyouka cuando necesitábamos algo físico en la escuela, y ahora con Kanako cuando la tensión se volvía insoportable.

Con el resto del mundo… prefería el silencio.

Pero tuve que adaptarme.

El dueño era un hombre de mediana edad, serio pero justo; mis compañeros, dos chicas universitarias y un chico de último año de secundaria, me trataron bien desde el principio.

Yo era respetuoso y cumplía con responsabilidad, no causaba problemas.

Y eso bastaba.

La semana pasó en rutina: turno de mañana o tarde según el día, limpiar mesas, servir lattes con arte de espuma, llevar bandejas pesadas sin que se notara el esfuerzo.

Cuando mi cuerpo lo pedía, iba a casa de Kanako.

Aprendí cosas nuevas con ella, tenía su propio juguetes que sacaba del cajón, como si fueran accesorios normales y técnicas que me enseñaba con paciencia experta.

A veces era ella quien dominaba: me ataba las manos con corbatas de seda, me montaba despacio hasta que casi rogaba (cosa que nunca hice en voz alta), me hacía aguantar hasta que dolía.

Otras veces era yo, la ponía de rodillas, la sujetaba contra la pared del dormitorio, la hacía jadear y gemir, mientras le apretaba los pechos hasta dejar marcas.

Y después volvía a casa con el cuerpo calmado… pero la mente más revuelta que nunca.

Un día, en medio del turno de tarde, entraron una pareja.

Un chico de cabello castaño claro, delgado casi hasta femenino, cuerpo frágil, ropa normal pero limpia camiseta blanca, jeans ajustados.

Ella era mas llamativa.

Cabello castaño oscuro hasta los hombros, liso y brillante.

Cuerpo voluptuoso: pechos grandes que tensaban el vestido de verano ligero y floreado, cintura estrecha, caderas anchas que se movían con cada paso.

Ella era más alta que él o mejor dicho, él era más bajo que la chica.

Se sentaron en una mesa junto a la ventana.

Charlaron un momento entre ellos, sonrisas suaves, voces bajas.

Me acerqué con la libreta.

—Buenas tardes.

¿Qué desean ordenar?

La chica levantó la vista primero.

Lo dijo cuando pidió: “Un iced latte con leche de avena, por favor”.

El chico pidió un té verde frío y un pastel de limón.

Parecían cercanos, un amigo o tal vez un familiar.

Ella era dulce y amable, casi pura: voz suave, sonrisa genuina, ojos grandes y cálidos.

Y el era tímido, mirada y voz baja, mejillas que se sonrojaban cuando hablaba.

Por un momento crucé los ojos con ella.

Nos quedamos mirando.

Un segundo.

Dos.

Tres.

Algo en su mirada o en ella, me llamó la atención, no era como Kyouka.

No, era una inocencia y calidez.

Algo que no veía mucho en las mujeres de aquí.

Después de tomar el pedido, me fui.

Cuando volví con las bebidas y el pastel, escuché al chico decir en voz baja: —…me estoy esforzando mucho para entrar a Shiroyama el año que viene.

Quiero estar en la misma escuela que tú, Kasumi.

La chica, que ahora sabía que se llamaba Kasumi sonrió, le tocó el brazo con cariño.

—Vas a entrar Ayato, estoy segura.

Shiroyama.

Mi escuela.

Ella también estudiaba ahi.

De primer o segundo, probablemente.

Nunca la había cruzado en los pasillos.

La escuela era grande, pero era imposible que no la hubiera notado antes.

Una chica así… no se olvida.

Dejé el pedido en la mesa.,crucé la mirada con Kasumi otra vez.

Un segundo más largo que el anterior.

Sus mejillas se tiñeron de rosa leve.

Bajó la vista primero.

Yo me fui sin decir nada.

Los dejé tranquilo…

por ahora.

Seguramente más adelante nos encontraríamos en la escuela.

O mejor dicho a ella, a Kasumi.

Cuando terminé el turno, caminé a casa bajo el sol que ya bajaba.

Fin del Capítulo 17 Pregunta, le gustaría que todas los personajes femeninos nuevos, que aparezca sean puros, o algunas este corrompida o casi?,para cambiar la dinámica

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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