ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 Capítulo 175 Tratando de ser una Familia normal
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19: Capítulo 17.5 Tratando de ser una Familia normal 19: Capítulo 17.5 Tratando de ser una Familia normal (Punto de vista: Haruto – vacaciones de verano, finales de agosto) Ya estábamos por terminar las vacaciones.
Agosto se desvanecía rápido: el calor empezaba a ceder por las noches, las cigarras cantaban menos fuerte, y en las calles se veía a familias cargando maletas hacia la estación, rumbo a la playa o a visitar parientes en el campo.
Todos salían.
Todos menos nosotros.
Desde pequeño no salíamos mucho.
Era por Yasuno.
Él no quería “perder tiempo” en viajes familiares.
Decía que el verano era para trabajar, para “aprovechar”.
Mamá pasaba todo el día en casa.
Cocinaba, limpiaba, esperaba.
Su mundo parecía reducirse a esas cuatro paredes: la cocina, el living, el dormitorio principal… y la habitación al fondo del pasillo.
Yo era lo único que la sacaba un poco de allí: mis cumpleaños, sus cumpleaños, Navidad.
Desde que Yasuno se fue, celebramos de forma más simple.
Torta casera para mí (siempre de chocolate, porque era la que más me gustaba).
Torta para ella (fresa y crema, porque le recordaba su infancia en el campo).
En Navidad, ella me regalaba ropa: camisetas nuevas, pantalones de entrenamiento, un reloj sencillo el año pasado.
Yo siempre decía “gracias, mamá” y la abrazaba.
Pero nunca le pude dar un regalo.
No tenía dinero propio.
No sabía qué comprar.
Y, sobre todo, no sabía cómo hacerlo sin que pareciera… raro.
Ahora tenía mi dinero.
El de mi trabajo en la cafetería.
No era mucho —después de pagar el tren, algún ramen en el descanso, pero era suficiente.
Y por primera vez pensé: ¿por qué no?
Estamos casi al final de las fiestas matsuri.
Los fuegos artificiales de la última noche de agosto se veían desde el balcón de casa.
Tal vez era hora de intentar ser una familia normal.
Aunque fuera solo por una noche.
Le compré un regalo.
No fue fácil elegir.
Fui a una tienda departamental después del turno, caminando entre estantes llenos de cosas que no entendía.
No quería ropa (demasiado personal).
No quería joyas (demasiado caro, demasiado íntimo).
Al final opté por algo simple pero bonito: un colgante pequeño de plata con una piedra azul clara ,el color de sus ojos cuando sonreía de verdad.
En una cadena fina, discreta, que pudiera llevar todos los días.
Lo envolví yo mismo en papel azul oscuro y lazo blanco.
Lo guardé en el bolsillo del uniforme y volví a casa con el corazón latiendo más fuerte de lo normal.
Esa noche, cuando mamá llegó de compras cansada pero con esa sonrisa suave que siempre tenía para mí, preparó la cena como siempre: salmón a la plancha, arroz, miso, ensalada de algas.
Comimos en silencio al principio.
El sonido de los palillos contra los platos.
El ventilador girando lento en el techo.
Después de la cena, mientras ella lavaba los platos, me acerqué por detrás.
—Mamá —dije, voz baja.
Ella se giró, manos mojadas, delantal con gotas de agua.
—¿Qué pasa, Haruto ?
Saqué el paquete del bolsillo.
Pequeño.
Azul oscuro.
—Te compré algo —dije—.
Con el dinero del trabajo.
Sus ojos se abrieron un poco.
Se secó las manos en el delantal y tomó el paquete con cuidado, como si fuera algo frágil.
—¿Para mí?
—preguntó, voz suave, casi incrédula.
Asentí.
Lo abrió despacio.
El papel crujió.
Sacó la cajita.
La abrió.
El colgante brilló bajo la luz de la cocina.
Azul claro.
Simple.
Perfecto.
—Es hermoso —.susurró, tocándolo con la yema de los dedos.
Se lo puso.
La cadena fina descansó contra su clavícula, la piedra azul cayendo justo entre sus pechos.
Me miró.
Ojos brillantes.
No de lágrimas.
De algo más cálido.
—Gracias, Haruto —dijo, voz temblorosa—.
Es el mejor regalo que me han dado en mucho tiempo.
Se acercó y me abrazó fuerte.
Su cuerpo contra el mío.
Calor.
Olor a shampoo de flores y a piel limpia después del trabajo.
Sus pechos presionados contra mi pecho.
Su cabello rozando mi mejilla.
Tuve que soltarla rápido, dar un paso atrás, fingir que iba a buscar agua.
—Los fuegos artificiales empiezan pronto —dije, voz neutra—.
Vamos al balcón.
Ella asintió, todavía tocando el colgante.
—Vamos, Haruto.
Salimos al balcón.
La noche era cálida.
El cielo oscuro.
Y entonces empezaron: explosiones de luz, rojos, azules, dorados, formas de flores y estrellas que iluminaban todo.
Mamá se apoyó en la baranda a mi lado.
El colgante brillaba con cada destello.
—Gracias —susurró otra vez, sin mirarme—.
Por el regalo.
Por estar aquí conmigo.
Yo no dije nada.
Solo miré los fuegos.
Y aquí, los dos en el balcón: fuegos artificiales explotando en el cielo, ella tocando el colgante, Talvez podremos ser una familia normal…..
Eso espero.
Fin del Capítulo 17.5 Un capítulo de relleno no sabía si subirlo, pero bueno.
todos sabemos lo que pasará en el futuro Le interesan más cap así o solo puro sexo?
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