ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 2
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- Capítulo 2 - 2 Capitulo 1
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2: Capitulo 1 2: Capitulo 1 Los primeros dos días fueron un caos de sensaciones sin nombres.
Todo llegaba en oleadas que no podía controlar: hambre que ardía como fuego en el estómago diminuto, frío repentino cuando me quitaban la manta, calor sofocante cuando me apretaban contra un pecho que latía demasiado fuerte.
Sonidos que se estrellaban contra mí sin piedad: pitidos agudos, voces que subían y bajaban como olas, pasos que retumbaban en el suelo.
Y siempre, siempre, ese olor limpio y metálico del hospital mezclado con algo más cálido, más vivo… algo que era solo de ella.
No entendía nada.
El idioma era ruidoso.
Palabras que se deslizaban rápidas y suaves, como agua corriendo sobre piedras lisas.
「お腹すいた?」「大丈夫よ、すぐよ」「かわいい…」 Nada tenía forma, nada significaba.
Solo vibraciones que a veces me calmaban y a veces me ponían alerta sin razón.
No sabía dónde estaba.
No sabía por qué estaba aquí.
Solo sabía que antes había vacío… y ahora esto.
Este cuerpo ridículamente pequeño que no obedecía, que temblaba con cada respiración, que lloraba sin que yo se lo pidiera.
Y luego estaba ella.
Cuando me alzaban y me ponían contra su pecho, el mundo se reducía a tres cosas: el latido fuerte y constante debajo de mi oreja, el olor dulce-lechoso que me llenaba la nariz, y su rostro.
No conocía su nombre.
Solo sabía que era mi madre y que era hermosa.
De una manera que dolía mirar, aunque mis ojos apenas enfocaban.
Rasgos delicados, como tallados con cuidado.
Piel pálida que parecía brillar bajo la luz fría del hospital.
Cabello largo, de un azul tan profundo que tiraba a azul cuando la luz le pegaba justo.
Ojos grandes, cansados, con ojeras violetas que hablaban de noches sin dormir… pero que me miraban como si yo fuera lo único importante o eso pensaba La primera vez que me miró de verdad, sentí algo extraño en el pecho.
No era hambre.
No era miedo.
Era… reconocimiento.
Como si una parte muy vieja de mí recordara haber visto belleza antes, en otro lugar, en otra vida.
Pero no podía ponerle palabras.
Solo podía quedarme quieto, con los ojos abiertos lo más que podía, intentando grabar cada detalle.
Aquí una de esas miradas, cuando todavía no podía enfocar del todo, pero igual intentaba devorarla con la vista.
Y luego venía la hora de mamar.
La primera vez fue confusa, instintiva.
Me colocaban contra ella, y mi boca buscaba sola.
Cuando por fin encontré, el mundo se apagó un poco.
Solo quedaba el calor, el flujo dulce y tibio, y la presión suave de su pecho contra mi cara.
Noté, incluso con mi cerebro recién estrenado, que era grande.
Muy grande.
Suave, cálido, abundante.
Algo en mí, esa parte vieja que todavía recordaba cuerpos adultos, pensó con una mezcla de sorpresa y algo casi… divertido: *Vaya.
Esto sí que es diferente a lo que esperaba de una segunda vida.* No era lujuria.
Era constatación.
Como catalogar un dato nuevo en un mundo que todavía no entendía.
Aquí un momento de esos primeros alimentamientos, íntimo, crudo, lleno de vida Entre llantos, sueño y tomas, empezaba a preguntarme cosas.
¿En qué parte del mundo estoy?
¿Dónde estaba antes del vacio?
¿Es esta ciudad enorme y luminosa la que me espera afuera de estas paredes blancas?
¿Cual era el nombre de esta mujer de cabello azul que me sostiene como si yo fuera de cristal?
¿Tendré hermanos?
¿Padre?
¿Abuelos que hablen ese idioma cantado?
¿Seré normal esta vez?
¿O esta mente vieja va a chocar contra todo, como un intruso que no debería estar aquí?
No tenía respuestas.
Solo tenía sensaciones.
Y una certeza que crecía despacio, como una planta en la oscuridad: Esta vez no voy a desaparecer.
Aunque no sepa quién fui antes.
Aunque no entienda nada todavía.
Aunque el mundo sea gigante y ruidoso y yo sea solo un bulto rosado que llora y mama.
Voy a crecer.
Voy a aprender.
Y voy a descubrir qué demonios significa esta segunda oportunidad.
Por ahora… solo miro su rostro.
Y espero.
Mientras su pecho sube y baja, mientras su latido me arrulla, mientras el hospital sigue su ritmo implacable.
Fin del Capítulo 1 (El próximo capítulo tomara un rumbo diferente, tal vez oscuro y perverso)
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