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ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 20

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20: Capítulo 18 20: Capítulo 18 (Punto de vista: Haruto – inicio del segundo trimestre) Las vacaciones terminaron, se fue como se van los veranos en Tokio: con un último día de calor pegajoso y luego, de golpe, el aire acondicionado de la escuela y el olor a libros nuevos.

Volvimos a clases.

Uniforme planchado, mochila al hombro.

El mismo asiento de siempre al fondo del salón.

Todo regresó a ser normal.

O casi.

La próxima vez buscaría un mejor trabajo.

La cafetería había sido útil, dinero propio, experiencia, una excusa perfecta para salir, pero no me gustaba estar sirviendo lattes con sonrisas forzadas ocho horas al día.

La próxima vez sería algo físico: gimnasio, repartidor en moto, ayudante en construcción.

O algo que me dejara sudar y pensar menos.

Kyouka también volvió.

El primer día después de vacaciones me mandó un Line: “Haruto.

Si querés pasar un buen rato, estaré en la Azotea después de clases.

Traé 8000¥ y condones extras.

Extrañé mucho tu polla gorda ”.

Nos encontramos como siempre: falda levantada, bragas a un lado, ella encima o debajo, gemidos ahogados contra mi hombro, nada mas había cambiado desde el beso accidental y no hablamos de eso.

Solo seguíamos follando.

Más fuerte y más largo de lo habitual.

Seguía sin hacer amigos.

Los compañeros de clase me saludaban algunas veces y otras no, algunas de las chicas me miraban cuando pasaba por el pasillo, pero nadie se acercaba para hablarme.

Mi mirada seguía funcionando como escudo y me gustaba así.

Pero involuntariamente cambien mi rutina en la escuela.

Antes me quedaba en el salón durante los descansos, leyendo, durmiendo con la cabeza en el banco, o saliendo a buscar a Kyouka.

Pero últimamente caminaba más por la escuela.

Por los pasillos que nunca había pisado, patios traseros, biblioteca, el ala de clubes artísticos.

Tal vez solo para ver si la escuela era tan grande como parecía cuando no prestabas atención.

Tal vez para encontrar a alguien.

Un día, durante el descanso largo, pasé por el pasillo.

Vi un grupo de tres caminado cerca de las máquinas expendedoras.

El chico: apariencia mayor que el promedio para un estudiante de secundaria, físico destacado, músculos marcados bajo la camisa del uniforme, piel bronceada de sol o lámpara, cabello rubio teñido, arete plateado en la oreja izquierda.

Tenía a una chica rodeada en sus brazos: piel bronceada también, nada llamativo para mi, uniforme ajustado pero sin gracia.

Pero él no parecía interesado en la chica a su lado.

Su mirada estaba fija adelante, tratando de alcanzar a la chica que caminaba delante de ellos.

Y esa chica… Como toda mujer que llamaba mi atención en este mundo extraño, era alguien difícil de ignorar.

Pelo largo negro casi un morado oscuro, atado en una cola de caballo alta y larga que se balanceaba con cada paso.

Su uniforme una falda un poco más corta, blusa que se tensaba sobre pechos grandes y altos, caderas anchas que se movían con naturalidad.

Caminaba con paso firme, ignorando a la pareja de atrás como si no existieran.

No se giró ni una vez, aunque el tipo le llamaba varias veces.

Me distraje por un momento por ella, el cuerpo, la actitud, la forma en que parecía no molestaste en mirar o escuchar, a alguien como el tipo destras.

Pero volví a lo mio.

No estaba buscando meterme en asuntos que no son mios.

Estaba buscando a alguien en especial.

Después de un tiempo buscando, ya estaba por volver a clases.

Los pasillos empezaban a llenarse de estudiantes moviéndose de un lado a otro, rumores de exámenes y planes para el otoño.

Parecía que no había tenido suerte.

no aparecía por ningún lado: ni en el jardín interior, ni en los patios traseros donde algunos grupos comían bentos.

La escuela era grande, sí, pero no infinita.

Pensé que quizás había exagerado el recuerdo de esa mirada en la cafetería.

Quizás solo fue un momento.

Un cruce de ojos casual.

Pero entonces la vi.

Kasumi Estaba sentada con un grupo de amigas en uno de los bancos del pasillo principal del segundo piso, el que da a las ventanas grandes con vista al campo deportivo.

Tres o cuatro chicas, todas riendo y charlando en voz baja, compartiendo snacks y fotos en el teléfono.

Kasumi destacaba entre ellas sin esfuerzo.

No porque hiciera algo especial.

Simplemente… estaba.

Uniforme impecable: falda plisada justo en la longitud reglamentaria, blusa blanca que se ajustaba suavemente a sus pechos grandes y altos, corbata bien puesta, cabello castaño oscuro cayendo liso hasta los hombros.

Pero era su pureza la que resaltaba más.

Esa dulzura en la sonrisa, en la forma en que inclinaba la cabeza cuando escuchaba, en cómo sus ojos se iluminaban cuando una amiga decía algo gracioso.

No había provocación.

No había pose.

Solo… esa inocencia y calidez.

Algo que contrastaba con todo lo que había aprendido desde que nací.

Pasé por el lado sin detenerme.

No intenté escuchar su charla(no era mi intención).

Solo caminé como si fuera cualquier otro estudiante rumbo a clase.

Pero cuando estuve cerca, volví la cabeza.

Solo un momento.

Para poder verla bien de nuevo.

Ella levantó la vista del grupo.

Talvez porque sintió mi mirada.

Nuestros ojos se encontraron.

Por tercera vez.

Parecía que me recordaba.

Un leve parpadeo de reconocimiento.

Sus mejillas se tiñeron de rosa suave, no sonrió, no frunció el ceño.

Solo me miró.

Unos segundo como antes.

No me detuve para hablarle, seguí mi camino a clases, ella está en lo suyo, no me interesaba interrumpir su mundo.

Solo la busque para confirmar.

Ya sabía que estaba en mi escuela.

No la molestaría por el momento.

No era el tipo de chica que se busca en la azotea o en un love hotel.

Era diferente.

Y eso… eso me inquietaba e interesaba, más que cualquier cosa.

Mientras caminaba hacia el salón, mi mente divagaba, en qué no entendia por qué Kasumi me atraía tanto.

Tal vez algo instintivo de mi cuerpo o dentro de mi.

Tal vez porque contrastaba completamente con Kyouka, Kanako o incluso Makoto.

Tal vez porque, en medio de este mundo extraño lleno de deseo crudo y reglas rotas, ella parecía… limpia.

Pero parecía que no sería la única.

Recorde por un momento a la chica de cola de caballo negra-morada con la pareja de que la perseguía El timbre sonó.

Entré al salón.

Me senté al fondo y miré por la ventana.

Y supe que, tarde o temprano, nos cruzaríamos de nuevo.

No porque yo la buscara, pero también lo haria.

Sino porque este mundo, parecía decidido a ponernos en el mismo camino.

Y aquí, yo en el salón, sentado al fondo, mirando por la ventana, mientras la clases continuaron.

Fin del Capítulo 18

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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