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ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 21

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21: Capítulo 19 21: Capítulo 19 (Punto de vista: Haruto – segundo trimestre de Primer año) Pasaron días después de cruzarme con Kasumi por segunda vez.

No la busqué activamente(al menos no de forma obvia) Pero empecé a caminar un poco más por la escuela.

No muy seguido.

No todos los días.

Solo… desviaba el camino entre clases o en los descansos largos.

Pasillos del segundo piso.

El ala de humanidades.

La escalera que daba al jardín interior.

Tal vez para encontrarme con ella de casualidad.

Tal vez solo para ver si este nuevo tipo de curiosidad, no era solo deseo crudo, talvez me atraia su pureza.

Estaba yendo a buscar a Kyouka —había mandado un Line: “Azotea, ahora.

Estoy caliente y sola”—, pero entonces la vi.

Kasumi.

Estaba sola y entrando a la biblioteca.

Tenía pensado irme.

Seguir mi camino.

Pero mi cuerpo no quiso, está sensación ya la había tenido antes, pero ahora era más fuerte.

Un impulso inconsciente: pies que se detuvieron, cabeza que giró, corazón que latió un poco más fuerte.

Dudé.

Después de casi un minuto, la seguí.

Entré a la biblioteca.

El olor a papel viejo y madera pulida.

Pocos estudiantes: un par de grupos estudiando en silencio, una chica con auriculares en la esquina, el bibliotecario en su escritorio.

Kasumi se sentó en una mesa al fondo, cerca de las ventanas altas.

Libros abiertos frente a ella —matemáticas, literatura, un cuaderno con notas pulcras—.

Estudiaba concentrada, cabello castaño oscuro cayendo sobre un hombro, uniforme impecable, expresión serena.

Tomé un libro al azar de un estante cercano —algo de historia japonesa, no lo miré—.

Me senté en una mesa a dos filas de distancia.

Fingí leer.

Pero la estaba mirando.

Por un momento me sentí como un acosador.

Después de un rato me sentí culpable.

Sentado allí, ojos fijos en ella, sin moverme.

Su forma de morderse el labio inferior cuando resolvía un problema.

La manera en que inclinaba la cabeza cuando releía una línea.

La curva suave de su cuello cuando se recogía el cabello detrás de la oreja.

No era lujuria como con Kyouka.

No era dominación y posesión como con Kanako.

Era… algo diferente a ellas.

Algo que me inquietaba porque no sabía nombrarlo.

Ella sintió que la miraba.

Levantó la vista despacio.

Nuestros ojos se encontraron.

Por cuarta vez.

No pudo mantener la mirada.

Bajó los ojos rápido, mejillas rosadas, volvió a sus libros.

Pero ella no se movió y no se fue.

Solo siguió escribiendo, aunque su lápiz temblaba un poco.

Sentí una inquietud, no por mirarla.

Sino por quedarme tanto tiempo.

Me preocupaba que estar allí mucho tiempo me llevara a hacer alguna tontería por impulso.

Acercarme.

Hablarle.

Preguntarle su nombre aunque ya lo sabía.

O peor.

Con la curiosidad calmada o al menos contenida, y el cuerpo caliente por la tensión acumulada, me fui.

Caminé rápido hacia la azotea.

Kyouka ya estaba allí, apoyada en la baranda, falda levantada por el viento, blusa desabotonada hasta la mitad, esperando con esa sonrisa impaciente.

—¿Por qué te demorás tanto, grandote?

—me regañó, cruzando los brazos bajo los pechos para resaltar más—.

Estaba empezando a aburrirme.

No dije nada.

Me abalancé sobre ella.

La agarré de la cintura, la empujé contra la pared de los tanques de agua, le subí la falda de un tirón.

Bragas a un lado.

Entré sin preámbulos.

Duro.

Profundo.

Ella soltó un gemido largo, uñas clavadas en mi espalda.

—Joder… sí… así… —jadeó, piernas enredadas en mi cintura.

No fue suave.

No fue lento.

Fue urgente.

Animal.

Cada embestida para descargar lo que no podía descargar con Kasumi.

Lo que no debía descargar con mamá.

Kyouka se corrió rápido —temblando, apretándome dentro, gritando mi nombre ahogado contra mi hombro—.

Yo seguí.

Más fuerte.

Más rápido.

Hasta que terminé dentro, jadeando contra su cuello.

Después nos quedamos quietos un momento.

Sudor.

Respiración pesada.

Ella rio bajito.

—Vaya… hoy viniste con ganas —dijo, acomodándose la falda—.

¿Qué te pasó?

—Nada —mentí—.

Solo lo necesitaba.

Ella no insistió.

Me dio un beso en la mejilla(eso sí lo permitía), le page y se fue primero.

Yo me quedé en la azotea un minuto más.

Mirando el cielo gris.

Pensando en Kasumi sentada en la biblioteca.

No sabía con certeza que sentía por ella, talvez el “primer amor” o quizás algo más que no comprendía, pero que sin duda lo descrubrire.

Fin del Capítulo 19

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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