Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18)
  4. Capítulo 26 - 26 Capítulo 24
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

26: Capítulo 24 26: Capítulo 24 (Punto de vista: Haruto) El aire en Shiroyama era el mismo de siempre: olor a libros viejos, murmullos en los pasillos, el eco de zapatillas en el piso pulido.

Pero para mí nada era igual.

Kasumi y yo teníamos una “relación” que solo nosotros lo sabíamos.

Nadie en la escuela sospechaba que la chica dulce y pura, era la misma que gemía mu fuerte en los hoteles conmigo después de clases.

Aunque nuestros encuentro iniciales seguían siendo en hoteles después de clases, pasamos nuestras actividades en la escuela.

La veía en los pasillos, en el comedor, en el patio algunas veces con sus amigas y otras veces sola.

Cada vez que nuestros ojos se cruzaban, ella bajaba la vista primero, se mordía el labio, se ponía roja.

No evitaba los lugares donde sabía que podía encontrarme.

Y yo… yo empezaba a entender que eso era su forma de decir “sí”.

Cuando estaba sola me acercaba a ella y le decía “Azotea.

Ahora.” Ella tardaba un poco en responder: “…sí.” Subía yo primero esperandola.

Kasumi llegaba nerviosa, mirando a todos lados como si alguien pudiera vernos.

Cerró la puerta detrás de ella.

—H-Haruto-san… —susurró, voz temblorosa.

No dije nada.

Me acerqué.

La besé sin preámbulos.

Lengua profunda, manos en su cintura, apretándola contra mí.

Ella gimió bajito contra mi boca, las manos subiendo a mi pecho como si quisiera empujarme pero terminara abrazándome.

La giré contra la pared.

Le subí la falda.

Le bajé las bragas.

Entré despacio.

Ella se tensó, gimiendo de placer mezclado con el recuerdo del dolor del sábado.

Pero ya no había mucha resistencia.

Solo entrega.

Después de eso, los encuentros se volvieron rutina secreta.

Durante los descansos largos: en la biblioteca, en el almacén de materiales, en el baño del tercer piso.

Después de educación física: en los vestuarios vacíos cuando todos se habían ido, o detrás de las gradas del gimnasio.

Recondado como al principio era tan tímida.

Se ponía roja, tartamudeaba, intentaba cubrirse.

Pero cada vez se volvía más pervertida.

Más mía.

Le empecé a hacer peticiones.

La primera vez: “Traé ropa interior más seductora mañana.” Ella protestó bajito.

—P-pero… si alguien ve… —Nadie va a ver —corté — Solo yo.

Bajó la mirada, avergonzada.

Pero obedeció, me sorprende lo sumisa que es ella.

Al día siguiente vino con un conjunto negro de encaje que apenas contenía sus pechos.

Cuando se lo quité en el almacén, gemía más fuerte que nunca.

Mis pedidos fueron crecieron.

“Traé medias con liguero.” “Ponete una falda más corta.” “No traigas bragas hoy.” Ella protestaba cada vez —H-Haruto-san, es demasiado…—, pero obedecía.

Y cada vez que lo hacía, se ponía más excitada.

Sus gemidos eran más altos.

Sus caderas se movían solas buscando más.

Un día despues le dije: —No traigas ninguna ropa interior hoy.

Ella se puso roja hasta las orejas.

—P-pero… mis pechos… se van a ver… —Hazlo para mí — susurré en su oído— me gustaría verte.

Kasumi Dudó.

Pero al día siguiente vino sin sostén.

La blusa blanca se tensaba sobre sus pechos libres, pezones marcados contra la tela.

Durante los descansos, cada vez que se movía, yo veía el contorno.

Y ella lo sabía.

Se ponía nerviosa, se cubría con los brazos, pero cuando la encontré en el baño después de clases, estaba empapada antes de que la tocara.

Me di cuenta que mi curiosidad por hacer cosas más atrevida y pervertidas en ella crecía.

Quería probar algunas cosas que había aprendido con Kanako talvez con algunos juguetes.

Pero no tenía dinero para comprarlos.

No podía pedirle prestado a Hanako, sería raro.

Y por un momento pensé en los juguetes de la habitación prohibida, No sabria si mamá lo notaría.

Pero valía la pena intentarlo más adelante.

__________________________________ (Punto de vista: Kasumi) Desde la biblioteca… todo cambió.

No sé exactamente cuándo empezó a cambiar algo dentro de mí.

Tal vez fue cuando sentí su mirada fija en la biblioteca por primera vez, ese peso que me hacía frotar los muslos bajo la mesa sin darme cuenta.

O cuando me quedé mirando por la rendija de la puerta de la azotea, viendo a Haruto y a la rubia, y en lugar de salir corriendo sentí ese calor extraño bajar por mi estómago.

O quizás fue cuando me llevó al fondo de los archivos antiguos y me besó de esa forma: lengua invadiendo, manos fuertes sujetándome para que no escapara, mi cuerpo temblando pero no huyendo, me sujetó contra la estantería, cómo sus dedos me hicieron temblar y gritar en silencio, cómo me hizo venirme tan fuerte que casi me desmayo.

Y cuando tuve mi primera vez en el hotel Desde entonces… no puedo parar de pensar en él.

En clase, cuando el profesor explica algo, mi mente se va.

Veo su cara frente a mí, esos ojos oscuros que no parpadean, esa voz baja que dice “ven” como si fuera una orden que no puedo desobedecer.

Y cuando estoy sola en casa, preparando la cena para Ayato o estudiando en mi cuarto… mis manos bajan solas.

Me toco pensando en él.

Y cada vez que termino, Me siento mal.

Pero no puedo parar.

Es como si mi cuerpo hubiera descubierto algo que no sabía que necesitaba, y ahora no me deja en paz.

Ahora… ahora soy otra.

Una que se moja solo con verlo en el pasillo.

Una que se toca en la ducha pensando en su boca en mi cuello, en sus manos apretando mi trasero, en cómo me hizo sentir cosas que nunca había sentido.

Y lo peor es Ayato.

Cuando llego tarde a casa —porque estuve con Haruto en un hotel, o en el almacén, o en cualquier rincón oscuro de la escuela, él me espera con la cena lista.

Me pregunta “¿todo bien, Kasumi-nee?” con esa sonrisa inocente.

Y yo le miento.

Le digo “sí, solo estudié mucho”.

Pero él nota algo.

Lo veo en cómo me mira cuando cree que no lo veo.

En cómo sus ojos bajan a mi cuello y ve las marcas que Haruto deja (aunque trato de cubrirlas con el cabello o con maquillaje).

Ayer, mientras cenábamos, me preguntó: —Kasumi-nee… ¿estás bien?

Últimamente llegás tarde todos los días.

Sonreí, forzando la voz alegre.

—Sí, Ayato.

Solo estoy estudiando mucho para los exámenes.

No te preocupes.

Él sonrió, pero era una sonrisa triste.

Me dolió el pecho.

Quise abrazarlo.

Quise decirle que lo siento.

Que no sé qué me pasa.

Que Haruto me hace sentir cosas que me asustan y me excitan al mismo tiempo.

Pero no pude.

No sé cuánto más voy a aguantar.

Esta sensaciónes me está consumiendo.

Me hace sentir viva… y sucia al mismo tiempo.

Porque sé que si no voy a el… voy a extrañarlo.

Voy a necesitarlo.

Y eso… eso me asusta más que nada.

Los encuentros se volvieron más frecuentes.

No solo en la biblioteca o en la azotea.

Ahora también en el almacén de materiales después de educación física, cuando todos se habían ido.

En el baño del tercer piso durante el descanso largo Y los pedidos de Haruto… Al principio eran pequeños.

“Traé ropa interior más seductora mañana.” Proteste bajito: —P-pero… si alguien ve… Él solo me miró fijo y dijo: —Nadie va a ver.

Solo yo.

Obedecí.

Compré uno mientras volvía a casa.

Al día siguiente vine con un conjunto negro de encaje que apenas contenía mis pechos.

Cuando me lo quitó en el almacén, gemía más fuerte que nunca.

Luego sus crecieron más y más, quería negarme pero solo obedecía.

Y cada vez que lo hacía, me ponía más excitada.

Mis gemidos eran más altos.

Mis caderas se movían solas buscando más.

Mis ojos se vidriaban cuando me tocaba.

Hasta que un día me dijo: —No traigas nada ropa interior hoy.

Me puse roja hasta las orejas.

—P-pero… mis pechos… se van a ver… —Hazlo para mí —susurró en mi oído —me gustaría verte.

Dudé, pero no pude negarme.

En la escuela, cada vez que me movía, sentía ojos en mí desde todo lados.

Me ponía nerviosa, me cubría con los brazos.

pero cuando el me encontró en el baño después de clases, estaba empapada antes de que me tocara.

Me di cuenta de que mi cuerpo ya no era mío.

Era suyo.

Y eso… eso me aterrorizaba.

Y me excitaba.

Los días pasaron como en un sueño borroso.

Clases, exámenes, risas con mis amigas en el recreo, preparar la cena para Ayato… todo seguía igual.

Un día, después de clases, un alumno de segundo año me invitó a salir.

Se llamaba Takumi.

Apariencia normal: cabello negro corto, uniforme bien puesto, sonrisa amable, notas promedio.

Me interceptó en el pasillo principal, cuando estaba guardando libros en el casillero.

—Kasumi-san… —dijo, rascándose la nuca nervioso—.

¿Querés salir este sábado?

Hay un karaoke nuevo en Shibuya que parece bueno invitaré a un amigo.

Podemos ir a tomar, cantar algo… y hablar.

La antigua Kasumi talvez aceptado.

Habría sonreído, se habría sonrojado, habría pasado la semana pensando en qué ponerse.

Pero la de ahora… la que tenía marcas ocultas bajo el uniforme, la que todavía sentía el eco de los dedos de Haruto en su piel, la que se tocaba pensando en él cada noche… sintió un nudo en el estómago.

Miré a Takumi, era dulce, era normal y era seguro.

Pero no era Haruto.

—Lo siento, Takumi-kun —dije bajito, bajando la mirada—.

Ya tengo planes ese día.

Él se quedó quieto un segundo.

La sonrisa se le borró un poco parecía decepciónado.

—Ah… está bien.

No hay problema.

Quizás otra vez.

Asentí.

Me di vuelta y me fui rápido.

No quería que viera cómo me temblaban las manos.

Y me pregunté cuánto más iba a durar esto.

Cuánto más iba a poder esconderlo De mis amigas y de Ayato.

Fin del Capítulo 24 EN EL PROXIMO CAPÍTULO EL PRIMER “LOBO” APARECERA

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo