Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 27

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18)
  4. Capítulo 27 - 27 Capítulo 25 Takaya Ajiro
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

27: Capítulo 25 Takaya Ajiro 27: Capítulo 25 Takaya Ajiro (Punto de vista: Haruto) Ya estábamos por mediados de octubre.

Casi un mes desde que Kasumi y yo tuvimos nuestro primer encuentro en ese hotel cerca del parque.

Un mes de encuentros secretos: en la biblioteca, en el almacén de materiales, en el baño del tercer piso, en el parque los sábados por la tarde.

No me cansaba de ella.

Su cuerpo voluptuoso respondía cada vez más rápido, más intenso.

Sus gemidos se volvían más altos, sus caderas se movían solas buscando más, sus ojos se vidriaban cuando la tocaba.

Y aunque a ella no le gustaba admitirlo —siempre bajaba la mirada avergonzada cuando terminábamos, siempre decía “esto está mal” con voz temblorosa—, también le gustaba.

Lo veía en cómo temblaba cuando la besaba, en cómo sus manos me agarraban fuerte cuando la penetraba, en cómo se quedaba quieta un segundo después del clímax, respirando agitada, con una expresión de éxtasis que no podía esconder.

Después de terminar un encuentro en el almacén de materiales —ella de espaldas contra la pared, falda levantada, piernas temblando alrededor de mi cintura, yo moviéndome profundo hasta que se vino gritando y amortiguado contra mi hombro—, nos quedamos quietos un momento.

Sudorosos.

Respirando pesado.

Ella apoyada contra mí, todavía con las piernas enredadas, el vestido arrugado, el sostén bajado.

Despues de terminar nos arreglabamos.

Entonces, con voz bajita y temblorosa, dijo algo que me sorprendió.

—H-Haruto-san… ¿el fin de semana estás libre?

Me quedé quieto.

Era la primera vez que ella proponía algo.

Siempre era yo quien decidía cuándo y dónde.

—¿Por qué?

—pregunté.

Ella bajó la mirada, las mejillas rojas.

—Una de mis amigas… un chico le invitó a salir a un karaoke este sábado.

Y… le pidió que invitaran a dos amigas más.

Al principio dije que no, pero mi amiga me suplicó y… me convenció.

Hizo una pausa.

Se mordió el labio.

—Seguramente el chico lleve a un amigo… sería como una salida en grupo.

Pensé que… quizás te gustaría ir.

Me sorprendió.

Nunca había salido con otros jóvenes y no tenía experiencia en “salidas normales”.

Sería incómodo, para mí y para los demás.

Pero Kasumi me lo estaba pidiendo.

Con esa voz tímida, con esa mirada baja, con ese rubor que me volvía loco.

*¿Por qué me invita?* Pensé mientras la miraba fijamente.

*¿Es solo porque su amiga insistió y necesita alguien que la acompañe?

¿O es porque quiere que yo esté ahí?

¿Quiere que los demás vean que está conmigo?

¿O quiere que yo vea cómo actúa cuando no estamos solos, cuando tiene que fingir que es la Kasumi dulce y pura que todos conocen?* Una parte de mí quería creer que era lo segundo.

Que después de todo lo que habíamos hecho —después de cómo se entregaba en privado—, quería que yo fuera parte de su mundo “normal”.

Que quería que la viera fuera de la escuela, fuera del hotel, fuera de la biblioteca.

Que quería que supiera que no era solo sexo.

O quizás… solo quería que yo estuviera ahí para que nadie más se acercara demasiado.

Para que yo la reclamara en silencio.

—¿No sería molestia?

—pregunté, voz neutra.

Ella negó rápido.

—No… avisaré a mi amiga.

Solo… si querés venir.

Pensé un segundo.

Miré su cara: ojos vidriosos, labios hinchados por los besos, mejillas rojas.

Y supe que iba a ir.

Solo por ella.

—Está bien —dije—.

Avisame dónde sería.

Intercambiamos Line por primera vez.

Era la primera vez que teníamos un contacto real fuera de la escuela y los hoteles.

Siempre nos comunicábamos con miradas en los pasillos, ella entendía cuando la miraba, cuando le hacía un gesto sutil con la cabeza para que me siguiera al baño o al almacén.

Pero ahora tenía su número.

Y ella tenía el mío.

Ella escribió primero, esa misma noche: “Haruto-san… gracias por aceptar.

El karaoke es en Shibuya, el sábado a las 6 pm.

Te paso la dirección exacta mañana.

” Yo respondí con un simple: “Ok.

Nos vemos.”Y guardé el chat.

_________________________________ El sábado llegó.

Me preparé temprano.

Camisa negra sencilla, jeans oscuros, zapatillas limpias.

Kasumi me pasó la ubicación por Line y me dijo que llegara un poco antes para presentarme a sus amigas.

Le avisé a Makoto que saldría para una juntada con otros jóvenes.

Ella me miró desde la cocina, asintió despacio y dijo: —No llegues tarde, haruto.

Y tené cuidado.

No preguntó más.

Pero sus ojos se quedaron en mí un segundo de más.

Llegué al punto de encuentro, una plaza pequeña cerca de la estación de Shibuya, quince minutos antes.

Kasumi ya estaba ahí, con dos chicas más.

Las reconocí de vista: las había visto con ella en los pasillos de Shiroyama.

Las tres charlaban bajito, riendo de algo en el teléfono de Miki.

Kasumi llevaba un vestido azul claro de verano,el mismo del primer sábado, pero con una chaqueta ligera encima.

El pelo suelto, mechones moviéndose con el viento.

Cuando me vio, se congeló un segundo.

Las mejillas se le encendieron al instante.

Bajó la mirada rápido, pero luego levantó la vista y me sonrió tímida.

Me acerqué.

—Kasumi-san —saludé, voz baja.

—H-Haruto-san… —respondió ella, nerviosa—Llegaste.

Las otras dos chicas se giraron al mismo tiempo.

Miki —la más extrovertida, pelo corto teñido de castaño claro— abrió los ojos grandes.

—Espera… ¿Tu eres Haruto-kun?

¿El de primer año que siempre está solo?

Rin —más callada, pelo largo negro, gafas, asintió despacio.

—Sí… el “tenebroso pero sexy”.

Kasumi se puso roja hasta las orejas.

—¡Chicas!

—susurró, avergonzada.

No dejé que Kasumi me presentara.

Lo hice yo.

Quería que vieran que no era solo un rumor.

—Soy Haruto Shiro—dije, voz grave pero clara—.

Amigo de Kasumi-san.

Las dos chicas intercambiaron una mirada rápida.

Rin sonrió pícara.

—Amigo… ¿eh?

Rin solo asintió, como si entendiera algo que no decía.

Hicieron preguntas.

Muchas.

—¿Cómo conociste a Kasumi?

—preguntó Miki, inclinándose hacia adelante.

—Nos cruzamos en la cafetería donde trabaje durante la vacaciones—respondí, sin mentir—.

Y en la escuela.

—¿Y qué relación tenés con ella?

—preguntó Rin, más directa.

Miré a Kasumi un segundo.

Ella bajó la vista, mordiéndose el labio.

—Somos cercanos —dije.

Rin rio bajito.

—Cercanos… claro.

Kasumi se puso más roja.

Después de un rato charlando —ellas preguntando, yo respondiendo aunque no estaba acostumbrado a que me interrogen, después de unos minutos nos fuimos al punto de encuentro final: un karaoke en Shibuya.

Yo iba detrás de Kasumi.

Me gustaba mirarla caminar.

La forma en que el vestido se pegaba a sus caderas, cómo su pelo se movía con cada paso, cómo sus piernas gruesas y suaves se veían más llenas cuando subía un escalón.

Ella lo sabía.

De vez en cuando giraba la cabeza, me miraba de reojo, y se ponía nerviosa cuando veía que la estaba observando.

Llegamos al karaoke.

Dos chicos ya estaban esperando afuera.

El primero era de apariencia normal: cabello negro corto, sonrisa amable, pero por un segundo note algo cuando me miro, como si no esperaba que habría otro chico apúrate de ellos El segundo era más destacable.

Alto como yo, fornido, piel bronceada, pelo rubio teñido, cara promedio con algo de vello en la barbilla y un arete en la oreja izquierda.

Tenía mucha confianza.

Miraba a las chicas sin descaro, pero con esa seguridad de quien sabe que atrae miradas.

Y cuando vio a Kasumi… la miró mucho más.

No era disimulado.

Sus ojos bajaron a sus pechos que empujaban la tela del vestido, a sus caderas anchas, a sus piernas gruesas.

Se quedó un segundo de más.

Luego levantó la vista y sonrió, como si la hubiera evaluado y aprobado.

Se presentaron.

—Hola soy Takumi sato—dijo el primero, sonriendo a todas—.

Gracias por venir.

—Takaya Ajiro —dijo el segundo, voz grave, mirando a cada uno de nosotros, pero deteniéndose en Kasumi—.

Un placer.

Pero cuando su mirada se cruzó con la mía, nos evaluamos mutuamente.

Sentí como mi cuerpo reaccionó.

No era miedo.

Era advertencia.

Como si hubiera encontrado un Lobo?

Yasuno me lo había dicho en su lecho de muerte: “Sé el lobo, no el cordero”.

Y ahora veía a uno frente a frente Uno que miraba a Kasumi como si ya la hubiera marcado.

Note que Kasumi se sorprendió al ver a Takumi.

Ya estaba acostumbrado a sus reacciones: el rubor, el temblor leve, la forma en que apretaba las manos contra la falda.

Pero esta vez era diferente.

Era tensión.

Mientras caminábamos hacia la entrada del karaoke, me acerqué a ella y le pregunté bajito: —¿Qué pasa?

Ella dudó.

—Nada… La presioné con la mirada.

Ella suspiró bajito.

—Takumi… antes el me invitó a salir.

Pero lo rechacé.

Me puse a pensar.

Algo me inquietaba.

Lo primero era posesión.

La idea de que otro hombre —aunque fuera Takumi, normal y amable— hubiera intentado acercarse a ella me hacía poner un poco enojado.

Pero Takaya… Takaya era diferente.

Era fuerte, era dominante era igual que yo Y quería a kasumi.

Lo vi en cómo la miró cuando creyó que nadie lo notaba.

Lo vi en cómo se acercó un poco más a ella cuando entramos al karaoke.

No se precipitó porque yo estaba cerca de ella.

Pero la intención estaba ahí.

Entramos al karaoke.

Habitación privada.

Luces tenues.

Sofás largos.

Micrófonos en la mesa.

Takumi y Takaya pidieron bebidas y snacks.

Las chicas eligieron canciones.

Yo me senté obviamente al lado de Kasumi.

Ella se puso nerviosa al instante.

Sus piernas juntas, las manos en la falda.

Pero cuando Takaya empezó a cantar una canción pop y todos rieron, el era un tipo carismático.

Ella se relajó un poco.

Cantó con sus amigas.

Voz suave, dulce.

Y pensé que, aunque esto era incómodo gente normal, risas normales, canciones normales, por primera vez en mucho tiempo… no me sentía fuera de lugar.

Porque ella estaba ahí.

Pero algo dentro de mi piensa que algo puede pasar en cualquier momento.

Fin del Capítulo 25

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo