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ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 3

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3: Capitulo 2 3: Capitulo 2 (Punto de vista: Makoto Kano – la madre) La habitación del hospital seguía oliendo a yodo, a plástico esterilizado y a esa mezcla indefinible de vida nueva y miedo viejo.

Habían pasado tres días desde el parto, y mi cuerpo todavía se sentía como un campo de batalla arrasado: el vientre flojo y sensible bajo la venda, los puntos tirando con cada movimiento torpe, los pechos hinchados y calientes como si llevaran fuego líquido dentro.

Los médicos habían sido claros, con esa frialdad profesional que duele más que el bisturí: hemorragia severa, placenta previa que se complicó hasta el extremo, útero dañado irreparablemente.

“Es muy probable que no puedas tener más hijos, Kanou-san”, me dijo el obstetra mientras firmaba el alta.

Lo dijo como si estuviera comentando el clima.

Yo solo asentí, con los labios apretando Un hijo.

Solo uno.

Y ese único hijo era el que ahora tenía pegado a mi pecho izquierdo —el que siempre producía más leche, como si mi cuerpo hubiera sabido de antemano que no habría segundas oportunidades.

Lo acomodé con cuidado, piel contra piel, y él al principio buscó dudando.

fue el tanteo ciego y torpe de los recién nacidos.

Depues mi hijo encontraba el pezón con una precisión casi… adulta.

Cerró los ojos, frunció el ceño como si concentrara toda su voluntad en ese acto simple y vital, y succionó.

Fuerte.

Profundo.

Sin titubear.

Sentí el tirón hasta la médula, ese dolor dulce que sube desde el pecho hasta la nuca, mezcla de placer agotado y una entrega absoluta que me dejaba sin aliento.

El let-down llegó como una oleada caliente, y él tragó con un sonido húmedo, satisfecho, casi obsceno de tan primitivo.

—Tranquilo, pequeño… —susurré, acariciándole la pelusilla negra que ya asomaba en la coronilla, tan oscura que parecía azulada bajo la luz fría—.

Hay para todo el día.

No te apures.

Pero él no escuchaba.

O sí escuchaba… y elegía ignorarme.

Sus manitas diminutas se aferraban a mi piel con una fuerza sorprendente para alguien tan frágil.

Los dedos se curvaban como garras suaves, clavándose justo donde mi corazón latía más rápido.

Como si temiera que lo soltara.

Como si ya supiera lo que es ser soltado.

Y yo… no podía dejar de mirarlo.

Esos ojos que apenas se abrían un rato antes de volver a cerrarse, pesados de sueño y leche.

Ese ceño permanente, como si estuviera resolviendo un enigma muy antiguo, uno que no pertenecía a este mundo.

La forma en que, después de unos minutos, su respiración se sincronizaba con la mía: inspiración, expiración, pausa… como si recordara el ritmo del útero.

Como si recordara.

La palabra me dio un pinchazo extraño, distinto al de la leche bajando.

Ridículo, Makoto.

Es un recién nacido de dos días.

¿Qué vas a imaginar?, Aleje esos pensamientos Me reí bajito, nerviosa.

La risa se me cortó cuando sentí otra contracción de leche y él tragó con avidez, los ojos entrecerrados en éxtasis puro.

—Sos un glotón… —murmuré, besándole la frente sudada y tibia—.

Igualito a tu padre.

La palabra salió sola.

Padre.

No “Yasuno~sensei”.

Aunque eso era lo que siempre le decía.

Aunque eso era lo que él exigía.

Porque él siempre había sido mi amo.

Desde la primera vez que me arrodillé frente a él en ese tatami frío, con las muñecas juntas a la espalda y la frente apoyada en el suelo, esperando su decisión.

Dulce o ruda.

Tierna o cruel.

Siempre suya.

Completamente.

Incluso ahora, con el anillo matrimonial todavía en mi dedo , incluso ahora, con nueve meses de su semilla creciendo dentro de mí y saliendo al mundo en medio de sangre y miedo… seguía siendo suya.

El bebé hizo un ruidito contra mi pecho, un gruñidito de protesta porque me había distraído un segundo.

Volví a enfocarme en él, le acomodé mejor la cabecita y miré esos ojitos que apenas enfocaban… y por un instante —solo un instante— tuve la impresión absurda de que me estaba mirando a mí… y a la vez a través de mí.

Como si supiera exactamente quién era yo cuando nadie más me veía.

Mientras él succionaba con esa intensidad que me dejaba temblando, pensé en el nombre.

No lo había elegido antes del parto.

Yasuno~sensei prefería una niña pero si fuera un niño quería algo tradicional, algo que sonara fuerte, imponente: quizás “Takeshi” o “Ryoma”, nombres que evocaran guerreros o líderes.

Pero cuando lo pusieron sobre mi pecho, aún caliente y tembloroso, con esa respiración fuerte que desafiaba todo lo que los médicos habían predicho… supe que no.

Lo miré a los ojos —esos ojos que ya parecían saber demasiado— y susurré los kanjis en voz baja, como una promesa solo para nosotros dos:  「晴人」 — Haruto.

Persona del sol.

Porque en medio de tanta oscuridad —la complicación que casi me mata, la noticia de que mi cuerpo ya no podría dar más vida, la ausencia de mi esposo en el momento más importante—, este niño había llegado como un rayo de luz que no esperaba.

Mi único sol.

Mi único milagro.

Tragué saliva.

El corazón me latía demasiado rápido, un tambor descontrolado bajo la piel.

Aunque seas chiquito ahora, Haruto… mamá va a cuidarte.

Va a criarte.

Va a darte todo lo que necesites.

Leche, calor, palabras suaves, noches en vela.

Pero…  …mamá va a seguir siendo de Yasuno~sensei.

Y vas a entenderlo.

Porque la sangre que corre por tus venitas lleva la mitad de él.

Y la otra mitad… es mía.

Mía para entregarle todo mi ser.

Otra vez.

Siempre.

El bebé soltó el pezón un segundo, solo para suspirar largo y profundo —un sonido que me derritió los huesos—, y volvió a prenderse como si no hubiera tiempo que perder.

Sonreí, con los ojos húmedos, las lágrimas calientes resbalando por las mejillas sin permiso.

—Tranquilo, mi amor… Haruto… —le dije, y esta vez no estaba segura si hablaba con él o con el hombre que lo había plantado en mí—.

No me voy a ninguna parte.

Nunca.

Aquí, en ese momento de entrega absoluta, cuando la leche fluye y el mundo se reduce a nosotros dos: Y aquí, cuando él me mira con esa intensidad que no debería tener un recién nacido, como si ya supiera el precio de todo esto.

Fin del Capítulo 2 (Cualquier error que encuentren, me disculpo)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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