Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 30

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18)
  4. Capítulo 30 - 30 Capítulo 28 Shinomiya Natsuha +18 no es mucho
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

30: Capítulo 28 Shinomiya Natsuha (+18 no es mucho) 30: Capítulo 28 Shinomiya Natsuha (+18 no es mucho) (Punto de vista: Haruto) Todo el domingo lo pasé dentro de casa.

Aunque ya me sentía mejor mi cuerpo se recupera bastante bien, siempre fue así—, los moretones en la cara y los nudillos todavía dolían al tocarlos.

Me quedé en mi cuarto la mayor parte del día: leí, hice algunos ejercicios ligeros en el piso, miré por la ventana.

Kasumi me mandó un Line por la mañana: “Haruto-san… ¿cómo estás hoy?

¿Te duele mucho?

” Le respondí : “Estoy bien.

No te preocupes.” No le conté más.

No quería que se sintiera mal o culpable.

Makoto me cuidó todo el día como si hubiera tenido un accidente grave.

Me trajo el desayuno a la cama (arroz, huevo frito, sopa miso).

Me cambió las vendas de los nudillos con cuidado.

Me puso compresas frías en la cara.

Cada vez que pasaba por mi cuarto, se detenía en la puerta y me miraba como si fuera a desaparecer.

Otra cosa que pensé mucho ese domingo fue en la pelea, casi pierdo.

Aunque había entrenado karate en secundaria inferior, me faltaba mucho para ser un maestro.

Takaya tenía más experiencia callejera, Takumi no era fuerte.

Si hubieran habido otros más contra mi desde el principio… quizás no estaría aquí pensando en esto.

Así que decidí: en segundo año entraría al club de karate de la escuela.

Para mejorar, para no volver a estar en desventaja.

No quería que esto volviera a pasar.

Ya era lunes, de vuelta a la escuela.

Todavía tenía moretones en la cara, morados y amarillos en los bordes, pero ya no me molestaba tanto.

Fui a mi aula.

Me senté al fondo como siempre.

Pasé las clases sin problema.

Durante el descanso largo, le mandé un Line a Kasumi: “Kasumi azotea.

Ahora.” Ella respondió y aceptó casi al instante.

Subí primero y esperé.

No tardó mucho.

Llegó nerviosa, mirando a todos lados como si alguien pudiera vernos.

Cerró la puerta detrás de ella.

Me miró.

Al principio no sabía qué decir.

Sus ojos bajaron a mis moretones, a las vendas en los nudillos.

Yo hablé primero.

—¿Cómo están tus amigas?

—pregunté.

Ella asintió rápido.

—Bien… ese dia solo estuvieron dormidas un rato, no recuerdan mucho.

La policía dijo que las drogaron, pero no pasó nada más porque llegaste justo a tiempo.

—¿Y Takumi no vino hoy?—, pregunte, aunque ya sabía la repuesta Ella bajó la mirada.

—No… no vino, pero vino algunos policía a la escuela.

Le pedí algo importante.

—No le digas nada a tus amigas y a nadie de lo que pasó —dije—.

Que yo fui el que golpeó a esos chicos.

Ella dudó.

—P-pero… ellas preguntaron quién las salvó… —No importa mucho —corté—.

que piense que fue un desconocido.

No quiera que sepan que fui yo.

No queria que pensará que soy un Héroe porque no lo soy, y no quería tener problemas por una demanda de esos chicos por dejarlos impotente.

Ella aceptó, aunque dudando.

—Está bien… Pasamos a lo nuestro, pensé.

La llamé para una sola cosa.

Me acerqué a ella.

Ella también lo sabía.

Así que sin más comenzamos.

Nos besamos.

Lengua desde el principio, ella respondía mejor ahora, aunque todavía le faltaba práctica.

Mis manos bajaron por su espalda, subieron la falda.

Toqué su trasero bajo la tela y me di cuenta de algo.

Aparte de que estaba mojada… no traía ropa interior.

Rompí el beso.

La miré fijamente.

Ella apartó la mirada, avergonzada.

—No me lo pediste… —susurró—.

Pero… pensé que te gustaría.

Trató de poner una tonta excusa.

—Me pareció… que te gustaría más así… Me pareció divertido.

Y me volvía loco, bajandome la cremallera del pantalón y sacando con difictad mi pene porque ya estaba duro.

La levanté por los muslos con facilidad.

Kasumi enredó las piernas alrededor de mi cintura al instante, como si su cuerpo ya supiera exactamente qué hacer.

La empalé de un solo empujón profundo.

Ella soltó un grito ahogado que tapó con su propia mano.

Estaba tan mojada que entré hasta el fondo sin resistencia, sintiendo cómo sus paredes me apretaban como si quisieran tragarme entero.

Empecé a moverme con fuerza, golpeando contra ella una y otra vez.

La pared de la caseta temblaba con cada embestida.

Sus gemidos se volvieron más altos, más desesperados; intentaba contenerlos, pero cada vez que le rozaba el punto exacto con la punta se le escapaban sonidos obscenos que el viento se llevaba.

—Más… más fuerte… —jadeaba entrecortada, las manos agarrandome la nuca.

La embesti sin piedad, el sonido húmedo de nuestros cuerpos chocando resonando en la azotea vacía.

Le mordí el cuello, dejando una marca roja que mañana tendría que tapar con el uniforme.

Ella se corrió primero: todo su cuerpo se tensó, las piernas temblando alrededor de mi cintura, el coño contrayéndose tan fuerte que casi me hace acabar ahí mismo.

No paré.

La bajé al suelo, la puse de espaldas contra la pared, le levanté una pierna y volví a entrar desde atrás.

Esta vez más profundo, más salvaje.

Le agarré el cuello y tiré su cabeza hacia atrás para besarla mientras la penetraba sin parar.

—Estoy cerca… —gruñí contra su boca.

Ella solo pudo asentir, gimiendo mi nombre entre besos desordenados.

Cuando sentí que ya no aguantaba más, me enterré hasta el fondo y me corrí dentro de ella con fuerza, chorro tras chorro caliente inundándola(no tenía condón).

Kasumi tembló otra vez, un segundo orgasmo más pequeño pero igual de intenso recorriéndola mientras sentía cómo la llenaba.

Nos quedamos así unos segundos, jadeando, pegados el uno al otro.

El timbre sonó a lo lejos.

Kasumi soltó una queja débil, temblorosa.

—Vamos… a llegar tarde… La besé una última vez, lento, profundo.

Y ninguno de los dos se movió de la azotea hasta que el timbre de la siguiente hora también terminó de sonar.

Habiendo terminado, ya estaba por bajar.

Algunos estudiantes empezaban a salir, yendo para sus casas.

Kasumi se arreglaba la falda y la blusa con manos temblorosas, el pelo revuelto, las mejillas todavía rojas.

Antes de bajar las escaleras, me miró y preguntó bajito: —Haruto, ¿Qué te gusta comer?.

La miré un segundo.

—Carne asada… arroz… sopa miso —respondí sinceramente.

Ella sonrió tímida.

—Te traeré un bento mañana —dijo—.

Si quierés?… No tenía problema.

Aunque Makoto me preparaba los míos todos los días.

Pero esto era diferente.

—Está bien —dije—.

Gracias.

La “relación” que teniamos avanzaba.

Aunque no fuéramos novios.

Aunque no tuviéramos citas normales.

Aunque todo fuera secreto, físico.

Ella ya no solo obedecía.

Empezaba a tomar iniciativa: no traer ropa interior, responder mejor al beso, quedarse más tiempo después de terminar.

Y yo… yo no quería que parara.

Quería más.

Quería verla romperse más.

Quería que admitiera que también lo necesitaba.

Bajamos juntos por la escalera.

Íbamos cerca, hombro con hombro.

Entonces nos encontramos con una pareja subiendo.

Era una chica muy hermosa y voluptuosa.

Cabello negro que se podia confundir con un morado oscuro, largo y liso, está vez no estába atado en una cola alta.

La reconocí al instante: era la que había visto hace tiempo cuando buscaba a Kasumi.

La que ignoraba a un chico rubio fornido en el pasillo.

El chico que venía con ella era el mismo: Rubio teñido, fornido, arete en la oreja, confianza en cada paso.

Su expresión era diferente a la de aquella vez.

Antes tenia un cara de indiferencia y disgusto hacia el chico, pero ahora tenía una cara de vergüenza.

Nos vieron.

La chica miro primero a Kasumi.

Después a mí.

La miré fijamente.

Ella bajó la mirada al instante, avergonzada, culpable, como si la hubieran atrapado haciendo algo malo.

No terminó de subir.

Se dio media vuelta y se fue rápido escaleras abajo.

El chico rio bajito, como si le pareciera gracioso.

—Natsuha… —la llamó, yendo tras ella.

Kasumi había reaccionado, parecía conocerlos a los dos.

—¿Quiénes eran?

—pregunté bajito.

Ella miró hacia abajo, donde ya no se veían.

—Shinomiya Natsuha… es de primer año.

Muy popular.

Los chicos se le confiesan mucho, pero ella los rechaza.

Al parecer tiene un novio.

—Y el chico… —Masaru Oga, sino me equivoco —susurró—.

Mis amigas dicen que hay rumores de el, que se acuesta con muchas chicas en la escuela.

Esto era curioso e interesante.

Seguimos bajando.

Kasumi caminaba cerca de mí.

No dijo nada más.

Y yo pense en cómo este mundo seguía mostrándome más lobos y más mujeres interesantes.

Fin del Capítulo 28 Que les parece, los nuevo personaje metidos a la historia?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo