ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 35
- Inicio
- Todas las novelas
- ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18)
- Capítulo 35 - 35 Capítulo 32 Masaru oga
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
35: Capítulo 32 Masaru oga 35: Capítulo 32 Masaru oga (Punto de vista: Haruto) Habían pasado tres semanas desde que comencé mi encuentro con Natsuha.
Yo le había dicho el lugar y el momento en que nos íbamos a encontrar.
Aunque al principio no estaba seguro si volvería, ya no tenía la “foto”, pero tenia una certeza porque…..
ella era una pervertida.
Lo reprimía con todas sus fuerzas.
pero cuando la presión la rompía… se entregaba por completo.
La esperaba en el mismo pasillo el mismo lugar Demoro uno poco minutos, pero llego.
Uniforme impecable, postura recta.
Pero sus ojos la delataban: brillaban con esa mezcla de vergüenza y deseo que ya conocía bien.
La primera semana fueron, encuentro rápido, intenso, sucio.
Ella llegaba, se dejaba hacer, gemía bajito al principio y luego más fuerte Después de uno de esos encuentros, todavía con el sudor pegado a la piel y su falda levantada hasta la cintura, le tendí mi teléfono.
—Anotá tu contacto de Line —le dije.
Ella se quedó helada.
Asombrada.
Avergonzada.
—¿P-por qué…?
—susurró.
—Para decirte el lugar y la hora más fácil —respondí.
Dudó unos segundos.
Luego lo anotó con dedos temblorosos.
Y así pasaron las siguientes dos semanas.
Yo era el que siempre mandaba mensajes: “Lugar de siempre.” “Baño del tercer piso.
Ahora.” “Detrás del gimnasio.
5 pm.” Ella los veía, pero nunca respondía.
Pero siempre llegaba.
Algunas veces traía marcas en su cuerpo: chupones en el cuello, roces rojos en los muslos.
No me importaba (O quizás un poco).
Sabía que tenía un amante.
Me molestaba lo suficiente como para dejarle mis propias marcas: mordidas en el hombro, chupones más oscuros en la clavícula, dedos que se clavaban en sus caderas hasta dejar huellas rojas.
Podía ir a golpear a Masaru oga, pero no tendría sentido, yo estaba haciendo lo mismo que el, tenido relaciones con la novia de otro.
así que dejen la cosa como estaba, por ahora Estas tres semanas Dividía mi tiempo entre Kasumi y Natsuha.
Kasumi seguía trayéndome bentos, seguía gimiendo en mi cuello en el salón de música, o en los baños, Pero últimamente parecía querer decirme algo.
Abría la boca, dudaba, y luego murmuraba “nada… no es nada”.
Yo sabía que se daba cuenta.
Pero no me reprochaba nada y ella lo aceptaba.
____________________________________ La clase de gimnasia terminó con el silbato del profesor cortando el aire frío del gimnasio.
Diciembre ya estaba encima, y aunque todavía no nevaba, el aliento se convertía en vapor blanco cada vez que alguien hablaba.
El suelo de madera crujía bajo las zapatillas, y el olor a sudor mezclado con desodorante barato llenaba todo el espacio.
Me dirigí a los vestidores con el resto de los compañeros, la camiseta pegada a la espalda por el esfuerzo, el pantalón deportivo todavía húmedo.
No pensaba en nada en particular.
Solo quería cambiarme rápido, irme a casa o quizás encontrarme con Kasumi en el salón de siempre si tenía tiempo.
A mitad de camino, en el pasillo estrecho que conecta el gimnasio con los vestidores, me crucé con él.
Masaru Oga.
No fue casualidad.
Se paró justo delante de mí, bloqueando el paso sin disimulo.
Llevaba el uniforme de la escuela, el pelo rubio, esa sonrisa de mierda que siempre parecía decir “soy el rey del mundo”.
Mis compañeros pasaron de largo, algunos miraron de reojo, pero nadie dijo nada.
Solo ruido de puertas de lockers abriéndose y cerrándose a lo lejos.
—¿Tú eres Haruto verdad?
—preguntó, cruzando los brazos.
Asentí sin ganas.
—Podemos hablar un momento, ¿no?
No respondí.
Solo esperé a que el último de mis compañeros desapareciera dentro de los vestidores.
Cuando quedamos solos en el pasillo, con el eco de las duchas lejanas como único fondo, habló.
—No me tomó un tiempo encontrarte, ¿sabes?
—dijo con esa confianza de quien está acostumbrado a que la gente le escuche.
—¿Qué quieres?
—le pregunté directo, sin rodeos.
Él sonrió más ancho.
—¿Conoces a Natsuha?
Lo miré fijo.
—Sí.
¿Y?
Se rió bajito, como si estuviera contando un chiste privado.
—Es hermosa, ¿verdad?
Y joder… muy buena con los hombre.
Seguro que ya lo sabes muy bien.
Sus palabras me golpearon como un puñetazo lento.
No por sorpresa, sabía perfectamente lo que pasaba entre ellos, sino por la forma en que lo dijo: natural, burlón, como si estuviera presumiendo de un trofeo.
Sentí la sangre subir a la cabeza, pero no dejé que se notara.
Solo apreté la mandíbula.
—¿Eso es todo?
—pregunté, con voz plana.
Él ladeó la cabeza.
—¿Sabes que tiene novio?
—¿Tú eres su novio?
—le devolví la pregunta.
—No —rió otra vez—.
Solo soy su amante.
Y al parecer… tú también.
El silencio se estiró un segundo.
Sentí un calor molesto en el pecho, no exactamente celos, sino irritación pura.
Este imbécil hablaba como si Natsuha fuera un objeto que se repartía entre los dos.
—¿Y qué quieres entonces?
—le dije, ya cansado.
Se acercó un paso más, bajando la voz aunque no había nadie.
—Quiero acercar a Natsuha más y más a mí.
Quiero que me pertenezca solo a mí.
Y vine hasta aqui para que tú lo supieras.
Resoplé.
—No necesito que me cuentes nada.
Si tanto te jode compartirla, díselo al novio de verdad..
No a mí.
Él se burló abiertamente.
—El novio de ella no cuenta.
No está aquí.
Esto es entre nosotros dos… y yo sé que soy el mejor, para ella.
Lo miré con hastío.
—La única quien puede decidir eso, es ella.
Natsuha.
Me di la vuelta para irme.
Ya había tenido suficiente de su ego inflado.
Entonces habló de nuevo, con esa arrogancia que me ponía los nervios de punta.
—Espera.
Tengo una propuesta.
Me detuve con curiosidad y me giré despacio.
—¿Qué?
Su sonrisa se ensanchó más.
—Hoy, al terminar las clases, los dos le propondrémos a Natsuha un encuentro aparte al mismo tiempo.
—El que ella elija… se quedara con ella.
El otro se retira.
Sin dramas.
Sin peleas.
Solo su decisión.
Lo miré fijamente.
Este tipo era ridículo.
Infantil.
Arrogante.
Pero también… interesante.
no era como la escoria de Tayaka Ajiro(que abusaba de la chicas inconsciente) porque sino ya lo ubira castrado a el también.
Sabia la razón por la Masaru(aparte de ser un bastardo), se metía con Natsuha que ya tenía novio.
La razón principal era por el cuerpo erótico que tenía ella.
Y la otra es que, el seguramente también se dió cuenta de su personalidad pervertida desde el principio.
Aunque Masaru fue quien la busco primero, fue Natsuha la que se entregó.
Una parte de mí quería ver si realmente era tan seguro de sí mismo.
Y una parte oscura de mí quería verlo humillado.
Quería ver cómo esa sonrisa se le borraba de la cara.
También quería ver si Natsuha, después de todo lo que había pasado entre nosotros, realmente elegiría a este idiota.
Y si lo hacía… bueno.
Significaría que no valía la pena seguir.
Y si no… entonces vería a Masaru tragarse su orgullo delante de mí.
Sonreí apenas.
Una sonrisa fría.
—Está bien.
Acepto.
Él extendió la mano como si fuéramos a cerrar un trato de negocios.
Yo no la tomé.
Solo asentí una vez.
—Nos vemos —dijo él, dándose la vuelta con esa seguridad de quien cree que ya ganó.
Lo vi alejarse por el pasillo, silbando bajito.
Fin del Capítulo 32
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com