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ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 36

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36: Capítulo 33 36: Capítulo 33 (Punto de vista: Haruto) Le mandé el mensaje a Natsuha, unos minutos después de que Masura se fuera.

“Hotel cerca de la estación.

6 pm..

Ven sola.” Simple.

Directo.

Sin explicaciones.

Era la primera vez que la citaba fuera de la escuela.

Siempre había sido en rincones oscuros del instituto, lugares rápidos, riesgosos, con el miedo constante de que alguien entrara.

Hoy era diferente.

Hoy Natsuha iba a decidir quién era el mejor.

Masaru o yo.

Y yo iba a hacer que la elección no tuviera ni una pizca de duda.

Después de clases fui directo.

El frío ya calaba los huesos; el viento cortaba la cara y el cielo estaba gris plomo, amenazando en cualquier momento de nieve.

Me paré afuera del hotel, apoyado contra la pared, mandando mensajes a Makoto diciendo que llegaría tarde y a Kasumi que no veríamos mañana, solo para matar el tiempo y el frío.

Después pense en la propuesta arriesgada de Masaru.

Sabía que se había acostado con muchas chicas en la escuela.

Tal vez más que yo, en Cantidad.

Pero no me intimidaba.

Yo había estado con Kyouka la chica más promiscua que conocia, la más lasciva, la que sabía chupar como si su vida dependiera de ello y gemía como actriz porno sin vergüenza.

También con Kanako, que tenía una experiencia que asustaba y excitaba al mismo tiempo; me había enseñado cosas que todavía usaba para hacer que una chica se corriera en segundos.

Y con Kasumi… Kasumi era diferente.

Era la más cercana a mi, era especial.

Veamos quién gana Masaru oga.

La hora llegó.

Pasaron cinco minutos.

Diez.

Ahora el tiempo empezaba a ganar al frio.

Suspiré, me dispuse a irme.

“Perdi por default”, pensé.

Pero entonces la vi.

Venía caminando despacio por la acera, envuelta en una bufanda gruesa de lana gris que le tapaba media cara.

El pelo suelto ondeando con el viento, el uniforme debajo del abrigo largo, lenta y dudando.

Pero había llegado.

La miré a los ojos cuando estuvo cerca.

La miré a los ojos.

—Te demoraste —dije—.

Ya estaba por marcharme.

Desvió la mirada al suelo, las mejillas ya rojas por el frío o por vergüenza (o por las dos cosas).

—Estaba… arreglando unos asuntos.

Sonreí apenas.

—Vamos.

Entré primero al lobby del hotel.

Ella se quedó unos segundos en la puerta, como si cruzarla fuera una decisión irreversible.

Luego me siguió.

Pagué la habitación en recepción, habitación 302.

Subimos en silencio en el ascensor.

Cuando abrí la puerta y entré primero, dejé que ella pasara y cerrara detrás.

El clic del cerrojo sonó más fuerte de lo normal.

Dentro todo era tenue: luz amarilla suave de la lámpara de noche, cama grande con sábanas blancas, olor a limpio y a ambientador barato de vainilla.

Natsuha se quedó parada cerca de la puerta, nerviosa, jugueteando con el borde de su bufanda.

No hablaba mucho nunca.

Siempre era yo el que dirigía: “quítate la falda”, “abre la boca”.

Hoy quería que fuera diferente.

Me acerqué a la cama, me comenze a quita la ropa, la camisa, los pantalones.

Me quedé solo en bóxer negro, mi pene estaba marcado en la ropa.

Me senté en el borde del colchón.

—Desvístete—, le ordene.

Ella dudó unos segundos, pero obedeció.

Se quitó la bufanda primero.

Luego el abrigo.

La blusa botón por botón.

La falda cayó al suelo.

El sostén.

Las bragas.

Quedó completamente desnuda por primera vez delante de mí.

No solo la falda levantada o la blusa abierta.

Todo.

Su cuerpo era perfecto para mí, pechos pesados con areolas grandes, cintura estrecha, caderas anchas, el triángulo negro entre las piernas perfectamente recortado.

Me gustó.

Mucho.

Pero mi mente se fue a otro lado: me la imaginé con lencería.

Encaje negro, medias de liga, un body transparente que dejara ver todo sin mostrarlo del todo.

Eso sería mucho mejor que desnuda.

Lástima que no tenía dinero para comprarle algo así ahora.

Tal vez más adelante.

Sintió mi mirada fija mientras fantaseaba y, por reflejo, se tapó, una mano intentando cubrir los dos pechos (imposible), la otra sobre debajo del ombligo.

Las mejillas le ardían.

Ya estaba duro como piedra solo con el espectáculo.

—Hoy no voy a hacer nada —le dije con voz baja—.

Tú vas a cuidarme a mí.

Se sorprendió.

Abrió la boca para decir algo, pero no salió nada.

Solo me miró, confundida, excitada, avergonzada.

Me incliné hacia atrás, apoyándome en las manos sobre la cama, y separé las piernas.

Ella entendió al instante.

Poco a poco se acercó.

Se puso en cuclillas delante de mí.

Apoyó las manos temblorosas en mis muslos.

Su cara quedó a centímetros de mi bóxer.

Podía sentir su respiración caliente a través de la tela.

Ella me había elegido a mí.

Había venido al hotel.

Había cerrado la puerta.

Y ahora estaba de rodillas, desnuda, dispuesta a hacerme lo que yo quisiera… sin que yo tuviera que ordenárselo todo.

Le bajé el bóxer despacio.

Mi pene saltó libre, duro, la punta ya brillante.

—Empieza —le dije.

Y ella, sin decir una palabra, abrió la boca.

Hoy no la dejaría ir fácil.

Hoy la tomaría y no la dejaré salir hasta que me case, o hasta que ella no pueda más, lo que seceda primero.

La primera vez con ella había sido descuidado me corrí dentro sin pensar.

Desde entonces siempre usaba protección, ahora había traído varios condones No quería un hijo.

Por lo menos, no por ahora.

Más adelante quien sabe.

No sabía si Masaru respetaría la apuesta.

O si se pondría furioso y haría alguna estupidez.

Me gustaría ver qué tipo de cara ponga.

Pero en ese momento no me importaba.

Solo existía ella y yo _______________________________ (Cambio de perspectiva – otro lugar) Estaba de mal humor desde que salí del la escuela.

Tenía a una de mis “novias” debajo de mí en una habitación, de pelo corto y tetas grandes que siempre gemía muy fuerte cuando la trataba rudo.

La estaba follando con más fuerza de la necesaria, descargando frustración en cada embestida.

Ella solo gemía y se arqueaba, pensando que era pasión.

No era pasión.

Era rabia.

Le había estando hablando a Natsuha como siempre.

—Después de clases, vamos a un hotel como siempre—.

Casi siempre rechazaba al principio, pero terminaba cediendo.

Por qué le insistía tanto Hoy no.

Hoy me respondió un corto: “Tengo algo importante que hacer.

Lo siento.” Sabía exactamente dónde estaba.

Eso me ponía de los nervios.

Mucho.

La chica debajo de mí llegó al clímax gritando mi nombre.

Yo me corrí dentrosin mucho placer.

Me retiré, me limpié y me senté en el borde de la cama mirando el techo.

Pensando en venganza del alguna forma.

Y entonces me vino a la mente.

La chica que había visto con Haruto en la escalera .

Tímida, dulce, y esa mirada de cachorro asustado.

Muy atractiva.

Voluptuosa en los lugares correctos como Natsuha.

Y sobre todo… cercana a él.

Una sonrisa siniestra se me formó en la cara.

Si él quería jugar a quitarme a Natsuha… yo iba a quitarle a la suya.

Y lo iba a hacer mejor.

Me levanté, me vestí y saqué el celular.

Busqué en los grupos del instituto.

No tardaría mucho en encontrarla.

El juego ya no era solo por Natsuha.

Ahora era personal.

Y yo no perdía nunca.

Fin del Capítulo 33 Unos capítulos más y el prota ya entera en segundos años, más personajes algunos con “poderes” Makoto tomara una decisión para el nuevo año

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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