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ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 38

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  4. Capítulo 38 - 38 Capítulo 35 Kasumi y Natsuha
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38: Capítulo 35 Kasumi y Natsuha 38: Capítulo 35 Kasumi y Natsuha (Punto de vista: Haruto) Ya era diciembre de verdad.

La nieve cubría todo de blanco: el patio de la escuela parecía un cuadro congelado, con árboles desnudos cargados de copos, bancos sepultados bajo una capa perfecta y el cielo gris pesado que amenazaba con seguir nevando toda la noche.

Estábamos a punto de entrar en las vacaciones de invierno (Fuyu-yasumi), desde fin de año hasta principios de enero, casi dos semanas libres.

La escuela seguía funcionando como siempre, pero el año ya se sentía terminado.

Los exámenes finales habían quedado atrás, los profesores solo repasaban y los estudiantes llegábamos envueltos en abrigos gruesos y bufandas que olían a lana húmeda.

El aliento se convertía en vapor blanco cada vez que hablábamos.

Con Kasumi las cosas mejorado mucho más, después del incidente con Masaru(le dije a Kasumi la verdad).

Ya no parecía tan preocupada por Natsuha.

Como si hubiera aceptado que esto era lo que teníamos.

Y le bastaba.

Con Natsuha… seguíamos trabajando en eso.

Nuestros encuentros eran frecuentes, más intensos, más silenciosos.

Ella ya no dudaba tanto al llegar al lugar acordado.

Uno de esos días, elmiércoles, mientras terminábamos el almuerzo, Kasumi habló de repente.

—Haruto-san… ¿podrías traer a Natsuha mañana para comer con nosotros en el descanso?

La miré fijo, con los palillos detenidos a medio camino.

—¿Por qué?

Ella jugueteó con la tapa del bento, sonrojándose hasta las orejas.

—Quiero conocerla.

Le dije que sería incómodo.

Que no sabía si Natsuha querría venir.

Pero a ella no parecía importarle.

Suspiró bajito y me miró con esos ojos grandes y decididos que ponía cuando algo le importaba de verdad.

—Solo… quiero saber quién es.

Y que sepa que yo existo.

Acepté.

No sé exactamente por qué.

Tal vez porque me intrigaba verlas juntas.

Tal vez porque quería ver cómo reaccionaba Natsuha al verse cara a cara con Kasumi.

Tal vez porque una parte oscura de mí quería tener la fantasia que todo hombre a esta edad alguna vez penso (un trío).

Después de clases me fui directo a casa.

En mi habitación, pensé en lo incómodo que sería mañana.

En cómo Kasumi y Natsuha se mirarían.

En qué diría cada una.

En cómo manejaría yo la situación.

Y de pronto se me ocurrió algo.

Un destello de perversión pura.

Hacía tiempo que había pensado usar juguetes con Kasumi.

Algo que la hiciera temblar más, que la hiciera gemir sin poder controlarse.

Pero como siempre, no tenía dinero para comprar nada nuevo, lo había olvidado.

Ahora, con Natsuha metida en la ecuación… sentí que si mañana iba a ser algo incómodo, al menos podría divertirme yo.

No podía comprar juguetes nuevos.

Entonces mi mente fue directo a la habitación de Yasuno.

Hacía mucho que no entraba ahí.

Desde aquella vez que descubrí el secreto de Makoto.

Era de madrugada.

Makoto ya estaba dormida.

Busqué la llave que había escondido, debajo del cajón de mi escritorio, en una ranura que nadie notaría.

Caminé silenciosamente por el pasillo del fondo.

La puerta pequeña de madera oscura.

La abrí con cuidado.

El cuarto estaba tal cual lo recordaba: luces ambientales rosadas, cama grande con cortinas transparentes, baúl de juguetes, ropero lleno de lencería y disfraces.

Pero por alguna razón se sentía diferente.

En el aire había un aroma dulce y algo más íntimo.

O tal vez era mi imaginación.

Busqué lo que necesitaba en el baúl.

Lo encontré rápido: el vibrador con control remoto, que era algo parecido al que había usado con Kanako.

Forma de huevo, color rosa suave, el control del mismo color con varios niveles.

Me sentí un poco raro agarrando las cosas de Yasuno que uso con Makoto(solo fue momentáneo).

Lo saqué y ya me estaba por ir.

Pero entonces pensé en Natsuha.

Kasumi no era la única que iba a pasar un poco de vergüenza mañana.

No quería usar otro vibrador y solo tenía uno.

De pronto mi vista se dirigió al ropero.

Pensé un rato.

Lo abrí.

Encontré exactamente lo que había imaginado: una lencería lasciva de color azul oscuro con encajes delicados.

Transparente en casi todo el cuerpo.

Agujeros estratégicos en los pezones y en la entrepierna.

Provocativa hasta el extremo(sabía que hacía frío, pero si lo utiliza en las escuela estará bien).

Lo tomé.

Salí de la habitación.

Cerré con llave.

Volví a mi cuarto.

Guardé la lencería y el vibrador en una bolsa de cartón que tenía en el armario.

Me acosté.

Y esperé hasta mañana.

________________________________ Estaba listo para ir a la escuela, salí en poco más temprano, para preparar todo.

Saqué el celular y mandé dos mensajes uno para Natsuha y otro para Kasumi Kasumi respondió casi al instante con un corazoncito Natsuha solo vio el mensaje.

No respondió.

Típico de ella.

Llegué a la parada de autobús de Natsuha(dónde le dije que me esperara).

Me paré bajo el techo de la parada, con las manos en los bolsillos del abrigo, esperando.

Quería pillarla antes de que entrara al instituto, antes de que tuviera tiempo de pensarlo demasiado.

Llegó puntual, como siempre.

Abrigo largo negro, bufanda gris tapándole la mitad de la cara, pelo suelto con copos de nieve derretidos en las puntas.

Cuando me vio, se detuvo un segundo.

Sus ojos se entrecerraron ligeramente, expectante, cautelosa.

Como si supiera que le iba a pedir algo que la pondría en una posición incómoda.

—Buenos días —la saludé.

—Buenos días… —respondió bajito, sin moverse.

—Hoy al descanso ven a comer conmigo en la biblioteca.en la mesa del fondo.

Ella frunció el ceño apenas.

Parecía reacia.

Tal vez pensó que quería algo romántico, algo de “pareja”, un almuerzo normal con besos y conversaciones.

Algo que no éramos.

—No es nada de lo que estás pensando —aclaré antes de que pudiera protestar.

—Solo quiero hacer algo… diferente.

Antes de que pudiera decir nada, saqué la bolsa de cartón de la mochila y se la extendí.

(No incluí el vibrador; ese era para Kasumi).

—Póntelo en la escuela, antes del descanso.

Ella arqueó una ceja.

—¿Qué es esto?

—Algo que cuando lo vi, pensé en ti.

Curiosa, abrió la bolsa lo justo para mirar dentro.

Su cara cambió al instante: vergüenza pura, mejillas rojas, ojos muy abiertos.

—Solo póntelo debajo del uniforme—le dije antes de que abriera la boca.

—Y ven al almuerzo.

Se quedó congelada, con la bolsa temblando ligeramente en sus manos.

Me di la vuelta y empecé a caminar hacia la escuela.

Antes de alejarme del todo, giré la cabeza y le dije por encima del hombro: —Quiero verlo puesto en ti.

No esperé respuesta.

Seguí caminando.

Sabía que vendría.

Siempre venía.

Llegué a la escuela antes que la mayoría.

Me paré en la entrada principal, cerca del getabako, esperando a Kasumi.

Algunos alumnos llegaban envueltos en abrigos, sacudiéndose la nieve de los hombros.

Después de un rato la vi: venía caminando rápido, con el bento en la mochila y una sonrisa tímida cuando me vio.

—Buenos días, Haruto-san —me saludó, acercándose.

—Buenos días.

Le conté a ella.

—Hoy almuerzo en la biblioteca.

Natsuha vendrá también.

Sus ojos se iluminaron.

—Gracias,,,,, por aceptar mi petición.

Asentí.

—Y yo también tengo una petición para ti.

Ella ladeó la cabeza, curiosa.

—¿Cuál es?

Extendí la mano donde tenía el vibrador.

Ella extendió la suya inconscientemente, como si fuera algo normal.

Lo puse en su palma.

Kasumi lo miró confundida al principio.

No sabía qué era.

Me acerqué a su oído, bajando la voz para que nadie más oyera.

—Es un vibrador, Quiero que te lo pongas y que lo uses todo el día en la escuela.

Sus mejillas se encendieron al instante.

Los ojos se le abrieron grandes.

Era algo completamente nuevo para ella.

Tragó saliva audiblemente.

—No te preocupes, solo yo sabré que lo llevas puesto —le susurré.

—Nadie más.

Dudó unos segundos.

Luego asintió tímidamente, cerrando los dedos alrededor del vibrador.

—Nos vemos en el descanso —le dije Me fui a mi aula sin mirar atrás.

Sabía que lo haría.

Kasumi siempre obedecía cuando se lo pedía con calma.

___________________________ Cuando sonó el timbre del descanso, me dirigí directamente a la biblioteca del tercer piso.

La mesa del fondo ya estaba ocupada por Kasumi.

Estaba sentada con la espalda muy recta, las manos sobre el regazo, el bento cerrado delante de ella como si fuera un escudo.

Cuando me vio llegar, sus ojos se abrieron un poco más de lo normal.

Metí la mano en el bolsillo donde tenía el control remoto.

Lo encendí al mínimo, solo un zumbido sutil.

La reacción fue inmediata.

Kasumi se puso rígida como una tabla, tembló visiblemente, y un gemido pequeño pero audible escapó de sus labios —lo suficientemente fuerte como para que una chica en la mesa de al lado levantara la vista confundida.

Se tapó la boca con la mano, las mejillas ardiendo.

Me senté a su lado como si nada, abriendo mi propio bento.

—¿Todo bien?

—pregunté en voz baja, con una sonrisa apenas perceptible.

Ella me miró con ojos vidriosos, respirando entrecortado.

—Haruto-san… por favor… —susurró—.

No… no aquí… Subí la velocidad un poco más.

Casi al máximo.

Kasumi se tambaleó en la silla, perdió el equilibrio y cayó ligeramente hacia mí, apoyando la cabeza en mi hombro.

Su mano me agarró el brazo con fuerza, clavándome las uñas.

—Para… por favor… me estás molestando… —gimió bajito, casi llorando de vergüenza y placer mezclado.

Me pareció divertido.

Estimulante.

Verla así, temblando por algo que solo yo controlaba… era adictivo.

Subí al máximo por unos segundos.

Kasumi ahogó un gemido fuerte contra mi chaqueta, sus muslos se apretaron bajo la mesa, la falda arrugándose.

Y apagué el control, dejándola de molestar, por el momento.

Se quedó jadeando, con la cara roja hasta las orejas, intentando recomponerse.

Le acaricié la espalda disimuladamente.

—Respira —le dije—.

Ya pasó.

Un minuto después, por el rabillo del ojo vi entrar a Natsuha.

Caminaba recta, seria, como siempre.

Buscaba con la mirada ,seguramente a mí.

Cuando me encontró, se detuvo en seco al ver a Kasumi apoyada en mi hombro, todavía recuperándose.

La sorpresa le cruzó la cara un segundo.

Tal vez pensó que seríamos solo nosotros dos.

Le hice una señal discreta con la cabeza para que se acercara.

Dudó, miró alrededor como si quisiera huir, pero al final avanzó.

Cuando estuvo más cerca noté lo obvio: bajo la blusa del uniforme, los pezones se marcaban claramente contra la tela.

Duros(quizás por la excitación o por el frío).

Evidencia perfecta de que se había puesto la lencería que le di.

Los agujeros dejaban los pezones expuestos al roce constante del uniforme.

Cada paso que daba debía ser una tortura sutil.

—Hola de nuevo —le dije cuando llegó.

—Toma asiento.

Se sentó frente a nosotros.

La tensión era palpable.

Kasumi y Natsuha se miraban sin saber muy bien qué decir.

Kasumi habló primero, con voz todavía temblorosa.

—Hola… Shinomiya-san.

Soy Kasumi Haruno.

Es un placer conocerte.

Natsuha inclinó la cabeza ligeramente.

—Shinomiya Natsuha.

Encantada.

El silencio volvió a caer.

Pesado.

Incómodo.

Me puse de pie.

—Voy a comprar una bebida en la máquina.

Ya vengo.

Las dejé solas.

Fui hasta la expendedora del pasillo, a solo unos metros, pero lo suficientemente lejos para que hablaran sin que yo estuviera encima.

Compré un té frío en lata.

Mientras esperaba que saliera la bebida, me acerqué un poco a la estantería más cercana y escuché.

Kasumi fue la que rompió el hielo otra vez, con voz suave pero firme.

—Yo le pedí a Haruto-san que te invitara… porque quería conocerte.

Natsuha respondió.

—¿Por qué?

—Porque… él es importante para mí.

Y creo que también lo es para ti.

Quería verte.

Saber cómo eres realmente.

Natsuha tardó en responder.

Cuando lo hizo, su voz salió firme, casi cortante, como si estuviera repitiendo algo que se había dicho muchas veces a sí misma.

—La cosas no son como crees, no tienes que preocuparte por mi.

No tengo ninguna relación con Haruto.

Solo… fue un error.

Un error que no se va a repetir.

Hizo una pausa.

Yo, oculto detrás de la estantería, noté el leve temblor en su voz.

No era solo firmeza.

Era esfuerzo.

—Tengo novio.

Lo amo, de verdad.

El año que viene entra a esta escuela y… todo va a volver a ser como antes, cuando él llegue, esto termina.Definitivamente.

Kasumi la escuchó en silencio.

No interrumpió.

Solo asentía despacio, como si estuviera midiendo cada palabra.

Natsuha continuó, más rápido ahora, como si quisiera convencerse a sí misma antes de que alguien la contradijera.

—No es que yo quiera esto.

No soy así.

Nunca lo fui, solo… pasó.

Pero no va a volver a pasar.

Cuando Yuuta esté aquí, todo esto se acaba.

Mientras hablaba, sentí algo en su tono.

Una inquietud.

Como si las palabras no encajaran del todo con lo que sentía por dentro.

Un pequeño quiebre en la voz cuando dijo “definitivamente”.

Un suspiro apenas perceptible al final.

Como si estuviera intentando cerrar una puerta que no quería cerrarse del todo.

Kasumi lo notó.

Lo vi en su expresión cuando levantó la vista: no era enojo, ni celos.

Era comprensión.

Una comprensión triste y suave.

Ella intento cambiar de tema.

—Yo tengo un primo que también entra el año que viene —murmuró Kasumi.

Natsuha asintió.

—Entonces… somos parecidas en eso.

Kasumi sonrió un poco más.

—Tal vez.

Pero por ahora… solo estamos aquí.

La conversación fluyó un poco más.

Kasumi preguntando sobre exámenes, —¿Cómo te fueron los exámenes finales?

—preguntó Kasumi, cambiando de tema para aliviar la tensión.

—Bien… supongo —respondió Natsuha—.

Pero últimamente mis notas han bajado un poco.

Kasumi sonrió con complicidad.

—Lo mismo me pasa a mí.

La ultimos meses, no puede concentrarme mucho en mis estudios… Las dos se miraron.

Sabían exactamente cuál era la razón.

Las noches sin dormir pensando en los encuentros rápidos en rincones del instituto(Natsuha quizás ante con Masaru, pero ahora estoy yo).

Volví a la mesa con la lata de té en la mano.

Me senté como si no hubiera oído nada.

Kasumi y Natsuha se callaron al instante.

Pero la tensión ya no era tan incómoda.

Las dos se quedaron mirándome un segundo después de sentarme con la lata de té en la mano.

Kasumi todavía tenía el vibrador y se movía de vez en cuando.

Natsuha mantenía esa postura recta, pero sus pezones marcándose contra la blusa la delataban, la lencería estaba haciendo su trabajo, rozando cada vez que se movía.

Tomé otro sorbo de té, fingiendo normalidad.

—Coman —repetí—.

Todavía tenemos tiempo.

Kasumi abrió el suyo con manos y empujó uno pequeño hacia Natsuha.

—Traje de más… por si acaso.

Natsuha lo tomó despacio, como si estuviera aceptando una trampa.

—Gracias.

Comimos en silencio un rato más.

Yo observaba.

Kasumi lanzaba miradas rápidas a Natsuha.

Natsuha ahora evitaba la mirada a los ojos de las dos.

La biblioteca estaba casi vacía a esa hora, solo el zumbido de la calefacción y el golpeteo suave de la nieve contra las ventanas.

Perfecto para lo que tenía en mente.

En medio de un bocado, metí la mano en el bolsillo y encendí el control remoto de nuevo.

Nivel medio esta vez.

Kasumi soltó un pequeño “ah…” ahogado, disimulado como un estornudo.

Se puso rígida, las manos apretando los palillos hasta que crujieron.

Natsuha la miró de reojo, frunciendo el ceño ligeramente, notó el extraño comportamiento: el temblor sutil en las piernas de Kasumi, el rubor subiendo por su cuello, la respiración entrecortada.

Subí un poco más la intensidad.

Kasumi jadeó, tapándose la boca con la mano.

Su cuerpo se arqueó apenas bajo la mesa, los muslos apretándose con fuerza.

No pudo aguantar: un orgasmo la golpeó de golpe, silencioso pero obvio para quien mirara, temblor en todo el cuerpo, ojos cerrados un segundo demasiado largo, un gemido que escapó entre los dedos.

Se levantó de golpe, tambaleándose.

—V-voy al baño… ya vengo —murmuró, con la voz ronca.

Salió casi corriendo por el pasillo de estanterías, dejando el bento a medio comer.

Natsuha la vio irse, confundida.

—¿Está bien?

Sonreí.

—Seguro que sí, solo necesita unos minutos.

Aproveché el momento.

Me puse de pie.

—Ven conmigo un segundo, quiero ver algo.

Natsuha dudó, mirando hacia donde Kasumi había desaparecido.

Pero se levantó.

Me siguió por el pasillo trasero de la biblioteca, el rincón más oculto, entre estanterías altas llenas de libros viejos que nadie tocaba nunca.

El polvo flotaba en el aire, y el silencio era absoluto.

La arrinconé contra una estantería, mi cuerpo pegado al suyo.

Le subí la falda despacio, sintiendo cómo temblaba.

La lencería azul apareció: encaje transparente que dejaba ver casi todo, la abertura exponiendo la entrada húmeda entre sus piernas.

El uniforme por encima hacía que pareciera una chica perfecta por fuera, pero rota y expuesta por debajo.

—Te queda perfecto — le susurré al oído — Mejor de lo que imaginaba.

Mis dedos rozaron en la entrepierna.

Estaba mojada, caliente, resbaladiza.

Introduje uno despacio, sintiendo cómo se contraía alrededor.

Natsuha jadeó, agarrándose a mis hombros para no caer.

—No… aquí no… Kasumi… —murmuró, pero su cuerpo la traicionaba: caderas empujando ligeramente hacia mi mano.

—No te preocupes por ella —le dije, introduciendo un segundo dedo, curvándolos hacia arriba para encontrar ese punto que la hacía temblar.

Moví los dedos en círculos lentos, profundos.

Su respiración se aceleró, gemidos ahogados contra mi cuello.

Le bajé la blusa un botón para exponer un pezón a través de la lencería, lo pellizqué suave, luego fuerte, alternando hasta que se hinchó más.

Con la otra mano le subí la falda por completo, exponiéndola.

Mi pulgar encontró su clítoris, rodeándolo en círculos firmes mientras los dedos seguían dentro.

Natsuha se corrió rápido esa primera vez: un espasmo violento, el interior apretándome los dedos, un gemido que tapé con mi boca en un beso duro.

La besé profundo, lengua enredándose con la suya, mientras ella temblaba contra la estantería.

No paré.

La giré de espaldas, falda levantada hasta la cintura.

me bajé la cremallera.

Entré despacio al principio,sintiendo cómo se abría, caliente y apretada.

Luego más fuerte.

Una mano en su cadera, la otra jugando con sus pezones duros.

Cambiamos de posición: la puse contra la estantería de frente, levantándole una pierna para entrar más profundo.

Mis embestidas eran rítmicas, golpeando ese punto dentro de ella que la hacía arquear la espalda.

Le mordí el cuello, dejando una marca roja.

Se corrió de nuevo, esta vez gritando contra mi hombro, el cuerpo convulsionando.

Yo seguí, cambiando a más lento pero profundo, sintiendo cómo me apretaba con cada espasmo.

El ritmo aumentó: embestidas fuertes, profundas, el sonido de piel contra piel amortiguado por la nieve afuera.

Natsuha gemía mi nombre entre jadeos —“Haruto… por favor… Kasumi ya vendrá…”—.

Se corrió una tercera vez, colapsando casi al suelo, pero yo la sostuve por las caderas y seguí hasta que sentí el mío llegar.

Me corrí dentro, gruñendo contra ella.

Nos quedamos así un minuto, jadeando, el sudor pegando la lencería a su piel.

Me retiré despacio.

Le arreglé la falda.

La ayudé a levantarse.

—Ve al baño a limpiarte —le dije—.

Y vuelve a la mesa.

Ella asintió, todavía temblando, y salió del rincón.

Yo me arreglé el uniforme y volví a la mesa primero.

Kasumi ya estaba de vuelta, con la cara todavía roja, bebiendo agua de una botella.

—¿Dónde está Natsuha?

—preguntó.

—Viniendo —respondí, sentándome.

Encendí el control de nuevo.

Bajo.

Solo para divertirme un poco mas.

Kasumi jadeó bajito.

Y cuando Natsuha volvió, caminando un poco tambaleante, la tensión había cambiado de nuevo.

Y yo disfrutando cada segundo.

Fin del Capítulo 35

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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