ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18) - Capítulo 8
- Inicio
- Todas las novelas
- ISEKAI EN UN MUNDO NORMAL...... NORMAL?(MUNDO HENTAI/NTR +18)
- Capítulo 8 - 8 Capitulo 7
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
8: Capitulo 7 8: Capitulo 7 (Punto de vista: Haruto – 6 años y medio) Pasaron un poco más de tres años.
Desde la primera vez que vi a kanako entrar por la puerta del apartamento.
Tres años en los que ella apareció de vez en cuando, no muy seguido, pero siempre lo suficiente para que su presencia se quedara pegada al aire .
Kanako seguía siendo la misma: atractiva de una forma madura y peligrosa, con curvas que el traje acentuaba sin disimulo.
Siempre me examinaba un segundo al entrar, como si midiera cuánto había crecido.
Yo le devolvía la mirada fija, sin pestañear.
Ella reía bajito y decía algo como 「Ara, Haruto-kun sigue igual de intenso」.
Nunca le contestaba.
Solo observaba.
____________________________________ Yo ya tenía seis años y medio.
Hablaba bien, leía solo y entre en primaria.
La primaria era un lugar ruidoso y predecible.
Yo seguía sin querer amigos.
No era timidez, ni desprecio.
Simplemente no veía el punto.
Los otros niños corrían, gritaban, formaban grupos como animales en manada, se peleaban por juguetes o por quién era el más rápido en el recreo.
Yo me sentaba en el mismo banco del fondo del patio, con un libro o simplemente mirando las nubes, y nadie se acercaba después de un tiempo.
Al principio algunos intentaban: “¡Haruto-kun, ven a jugar fútbol!” o “¡Compartír el almuerzo!”.
Yo negaba con la cabeza, los miraba fijo hasta que se iban incómodos.
Después de unos meses, ya era el “niño raro” oficial.
Y me gustaba así.
Mis notas eran buenas.
Muy buenas.
—eso habría llamado demasiado la atención—, pero siempre por encima del promedio.
Matemáticas, japonés, ciencias… todo entraba fácil.
No porque fuera un genio sobrenatural.
Era porque mi mente ya había sido adulta una vez.
Recordaba conceptos básicos de álgebra, lógica, historia que los otros niños apenas empezaban a tocar.
Solo tenía que fingir que aprendía despacio, equivocarme en alguna pregunta fácil de vez en cuando para no destacar.
No quería saltar años.
No quería que me pusieran en una clase de mayores ni que los maestros hablaran de “talento excepcional”.
Quería pasar desapercibido.
Al menos por ahora.
Pero cuanto más salía, a la escuela o al supermercado con mamá, más notaba algo que no era normal en este mundo.
Las mujeres.
No todas, pero diría que un poco más de cincuenta porciento tenian.
Cuerpos voluptuosos, curvas exageradas, pechos grandes que se movían con cada paso, cinturas estrechas que contrastaban con caderas anchas, piernas largas y suaves.
Caminaban por la calle con faldas cortas, blusas ajustadas, estudiantes con uniformes escolares que parecían diseñados para resaltar más que para cubrir.
En la televisión, en los anuncios, en las revistas que mamá dejaba en la mesa… lo mismo.
Senos prominentes, traseros redondos, labios carnosos.
Era como si alguien hubiera subido el contraste de la sensualidad femenina al máximo.
Al principio pensé que solo era mi mamá.
Ella, con su belleza delicada pero abundante, sus pechos pesados que todavía me alimentaban cuando era más chico, su forma de caminar que parecía una ofrenda.
Luego apareció Hanako, con esa madurez provocativa, el traje que apretaba todo lo que debía apretar.
Pensé que eran excepciones.
Pero no.
En la calle veía a mujeres normales, oficinistas, madres, estudiantes universitarias y muchas tenían esa misma cualidad exagerada.
No era solo atractivo.
Era casi… irreal.
Como si este mundo hubiera sido dibujado por alguien con un fetiche muy específico.
Aquí, algunas de las mujeres que veía en la calle o en la escuela: Estaba comparando con las compañeras de clase: todavía niñas, lindas de una forma inocente, pero ya se veía el potencial.
Algunas ya tenían curvas tempranas, pechos que empezaban a notarse bajo el uniforme, caderas que se ensanchaban.
Sabía que con el tiempo, muchas se convertirían en bellezas del tipo que este mundo parecía premiar.
Pero por ahora no me interesaban.
Eran niñas.
Yo tenía una mente que recordaba cuerpos de verdad, deseos de verdad.
Ellas aún eran… promesas lejanas.
Los compañeros eran más simples.
Siempre el mismo catálogo: – Los débiles, flacos, que se escondían detrás de alguien.
– Los fuertes, ruidosos, que mandaban en el patio y abusaban de los debiles.
– Los feos y gordos, que se reían fuerte para disimular.
– Los lindos, con cara de ídolo infantil, que las niñas miraban y susurraban entre ellas.
– Y luego los normales.
Como yo.
Yo estaba en el último grupo, pero con esa mirada que hacía que hasta los fuertes se callaran cuando los enfrentaba.
Nadie se metía conmigo.
Nadie se acercaba demasiado.
Este mundo es extraño.
No solo por las mujeres voluptuosas que parecen sacadas de un sueño erótico colectivo.
Sino porque todo parece… diseñado.
Como si alguien hubiera tomado la realidad y la hubiera curvado hacia el deseo.
Y yo, con esta mente adulta dentro de un cuerpo de niño, era el único que lo notaba.
____________________________________ Un día en casa cuando mamá no estaba.
Había salido.
El apartamento estaba silencioso, solo se oía el zumbido del aire acondicionado Caminaba por la casa, como siempre hacía cuando quería explorar.
Cuando escuché un ruido que provenía del la habitación prohibida la puerta estaba entreabierta, por curiosidad me hacerque sin hacer mucho ruido, Pero lo que vi me detuvo en seco.
Kanako estaba de rodillas en el suelo del cuarto, este cuarto que siempre había estado cerrado.
Su cabello naranja caía como una cascada sobre los hombros, y sus manos descansaban en los muslos de Yasuno.
Él estaba de pie frente a ella, sujetando su cabeza con esas manos grandes y gruesas, moviéndose despacio, controlando el ritmo.
Los ojos de Hanako cerrados, la boca ocupada, un sonido húmedo y bajo que llenaba el aire.
Me quedé paralizado en el umbral.
No huí.
No grité.
Solo miré.
Yasuno se dio cuenta.
Giró la cabeza despacio, sin soltarla a ella.
Sus ojos pequeños y hundidos se clavaron en los míos.
Talvez el esperaba que tuviera miedo o que saliera corriendo como seguramente haria un niño normal.
Pero no lo hice.
Lo miré fijamente.
Sin moverme.
Con esa misma mirada intensa que había tenido desde que nací.
Por un segundo —solo un segundo— vi algo cambiar en su mirada.
No era ira,Tampoco vergüenza.
Reconocimiento.
Como si por primera vez Yasuno viera en mí algo que se parecía a él.
O a lo que él deseaba que yo fuera.
Un hombre fuerte y sin miedo ni cobardía, que haría lo que sea para tomar lo que deseara sin pedir permiso El no dijo nada.
Solo siguió moviéndose, más lento ahora, pero no me echó.
Kanako ni siquiera abrió los ojos.
Yo di media vuelta y me fui a mi cuarto.
Está vez haciendo ruido mientras caminaba _________________________________ Esa tardee casi noches, estando a solas con mamá, le pregunté por primera vez.
—Mamá… ¿Kanako-san es amiga de papá?
Ella se quedó quieta un segundo.
Luego suspiró, como si hubiera esperado esa pregunta toda la vida.
—Kanako es la directora de la secundaria donde yo enseñaba gimnasia… y donde tu padre da clases.
Se conocieron ahí, y también donde conocí a Yasuno~sensei, hace algunos años.
Ellos… son colegas cercanos.– No dijo más.
No necesitaba.
Yo ya lo sabía todo.
Fin del Capítulo 7 REFLEXIONES DE LOS CREADORES MrAnonymous_4258 MAS TARDE SUBIRE OTRO CAP QUE TERMINA LA ETAPA DE NIÑES DEL PROTA.
que les pareció el cap?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com