isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 capitulo 9 Una pieza descartada
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10: capitulo 9 “Una pieza descartada…
que ahora amenaza con mover todo el tablero.
10: capitulo 9 “Una pieza descartada…
que ahora amenaza con mover todo el tablero.
Perspectiva de la Reina En su despacho privado, con las cortinas cerradas y la tenue luz de la lámpara de maná iluminando el lugar, la Reina sostenía entre sus manos un grueso documento sellado con cera negra: el informe del espía asignado en secreto para vigilar a la séptima princesa.
A Celestine.
Suspiró, cerrando los ojos un momento.
Por fuera, era la Reina.
Fría.
Imponente.
Intocable.
Por dentro…
seguía siendo la mejor amiga de aquella mujer que el mundo nunca consideró digna de la corte.
Su concubina más querida.
Su amiga.
Su hermana elegida.
La única que no era de sangre noble.
La única que, aun enferma, con un cuerpo frágil, había conquistado el corazón del Emperador… y había traído al mundo a Celestine.
El problema siempre fue el mismo: el linaje.
La nobleza la miraba como una mancha en la pureza de la sangre imperial.
Y Celestine, por mucho que fuera hija del Emperador, nunca fue considerada una princesa legítima.
Por eso… por eso la había enviado a esa aldea remota.
No por odio.
No por desprecio.
Sino para protegerla del infierno político que era la corte.
—Con suerte… —Pensaba— crecerá tranquila.
Llevará una vida sencilla.
Se casará con algún aldeano, tendrá hijos y será feliz… Pero lo que estaba leyendo…
Sus ojos se abrieron de par en par.
—…¿Qué… qué es esto…?
—Murmuró, pasando las páginas rápidamente.
✔️ Reformas agrícolas implementadas.
✔️ Solución al problema del agua mediante colaboración con un espíritu menor del agua (nombre registrado: Iris).
✔️ Descubrimiento y explotación de una mina de hierro.
✔️ Desarrollo de industria metalúrgica básica (herrería).
✔️ Establecimiento de rutas comerciales con aldeas cercanas.
✔️ Formación de una fuerza armada permanente con doctrina militar desconocida (entrenamiento de estilo ‘Espartano’ según descripción textual).
✔️ Defensa exitosa del pueblo contra una banda de 50 bandidos armados.
Resultado: victoria total, cero bajas, enemigos convertidos en esclavos laborales para la mina.
✔️ Crecimiento económico del 300% en seis meses.
La Reina se quedó muda.
Cerró lentamente el documento, llevándose la mano a la boca.
—…Esto… esto no es integración.
Esto es… administración, dominación, desarrollo… —Susurró con incredulidad.
Se recostó en el sillón, cerrando los ojos.
—Celestine… —Su voz tembló ligeramente, dejando salir esa faceta de madre que el trono no le permitía mostrar— …¿qué has hecho…?
Por un momento, se imaginó la imagen de aquella pequeña de cabello plateado que, frágil y tímida, casi no hablaba cuando era niña.
Y ahora esa misma niña estaba dirigiendo un territorio, comandando soldados y sometiendo enemigos como una auténtica líder.
El corazón de la Reina se llenó de orgullo…
y de preocupación.
—Esto…
cambia todo.
La posibilidad que siempre pareció imposible ahora estaba frente a ella.
Si formaliza su territorio como feudo autónomo y demuestra autosuficiencia económica y militar…
Celestine podría ascender a Baronesa Mayor.
O incluso más.
Volvería a ser parte oficialmente de la familia imperial.
Pero… Cerró los puños.
—Eso también la pondría en el maldito juego de la sucesión al trono… —Murmuró con un suspiro.
Se levantó, con paso elegante pero cargado de tensión.
—Debo informar esto a Su Majestad…
Giró sobre sus talones, pero no pudo evitar que una sonrisa suave, casi maternal, apareciera en su rostro mientras murmuraba para sí: —Hija tonta…
si tu madre te viera ahora…
estaría tan orgullosa…
Se detuvo en seco.
—Aunque… probablemente también diría que te estás volviendo igual de diabólica que yo…“El demonio plateado… es nuestra hija .”que divertido de pensar…
Sacudió la cabeza, y con un suspiro lleno de emociones encontradas, caminó hacia las cámaras del Emperador.
— — Las puertas de ébano macizo, adornadas con inscripciones doradas del linaje imperial, se abrieron lentamente.
Los sirvientes se retiraron en cuanto la Reina cruzó el umbral.
Nadie debía escuchar lo que se hablaría allí.
En el interior, sentado en un trono secundario del salón privado, el Emperador leía documentos con el ceño fruncido.
Su porte era imponente, con una túnica bordada con hilos de platino y el símbolo del dragón dorado imperial en el pecho.
Apenas la vio entrar, alzó una ceja.
—Cuando vienes a estas horas, normalmente es porque algo explotó…
o alguien.
—Comentó con una sonrisa muy leve.
La Reina suspiró, lanzando el informe sobre la mesa de mármol.
—Tú…
lee esto.
Te garantizo que…
no te lo esperas.
El Emperador arqueó una ceja.
Tomó el documento y comenzó a leer.
Página tras página, sus cejas se fueron elevando.
Después frunció el ceño.
Luego, sus labios temblaron, conteniéndose entre incredulidad, sorpresa y una pizca de orgullo que trataba de ocultar.
Cuando terminó, soltó el documento lentamente y se quedó en silencio.
—…No es broma…
¿verdad?
—Murmuró, mirándola.
La Reina negó lentamente.
—Todo verificado.
El espía que envié fue muy detallado… y honesto.
El Emperador se llevó la mano a la frente, pasándola por su cabello.
—Se suponía que…
¡SE SUPONÍA QUE SOLO TENÍA QUE VIVIR TRANQUILA EN ESE MALDITO AGUJERO!
—Golpeó la mesa con el puño, haciendo temblar los documentos.
Se levantó, caminando de un lado a otro.
—¿Me estás diciendo…
que una niña de catorce años —nuestra hija—, en menos de seis meses, creó un feudo funcional, estableció economía, derrotó bandidos, formó un ejército y convirtió criminales en mano de obra…
legal…?
La Reina se cruzó de brazos, sonriendo con ironía.
—No olvides que además hizo un contrato con un espíritu del agua.
Ah…
y le puso nombre.
Iris.
El Emperador se llevó la mano al rostro.
—…Por los dioses…
Es mi hija, definitivamente.
—Bufó, pero una sonrisa traicionera cruzó su boca.
—No, es nuestra hija…
y ahora tenemos un problema, o mejor dicho, un dilema.
—Comentó la Reina, sentándose con elegancia.
—Sí…
—El Emperador la miró fijamente— …Si dejamos que esto pase desapercibido, será como ignorar a una futura duquesa o algo peor.
Pero si la reconocemos oficialmente como parte de la familia imperial… —…Se meterá de lleno en la disputa por la sucesión.
—Finalizó la Reina con tono serio.
El Emperador se cruzó de brazos, pensativo.
—¿Sabes…?
A veces me pregunto si el espíritu de su madre vive dentro de ella.
Frágil físicamente, pero…
ese carácter…
esa mente… —Sonrió levemente— …es dinamita pura.
La Reina suspiró.
—Sí… pero ahora esto es real.
Tendremos que decidir.
Su estatus actual es de Baronesa Menor.
Técnicamente, ya podría ser ascendida a Baronesa Mayor, o incluso Condesa Territorial.
Lo ha ganado legítimamente.
—Si lo hacemos, los otros hijos… los nobles… la corte… —El Emperador se masajeó las sienes.
—…Harán exactamente lo que hacen siempre.
Rabiar, conspirar, intentar manipular…
—La Reina sonrió— …y fallar.
Porque no saben contra quién se están metiendo.
El Emperador la miró, y por primera vez en mucho tiempo, ambos compartieron una sonrisa real, una mezcla de orgullo, miedo y resignación.
—Hija mía…
—Murmuró el Emperador, mirando por la ventana hacia el cielo nocturno— …Te enviamos al exilio para protegerte del imperio…
y ahora parece que tendrás que protegerte del imperio…
porque te lo vas a comer vivo.
La Reina se levantó, alisando su vestido.
—Prepararemos los documentos.
Enviaremos un emisario oficial…
con la notificación.
Celestine…
va a ascender.
El Emperador soltó una carcajada seca.
—Y de paso… preparen palomitas.
Porque esto…
esto va a ser divertido.
— Por favor comenten, y den like y compartan.
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