isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 capitulo 14 Un Año de Esfuerzo Una Semana de Guerra
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15: capitulo 14 Un Año de Esfuerzo, Una Semana de Guerra 15: capitulo 14 Un Año de Esfuerzo, Una Semana de Guerra Un año.
Había pasado un año desde que fui arrastrada, gritando por dentro, a este mundo…
…y ahora estaba sentada en el despacho de mi mansión, remodelada de arriba abajo, firmando papeles con el sello de una condesa territorial.
El escritorio, antaño una mesa tosca, era ahora de madera de ébano pulido.
Mi silla tenía acolchado.
Mi ropa ya no era de tela áspera de segunda mano.
Pero mis ojeras…
Mis ojeras seguían igual.
 -¿Otro lote de informes?
-pregunté con voz monótona, firmando sin levantar la mirada.
Bob Esponja me dejó el nuevo conjunto de documentos sobre la mesa con cuidado, sabiendo que estaba de malas desde que el sol salió.
El nuevo censo militar había sido finalizado.
Número de nuevos reclutas: 412.
Divididos entre las tres nuevas ciudades anexadas hacía un año.
La producción de azúcar también iba en aumento.
A este ritmo, en un mes podría ir a la capital y declarar que el imperio está listo para entrar oficialmente en el comercio del azúcar.
Mi plan maestro avanzaba bien.
Pero claro…
Siempre tenía que haber un “pero”.
— casi hubo una fuga Una docena de criminales esclavos de las minas casi escaparon.
Casi.
Gracias a la alerta de Iris, y a un par de guardias competentes, la revuelta fue contenida antes de comenzar.
No hubo pérdidas.
Pero yo…
no estaba de buen humor.
No soy japonesa.
Soy de LATAM.
Y tengo una idea muy distinta del idealismo sobre criminales.
En mi territorio, si tienes trabajo, comida, vivienda y aún así eliges delinquir…
> No mereces compasión.
Por eso, activé el hechizo que Iris me enseñó.
“Maldición del Agua Silente” Un encantamiento que llena lentamente los pulmones de quien tenga intenciones de rebelarse dentro del área marcada.
Indetectable.
Silenciosa.
Letal si se ignora.
Los que intenten rebelarse de nuevo, morirán ahogados sin una gota de agua en el ambiente.
Y por decreto mío, desde hace dos meses, todo criminal esclavizado pierde su estatus de ciudadano dentro de mi dominio.
Cero derechos.
Cero tolerancia.
Si vas a ensuciar mi esfuerzo…
al menos hazlo rápido para poder enterrarte sin interrumpir mi horario.
— Un mes después, sin previo aviso, llegó el mensaje.
El conde gordo.
El mismo al que le arrebataron las aldeas y los 14 km de tierra que ahora eran míos.
> “Te declaro la guerra.
Tienes una semana para reunir tus tropas.
Después de eso, todo lo que tienes será mío.” Elegante.
Y completamente inútil.
Mis tropas estaban listas desde hace meses.
Bien entrenadas, equipadas, endurecidas por combates con orcos, goblins, y bandidos.
Yo misma entrenaba con ellos.
Incluso tenía pensado pedir otra revancha con Rosalía, mi hermana espadachina.
Este ataque…
era una molestia más.
— Éso tuve que reunir a mi Consejo de Guerra Me reuní con Kuro, el ex mercenario y actual comandante de mis fuerzas.
Su cara era una mezcla de molestia y diversión.
-Ese idiota no tiene oportunidad.
-dijo, hojeando los reportes de patrullas.
-¿Seguro?
-pregunté, mirando por la ventana- Los nobles como él a veces tienen ases bajo la manga.
¿Y si tiene magos?
Kuro asintió.
-Pocos, tal vez.
Pero debemos estar preparados.
Ya ordené distribuir talismanes de resistencia mágica entre las unidades de primera línea.
-Bien.
-me levanté, caminando hacia el mapa territorial de la sala.
Puse el dedo sobre la tierra del conde enemigo.
-Envía espías.
Quiero un informe completo de los recursos que posee.
Si voy a molestarme en pisar sus tierras, quiero saber si hay algo que valga la pena robar…
legalmente, claro.
Minerales, fuentes de agua, rutas comerciales, plantas raras.
Lo que sea.
> Si vamos a la guerra, que al menos sea rentable.
— Y así comenzó la semana de preparación.
Una guerra sin necesidad de diplomacia.
Una guerra por orgullo, codicia…
y una niña que ya no era tan frágil como pensaban.
Yo.
— El informe de los espías llegó de madrugada.
Tres pergaminos, sellados con cera roja y el símbolo del ojo.
Kuro los abrió frente a mí en la sala de guerra mientras bebíamos té con sabor a nada (porque aún no resolvía lo del azúcar refinado para bebidas).
-Veamos…
-dijo, desenrollando el primero- tres minas: hierro, cobre, y…
¿cobalto?
Eso es raro.
-¿Cobalto?
-levanté una ceja- Eso vale oro si se refina bien.
Y sirve para tintes especiales, aleaciones y más cosas…
bien.
> Punto uno a mi favor: su territorio tiene algo que vale la pena.
-Además, -continuó- tienen una fuente termal subterránea que usan para baños.
Y…
una especie rara de trigo azul.
Solo crece en ese tipo de suelo y da una harina resistente al moho.
Parece ser un recurso comercial valioso.
> ¿Trigo raro, cobalto, agua caliente?
Ahora sí vale la pena conquistar esto.
Por completo.
-Kuro, -dije- vamos a tomar todo eso.
Legalmente, por supuesto…
después de ganar la guerra.
Él sonrió con su típica expresión de asesino que intenta ser cortesano.
-Ya hemos comenzado a mover tropas.
— Está es lista de Las Fuerzas de Celestine Infantería pesada: 180 soldados con armas de acero, escudos encantados y resistencia mágica media.
Arqueros mágicos: 90 unidades, entrenados en canalización elemental.
(Yo misma enseñé eso).
Caballería ligera: 60, todos con monturas entrenadas para moverse en terreno difícil.
Magos de apoyo: 15, incluyendo dos sanadores y un invocador de tipo bestia menor.
Unidad de asalto “Sombra Azul”: 40 soldados de élite entrenados por Kuro, expertos en infiltración y combate nocturno.
Y, por supuesto, yo.
Como comandante y maga de largo alcance.
Iris, mi espíritu del agua, giraba a mi alrededor en forma de remolino de neblina.
-¿Vamos a aplastarlos hoy?
-preguntó con emoción.
-Hoy solo los empujaremos.
Mañana…
los enterramos.
— Terreno enemigo – frontera este Al anochecer, nuestras tropas cruzaron la frontera del territorio enemigo.
Aprovechamos los caminos comerciales abandonados y pasamos por los bosques, fuera del alcance de los centinelas.
Kuro estaba al frente con la Sombra Azul, eliminando pequeños puestos sin hacer ruido.
Una aldea cercana -antes controlada por el conde enemigo- fue abandonada por sus guardias al enterarse de nuestra llegada.
Tomamos el lugar sin luchar.
Los aldeanos nos miraban confundidos.
No con miedo.
Más bien…
con alivio.
> Seguro que también estaban hartos de pagar impuestos a ese cerdo con título de conde.
Ordené que no se les tocara un solo grano de arroz.
En cambio, dejé una carta firmada, sellada con mi insignia: > “No hemos venido a saquear.
Hemos venido a liberar.” jejeje ganandome el favor de la población.
— Al anochecer Kuro vino a mi tienda de campaña con una sonrisa.
-Primera línea asegurada.
La aldea cercana no opondrá resistencia.
Mañana tomaremos la colina con las torres de vigilancia.
-¿Y el ejército enemigo?
-Según nuestros espías, apenas 200 hombres, mal entrenados, con tres magos mediocres.
-Perfecto.
-me levanté, revisando mi arco y los talismanes en mi cinturón- Entonces mañana, al amanecer, iniciaremos la primera batalla formal.
Iris giró a mi lado, emocionada.
-¿Puedo invocar una tormenta de flechas de agua?
-Claro, pero con estilo.
Nada de inundar aldeas.
> Y así, bajo la luna llena, mi ejército se preparaba.
No por obligación.
No por fama.
Sino porque esta tierra ya era mía.
Solo faltaba que el mundo lo aceptara.
Solo tengo un pensamiento, “por qué ese tipo están tacaño?
Con lo que tenía podía juntar algo de mejor calidad según lo que puedo ver de este informe.
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