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isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 capitulo 16 Agua y Sangre
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17: capitulo 16 Agua y Sangre 17: capitulo 16 Agua y Sangre Perspectiva del Conde Roderic Varnhold] —¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESE HECHIZO?!

—rugí, viendo desde la torre del ayuntamiento cómo las puertas de mi ciudad explotaban en una catarata de agua a presión.

El líquido azul chispeaba como si contuviera magia pura.

Era como si toda una represa hubiera sido invocada para derribar las puertas…

¡¿Qué clase de poder tenía esa niña?!

Mis magos estaban ya en posición para repeler a los invasores, pero uno a uno empezaron a caer.

Algunos convulsionaban, otros simplemente se desplomaban sin que se viera ningún hechizo lanzado contra ellos.

—¿Qué está pasando…?

—pregunté en voz baja, confundido.

—…Manipulación interna de agua.

Está bajando la presión sanguínea desde adentro —dijo con voz rasposa el hombre a mi lado.

Giré mi rostro hacia él.

Era Dargun el Quebrador, el mejor mercenario de todo el cinturón occidental.

Un hombre de pocas palabras y cicatrices en todo el cuerpo.

Lo contraté con la mitad de mis reservas de oro.

—¿Qué dijiste?

—Que esa chica está manipulando el agua dentro de los cuerpos de tus magos.

Debe tener un contrato con un espíritu poderoso.

Está usando magia de presión interna para desestabilizar la circulación.

Es… brutal.

—¡Haz algo entonces!

¡Por eso te contraté, maldita sea!

El mercenario giró su hacha enorme sobre su hombro.

Sus ojos, serios y sin humor, observaron la figura que salía de entre las sombras de los edificios.

La niña de cabello blanco.

Su armadura roja estaba manchada con gotas cristalinas.

Su arco colgaba a su espalda.

Y en su mano brillaba una esfera flotante de agua comprimida.

Entonces la escuchamos.

—¿Sabes?

—dijo, caminando hacia un mago que intentaba arrastrarse— El cuerpo humano tiene más de un 60% de agua… ¿Te gustaría que lo compruebe en ti, personalmente?

El mago gritó antes de convulsionar y quedar inmóvil.

Dargun caminó hacia el borde del balcón, mirando la escena con una mezcla de fascinación y alerta.

—Conde, ordena que se retire la tropa si no quiere que esto acabe peor.

—¿Estás bromeando?

¡Tienes que matarla!

Dargun se giró.

Su voz era como una roca cayendo por una caverna.

—Voy a enfrentarla.

Pero no prometo que regrese con vida.

Y así, el hombre que creía imparable, descendió con su hacha negra en mano hacia el campo de batalla, hacia la pesadilla vestida de rojo y blanco: Celestine von Alvaria Estella.

— El aire estaba denso.

Las llamas de la batalla crepitaban a lo lejos mientras los últimos estandartes del enemigo temblaban ante la marea roja de mis tropas avanzando.

El sonido de pasos resonaba tras de mí: una formación perfecta, pulida con entrenamiento brutal y meses de disciplina.

Frente a nosotros, Dargun el Quebrador.

Sostenía su enorme hacha negra como si fuera una rama ligera.

A su alrededor, los últimos soldados leales al Conde resistían con el temple de quien sabe que su final está cerca… pero aún así no se arrodilla.

A mis lados estaban Kuro, el jefe cazador y comandante, y Argan, el exmercenario que ahora lideraba el cuerpo central de mi ejército.

Ambos me hablaron al mismo tiempo: —Mi señora, déjenos ocuparnos de él.

Ese tipo… no es un cualquiera.

Es un veterano entre veteranos.

Peleó contra ogros reforzados y dragones menores.

Yo mismo lo vi cortar un golem de roca en dos —dijo Argan, con seriedad en el rostro.

—Y si algo le pasara a usted, los soldados perderían la moral —agregó Kuro con tono más frío—.

Tiene sentido táctico que no arriesgue su vida.

Los miré.

Suspiré.

—¿Y qué esperan que haga?

¿Que me quede aquí parada, con cara bonita y corona brillante, mientras ustedes se lanzan a morir como idiotas valientes?

—me crucé de brazos.

Ambos me miraron incómodos.

Me adelanté unos pasos, el sol brillando sobre mi armadura roja, los cuernos del casco reluciendo con aire demoníaco.

El arco negro en mi espalda parecía vibrar ante la tensión.

—No soy una princesita indefensa.

No vine hasta aquí, no reconstruí un pueblo podrido, no convertí un basurero olvidado por el imperio en un bastión de comercio y producción… solo para esconderme detrás de mis subordinados cuando alguien con músculo aparece.

Giré el rostro y sonreí levemente, arrogante.

—Y además, quiero ver si este sujeto realmente vale la pena… Después de todo, derribé ese muro de una sola flecha mágica.

¿Crei ingenuamente que ese conde invertía algo en defensas reales?

¡Por favor!

El tacaño no habría gastado ni en pintura, y mucho menos en protección antihechizos.

Volví a mirar a Dargun, que había clavado su hacha en el suelo como señal de espera.

—Las defensas que yo ordené construir en mi territorio no caerían con un truco barato como ese.

Si este tipo cree que por tener músculos puede intimidarme… Bueno.

Que lo intente.

Saqué el arco y lo tensé lentamente.

El aire se volvió más denso.

El suelo bajo mis pies parecía responder a mi presencia mágica.

Y mis soldados, detrás de mí, guardaron silencio.

— [Perspectiva de Dargun el Quebrador] Ahí está… —Tch… ¿En serio?

No puedo evitar torcer una ceja.

La figura que se planta frente a mí no mide más de metro y medio, con su cabello blanco ondeando al viento como si estuviera en una de esas historias ridículas que los bardos cuentan en las tabernas.

Ojos púrpuras, brillando como joyas malditas.

Armadura carmesí, tan pulida que parece recién forjada… …y esos cuernos en el casco, demoníacos, desafiantes.

¿Una princesa?

¡Bah!

Esa cosa parece más una encarnación de la guerra hecha carne.

La llaman Celestine, dicen que es condesa… pero lo que veo frente a mí es un demonio carmesí que se niega a quedarse en su castillo a jugar a la nobleza.

Está aquí, en el campo de batalla, como si realmente creyera que puede vencerme.

Y lo peor es que…

quizás pueda.

Su aura mágica es intensa.

La presión del aire cambió desde que dio un paso al frente.

Como si el mismísimo maná se rehusara a fluir si ella no lo ordenaba.

Pero yo no soy cualquiera.

He matado hombres más altos que ella de un solo golpe.

He visto hechiceros gritar antes de que les arrancara el corazón.

Así que respiro profundo y analizo la situación.

No me puede tomar por sorpresa.

No puedo permitirlo.

> “Usa un arco… eso significa que su fuerza está en el rango.

Mantenerla presionada será clave.

Si la dejo preparar otro de esos hechizos de agua, estoy muerto.” Mi armadura no tiene resistencia mágica avanzada.

La de mis hombres tampoco.

Lo que significa que si empieza a lanzar sus flechas de agua a presión, acabará con nosotros como si fuéramos carne blanda para picar.

> “Cuerpo a cuerpo.

Acortar distancia.

Golpear fuerte, golpear rápido.

Romperle el ritmo.” Observo sus movimientos.

Sabe lo que hace.

La forma en que tensa la cuerda, la manera en que sus ojos analizan todo a su alrededor… está acostumbrada a leer el campo de batalla como un libro.

No es solo una niña con poder.

Es una estratega.

Y eso la vuelve peligrosa.

Pero si hay algo que aprendí en mis años de matanza y polvo, es que incluso el más poderoso cae… si se le rompe la postura.

Si se le hace dudar.

Si se le hace sentir miedo.

Y aunque no lo parezca… Todos tienen miedo.

Incluso un demonio carmesí.

—Vamos, princesa… muéstrame por qué todos tiemblan con tu nombre.

— [Perspectiva de Celestine] —Oh mierda… Eso fue lo primero que pensé cuando vi de cerca a Dargun el Quebrador.

Esa cosa—no, ese hombre—no parece un ser humano normal.

Es una maldita muralla de músculo con piernas.

Cada paso que da parece sacudir el suelo, y sus brazos son como troncos capaces de partir un árbol en dos con un bostezo.

“Ese tipo…

es más músculo que hombre.

¿De qué demonios lo hicieron?

¿Carne de ogro y huesos de adamantita?” Tragué saliva.

Sí, lo admito.

Lo que dije hace un rato, frente a Kuro y Argan, fue presuntuoso.

Pero no me arrepiento.

“No vine a este mundo para mirar cómo otros luchan por mí.

Tengo orgullo.

Y aunque mi cuerpo sea el de una niña, en mi cabeza sigue estando ese viejo yo…

y ese yo no va a quedarse atrás viendo como otros sangran por su causa.” Dargun se quedó mirándome.

¿Oye… y esa mirada?

¿Por qué estás frunciendo el ceño así, grandulón?

¿Acaso estás pensando lo mismo que yo estoy pensando que tú estás pensando?

¡Porque si lo estás pensando, maldito seas!

Sí, ya sé, me veo joven.

Y sí, tengo 14 años en este cuerpo nuevo, y sí, no tengo… ¡ugh!

No tengo mucho pecho todavía, ¿y qué?

¡Lo estoy trabajando!

¡Estoy comiendo bien, durmiendo más o menos y haciendo ejercicios!

¡Van a crecer, ¿vale?!

¡Deja de escanearme con esa cara de ‘esta chiquilla no debería estar aquí’!

¡TENGO UN CONTRATO CON UN ESPÍRITU DE AGUA, CABRÓN!

—¡BASTA DE MIRARME ASÍ!

Grité por dentro mientras apretaba los dientes y alzaba mi arco.

El negro azabache relucía con las runas azules, y lo sentí vibrar en mis manos.

Iris, mi espíritu, me susurró algo suave, calmándome…

o intentándolo.

Tomé postura.

Mi mirada se endureció.

“Que se jodan sus músculos.

Tengo magia.

Tengo puntería.

Y tengo orgullo y en el futuro tendre pechos aunque tenga que inventar un hechizo para ello!!.” Y nadie—nadie—me va a arrebatar este momento.

Porque yo lucho mis propias batallas.

Por favor comenten y den like y compartan.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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