isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 19
- Inicio
- Todas las novelas
- isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM!
- Capítulo 19 - 19 capitulo 18 La Dragona Despierta
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
19: capitulo 18 La Dragona Despierta 19: capitulo 18 La Dragona Despierta Punto de vista de Celestine ¡PUM!
Esa mole no se detenía.
Cada golpe que daba hacía temblar el suelo como si me estuviera enfrentando a un maldito terremoto con patas.
Lo peor es que estaba disfrutando esto.
Y yo también… más de lo que debería.
¡Bang!
¡Choque!
¡Desliz!
Disparé una flecha cargada, pero el bastardo desvió el disparo como si fuera una ramita.
—¡Te falta fuerza, princesa!
¡Tu arco es solo un juguete!
¡Grrrr!
¡Maldito gorila con ego de noble!
Si lo que quiere es fuerza, le daré fuerza.
—Iris, ayúdame.
¡Aumentar densidad mágica del agua, formar garras!
「龍爪の水刃 — Ryūsō no Suijin」 (Garras Acuáticas del Dragón) Mi voz resonó con un eco mágico mientras las alas líquidas que tenía en mi espalda perdían forma, y en su lugar, una masa de agua comprimida envolvía mis brazos, hasta la punta de mis dedos.
En menos de un segundo, el agua se endureció en garras cristalinas con forma de zarpas dracónicas, cada una temblando por la presión contenida.
Dargun detuvo su embestida y abrió los ojos como platos.
—¿¡Qué demonios…!?
¿¡Te crecieron garras!?
Yo, por mi parte, solo sonreí con arrogancia.
—¿Qué pasa?
¿Asustado por una princesa con garras, o te intimida que me vea más feroz que tú?
Di un paso adelante, concentrándome al máximo.
Activé Ojo de Halcón y Concentración en simultáneo, como antes, pero esta vez no para disparar, sino para memorizar sus patrones de ataque, su tempo, sus reflejos, su punto muerto al balancear el hacha.
¡Y funcionó!
CLANK!
Bloqueé su primer golpe.
Las garras acuáticas resistieron.
El impacto resonó en todo mi brazo, pero lo aguanté.
¡CLANK!
¡SWISH!
¡CLANK!
Bloqueé tres más.
Me movía como un espectro azul.
No pensaba.
Solo actuaba.
Cada segundo que pasaba, mi cuerpo se movía con más precisión.
Y entonces lo noté… Los soldados que observaban dejaron de gritar.
El viento pareció detenerse.
Sentí un calor inmenso detrás de mí.
Giré la vista por un segundo y lo vi.
Mi aura.
Estaba liberando más poder de lo que pretendía.
El maná se escapaba de mí como un río sin control, y en el centro de todo, una figura etérea flotaba.
Azul, ondulante… y con forma.
Un dragón.
¿¡Qué…!?
Iris susurró en mi mente: —Tu alma se está sincronizando con la energía del contrato, Celestine… El espíritu del agua está despertando algo en ti.
Un vestigio de poder más allá de los humanos.
Dargun me miraba ahora con una mezcla de respeto, miedo… y emoción salvaje.
—¡¿Una manifestación espiritual!?
¡No eres una simple princesa!
¡Eres un monstruo en crecimiento!
—Lo tomaré como un cumplido, ogro musculoso.
Y entonces me lancé.
Un salto.
Un giro.
Un combo de tres cortes con las Garras Acuáticas del Dragón.
¡SWISH!
¡CRACK!
¡BAM!
El último impacto lo empujó varios metros hacia atrás.
Dargun cayó sobre una rodilla, su hacha vibraba como si acabara de bloquear un rayo.
Y yo… Estaba jadeando, sí.
Pero sonriendo.
—Vamos… —dije entre dientes—.
Levántate.
No he terminado contigo todavía.
Dargun jadeaba, una rodilla en el suelo, su hacha temblando.
Yo también estaba al límite.
Mi respiración era agitada, mi corazón latía como un tambor de guerra…
pero no iba a caer.
No ahora.
Mis garras de agua se disiparon con un silbido.
Había agotado la mayoría de mi maná en este combate, pero aún tenía suficiente para una cosa más…
Dargun alzó la mirada, con sudor en la frente, el cabello empapado y los músculos temblorosos.
Ya no me miraba como a una noble.
Me miraba como a alguien que lo había vencido.
Como a una dominante absoluta.
—Hah…
eres fuerte, princesa —dijo con una sonrisa torcida, agotado—.
Supongo que…
perdí.
—Supusiste bien —respondí, ya caminando hacia él.
Él intentó levantarse por reflejo, pero con un chasquido de mis dedos activé la última runa que tenía preparada.
Un círculo mágico azul brilló bajo sus pies.
—¿¡Qué…!?
¡Espera, qué estás—!?
Extendí mi mano, tocando su pecho descubierto.
El hechizo se activó al instante.
「契約の鎖 – Keiyaku no Kusari」 (Cadena del Contrato) Una marca azul brillante con forma de cadena en espiral se estampó directamente sobre su pecho, rodeando su corazón.
—Desde ahora, eres mío —susurré.
Él cayó de rodillas, con los ojos muy abiertos, sintiendo la energía del contrato invadir su cuerpo.
Pero yo no había terminado.
—Y ya que pensaste que podías apostarme como si fuera ganado…
—dije mientras canalizaba mi última reserva de magia— Te enseñaré una lección sobre control.
Activé un hechizo más avanzado que me había enseñado Iris, uno que nunca pensé usar… hasta ahora.
「性質調整 – Seishitsu Chōsei」 (Ajuste de Naturaleza) Un suave resplandor azul envolvió a Dargun.
Él gritó.
Su cuerpo empezó a estremecerse.
No de dolor…
sino de transformación interna.
Los músculos se suavizaron levemente.
Su rostro, antes tosco, tomó una forma más refinada.
Sus facciones duras fueron reemplazadas por una belleza andrógina.
Y cuando la luz se disipó, frente a mí estaba Dargun, aún fuerte… pero ahora con la apariencia de un femboy o eso espero no creo que me pase verdad?.
El silencio fue absoluto.
Solo se oía el viento.
—¿¡Qué me hiciste…!?
—gimió él, tocándose el pecho, los brazos, y su nuevo rostro frente a un charco de agua.
Me crucé de brazos con una sonrisa helada.
—Reduje tu testosterona, aumenté tu estrógeno, modifiqué tu voz y estructura facial.
Quiero que recuerdes que perdiste contra una niña… y ahora pareces una.
Pero quédate tranquilo, sigues siendo fuerte.
Eres mi esclavo, después de todo.
No necesito un bruto, necesito un ejemplo.
Sus mejillas se tiñeron de rojo de la rabia y la humillación.
Pero el sello brilló una vez más y su cuerpo quedó inmóvil.
—No puedes rebelarte.
Ese es el contrato.
Dargun: derrotado, reformado, y encadenado.
Y aún faltaba la guinda del pastel.
Volteé hacia uno de mis oficiales y hablé con tono gélido: —Traigan al conde cara de sapo.
Quiero que se arrodille junto a mi nueva mascota.
Poco después, el conde fue arrastrado por dos soldados, encadenado, su capa manchada y la corona de mediana nobleza tirada al suelo.
—No… esto no puede ser… —balbuceó, al verme de pie con mi arco en la espalda, cubierta de sangre seca y rodeada por mi ejército.
—Celestine von Alvaria Estella —dije con firmeza, caminando hacia él—, condesa de estas tierras, dueña de tres ciudades, reformadora económica, exterminadora de bandidos y ahora vencedora de tu ejército.
Me agaché, hasta estar frente a él.
—¿Tienes algo que decir antes de que decida tu destino?
— Por favor comenten, y den like y compartan
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com