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isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 capitulo 23 charla entre madre e hija
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24: capitulo 23 charla entre madre e hija 24: capitulo 23 charla entre madre e hija La suave brisa del jardín acariciaba las copas de cristal mientras los rayos dorados del atardecer brillaban sobre la mesa finamente preparada.

Lexia, elegante como siempre, con su vestido marfil con detalles dorados y peinado perfecto, tomaba un sorbo de su té de flor azul del este con una serenidad envidiable.

Celestine, por otro lado, aún se debatía internamente entre fingir compostura o tirarse al suelo como si acabara de sobrevivir a una semana sin dormir.

Su vestido de verano azul profundo resaltaba su figura esculpida por entrenamientos, combates y persecuciones de funcionarios corruptos.

Estaba perfectamente vestida para una reunión formal… pero sus ojeras gritaban “esta chica no ha dormido bien en semanas.” —Entonces, cariño —dijo Lexia con un tono suavemente melódico—, he estado pensando… ¿no te gustaría ingresar al gremio de aventureros?

Celestine parpadeó.

Una, dos, tres veces.

—¿Perdón…?

—respondió, conteniendo una arcada emocional.

—Oh, vamos —Lexia sonrió, esa sonrisa diplomática que podía poner nervioso a cualquier canciller—.

Es algo bastante común.

Nobles y plebeyos por igual.

Incluso algunos príncipes extranjeros tienen rangos de aventurero.

Es bueno para la imagen pública… y el gremio da recompensas por contribuciones al reino.

Celestine bajó la vista hacia su taza.

Pensó en su escritorio cubierto de documentos.

En sus tropas.

En las minas.

En los esclavos criminales que tenía que mantener vigilados.

En los gatos ninja que estaba entrenando.

Y ahora… ¿aventurera?

—Madre…

eso suena como…

tener un segundo turno de trabajo —murmuró con voz temblorosa—.

¿Sabes lo que eso es?

¡Es como ser CEO y luego tener un turno como mesera por la tarde en una taberna con mala iluminación!

Lexia soltó una risa elegante, tapando su boca con una mano perfectamente arreglada.

—Exageras, mi niña.

¿No es acaso ese tipo de vida de aventuras lo que anhelabas antes?

¿Explorar ruinas antiguas, encontrar artefactos olvidados, domar bestias mágicas…?

—Bueno, sí, pero también anhelaba dormir ocho horas y no tener que administrar el 8% del comercio del imperio —replicó Celestine en un murmullo seco—.

Además, no tengo tiempo para nivelar…

¡tendría que farmear en mazmorras con monstruos de nivel medio sólo para conseguir una tarjeta de aventurera de rango C!

¡Eso es humillante!

—Podrías empezar en B directamente —comentó Lexia, como quien dice “podrías tomar el té en porcelana real en vez de en taza de barro”.

Celestine la miró incrédula.

—¿Perdón…?

¿Se puede hacer eso?

—Digamos que puedo hacer que te “evalúen” de manera especial.

Solo debes completar una misión de prueba adecuada para tu rango real.

—…Oh.

Trampa noble —dijo Celestine en voz baja, y se recostó contra el respaldo de la silla.

—Preferimos decir “ajuste administrativo práctico”.

Y si lo haces, podrás relajarte de vez en cuando con alguna misión sencilla.

Como escoltar caravanas o eliminar bandidos.

Celestine alzó una ceja.

—¿Tú consideras “relajarse” escoltar caravanas?

Yo considero relajarse… tomar un baño sin interrupciones.

—Ya veo que estás actuando como una señora de cuarenta —comentó Lexia con picardía—.

Con todo respeto, mi niña, estás empezando a quejarte como una abuela.

—¡Eso fue cruel!

—Celestine respondió indignada, pero sin ocultar una sonrisa.

Lexia dejó su taza y la miró más de cerca.

—Sé que trabajas duro.

Muy duro.

Y sé que no siempre te lo digo, pero me siento orgullosa.

Incluso si fuiste exiliada para estar a salvo…

en ese rincón olvidado, floreciste como nadie imaginó.

Pero aún eres joven.

Haz cosas de jóvenes también.

Celestine bajó la vista un momento.

—…Lo pensaré.

Aunque si muero en una mazmorra ridícula, me volveré un espíritu vengativo y te arrastraré conmigo.

—Aceptaré esa responsabilidad —dijo Lexia sin perder la compostura.

Ambas soltaron una risa tranquila.

Por primera vez en mucho tiempo, el aire entre madre e hija no era frío ni cargado de deberes, sino casi…

familiar.

Cálido.

Como debería ser.

—¿Te gustaría probar el pastel de flores de maná?

—preguntó la reina con gentileza.

—¿Tiene azúcar?

—preguntó Celestine esperanzada.

—Cosechado de tus territorios —respondió con una sonrisa.

—…Entonces sí.

Tal vez ingresar al gremio no suene tan mal.

— — Celestine se limpió las comisuras de los labios con elegancia, dejó la servilleta de lino sobre la mesa y se levantó con aire decidido.

—Supongo que no hay tiempo como el presente.

Iré a registrarme al gremio —dijo con ese tono neutro que usaba cuando trataba de parecer muy profesional… pero que en realidad usaba para ocultar el pánico existencial que le generaba tener una nueva responsabilidad.

—Excelente idea —respondió Lexia con calma, poniéndose también de pie.

—…¿Perdón?

—Celestine la miró como si acabara de anunciar que pensaba irse de mochilera al desierto con una bandeja de pastelitos como única provisión—.

¿Por qué tú irías?

—Porque quiero pasar el día contigo, cariño —dijo la reina con esa sonrisa que mezclaba ternura con un ligero toque imperial que no aceptaba réplica—.

Y porque no sabes dónde queda el gremio, ¿cierto?

Celestine frunció el ceño.

—…¿Y tú sí?

—Por supuesto —respondió con un suspiro refinado, antes de lanzar la bomba—.

Soy la Maestra del Gremio Central del Imperio.

Silencio.

Inmóvil.

Como una estatua.

Celestine parpadeó lentamente.

—¿¡QUÉ!?

Lexia se acomodó su vestido marfil como si acabara de decir que llovía, no como si acabara de lanzar un meteorito sobre la cabeza de su hija.

—Bueno, técnicamente tengo un título honorífico.

Pero aún tengo rango activo.

Rango Hierro Santo.

Igual que tu padre.

—Hizo una pequeña pausa dramática, como disfrutando la reacción de su hijastra—.

Y todos tus hermanos también están inscritos.

Algunos incluso tienen rango de Plata Alta.

Celestine se llevó una mano a la frente.

—Entonces… ¿soy la única de esta familia que no está inscrita?

—Así es —dijo Lexia con una risita casi cruel—.

Pensamos que querías ser la rebelde de la familia.

Lo respetamos.

—¡No lo sabía!

—Aún más auténtico, entonces.

Celestine respiró hondo.

—(¿Saben lo humillante que es esto?

Es como descubrir que toda tu familia tiene redes sociales secretas y tú ni siquiera sabes cómo abrir una cuenta).

Dijo la pobre para su misma en su cabeza.

—No te preocupes, cariño —dijo la reina con su tono más maternal—.

Ya vamos a solucionarlo.

Además, con tu historial… probablemente te den una evaluación directa.

Aunque claro, tendrás que ganarte tu rango como todos los demás.

—Odio esto —masculló Celestine mientras caminaban hacia el carruaje—.

(Es como descubrir que todos tienen una segunda vida secreta de aventureros de anime…) ¿qué sigue?

¿Mi padre resulta que es un rey dragón disfrazado?

Lexia sonrió con una expresión que no negaba nada.

—Hmm… no te preocupes por eso ahora.

Celestine se detuvo en seco.

—Eso no fue un no.

—No fue un sí tampoco.

—¡¿QUÉ TAN RIDÍCULO ES MI ÁRBOL GENEALÓGICO!?

—Exótico.

Aunque exitoso.

Mientras subían al carruaje, Lexia le acarició el cabello con suavidad.

—Hoy no estás aquí como condesa ni como princesa.

Hoy, quiero que seas Celestine, mi hija.

Vamos a pasar el día como madre e hija, y sí, eso incluye una evaluación de combate y posiblemente derrotar a un golem de prueba.

—¿Por qué eso suena peor que una salida de compras?

—Porque lo es.

Pero será divertido.

—Para ti, quizá.

—Celestine suspiró profundamente—.

Bueno… supongo que está bien.

Pero después de esto, quiero algo dulce.

Y no una galleta de maná reciclada de hace dos días.

—Prometido.

Haré que el chef prepare pastel de azúcar refinada del norte de tus territorios.

Con nueces caramelizadas.

Celestine tragó saliva.

—…Está bien, eso suena razonable.

El carruaje comenzó a moverse por la avenida principal, con los rayos del sol brillando sobre los estandartes reales.

Celestine miró por la ventana y murmuró: —Esto no puede ser peor que enfrentarme a un mercenario loco musculoso y convertirlo en femboy.

¿Verdad?

Lexia alzó una ceja.

—¿Qué dijiste?

—Nada, mamá.

Nada importante… — Por favor comenten, y den like y compartan

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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