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isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 26

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26: capitulo 25 un secreto revelado 26: capitulo 25 un secreto revelado Camino al Paso Montañoso – Atardecer El sol comenzaba a esconderse entre las montañas cuando Celestine se tomó un descanso en una pequeña llanura rodeada de árboles viejos.

El aire estaba impregnado de humedad, como si el mundo respirara junto a ella.

—Supongo que puedo meditar un poco —murmuró, sentándose con las piernas cruzadas sobre una piedra grande y lisa.

Dejó que su respiración se calmara.

El ruido de los pájaros desapareció.

El mundo físico se fue apagando lentamente.

Hasta que lo vio.

Un océano de agua líquida y luz, tan inmenso que no tenía fin.

Y en medio de ese mar infinito… algo se movía.

Un enorme dragón azul, con escamas translúcidas como cristal y ojos como pozos profundos de maná líquido.

Rodeado de remolinos de energía espiritual y cadenas rotas hechas de lo que parecía plata líquida.

Celestine tragó saliva.

—Oh no.

No me digas… El dragón habló con una voz profunda, poderosa, y sorprendentemente calmada, como si cada palabra contuviera un río entero fluyendo dentro de ella.

—Al fin te dignaste a mirar dentro de ti, pequeña.

Yo soy tu poder.

Tu esencia.

La fuerza que nació de tus decisiones.

Me llaman… —¡No, espera!

—Celestine lo interrumpió con un gesto de la mano—.

¿No me vas a decir que soy el recipiente de un antiguo dios sellado o el alma reencarnada de una reina dragón ancestral, verdad?

El dragón parpadeó lentamente.

—…No.

—Oh, gracias a la sal.

Ya temía que terminaría como uno de esos protagonistas con nombre de cereal y destino trágico.

El dragón suspiró, y por un instante pareció que sonreía.

—Soy la manifestación de tu poder, Celestine.

Cuando firmaste ese contrato con el espíritu del agua, Iris, fue suficiente para despertar lo que ya estaba en ti.

No soy un ente ajeno.

Soy… tú.

Una parte que estuvo dormida, esperando que crecieras.

—Genial —respondió ella, cruzándose de brazos—.

Ahora tengo una dragona interior con voz épica y respuestas vagas.

Lo próximo será que me hables en sueños y me des misiones crípticas.

—No descarto esa opción.

Celestine suspiró.

Una parte de ella se preguntaba si era normal sentirse cansada incluso dentro de su mente.

—Está bien, poderosa yo, o yo-dragón.

¿Por qué ahora?

¿Por qué no te apareciste antes, cuando estaba hasta el cuello de papeleo y enemigos codiciosos?

—Porque solo cuando dejaste de verte como una simple administradora y comenzaste a aceptar tu camino como guerrera, noble y líder, fue que mi forma se completó.

Has crecido… mucho.

Y aún crecerás más.

—Eso suena a presión psicológica espiritual —dijo Celestine, rascándose la cabeza—.

¿Tengo que alimentarte con emociones o pensamientos positivos o algo?

—Maná, voluntad, y experiencias reales.

Mientras más luchas, más control tendrás.

Cuando aceptes por completo lo que eres y dejes de reprimir tus instintos, podré ayudarte en cuerpo y forma.

Celestine levantó una ceja.

—¿Instintos?

¿Hablas de que aún tengo orgullo masculino?

Porque no pienso dejar de patear traseros como mujer solo porque a veces me incomodan ciertos… detalles anatómicos.

—No me refiero a eso.

Me refiero al impulso de reclamar, proteger y crear.

De dominar tu entorno, no solo con fuerza, sino con sabiduría.

La sangre de dragón corre por ti, aunque no completamente.

Es latente.

Dormida, pero poderosa.

—¿Y qué, me vas a dar alas?

—Cuando las merezcas.

—…Genial.

Otro sistema de desbloqueo por mérito.

Como si no tuviera suficiente con el imperio, los gremios y las minas.

El dragón rió.

Un sonido profundo que sacudió el mundo interior como olas en una tormenta suave.

—Despierta, Celestine.

Ya viene tu prueba.

Y con eso, el mundo se desvaneció.

— 🌫️ De vuelta en el mundo real… Celestine abrió los ojos justo cuando una suave brisa le rozó el rostro.

—Sí, definitivamente necesito vacaciones mentales.

Tengo una dragona parlante en la cabeza y una misión a punto de empezar.

No sé si estoy más emocionada o asustada.

Se puso de pie, ajustando su equipo, y miró al horizonte.

—Hora de ver qué esconde este paso montañoso.

Aunque… ojalá no sea otro monstruo queriendo declararse mi subordinado o esposo.

— Mientras el sol comenzaba a ocultarse tras los picos del paso montañoso, Celestine observaba desde una cornisa rocosa.

Había creado con precisión una ilusión mágica: una caravana de comerciantes bien equipada, con carretas llenas de barriles, cajas, y figuras humanoides ilusorias que caminaban y hablaban entre ellas.

Todo lucía real gracias a su uso avanzado de magia de agua combinada con ilusión: incluso las sombras se movían al ritmo del fuego ilusorio de las antorchas.

Celestine activó Ojo de Halcón y Concentración, aferrándose a su arco negro, lista para cualquier movimiento.

El aire estaba cargado de tensión… y de maná.

—Muy bien… veamos qué monstruo tiene la audacia de interrumpir mi comercio —murmuró con voz baja, su tono una mezcla de fastidio y diversión.

Un leve crujido en la maleza llamó su atención.

De pronto, una sombra veloz salió disparada entre los árboles.

No era ni bestia ni monstruo ordinario.

Saltó hacia una de las carretas… y la atravesó.

El efecto de la ilusión fue perfecto: el enemigo se quedó inmóvil, confundido.

Celestine lo observó con atención.

Tenía forma lupina, de tamaño descomunal, cubierto de un pelaje negro como la obsidiana, y con ojos dorados brillando en la oscuridad.

—Una bestia mágica… ¿o un bestking salvaje?

La criatura retrocedió unos pasos.

Gruñó.

Luego, como si detectara la emboscada, se giró directamente hacia Celestine.

—Ups… parece que notó al titiritera —dijo Celestine, levantando su arco, con una sonrisa divertida pero firme.

Celestine, siempre meticulosa incluso en medio de una emboscada, retrocedió unos pasos con la mirada aún fija en la criatura.

Sacó de su mochila lateral un libro grueso, forrado en cuero oscuro con detalles en filigrana plateada: el Bestiario Imperial de Alta Fauna y Entidades Mágicas, regalo directo de su madre, la reina Lexia.

—No pienso desperdiciar una flecha en algo que no conozco… —murmuró mientras hojeaba el tomo con velocidad precisa.

Pasaron solo segundos hasta que, con un leve destello mágico, el libro reaccionó.

Las letras en la página se ordenaron solas y una imagen surgió, idéntica a la criatura que la observaba desde las sombras.

— 🐺 Nombre de la criatura: Fenrak, El Lobo del Velo Nocturno Clasificación: Bestia Mágica de Clase Alta Rango de amenaza: B+ Elemento dominante: Sombra / Viento Origen conocido: Bosques Oscuros de Zanhil, avistamientos recientes en zonas montañosas con baja densidad mágica Comportamiento: Inteligente, territorial, hostil con ilusiones y magia de engaño Observaciones adicionales: Extremadamente sensible al maná, especialmente a la magia ilusoria Capaz de desvanecerse en sombras brevemente para esquivar ataques Caza en soledad, rara vez vista en grupo La leyenda dice que algunas versiones más antiguas pueden razonar con ciertos aventureros si no se sienten amenazadas Posee garras capaces de cortar acero templado si se ve acorralado — La criatura dio un paso más hacia adelante.

El libro desprendió un último brillo azul y cerró suavemente solo.

—Fenrak, ¿eh?

Un lobo con complejo de ninja —dijo Celestine con tono sarcástico, mientras su arco comenzaba a emitir una leve resonancia mágica.

Y luego pensó: “Si puede razonar… tal vez no sea necesario matarlo.

Pero si me lanza primero, bueno…

que se prepare para conocer la furia líquida de la bruja carmesí.” El viento fresco azotaba las rocas del paso mientras la figura de Celestine, armada con su arco negro azabache, rodeada de sus cuatro clones de agua mejorados, se movía con precisión.

Cada uno de los clones tenía una expresión ligeramente burlona, como su dueña, esperando con postura lista.

Frente a ella, el Fenrak, una criatura lupina del tamaño de un carro blindado, con púas de hueso que brotaban de su lomo y ojos amarillos que brillaban con inteligencia latente, rugía en bajo, como si midiera su presa.

Celestine cruzó los brazos, con su arco flotando levemente en su espalda gracias a la magia de afinidad espiritual, y sonrió de lado.

—Hola, lindo perrito~ —dijo con sarcasmo mientras alzaba una ceja—.

¿Te importaría explicarme por qué estás saboteando mi libre comercio imperial?

Uno de los clones murmuró como si fuera una asistente aburrida de la administración: —Mi señora, los informes indican tres caravanas destruidas, pérdidas económicas de 30% en el último trimestre.

Otro clon asintió: —Ya es hora de una auditoría en campo.

El Fenrak gruñó, pero no atacó.

En cambio, sus orejas se movieron de un clon a otro.

Celestine entrecerró los ojos.

—Oh, ¿así que sí puedes pensar?

Excelente… eso complica las cosas.

Esperaba algo más fácil, como los nobles que lloran cuando los encarcelo.

De repente, el Fenrak habló con voz áspera y gutural, como si las palabras fueran arrancadas a la fuerza de su garganta: —Los humanos invaden, destruyen…

cavan sin permiso, rompen pactos antiguos…

Los clones parpadearon al mismo tiempo.

Celestine entrecerró los ojos.

—¡Ah!

¡Perfecto!

¡Un bestia hablante!

Y justo cuando pensaba que esto iba a ser aburrido.

¿Qué clase de Isekai sería si no hubiera una criatura ancestral que odia a los humanos?

El Fenrak dio un paso adelante.

—Advertí.

Dos veces.

Nadie escuchó.

Ahora, pago con sangre.

Celestine dejó caer su sonrisa por un instante.

—Claro.

Clásico malentendido cultural con violencia como prólogo.

Debí traer al diplomático del gremio… pero, oh no, lo mandé a inspeccionar las cloacas de la ciudad.

Un clon se adelantó y conjuró una lanza de agua.

Celestine levantó su arco y apuntó directamente al pecho de la bestia, mientras murmuraba: —《Mizubakuha Seijou — Misil de Agua Sagrada》.

Un círculo mágico giró debajo de sus pies, generando partículas azules brillantes que rodearon la flecha encantada.

Sus clones también prepararon ataques: uno con estacas de agua, otro con una barrera de escudo, y el último acumulando una esfera de presión hidráulica en el aire.

—Última oportunidad, grandulón.

¿Quieres hablar como civilizados o prefieres probar cómo sabe el agua bendita concentrada en el corazón?

El Fenrak olfateó el aire.

Su cuerpo se tensó, listo para atacar o huir.

—Tú… no eres como los otros humanos.

Celestine sonrió otra vez, ahora más serena.

—Gracias.

También lo pienso.

Pero eso no me impide volarte una pata si sigues destruyendo mis caravanas.

Habla, Fenrak.

¿Qué quieren tú y tu manada exactamente?

El Fenrak bajó la cabeza, y con un rugido suave que sonó más a resignación que a amenaza, murmuró: —El pacto… roto por los humanos… quiero que se repare.

—¿Un pacto…?

—Celestine bajó ligeramente el arco, sus clones en alerta—.

¿Qué pacto?

¿Y con quién?

—Con el anterior señor de estas tierras.

Él prometió no talar los bosques sagrados de la montaña… y no excavar los viejos caminos… tu gente rompió ambas promesas.

Celestine chasqueó la lengua y suspiró.

—Maldito cerdo avaricioso de noble, hasta los lobos lo detestan.

Bien, Fenrak.

Si pruebas que ese pacto existía y eres un representante de tu tribu… quizás podamos reestablecer los términos.

Uno de los clones exclamó dramáticamente: —¡¿La condesa negociando con un monstruo?!

¡Esto saldrá en los boletines del imperio!

—Cállate, yo soy la que manda —gruñó Celestine, sin dejar de mirar al Fenrak—.

Muéstrame ese bosque.

Si lo que dices es cierto… puedo parar la tala.

Pero si me mientes… te prometo que te hidratarás de más, y por la nariz.

El Fenrak bajó la cabeza en señal de respeto, y lentamente dio media vuelta, comenzando a caminar montaña arriba.

Celestine suspiró profundamente, su arco desapareciendo en partículas azules.

—Ya veo por qué mamá quería que descansara con aventuras.

Al menos aquí, cuando alguien me insulta… no es por mis reportes impositivos.

El cielo teñía de naranja los bordes de las montañas.

Celestine caminaba con paso firme detrás del Fenrak, que la guiaba a través de senderos ocultos entre la maleza y las piedras cubiertas de musgo.

Las palabras del espíritu dragón todavía resonaban en su mente: “Tu poder tiene raíces más antiguas de lo que imaginas.

Los pactos olvidados y los rencores dormidos te van a seguir si quieres gobernar.” —¿Vamos a tardar mucho?

—preguntó Celestine, algo irritada mientras apartaba una rama que casi le despeinaba el flequillo blanco—.

No es que tenga prisa, pero tengo una economía que mantener, tropas que alimentar, un femboy que adiestrar… El Fenrak gruñó, con un tono que sonó entre risa ronca y tos.

—Ya llegamos.

Frente a ella se extendía un claro secreto entre montañas, donde una formación de piedras antiguas dibujaba un círculo rúnico sobre el suelo.

En el centro, una estatua erosionada de un humano con túnica y un Fenrak de menor tamaño, ambos tocando sus frentes.

—Aquí fue donde el anterior conde selló la paz con mi manada —explicó la criatura—.

Prometió mantener este santuario y respetar las rutas subterráneas donde dormimos y cazamos.

A cambio, no atacaríamos humanos.

Celestine caminó lentamente hacia el círculo.

Pasó sus dedos sobre las runas.

Sentía algo.

No magia activa, sino el peso de la historia y el maná residual.

Las inscripciones eran antiguas, no solo humanas.

Probablemente una mezcla de escritura dracónica y tribal.

—¿Y qué rompió ese pacto?

—preguntó, aún con los dedos sobre la piedra.

—Hace tres años.

Los hombres llegaron con picos, buscando minerales.

Taladraron el subsuelo.

Despertaron a los ancestros dormidos.

—Los ojos del Fenrak se endurecieron—.

Y cuando vinimos a hablar… los cazaron como a bestias.

Celestine bajó la mirada.

Su rostro mostraba una rara mezcla de pena y fastidio.

—…Maldita sea.

Lo hicieron sin consultar a nadie.

Usaron tu santuario como cantera… y luego, tú vengándote destruiste las caravanas que pasaban por aquí.

Lo típico.

Un silencio tenso los envolvió.

—¿Y ahora qué, humana?

—preguntó el Fenrak con un tono de desafío.

Celestine se giró lentamente, cruzándose de brazos con su aura azul destellando levemente.

—Ahora… vamos a firmar un nuevo pacto.

Los ojos del Fenrak brillaron con sorpresa.

—¿Tú… harás otro acuerdo con nosotros?

—Sí.

Pero esta vez, lo escribiremos bien, lo registraremos en el gremio, en la capital y en mis archivos personales… y le pondré un sello mágico triple que haga estallar los intestinos de cualquiera que intente romperlo.

¿Te parece justo?

El Fenrak asintió.

Su respiración se calmó.

—Aceptamos.

Pero quiero una cláusula.

Si algún día mueres, tu sucesor deberá mantener este trato.

Celestine suspiró, mirando al cielo por un momento.

—Lo aceptaré.

Siempre que ustedes… ayuden a proteger este paso.

Necesito que mi gente y las caravanas puedan pasar.

Si puedes asustar, cazar y rastrear como creo… podrías ser parte de mi ejército.

—Hizo una pausa, con una sonrisita—.

¿Qué dices, “perrito guardián del paso”?

El Fenrak inclinó su cabeza, solemnemente.

—Seré tu sombra en la montaña, Condesa de la Sal y el Azúcar.

—¡Ja!

Ese no es mi título oficial… todavía.

Pero me gusta cómo suena.

Acto seguido, con un círculo mágico celeste, Celestine conjuró un contrato mágico ancestral de agua, similar a los pactos espirituales.

El Fenrak colocó una garra sobre el sello, y Celestine, su palma.

Una luz azul envolvió el santuario mientras el nuevo pacto se grababa en las piedras circundantes.

Y entonces, sin siquiera proponérselo, Celestine acababa de establecer una alianza con una raza de bestias ancestrales, asegurando la protección del paso montañoso, ganando un nuevo aliado… y sin tener que disparar ni una flecha más.

—Ahora que eso está resuelto… —dijo mientras se daba vuelta—.

Necesito un baño caliente, ocho horas de sueño, y preparar mi nuevo uniforme de aventurera.

Porque según mi madre, aparentemente no tengo suficiente trabajo.

El Fenrak la miró con curiosidad.

—¿Qué es una aventurera?

Celestine le sonrió con picardía.

—Un sinónimo de “alguien que sobrevive mientras el gremio le paga poco por hacer el trabajo sucio de los nobles”.

Y así, mientras bajaba de la montaña, ya con el cielo clareando del todo, la joven condesa caminaba con una nueva alianza, una paz renovada y muchas ganas de desmayarse en la primera cama disponible.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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