isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 29
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29: capitulo 28 la guerra 29: capitulo 28 la guerra El viaje hacia la capital temporal del Reino Bestia era todo menos silencioso.
Las tropas del Imperio avanzaban en formación, mientras Celestine, con su capa ondeando y su arco apoyado en la espalda, intentaba mantener el equilibrio entre su reputación de marquesa, su reciente estatus como diplomática de guerra, y los suspiros ahogados que soltaba cada vez que recordaba lo que había hecho…
en el baño termal con la Reina Vareia.
O mejor dicho, lo que casi había pasado.
-Maldito vapor…
malditos muslos…
maldita política sexy, -susurró para sí.
-¿Hablabas sola otra vez?
-preguntó una voz melodiosa pero cargada de sarcasmo a su lado.
Celestine giró el rostro con un sobresalto.
Montada con toda elegancia sobre un corcel blanco como la nieve, con armadura ceremonial decorada con emblemas imperiales, estaba Elaine, la sexta princesa del Imperio…
y su media hermana.
-Elaine…
-Celestine forzó una sonrisa que parecía más una mueca-.
¿Qué haces aquí?
-¿”Qué haces aquí?”, dice -respondió Elaine, bajando con delicadeza de su caballo y sacudiéndose el polvo con gesto de princesa de porcelana-.
Estoy aquí porque papá cree que podrías dejarte seducir por una mujer musculosa y cornuda.
Sus palabras, no las mías.
-¡¿Cornuda?!
-Celestine casi tropieza de indignación-.
¡Es una reina!
Y no estoy pegada a ella, estamos colaborando por estabilidad regional.
-Y supongo que la estabilidad regional también requiere que ambas estén desnudas en un baño termal.
Fascinante estrategia.
-¡No estábamos…!
¡Era una reunión informal!
¡Con propósito diplomático!
-Celestine se tapó la cara con ambas manos, sonrojada-.
¿Quién te dijo eso…?
Elaine la miró con esa sonrisita que solo las hermanas saben poner.
-Hay informes.
Soldados hablan.
El vapor viaja…
y los rumores también.
Kuro, comandante del ejército personal de Celestine, intervino con su típica seriedad resignada.
-Su Alteza, si no les molesta, tenemos que atravesar un cañón vigilado por bandidos bestkings antes del anochecer.
Sugiero dejar los chismes termales para después.
Elaine lo miró y asintió con elegancia.
-Por supuesto.
Aunque no me molestaría ver cómo Celestine enfrenta sola a un grupo de minotauros rebeldes para “diplomaticar” con ellos a punta de caricias y frases picantes.
-¡Eso fue una vez y ni siquiera pasó nada!
-gritó Celestine, más roja que una cereza.
— Más tarde, en el campamento imperial Ambas hermanas compartían una tienda amplia con alfombra de piel de wirm blanco y lámparas flotantes.
-Celestine…
-dijo Elaine con tono serio mientras miraba los mapas-.
Has hecho más en dos años que muchos nobles en toda su vida.
Pero también te estás ganando enemigos entre los conservadores.
-Lo sé -respondió Celestine, ahora más tranquila, mientras quitaba sus guantes de combate-.
Pero no voy a retroceder.
No ahora que estoy ayudando a que el comercio fluya, los refugiados encuentren hogar y el Imperio gane influencia.
Elaine suspiró, recostándose con elegancia.
-A veces me recuerdas a mamá…
No la nuestra.
A la tuya.
Tenía esa misma mirada de “nadie va a decirme lo que puedo o no hacer”.
-¿Eso es un cumplido o una advertencia?
-preguntó Celestine, alzando una ceja.
-Un poco de ambas.
— Días después, al acercarse a la capital temporal del Reino Bestia Las banderas ondeaban con el símbolo de la vieja dinastía del Reino Bestia.
Las murallas no eran tan imponentes, pero la ciudad mostraba una dignidad antigua, ahora marcada por la guerra.
Y ahí, sobre los escalones del edificio central, con armadura ligera y una sonrisa…
estaba la Reina Vareia.
Sus ojos se cruzaron con los de Celestine de inmediato.
Fue una mirada rápida.
Un poco de reconocimiento.
Un poco de complicidad.
Un poquito de travesura.
-Rayos, -pensó Celestine-.
No puedo guiñar el ojo con Elaine cerca…
-Rayos, pensó Elaine-.
Esa vaca sí que es atractiva.
Entiendo el peligro ahora.
— — Celestine caminaba por los pasillos de piedra de la fortaleza capitalina improvisada del Reino Bestia, el eco de sus botas resonando junto a los pasos pesados pero rítmicos de la Reina Minotauro.
Había vuelto a su expresión seria, la misma que usaba al revisar informes y mapas de comercio.
Su cabello blanco caía como una cortina plateada mientras lanzaba una mirada de soslayo a la imponente figura a su lado.
-Así que…
-comenzó Celestine con voz neutra, aunque sus palabras estaban cargadas de intención-.
Lo del baño fue una casualidad.
No esperes más de eso.
La Reina soltó una risita ronca, su voz grave vibrando como un tambor tribal suave.
-¿Quién dijo que esperaba algo?
-respondió, cruzando los brazos-.
Pero si alguna vez quieres “accidentalmente” repetir esa casualidad, puedes avisarme.
Con gusto me distraigo contigo, marquesa.
Celestine apretó los labios para no sonreír y bufó, con ese aire sarcástico que la caracterizaba.
-Qué costumbres tan raras tienen los tuyos.
No sé si me coqueteas o me estás evaluando como un buey de combate.
-Las dos cosas.
-La Reina ladeó la cabeza-.
Pero que no se diga que no puedo separar negocios de placer.
Después de todo, ahora somos aliadas…
oficialmente.
Ambas llegaron al salón de reuniones de guerra donde varios generales minotauros esperaban.
Celestine chasqueó los dedos y su asistente felina apareció con los mapas estratégicos, desplegándolos sobre la mesa.
Mientras discutían los movimientos de las tropas leales a la Reina, las rutas más seguras para evitar emboscadas de los insurgentes liderados por Taurus, y la logística de provisiones desde el Imperio, Celestine analizaba todo con precisión quirúrgica.
Los minotauros presentes murmuraban entre ellos, sorprendidos por el intelecto de la joven humana.
Uno de ellos incluso murmuró: -Esa niña se mueve como estratega veterana…
no como una marquesa cualquiera.
Al terminar, Celestine cerró el mapa de un tirón elegante y dijo: -Bueno, eso cubre los asuntos de hoy.
Pero antes de irnos, tengo una propuesta informal.
La Reina arqueó una ceja.
-¿Propuesta?
-Un combate de práctica.
Tú y yo.
Nada mejor para aliviar tensiones.
-Celestine se estiró ligeramente los hombros con aire casual-.
A menos que estés muy cansada por haber sudado tanto en las aguas termales.
La Reina soltó una carcajada profunda.
-¿Quieres un duelo contra mí, humana?
¿O es otra forma de invitarme a sudar?
-El sudor del combate es distinto, aunque para ti todo parezca lo mismo -dijo Celestine alzando su arco con picardía-.
¿O temes que esta “niña marquesa” te humille frente a tus generales?
La Reina se inclinó con una sonrisa desafiante.
-Me encantaría verte intentarlo.
Pero si pierdes, tendrás que admitir que te gustan más los pechos minotauros que los tratados de comercio.
Celestine ladeó la cabeza con burla elegante.
-Si pierdo, aceptaré que ustedes sí saben dar buenos cabezazos.
Pero si tú pierdes, tendrás que llamarme señora Marquesa suprema de los tratos comerciales por una semana.
-Trato hecho.
Los generales estallaron en una mezcla de risas y murmullos sorprendidos.
La tensión política se disipó un poco.
Había algo curioso en esa alianza naciente.
Tal vez la sinceridad brutal de la Reina y la frialdad sarcástica de Celestine hacían una combinación perfecta para lo que estaba por venir: una guerra civil, una intervención imperial…
y quizás una amistad poco ortodoxa forjada entre estrategias, baños calientes y tensiones reprimidas.
Celestine miró a su asistente felina y murmuró: -Prepara mi equipo de combate ligero.
Nada exagerado.
Solo quiero recordarle por qué soy la persona más influyente de su lista de aliados.
La Reina, al escuchar eso, simplemente sonrió de oreja a oreja, como un toro viendo venir una buena pelea.
-Esto se va a poner interesante…
— Por favor comenten y den like.
(Y perdón me dejé llevar un poco con el Yuri XD )
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