isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 30
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30: capitulo 29 30: capitulo 29 — 📜 Campo de entrenamiento del campamento militar aliado, al atardecer Los rayos anaranjados del sol caían sobre la explanada de piedra donde las tropas solían entrenar.
Sin embargo, ese día no era un entrenamiento normal: los soldados minotauros y el pequeño destacamento imperial se habían reunido alrededor del área de práctica, susurrando con emoción contenida.
Al centro, Celestine, vestida con su traje de combate ligero (una versión estilizada de su armadura roja, más flexible y con un peto sin hombreras), afinaba su arco negro azabache mientras lo hacía girar con gracia entre los dedos.
Su largo cabello blanco ondeaba con el viento como una bandera desafiante.
Frente a ella, la imponente Reina Minotauro, vestida con una armadura de cuero negro reforzado que dejaba al descubierto sus brazos fornidos y parte de su torso bronceado.
Llevaba un martillo de guerra colgado a la espalda, pero se lo quitó al ver el arco.
—Usaré solo mis puños.
No quiero excusas cuando termines con los muslos temblando, princesa.
—La Reina sonrió con descaro.
Celestine bufó.
—Tus palabras están tan pasadas de moda como tu corona improvisada.
Y no necesito usar flechas…
aún.
—Levantó una mano y canalizó agua en forma de garras.
Su aura azul se manifestó de nuevo, sutilmente con la silueta de un dragón serpenteando tras ella.
Los espectadores se tensaron.
Incluso algunos de los generales dejaron de fingir indiferencia.
Un capitán minotauro susurró: —¿En serio se pelearán de verdad?
Otro respondió: —Entre líderes guerreras, así se hacen las alianzas duraderas.
La reina crujió los nudillos y adoptó una posición de combate con los pies firmes en la tierra.
Celestine se deslizó hacia un flanco como una danzarina asesina, sus pasos eran fluidos y precisos.
—¡Empieza cuando quieras, embajadora imperial!
—rugió la reina.
Celestine no esperó.
Activó su técnica de Clon de Agua Avanzado creando tres copias idénticas que rodearon a la reina en espiral.
Con un gesto rápido, disparó varias flechas de agua desde diferentes ángulos, las ilusiones las replicaban como un aluvión.
—水連打!(Suirenda) —¡“Golpe de Agua en Cadena”!
La Reina gruñó, bloqueando los impactos con los antebrazos reforzados y cargando hacia el verdadero cuerpo con una embestida potente.
—¡GRRRRRAHHHH!
¡¡NO ME GANARÁS CON TRUCOS DE NIEVE!!
—bramó, activando una técnica tribal llamada “Furia del Cuerno Solar”, que aumentaba su velocidad y fuerza temporalmente.
Celestine lo supo de inmediato.
Ya no era una pelea de práctica: era una prueba de respeto.
—¡Te gusta ir con todo!
¡Entonces aguanta esto!
Concentró maná en su palma izquierda, una esfera líquida girando con presión sagrada.
Saltó hacia atrás en una voltereta y lanzó: —水弾・圧壊球!(Suidan – Akkai Kyuu) —¡Bala de Agua: Esfera de Colapso!
La esfera impactó de frente.
Un estallido de vapor se alzó, silenciando a los presentes por un segundo.
Desde la niebla, un golpe de la Reina la alcanzó de lado, pero Celestine ya lo había anticipado y bloqueó con su arco.
Ambas se miraron cara a cara, respirando fuerte, con un rastro de sangre en la comisura de sus labios.
—Eres buena… —dijo la Reina, jadeando.
—Y tú… apestas a leche agria, pero luchas bien.
Hubo un silencio.
Y entonces ambas… rieron.
Fuerte.
El público aplaudió tímidamente.
No sabían si esto era una guerra, una comedia o el nacimiento de una peligrosa amistad.
Finalmente, ambas se separaron.
Celestine se limpió el sudor de la frente y murmuró: —Bien.
Ahora que nos dimos de golpes… podemos hablar de logística.
La Reina se colocó el martillo al hombro y dijo: —Sí.
Pero para la próxima, tráete una muda de ropa…
o no.
—Le guiñó un ojo.
Celestine se alejó fingiendo que no escuchó.
Pero por dentro, sonreía.
Tenía una aliada formidable.
Y eso era lo único que importaba.
— El convoy imperial avanzaba entre colinas verdes y senderos de tierra endurecida.
Caravanas cargadas con suministros marchaban custodiadas por soldados del Imperio y por la guardia personal de Celestine.
Al frente, ella cabalgaba con aire sereno, aunque por dentro sus pensamientos eran un campo de batalla.
A su lado, con armadura blanca adornada de filigranas doradas, montaba Elaine, la sexta princesa.
Desde que partieron, no había dejado de observar a su hermanita menor con esa mirada entre dulce y sospechosa.
—Tienes cara de mártir —comentó Elaine al romper el silencio—.
Como si hubieras aceptado cargar con una cruz demasiado pesada.
—No soy mártir —respondió Celestine con ironía—.
Soy marquesa, y últimamente siento que también soy burócrata, general, comerciante y hasta niñera de refugiados.
¿Qué sigue?
¿Payaso de cumpleaños?
Elaine rio suavemente.
—Eso último te quedaría bien.
Ya te imagino lanzando globos de agua, literalmente.
Celestine suspiró, pero no pudo evitar sonreír.
— Mientras cabalgaban, Elaine sacó un pergamino sellado con el emblema imperial.
—Padre me dio esto.
No solo estoy aquí para ayudarte.
También debo vigilarte.
Sus palabras exactas fueron: “Esa niña tiene talento, pero temo que se deje arrastrar por esa reina cornuda.” Celestine casi se atraganta de indignación.
—¡¿Arrastrar otra vez con eso?!
Por los dioses!
—Tranquila, tranquila —dijo Elaine conteniendo la risa—.
Yo no lo inventé.
Pero sí entiendo su preocupación.
La Reina Vareia no solo es fuerte, también es carismática.
Y tú…
bueno…
no eres inmune a los carismas, ¿cierto?
Celestine entrecerró los ojos.
—Hermana, si insinúas algo más, juro que te mando a mis minas.
—Tus minas no tienen jurisdicción sobre mí, pequeña marquesa.
—Elaine sonrió con superioridad fingida—.
Además, no es insinuación.
Es…
intuición.
— Más adelante, cuando el campamento se levantó cerca de un paso montañoso, ambas compartieron la mesa de oficiales.
Elaine observaba cómo Celestine revisaba mapas, daba órdenes y calculaba rutas de abastecimiento.
—No puedo decidir si eres un genio o si simplemente trabajas tanto que intimidas a todos a tu alrededor —comentó Elaine.
—Un poco de ambas.
—Celestine se acomodó el cabello y bebió agua con calma—.
El truco está en nunca darles tiempo para pensar que podrían desobedecerme.
Elaine sonrió, esta vez más seria.
—Padre y madre no te lo dirán directamente, pero están orgullosos de ti.
Yo también.
Aunque no me guste admitirlo.
Celestine bajó la mirada por un instante, reprimiendo el nudo en la garganta.
—Gracias…
pero no tengo tiempo para ser hija orgullosa de nadie.
Tengo que mantener en pie este bloque económico, estabilizar la frontera y ahora, mediar en una guerra civil.
Elaine la miró fijamente.
—Eso suena como alguien que ya piensa como candidata al trono.
Celestine se giró con rapidez.
—¡No me pongas en esas aguas turbulentas!
Bastante tengo con lidiar con papeles y guerras ajenas.
Ambas hermanas rieron, aunque la tensión de esas palabras quedó flotando en el aire, como una nube que aún no llueve… pero se avecina.
— Por favor comenten y den like.
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