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isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 capitulo 31 Un combate reñido
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32: capitulo 31 Un combate reñido 32: capitulo 31 Un combate reñido El suelo tembló.

Taurus avanzaba a una velocidad antinatural para su tamaño, rompiendo el aire a su paso.

Los gritos de los soldados bestia y las filas humanas se mezclaron en una cacofonía de guerra.

A cada paso suyo, el polvo se levantaba como un muro marrón que ocultaba el horizonte.

Desde lo alto de una colina, Vareia levantó la mirada y sintió el aire cargado de energía mágica.

Su instinto de reina guerrera le habló claro: ese monstruo no iba tras el ejército…

iba tras ella.

—…Celestine.

—Susurró con voz grave.

Su montura dracónica lanzó un rugido al sentir la presión mágica proveniente del campo enemigo.

Elaine, a su lado, notó el cambio de tono y preguntó con seriedad: —¿Qué pasa?

¿Por qué tienes esa cara?

Vareia entrecerró los ojos, su cola golpeando el aire.

—El traidor… ese toro maldito, viene hacia aquí.

Y lo hace con una sonrisa.

Elaine chasqueó la lengua y bajó la visera de su casco.

—Entonces será mejor que lo recibamos.

No pienso dejar que ese bruto llegue hasta Celestine.

La reina giró su lanza, cuyo filo brilló con energía dorada.

—Perfecto.

Yo lo distraeré.

Tú busca un punto para flanquearlo.

—Y Celestine…

—agregó Elaine mirando hacia la colina trasera—, dile que apunte bien.

No quiero morir atravesada por un proyectil de “eficiencia imperial”.

— A unos cientos de metros detrás, Celestine ya había comenzado los preparativos.

Su arco flotaba frente a ella, rodeado por un anillo de runas azules que giraban con lentitud.

El aire se humedecía.

El suelo bajo sus pies empezó a oscurecerse, como si el agua misma respondiera a su llamada.

Iris, la voz de su espíritu acuático, resonó en su mente.

> —Celestine, ese toro tiene resistencia dracónica.

Un ataque directo no bastará.

—Lo sé.

No voy a disparar una flecha normal.

Esta será mi firma.

Una esfera de agua comenzó a comprimirse en el aire, temblando bajo la presión mágica.

Cada gota que escapaba formaba pequeñas corrientes que giraban alrededor, como un ciclón contenido.

> —Nombre del hechizo.

—Suiryū no Issen… (La Estocada del Dragón de Agua) Su cabello blanco flotaba con el viento mientras sus ojos adquirían un brillo sobrenatural.

—Si falló, Elaine me lo recordará por los próximos tres años… así que será mejor no hacerlo —murmuró con tono cansado pero decidido.

— Vareia se lanzó al encuentro de Taurus.

Sus lanzas se cruzaron con el hacha del traidor, y el impacto levantó una onda de choque que derribó a decenas de soldados a su alrededor.

—¡Así que la Reina del Reino Bestia aún respira!

—rugió Taurus con una risa gutural.

—Y tú sigues siendo igual de feo —replicó Vareia, clavando su lanza en el suelo y girando sobre su propio eje para bloquear un golpe descendente.

Elaine apareció por el flanco, su espada cubierta de luz sagrada.

—Celestine, ahora sería un buen momento para hacer tu entrada.

— El cielo se oscureció un instante.

Desde la colina, un rugido etéreo resonó como si el mismísimo mar hubiera despertado.

Celestine abrió los ojos y soltó la cuerda de su arco.

Una lanza de agua pura —translúcida y a la vez brillante como cristal— atravesó el aire.

El proyectil partió los vientos, dibujando una estela azul que cruzó el campo de batalla.

Los ojos de Taurus se abrieron un instante antes de que el impacto lo arrojara varios metros atrás, rompiendo la tierra bajo él.

Vareia se cubrió el rostro ante la ola de presión que siguió.

Elaine, con una sonrisa satisfecha, murmuró: —Nunca decepciona… Vareia rió entre dientes.

—Lo sé.

Pero la próxima vez, que avise antes de disparar algo así.

— El polvo comenzó a asentarse.

Entre el humo, Taurus se incorporó lentamente, su cuerpo sangrando… pero sonriendo.

—Jajajajaja… Así que ese es tu poder, marquesa… bien… ¡déjame devolvértelo!

— El aire vibraba.

El campo de batalla entero se había detenido para presenciar el duelo que decidiría la guerra.

A un lado, Taurus, la montaña viviente, se alzaba entre el polvo con su hacha resonando como un trueno, su cuerpo cubierto de cicatrices y runas que brillaban en rojo.

Del otro, sobre la colina, Celestine, con su arco negro azabache apuntando hacia él, rodeada por una danza de gotas suspendidas que giraban como un halo líquido.

—Así que sigues de pie, pedazo de toro descomunal —murmuró Celestine, ajustando su respiración—.

Supongo que me toca apuntar en serio.

Sus pupilas se dilataron, y una línea azul de energía recorrió sus ojos.

El aire alrededor se estremeció.

La temperatura bajó.

Su cabello blanco comenzó a flotar levemente mientras el aura dracónica emergía.

「竜眼 – Ryūgan」(Ojos de Dragón) De repente, todo se ralentizó.

El mundo se volvió cristalino, cada gota de sudor, cada vibración en el aire… cada partícula de polvo.

Celestine podía ver las corrientes de maná fluir dentro del cuerpo de Taurus.

—Perfecto… ahora te tengo —susurró.

Tensó su arco.

La cuerda chirrió como si protestara por la energía concentrada en ella.

La flecha de agua que se formó era distinta: su núcleo era líquido, pero su superficie reflejaba la luz como si fuera vidrio.

> —Iris, amplifica el flujo.

No voy a fallar esta vez.

—Heh… cuidado, marquesa.

Si sigues cargando poder así, podrías destruir el arco.

—Entonces que se rompa después de hacerlo volar.

El viento rugió cuando soltó la cuerda.

La flecha salió disparada a una velocidad tan absurda que el aire mismo estalló en una onda expansiva.

Pero Taurus sonrió, levantando su hacha con ambas manos.

—¡NO CREAS QUE ME VAS A TOMAR DESPREVENIDO OTRA VEZ!

Su arma, cubierta en una barrera roja de energía bestial, interceptó la flecha.

El impacto fue tan brutal que el suelo se hundió bajo sus pies.

Durante un segundo, pareció que resistiría… hasta que una corriente secundaria de agua surgió por debajo, golpeando su flanco y cortando una de sus runas defensivas.

Taurus gruñó, retrocediendo varios pasos.

—¡Heh… ahora sí veo por qué te temen, humana!

Celestine lo observó fríamente, su respiración agitada y una sonrisa irónica.

—No me temas… solo preocúpate de no quedarte sin respiración antes de morir.

Desde el aire, Vareia descendió con su lanza lista.

—¡Buen disparo, Celestine!

Pero déjame divertirme un poco con este toro testarudo.

Elaine aterrizó a su lado, ajustando su espada.

—Sí, hermanita… toma un respiro.

Te estás viendo más dragón que humana.

Celestine bajó el arco, el brillo azul aún en sus ojos.

—Lo sé.

Pero si ese toro sobrevive a ustedes dos… será mío.

Taurus levantó la cabeza, con sangre corriendo por su frente y una sonrisa salvaje.

—¡JAJAJA!

Me gusta.

¡Tres contra uno!

Así debe pelearse una guerra digna de historias.

El viento rugió una vez más.

Y la tierra se estremeció cuando la bestia, la reina y las dos princesas cargaron hacia el clímax de la batalla.

— Por favor comenten y den like.

( También por favor lean mí historia reencane en Wordcratf como un druida nivel 1)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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