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isekai Game Over mi vida cambió con un BOOM! - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 capitulo 3 Pactando con el Espíritu del Agua
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4: capitulo 3 Pactando con el Espíritu del Agua 4: capitulo 3 Pactando con el Espíritu del Agua En estos tres días estuve bastante ocupada… aunque no físicamente, claro.

Mi trabajo consistía en revisar informes, dar órdenes, observar cómo los demás se partían la espalda trabajando y fingir que todo estaba perfectamente bajo control.

A decir verdad…

me estaba empezando a divertir.

Bob, el nuevo jefe de agricultura, resultó ser mucho menos inútil de lo que esperaba.

Corría de un lado a otro, organizaba, supervisaba, gritaba a los campesinos, y luego venía a mi despacho para entregarme los informes.

En su tercer informe, mientras lo recibía, lo miré fijamente y no pude evitar soltar: —Bob… por tu desempeño, he decidido concederte un apellido.

Me miró con los ojos abiertos como platos, totalmente impactado.

En este mundo, los plebeyos no tienen apellido a menos que se les otorgue como un gran honor o mérito.

—A partir de ahora… serás Bob Esponja.

—Dije, seria, con la expresión más neutral que pude fingir.

Hubo un segundo de silencio absoluto.

Bob parpadeó, procesando lo que acababa de escuchar.

Su rostro, primero confundido, lentamente se llenó de…

¡orgullo!

—¡M-Milady…!

¡No sé cómo agradecer este honor!

—Dijo inclinando la cabeza con fuerza—.

¡Llevaré este apellido con orgullo!

¡Mis descendientes lo recordarán!

Por dentro, solo pude pensar: “Demonios…

acabo de condenar a generaciones de gente a llamarse Esponja.” Me aclaré la garganta y retomé la compostura mientras tomaba el informe en mis manos.

—Bien…

veamos qué tal va todo.

— 【Informe de Agricultura – Día 3】 Encargado: Bob Esponja Resumen del Progreso: ✔️ División de los campos completada: se organizaron tres sectores (cultivo principal, secundario y descanso).

✔️ Preparación del terreno: remoción de malas hierbas y nivelación de las zanjas completada en un 70%.

✔️ Implementación del compost: comenzamos a recolectar estiércol de animales, restos de comida y vegetación muerta.

Las primeras pilas de compost ya están en fermentación.

✔️ Canales de riego: apertura de las zanjas principales iniciada.

Actualmente avanzan a un ritmo aceptable, aunque hay dificultades con las herramientas viejas.

Observaciones: Algunos campesinos se quejan, pero trabajan bajo presión del nuevo sistema.

Descubrimos que parte del terreno está más fértil de lo esperado tras limpiar una zona abandonada cerca del río.

Se necesitarán mejores herramientas en el futuro para acelerar el trabajo.

Pronóstico: Si el clima se mantiene estable y el ritmo de trabajo continúa, en menos de 2 meses podremos ver una mejora significativa en la producción agrícola.

Se estima un aumento del 30 al 40% en la producción en la primera cosecha bajo este sistema, siempre que no haya contratiempos graves.

— Leí el informe con detenimiento, asentí levemente y dejé el pergamino sobre la mesa.

—Hmp…

Va…

mejor de lo que esperaba.

Bob Esponja seguía de pie frente a mí, esperando instrucciones, con esa expresión de mezcla entre orgullo y agotamiento absoluto.

—Sigue así, Bob.

Y no olvides…

que ahora llevas el apellido Esponja.

No me hagas arrepentirme.

—Dije con una sonrisa neutra y ligeramente siniestra.

—¡S-Sí, Milady!

¡Por el honor de la familia Esponja!

—Se inclinó rápidamente antes de salir corriendo a seguir trabajando.

Cuando la puerta se cerró, suspiré, me recosté en la silla y me quedé mirando el techo agujereado.

“…Ok.

Hasta ahora no ha explotado nada.

Y eso, en este maldito mundo…

ya es una victoria.” — Estaba claro que si el pueblo no moría de hambre, moriría de disentería, fiebre tifoidea o cualquier otra enfermedad que naciera del agua marrón y sospechosamente espesa que algunos bebían del pozo o del río cercano.

Tomé la decisión de pedir un informe claro y detallado sobre el problema del agua.

Ya estaba bien de escuchar excusas vagas como “el pozo está sucio” o “el río huele raro.” Llamé a Bob Esponja, que ya casi se estaba volviendo mi mano derecha (pobrecito), y a otros tres aldeanos que parecían los menos inútiles en temas de recolección y observación.

—Quiero un informe claro.

—Dije, señalando el escritorio—.

Me da igual si tienen que meter la cabeza en el pozo o seguir el río hasta su nacimiento.

¡Quiero saber QUÉ demonios pasa con el agua de este pueblo!

Tres días después, con la cara de gente que claramente no había dormido lo suficiente, me entregaron esto: — 【Informe del Estado del Agua – Pueblo Sin Nombre】 Encargado: Bob Esponja y equipo Pozo Principal: El agua está turbia, con presencia de limo, mal olor y sabor metálico.

Al revisar la estructura, se descubrió que parte de las paredes del pozo están colapsadas.

Hay filtraciones de aguas sucias provenientes de zonas cercanas donde se desechan residuos orgánicos y excrementos animales.

Río Cercano: Agua clara en algunos puntos, pero altamente contaminada en la sección más cercana al pueblo.

Descubrimos que más arriba del río hay un asentamiento de cazadores que vierten desechos directamente al agua.

Además, parte del río pasa por un pantano pequeño antes de llegar al pueblo, cargando sedimentos, bacterias y posiblemente parásitos.

Otros hallazgos: No existe un sistema básico de filtración, ni pozos secundarios.

No hay pozas de sedimentación ni canalización adecuada.

Conclusión: El agua NO es apta para consumo humano.

Hay riesgo elevado de enfermedades si se sigue usando en estas condiciones.

— Dejé el informe sobre la mesa, me llevé la mano a la frente y suspiré.

—…Perfecto.

Vamos bien.

Agricultura medio funcionando…

y ahora…

esto.

—Murmuré—.

Muy bien…

Diosa de la Sabiduría, si existes, si me estás viendo…

ilumíname, porque te juro que me estoy quedando sin neuronas.

Me levanté, reuní a los mismos campesinos de antes, más otros que parecía que no tenían nada mejor que hacer.

Me subí a una caja para quedar más alta que ellos —dignidad noble ante todo— y comencé: —Bien.

Escuchen.

Vamos a resolver el problema del agua.

—Dije con tono firme.

Silencio.

Todos atentos.

—Primero…

el pozo.

—Señalé hacia él—.

Las paredes están colapsadas y filtran porquería.

Lo vamos a vaciar, limpiar y reforzar con piedras grandes, cal y arcilla apisonada.

—Me crucé de brazos—.

No quiero solo un agujero en la tierra, quiero un pozo DECENTE.

Algunos empezaron a murmurar.

—¡Y NO TERMINO!

—Aclaré antes de que se quejaran—.

Después de arreglar el pozo, vamos a construir una fosa de filtración.

Básicamente, un agujero con tres capas: 1.

Piedras grandes abajo.

2.

Grava en el medio.

3.

Arena arriba.

—El agua pasa por ahí, la arena y la grava eliminan impurezas, y lo que llega abajo es agua más limpia.

No perfecta, pero al menos no te mata al primer sorbo.

—¿Funciona?

—Preguntó uno.

—Funciona.

—Asentí, sin mencionar que mi conocimiento se basaba en haber visto un video de YouTube sobre cómo sobrevivir en la selva.

—Luego… el río.

—Apunté hacia el norte—.

Quiero que un grupo se encargue de buscar un lugar más arriba, antes del pantano, donde el agua sea más limpia.

Construiremos una pequeña represa para desviar parte del agua hacia un canal que llegue al pueblo.

Los campesinos abrieron la boca, claramente procesando algo que nunca se les había ocurrido.

—Y además —añadí—, construimos un depósito de sedimentación.

Es una gran piscina donde el agua se queda quieta unas horas o días, permitiendo que la suciedad se asiente en el fondo.

Luego, la parte limpia se recoge para uso.

—Eso suena…

complicado.

—Murmuró otro.

Sonreí, manteniendo mi expresión de noble digna y ligeramente sádica.

—No es complicado.

Es necesario.

Y si no les gusta…

bueno, pueden seguir bebiendo agua de pantano, cagarse encima hasta morirse y ahorrarme el trabajo.

Silencio.

Miradas incómodas.

Algunos tragaron saliva.

—…Mejor hacemos eso…

—dijo uno.

—Buena elección.

—Afirmé con una sonrisa.

—A partir de ahora, organizaremos grupos.

—Continué—.

Uno para el pozo, otro para la represa, otro para el canal y otro para el depósito de sedimentación.

Bob Esponja…

—lo señalé—.

Ahora eres también Jefe de Infraestructura Hídrica.

Bob parpadeó.

—…¿De…

de verdad?

—Sí.

No me falles, Bob.

Que ahora es tu nombre y tu legado el que está en juego.

—Dije, con una sonrisa tan pacífica como amenazante.

—…Por…

por la gloria de la familia Esponja…

—gruñó, resignado.

Me crucé de brazos, mientras los aldeanos empezaban a moverse.

“Muy bien…

si esto no funciona…

pues…

entonces rezaré a la diosa del agua o al espíritu del pantano, lo que sea que aparezca primero.

Pero primero…

vamos a ver si puedo resolver esto usando el cerebro.” Suspiré, mirando el cielo.

— — Estaba dando uno de mis paseos rutinarios por el pueblo —porque, vamos, si no camino un poco en este basurero medieval, me termino fusionando con la silla del despacho— mientras revisaba los últimos informes de progreso.

✔️ La limpieza del pozo iba bien.

✔️ El canal estaba en construcción.

✔️ El depósito de sedimentación…

bueno, iba lento porque alguien se rompió una pierna cayendo en el hoyo.

Suspiré.

—…Lo que daría por un escuadrón de ingenieros…

o al menos, por campesinos que no se tropiecen con su propia sombra.

Fue entonces cuando noté algo raro.

Una pequeña luz azul.

Flotaba.

Me seguía.

Al principio pensé que era un insecto luminoso.

Luego que era mi imaginación.

Pero no.

La bola de luz azul seguía ahí, flotando, revoloteando alrededor mío como si fuera un gato curioso.

Me giré.

—…¿Y tú qué…?

La luz parpadeó.

Tembló levemente…

y, para mi sorpresa, habló.

—Tú…

—dijo con voz suave, femenina, como un susurro en medio de un arroyo—.

Tú tienes un problema…

de agua.

Me quedé tiesa.

“¿Qué…?” La luz azul empezó a tomar forma.

Poco a poco se materializó: una figura femenina pequeña, no más grande que un gato, con cabellos largos y flotantes hechos de agua, alas de gotitas y ojos como dos zafiros brillantes.

—Soy un espíritu del agua.

—Dijo, ladeando la cabeza—.

He sentido tu desesperación…

tus gritos al cielo…

y tu constante amenaza de prender fuego al pantano…

Me llevé una mano a la cara.

—…No sabía que los espíritus eran tan sensibles al sarcasmo.

Ella sonrió.

—Estaba cerca…

escuchando.

Me gusta este lugar, pero…

sí, está bastante…

problemático.

—Bienvenida al club.

—Murmuré.

—Quiero hacer un pacto contigo.

—Dijo de repente, flotando cerca de mi rostro—.

A cambio, te prestaré mis bendiciones.

Parpadeé.

Me crucé de brazos.

—…¿Por qué?

—Me caes bien.

—Dijo simplemente, girando en el aire—.

Eres divertida…

y extraña.

Además…

si este pueblo muere, este territorio quedará vacío y árido.

Sería aburrido.

Me quedé callada.

Pensé.

Procesé.

“Ok…

vamos a ver…

Espíritu…

bendiciones…

ayuda con el agua…

y todo a cambio de un pacto que no sé qué implica.

¿Suena sospechoso?

Sí.

¿Me importa?

No.

A caballo regalado no se le ve colmillo.” —…Está bien.

—Asentí con la dignidad de alguien que sabe que está tomando decisiones cuestionables pero necesarias—.

Acepto.

Hagamos el pacto.

La pequeña rió suavemente.

—Entonces, desde ahora, somos aliados.

Una luz azul me envolvió brevemente.

Una sensación fresca, como meter las manos en un río de montaña, recorrió mi cuerpo.

No dolía.

No era incómodo.

Solo…

extrañamente refrescante.

—Como primera tarea…

quiero que proporciones agua potable al pueblo y riegues los campos hasta que terminemos las obras.

—Dije, señalando alrededor—.

Pero —levanté un dedo— nada de que se me pongan flojos los campesinos, ¿me oyes?

Esto es solo una ayuda temporal.

Que sepan que si no terminan las obras…

el manantial mágico se seca.

El espíritu dio una vuelta en el aire, divertida.

—De acuerdo.

Me gusta tu actitud.

Extendió las manos.

Pequeñas gotas azules comenzaron a materializarse alrededor.

Corrientes de agua pura brotaron como hilos desde el aire, llenando los pozos, fluyendo hacia los canales incompletos y empapando suavemente los campos secos.

En cuestión de minutos, el pueblo entero se dio cuenta.

Las voces empezaron a elevarse: —¿¡Agua!?

—¡Está limpia!

¡Sale del aire!

—¡Miren!

¡¡Miren eso!!

Mientras la gente celebraba, yo respiré hondo, me crucé de brazos y solté: —Perfecto.

Agua…

temporalmente solucionada.

—Miré al espíritu—.

Ahora sí…

a trabajar.

¡Nadie se me hace el vago, que esta bendición es con fecha de caducidad!

La pequeña rió mientras giraba a mi alrededor.

—Me gusta tu estilo, humana.

“Genial.

Ahora tengo un espíritu del agua, una familia de campesinos que se apellida Esponja, un pozo decente en construcción y…

hambre.

Maldición, debería ver si alguien sabe cocinar algo que no me mate.” Suspiré mirando el cielo.

“Bueno…

un paso a la vez…” — Por favor comenten, den like y compartan

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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