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isekai world: Magical son - Capítulo 33

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  3. Capítulo 33 - Capítulo 33: Crossover: "La Grieta Multiversal"
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Capítulo 33: Crossover: “La Grieta Multiversal”

Esta historia esta ubicada años atrás en una aventura legendaria que vivio leokun.

El cielo de la ciudad de villa green, donde Leokun, a sus 30 años, lideraba la orden de guardianes, se partió.

No fue un rayo, ni una tormenta. Fue una cicatriz en el tejido mismo de la realidad, un tajo profundo y antinatural de color púrpura y negro que absorbía la luz.

De ella emanaba un sonido ensordecedor que hacía vibrar el núcleo de energia de la ciudad.

Leokun, con la experiencia grabada en su rostro y su brazo híbrido de metal y circuitos rúnicos dorados, analizó la situación desde su fortaleza.

«Inestabilidad dimensional de clase Nexus», pensó.

Justo cuando se preparaba para desplegar el protocolo de contención, algo cruzó la barrera.

No fue una criatura. Fueron dos figuras, expulsadas con violencia.

El primero en aterrizar, rodando con agilidad, fue un joven de 18 años. Vestía una sudadera escolar desgastada. León.

Sus ojos estaban desorbitados, y un rastro de energía verde residual parpadeaba dolorosamente alrededor de sus puños.

Se puso en pie de un salto, respirando entrecortadamente, mirando a su alrededor con una mezcla de terror y una determinación feroz nacida de su experiencia como guardián.

El segundo, Laion, de 20 años, flotaba a pocos centímetros del suelo, rodeado por un aura plateada y temblorosa.

Su expresión era de una concentración extrema.

Se sostenía el pecho, como si su esencia misma se estuviera deshilachando.

«Ciudad Bosqueta… No puedo sostener el anclaje…» murmuraba, sintiendo que su cuerpo astral se separaba del físico en un mundo que no era el suyo.

Leokun, con un movimiento fluido, desenvainó su espada legendaria, que se encendió con runas de combate. Se interpuso entre los jóvenes y la grieta.

-Identifíquense.

¿Son los causantes de esta ruptura? -preguntó Leokun, su voz resonando con autoridad.

León, instintivamente, levantó las manos, que de inmediato se cubrieron de su intensa luz verde.

-No. Yo… yo estaba entrenando con los espíritus.

Algo… algo me jaló, apenas vi un destello en el cielo, yo me llamo leon.

Yo me llamo leokun y soy el guardian de este mundo, Leokun les dijo a los jovenes.

Laion, esforzándose por estabilizarse, miró a Leokun con reconocimiento.

-Holaa!!, me llamo laion, el mundo en el que estaba fue distorsionado.

Había visto ecos de tecnología rúnica en sus viajes astrales.

Algo ha cruzado al plano físico y nos arrastró a su paso. Mi proyección no aguantará mucho más aquí.

De la grieta, el zumbido se transformó en un grito desgarrador.

Una sombra colosal, una multitud de guerreros oscuros dimensionales y pura corrupción de vacío, comenzó a emerger.

No eran unos seres vivos; era una ausencia de vida que devoraba la realidad a su paso.

Leokun entendió la situación al instante.

Su artefacto táctico parpadeó: «Entidad multiversal hostil confirmada. Potencial de asimilación del mundo: 100%».

-Si queremos sobrevivir -dijo Leokun, sin apartar la vista de las entidades-, sus mundos y el mío, tendremos que luchar juntos. La tecnología no puede sellar esto sola.

La criatura atacó. Una oleada de figuras oscuras se lanzó contra la ciudad.

-¡Ayudame a proteger La ciudad, ataquemos Leon! -gritó Leokun-.

¡Tú, Laion, dános tiempo o encuentra su núcleo!

León gritó con furia acumulada. Su energía verde no solo brilló; rugió.

Una cúpula masiva de energía espiritual esmeralda brotó de él, interceptando el ataque.

Sus brazos temblaban, pero la cúpula resistió. Era el poder de un guardián protegiendo a los suyos.

Laion, liberado de la defensa inmediata, se concentró. -Me proyectaré dentro de la entidad.

Buscaré la ancla dimensional. ¡Mantengan su atención en el plano físico! -Su cuerpo astral se separó, volviéndose una flecha de luz plateada que atravesó la corrupción.

Leokun no perdió tiempo. Activó el modo de sobrecarga de su brazo robotico.

-¡Análisis táctico: Punto débil detectado por Laion! ¡Fuego de supresión!

-Sus guanteletes con energia astral dispararon un rayo en forma de ancla afilada, tallando la sombra de la criatura para mantenerla en el mundo físico y evitar que se replegara al plano astral.

La lucha fue feroz. La entidad trataba de asimilar la energía de León y la tecnología de Leokun.

Laion, dentro del vacío, gritó en sus mentes: -¡He encontrado el núcleo, pero está blindado por la paradoja un tipo de energia dimensional!.

No puedo romperlo solo.

Necesito el resonador del mundo y la fuerza del espíritu puro.

Leokun miró a León. Los dos chicos compartían más que un nombre similar; compartían una chispa de ese legado de lucha que Leokun conocía bien en su linaje.

-León -dijo Leokun, poniendo su mano robotica sobre el hombro del chico, transmitiéndole un pulso de energia de su propia fuerza-.

Canaliza tu energía espiritual a través de mi espada. Usaré el sistema de amplificación de mi artefacto para enfocar tu poder.

León, agotado pero lleno de fe, asintió.

Posó su mano sobre el mango de la espada de Leokun. La energía verde de León comenzó a fluir por la espada, fusionándose con las runas de Leokun.

La hoja brillaba ahora con un fuego verde-esmeralda, tecnomágico y espiritual.

-¡Ahora, Laion! ¡Abre el camino!

Laion, en el astral, usó sus últimas fuerzas para crear un punto de tensión en el blindaje del núcleo.

Leokun, con el poder de León fluyendo a través de él, lanzó un ataque de estocada.

No fue un simple tajo. Fue un rayo de convergencia. El super ataque de la Esmeralda de la Guardia.

Un chorro de energía verde, rúnica, espiritual y astral impactó directamente donde Laion había debilitado la criatura.

La entidad gritó un sonido que no pertenecía a ninguna dimensión conocida y estalló en luz.

La explosión no dañó la ciudad, sino que se replegó sobre la grieta.

Cuando la luz se disipó, la grieta dimensional era solo una cicatriz sellada en el cielo.

León estaba arrodillado, respirando con dificultad.

Laion se había reincorporado a su cuerpo físico, temblando pero vivo.

Leokun, a sus 30 años, bajó la espada, que aún brillaba con energía esmeralda residual.

Los tres se miraron. Habían compartido un momento que ningún mapa, ningún pergamino y ninguna dimensión podría registrar por completo.

-Había ecos de mí en tu energía -dijo León, mirando a Leokun con asombro-.

Y en la tuya -añadió, mirando a Laion-. Como si… estuviéramos conectados.

Leokun, con una sonrisa sabia, entendía los linajes mágicos y los legados familiares.

-El universo nos unió, pero su fuerza vino de una verdad compartida.

Son jóvenes, pero llevan el peso del mundo.

-Miró a León-. No eres solo un guardián; eres un pilar espiritual.

-Y a Laion-. Y tú eres el puente entre realidades.

Laion sintió que el anclaje a su dimensión se restablecía.

-Debo volver. Ciudad Bosqueta debe ser alertada sobre lo que ocurrio y puedan estar tranquilos.

León también sintió la llamada de los espíritus. -El mundo espiritual y su mundo, ya está en paz por ahora, pero la amenaza podría volver.

Leokun asintió. -Cada uno tiene su camino, pero hoy… hoy forjamos una promesa.

Si la realidad se vuelve a quebrar, si el multiverso está en peligro… nos encontraremos.

Un destello de la energía verde que los unía brilló brevemente en las manos de los tres.

Los tres se dieron un fuerte abrazo de despedida.

Laion se desvaneció en un brillo astral, y León fue envuelto por la energía de los espíritus.

Leokun, el artesano guerrero de 30 años, se quedó solo en la plaza de su capital.

Miró su espada, aún con restos de energia teñidas de verde.

Su artefacto magico, registró en sus archivos tácticos, un protocolo secreto conocido como:

“La Tríada de los guerreros dimensionales”.

Cada uno en su mundo, Sonrio por el encuentro de los tres y como su conección se sintio como algo especial, una amistad que recorre las dimensiones y el tiempo espacio, los guerreros que lograron vencer y salvar el multiverso.

Esta aventura une los protagonistas de estas tres historias:

Isekai World: Magical Son. (Leokun).

Isekai Magic: El Poder Latente. (Leon).

Isekai Dimension: El Viaje Astral. (Laion).

El silencio que siguió a la partida de León y Laion era diferente a cualquier otro que Leokun hubiera experimentado.

No era un silencio vacío, sino uno cargado de estática residual y el aroma a ozono y bosque espiritual.

El cielo de la ciudad, ahora despejado de la cicatriz púrpura, recuperaba su tono anaranjado de atardecer, pero para Leokun, el mundo se sentía más amplio, más conectado.

​Se tomó un momento para envainar su espada sagrada.

El metal aún vibraba con un rastro de esa energía verde esmeralda que León había canalizado.

Con un suspiro de agotamiento pero con una chispa de adrenalina aún en la mirada, Leokun se ajustó el artefacto táctico y emprendió el camino hacia los sectores residenciales de su ciudad.

​

​Al cruzar el umbral de su casa, el guerrero de 30 años dejó atrás al líder de la guardia para convertirse simplemente en esposo y padre.

El sonido de unos pasos pequeños y rápidos resonó en el pasillo de madera.

​—¡Papá! ¡Viste el cielo! ¡Había luces verdes y una grieta gigante! —gritó el pequeño Kenji, de apenas cinco años, abalanzándose sobre las piernas de su padre.

​Detrás de él, Mailu apareció con una expresión que mezclaba el alivio y la curiosidad.

Se acercó a Leokun, limpiándose las manos en su delantal, y le dio un beso suave en la mejilla mientras le ayudaba a desajustar las placas de su armadura de hombro.

​—Estábamos preocupados, Leo. Los sensores de energía de la casa se volvieron locos.

¿Qué fue lo que pasó realmente allá afuera? —preguntó Mailu, notando que la espada de su esposo aún desprendía un brillo inusual.

​Leokun se sentó en el gran sillón de la sala, con Kenji trepando a su regazo como si fuera un trono.

Mailu se sentó a su lado, sirviendo una infusión caliente que olía a hierbas del valle.

​—Preparen sus oídos —dijo Leokun con una sonrisa misteriosa—, porque hoy la realidad se rompió y lo que encontré al otro lado… bueno, ni siquiera mis planos de ingeniería podrían haberlo diseñado.

​Durante la siguiente hora, Leokun les narró la llegada de los “Guerreros”. Les habló de León, el joven de 18 años que, a pesar de su corta edad, poseía una voluntad inquebrantable y una energía espiritual tan pura que parecía un bosque viviente.

​—Tenía tu bondad, Kenji, o al menos una variante —le dijo a su hijo, quien escuchaba con los ojos abiertos como platos—.

Y aunque venía de un lugar donde sufría, se convirtió en un guardián legendario frente a mis ojos. Su energía verde… era como la primavera misma protegiéndonos.

​Luego les habló de Laion, el viajero de 20 años que podía separar su alma del cuerpo.

Les describió la batalla contra la multitud de soldados de sombras y cómo Laion navegó por el vacío para encontrar el punto débil de una criatura que devoraba dimensiones.

​—Era como ver el futuro y el pasado al mismo tiempo —explicó Leokun a Mailu, quien escuchaba fascinada—.

Estábamos conectados. No solo por el peligro, sino por algo más profundo. Era como si el multiverso nos estuviera diciendo que el nombre que llevamos y la magia que usamos son hilos de una misma alfombra.

​

​Kenji, emocionado, empezó a saltar en el sillón imaginando que él también tenía una espada de fuego verde.

​—¿Y volverán, papá? ¿Podré conocer al chico del escudo verde?

​Leokun miró a Mailu y luego a su hijo. Se quitó el artefacto magico y lo dejó sobre la mesa, reflejando la luz de las velas.

​—Volverán si el multiverso los necesita, Kenji. Pero lo más importante es lo que me dijeron antes de irse.

Me di cuenta de que lo que yo construyo aquí, mis inventos y mi magia, no son solo para proteger esta ciudad. Son piezas de un rompecabezas mucho más grande.

​Mailu le tomó la mano, sintiendo el calor de la batalla aún en su piel.

—Parece que tu “Magical Son” no solo se refiere a nuestro pequeño, sino a un linaje que cruza las estrellas.

​Leokun asintió, atrayendo a su familia en un abrazo.

—Hoy luché junto a versiones de lo que significa ser un héroe.

León me enseñó la fuerza del espíritu; Laion me enseñó la inmensidad del alma. Y yo… yo les enseñé que, sin importar la dimensión, la familia y el hogar son el anclaje que nos permite volver a casa.

​Esa noche, mientras Kenji dormía soñando con dimensiones astrales y Mailu descansaba tranquila, Leokun se quedó un momento mirando su taller.

Tomó un pequeño cristal de energía y, con una herramienta de precisión, empezó a tallar un nuevo diseño. No era un arma, ni una pieza de motor.

​Era un colgante con tres gemas entrelazadas: una verde esmeralda, una plateada astral y una metálica dorada. Un recordatorio de que, aunque sus nuevas amistades no estén junto a el en su universo, nunca más estara solo en el multiverso.

Sonriendo mientras miraba el cielo nocturno.

Al ingresar de nuevo a su casa y ver a su familia descansando tranquilamente, su felicidad aumento, sabiendo que nunca estará solo, y siempre proteguera a las personas que ama, y necesiten ayuda, soltando una bella sonrisa.

“Fin”

Esta Aventura Multiversal a llegado a su Fin.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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