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Judai Crawford - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 Fubuki Tenjouin
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12: Fubuki Tenjouin 12: Fubuki Tenjouin Al final las heridas de Judai y Ryo no eran de gran seriedad.

Aunque si resultaron agotados dado que el duelo había consumido algo de su energía al ser el daño real.

Los expertos de Ilusiones Industriales consiguieron limpiar la baraja de Ryo del poder de lo oscuro.

Sin embargo, no se pudo encontrar ninguna pista que los llevara a descubrir la identidad de quien había alterado la baraja en primer lugar.

Ni siquiera Yubel fue capaz de encontrar algo.

Así que, en ese sentido, estaban sin pistas para continuar.

Judai, por otro lado, tras discutirlo con Jun y Yubel, estaba tratando de encontrar una forma de explicar a sus amigos sobre lo que había pasado.

Era obvio que todos ellos estaban preocupados e intuían que ese duelo había sido algo más de un simple juego.

—Lo mejor es que se los digas directamente —le aconsejó Jun una tarde mientras estaban sentados cerca del acantilado—.

Entre más pronto se los digas será mejor.

—Lo sé, pero tengo miedo de cómo van a reaccionar.

—Judai, ellos son tan amigos tuyos como míos.

Y si alguno dice una tontería, voy a golpearlo.

—¿También a Asuka?

—¡Por supuesto que no!

—gritó con la cara sonrojada.

—Ah, es que como dijiste que… —Eso no incluye a la señorita Tenjouin.

—Es bueno saberlo.

Judai se quedó en silencio luego de eso, con la mirada pensativa fija en las rocas del acantilado, donde las olas rompían salpicando todo con gotas de agua salada.

Desde ese lugar se tenía una vista muy agradable, en especial a esa hora: los últimos rayos del sol teñían el cielo de rojo y hacían que el agua pareciera estar hecha de oro.

De pronto, una figura extraña llamó su atención.

Se le quedo viendo un momento.

Era una persona que, al parecer, trataba de aferrarse a las rocas.

De inmediato supo lo que pasaba: alguien acababa de salir del mar y, probablemente con sus últimas fuerzas, estaba tratando de aferrarse a la orilla para no ser arrastrado por las olas.

—¡Jun, rápido, ve a buscar ayuda!

Manjoume no había visto lo mismo que Judai, pero no cuestionó lo dicho por su amigo.

La forma seria y llena de urgencia de su tono fue suficiente para saber que se trataba de algo importante.

Judai, por su parte, ya se había levantado y ahora echaba a correr por la ladera del acantilado para llegar a la parte de abajo.

Jun comenzó su propia carrera hacia el lugar más cercano que era el dormitorio rojo.

A esa hora los alumnos deberían de estarse reuniendo para la cena —el mismo y Judai tenían planes de reunirse con ellos—, lo que significaba que el profesor Daitokuji también debería de estar allí.

Judai, por su parte, previendo el caso de que no pudiera llegar a tiempo, materializó a Bubleman y lo envió a ayudar a la persona allá abajo.

Le parecieron eternos los pocos minutos que tardó en llegar hasta la orilla.

Sin detenerse siquiera para tomar aliento, se apresuró a dirigirse en la dirección donde estaba la persona.

—¡Resiste amigo!

—exclamó al ver que se trataba de un chico de no más de veinte años, quizá de la misma edad que los estudiantes del último año.

Con ayuda de su espíritu de duelo, logró sacarlo del mar y tenderlo sobre una roca más alta.

Ahora podía ver mejor sus facciones.

Era un chico alto, con la cabellera castaña larga y desordenada.

Iba vestido con un raído y casi deshecho uniforme de Obelisco Azul.

—Gracias —alcanzó a murmurar medio inconsciente.

—¡Resiste, la ayuda llegara pronto!

—aseguró Judai mientras trataba de recordar las clases de primeros auxilios que su profesor de Educación Física le había dado en el Colegio Smith.

—¿Lo conseguí…?

¿Asuka?

—logró susurrar el chico antes de caer inconsciente.

Judai se quedó paralizado viendo al chico.

¿Podría haberse referido a la misma Asuka que él conocía?

No estaba seguro, aunque también podía haber oído mal.

Finalmente, Jun volvió acompañado del profesor Daitokuji, la profesora Ayukawa y el profesor Satou.

—¡Joven Tenjouin!

—casi gritó con sorpresa la profesora antes de apresurarse a verificar su estado de salud.

Finalmente, ayudada por el profesor Satou lo trasladó a la enfermería.

Mientras, Daitokuji acompañó a Jun y a Judai de vuelta a sus dormitorios.

—¿Profesor ese chico es…?

—preguntó Judai.

—Sí —respondió Daitokuji adelantándose a su alumno—.

Es Fubuki Tenjouin, el hermano mayor de Asuka.

Él, bueno, estuvo poco más de un año desaparecido.

Judai quería hacer otra pregunta, pero Daitokuji siguió hablando.

—Quiero pedirles que no le digan esto a nadie, al menos hasta que le hayamos avisado a Asuka.

Supongo que saben lo delicado de todo esto.

—Lo entendemos —estuvieron de acuerdo los dos y luego siguieron caminando cada uno envuelto en sus propios pensamientos.

Un par de horas después, cuando Sho y Hayato estaban profundamente dormidos, Judai continuó pensando en lo que había pasado sin poder él mismo conciliar el sueño.

—Hay algo sospechoso en todo esto —escuchó una voz conocida y acto seguido Yubel apareció sentada en la orilla de su cama.

—¿Por qué lo dices?

—Ese chico lleva tanto tiempo desaparecido y de pronto aparece de la nada en la playa.

Y menciona a su hermana justo en el momento en que tú estás allí.

¿No te parece sospechoso?

—Yubel, a ti todo te parece parte de una conspiración.

—Y tengo razón.

Sabes que los esbirros de la Luz pueden valerse de cualquier cosa para llegar a ti.

¿Olvidaste que casi se infiltran en el Reino de los Duelistas?

¿Olvidaste al profesor Roberts?

—¿Realmente crees que el hermano de Asuka, a quien jamás he visto en mi vida, pueda ser un infiltrado de la Luz?

—No sé si está del lado de la Luz o no, sólo digo que la forma en la que reapareció es sumamente sospechosa.

Es decir, ¿por qué en el mar?

—Tal vez porque esto es una isla —comentó Judai mientras bostezaba—.

Creo que tendremos todas esas respuestas después, por ahora hay que dormir.

Yubel hizo un sonido de exaspero antes de desaparecer en su carta.

A veces no comprendía cómo era que Judai podía estar tan tranquilo todo el tiempo.

– GX – El profesor Chronos estaba molesto.

Esa tarde había enviado un correo oficial informándole que su desempeño en el duelo contra Kaiser fue tan satisfactorio, que se tomó la decisión de permitirle avanzar al dormitorio Ra para un periodo de prueba de un mes, y si mantenía las notas altas, se llevaría a cabo un duelo de promoción para Obelisco Azul.

Hasta ese punto el plan perfecto.

Dudaba que alguien quisiera quedarse en Osiris.

Al menos alguien que no fuera Judai.

—¡Pero eso es ridículo!

¿Cómo puede abandonarse una oportunidad así?

—exclamo con horror al enterarse de esto en la oficina del director unas horas más tarde.

—Lo discutí con Judai, piensa que no es justo subir de rango sólo por un duelo de práctica que pasó a convertirse en un evento escolar por la manipulación de alguien del personal.

—Bueno, eso… —murmuró al verse descubierto.

—Está bien, Chronos, todos disfrutamos del duelo.

Lo importante aquí es que Judai no quiere ninguna consideración sólo por su apellido.

Busca ascender mediante el trabajo duro como todos los demás estudiantes.

—¡Pero, no puede en verdad permitir que todo ese talento se desperdicie!

—Y no lo hará.

¿Has notado que las calificaciones de Osiris mejoraron en el primer parcial de este año que la media de los anteriores?

—Una racha de suerte —murmuró molesto.

—Por otro lado, las últimas semanas el joven Maeda decidió probar suerte en los duelos de práctica, y por lo que se escuché lleva un buen record.

Creo que el joven Judai es justo lo que Osiris necesita en estos momentos.

Además, creo que el rojo le queda bien.

El director rio con alegría al notar la mirada horrorizada de Chronos.

—Ya será la próxima vez, amigo.

La próxima vez.

Claro que habría una próxima vez y en esta ocasión él sería el que ganaría.

Por el momento tenía que desquitar su furia.

Tal vez un examen sorpresa de alta dificultad a los Osiris lo calmaría.

Estaba recordando eso mientras iba en dirección a su oficina luego de un día especialmente estresante de trabajo, cuando vio a la profesora Ayukawa y al director Samejima salir de la enfermería acompañando a Asuka.

—¿Sucede algo?

—preguntó con genuina preocupación.

—Chronos lo espero en mi oficina en una hora, tengo que acompañar a la señorita Tenjouin a su dormitorio.

—Por supuesto, buenas noches, director.

—Señorita Ayukawa… —dijo Asuka con voz temblorosa antes de marcharse con el director.

—No se preocupe, cualquier cambio le avisare.

—Gracias.

Chronos se alejó rumbo a su oficina.

Estaba muy confundido por todo ese asunto, tanto que su coraje por la elección de Judai había quedado en el olvido.

Esperaba que su reunión con el director le aclarara todo eso.

– GX – A la mañana siguiente, los padres de Asuka llegaron a la academia.

Asuka se ausentó las primeras clases.

Por la tarde, cuando se reincorporó, se notaba algo cansada, como si apenas hubiera dormido en toda la noche.

Para Judai y Jun resultaba más que obvio que esto había sido así.

Durante la tarde, Judai, Sho, Hayato Jun y Daichi —quien se había vuelto muy unido al grupo desde el duelo entre el Osiris con Kaiser Ryo— estaban en la tienda de cartas estudiando.

Se había convertido su lugar de reunión habitual.

Y cuando el trabajo escolar era poco, les gustaba ayudar a la señorita Tome en la tienda.

Justo terminaban de estudiar, cuando Asuka entró a la tienda y le preguntó a Judai si podía hablar con él y con Manjoume.

El resto se adelantó a sus dormitorios para dejarles espacio.

—Escuché que ustedes lo encontraron —dijo—.

Así que quería agradecérselos en persona.

—Judai fue quien se dio cuenta —respondió Jun.

—¿Cómo te encuentras?

—preguntó Judai por su parte.

Asuka sonrió con tristeza.

—Fubuki siempre fue muy alegre —dijo—.

Recuerdo que cuando éramos niños siempre me molestaba con él por los extraños apodos que me ponía y esa actitud mujeriega suya.

Pero, cuando nos avisaron que desapareció… “No quería creerlo.

Es decir, todas las semanas llamaba a casa y pasábamos al menos hora y media hora hablando sobre cualquier cosa.

Y nunca dejábamos de enviarnos correos electrónicos.

Cuando de pronto cesaron.

Yo pensaba que en cualquier momento me escribiría o llamaría.

Pasaron las semanas y nada, como si se lo hubiera tragado la tierra.

“La investigación de la policía tampoco llegó a nada.

Incluso Seto Kaiba contrató a un investigador privado, de los mejores del mundo, para averiguar que estaba pasando, en especial cuando otros dos chicos desaparecieron.

Aun así, pasaron los días y no había noticias, ni siquiera la más leve pista.

Pensamos lo peor.

Judai asintió y le sonrió deforma tranquilizadora.

Él sabía muy bien lo que era perder a alguien preciado.

Al menos ella se había vuelto a reunir con su hermano.

Sus padres… Ya ni siquiera sabía si los vería después de la muerte.

Según Yubel, cuando muriera volvería a nacer para continuar con su eterna lucha contra la Luz.

—Debo de estar pareciendo débil —dijo de pronto Asuka—.

Es decir, yo.

Sé que debería ser feliz, pero… —Asuka, está bien, cuando estás triste tienes que llorar.

Pero ahora tu hermano está aquí de nuevo.

Ya puedes sonreír.

—Gracias, Judai.

—Siempre después de las lágrimas viene una sonrisa.

Eso lo aprendí luego de que mis padres murieran.

Ahora tú tienes que sonreír para tu hermano.

Al final, aunque Judai había querido preguntar más sobre el asunto de los estudiantes desaparecidos, decidió que eso mejor lo dejaría para otro momento.

Por ahora, le daría espacio a Asuka para que recobrara el tiempo perdido con su hermano.

– GX – La policía se encontró sumamente confundida con todo lo ocurrido.

Fubuki Tenjouin habló de un lugar oculto en una isla cercana, donde se experimentaba con los Juegos de lo Oscuro.

Una explicación que podría resultar ridícula para la mayoría, y pensaron que bien podría tratarse de una red de duelos y apuestas clandestinas.

No era raro en el mundo criminal que se hicieran este tipo de cosas —sólo en el último año se habían desmantelado dos redes de los llamados Duelos del Inframundo manejados por la Yakuza en Tokio y Osaka—.

Al menos eso creyeron, hasta que encontraron dicha isla y se toparon con una especie de arena de duelos primitiva rodeada de unos extraños símbolos egipcios y sumerios (lo último confirmado por Yugi Muto, quien después de su adolescencia como Rey de los Duelistas se retiró para seguir los pasos de su abuelo en la arqueología).

Había pruebas allí de que, hasta hace algunos días, ese lugar había estado habitado.

Encontraron discos de duelo de la academia, así como algunos comerciales de los que se podían comprar en cualquier tienda de juegos o electrónica, y hasta un par de nivel profesional.

Jaulas enormes en las que al parecer habían encerrado a personas e incluso pertenencias personales de los chicos desaparecidos.

También, como el joven Tenjouin había dicho, el dormitorio abandonado resulto ser la fachada de un acceso a una cueva desde la cual se podía salir de la isla mediante lanchas de motor.

El hecho de que en la otra isla hubieran encontrado algunas de estas abandonadas, así como latas de gasolina vacías, dejaba muy en claro la manera en la que los estudiantes habían sido abducidos.

Pero, a pesar de todo eso, se encontraban escépticos sobre el asunto de los Juegos de lo Oscuro.

Al final, decidieron clasificar el asunto como algo relativo a una secta.

Ilusiones Industriales y Corporación Kaiba, por el contrario, enviaron a un grupo de expertos a analizar el lugar.

La investigación fue muy concluyente: en ese sitio se habían llevado a cabo apuestas de almas y otra clase de rituales.

Los símbolos de la arena cumplían la función específica de asegurar la apuesta de almas cuando se jugaba en ella.

También, encontraron señales de actividad mucho más antigua a la fundación de la Academia de Duelos.

No era extraño que algún grupo sectario descubriera el verdadero poder del duelo y lo usara en sus rituales, así que este parecía ser el caso.

La conclusión fue que en dicho lugar alguien intentó invocar algo… y luego desaparecieron sin dejar rastro, quedando sólo el joven Tenjouin como único testigo aparente.

—Sin duda alguna se han estado llevando rituales a expensas de los estudiantes —aseguró Pegasus al director Samejima varias horas después de darse a conocer los resultados de la investigación.

—He fallado —dijo el director con pesar—.

Debí haberme dado cuenta y evitado que esos alumnos… —No —le cortó Pegasus—, esto va más allá.

Al parecer el uso de estudiantes es un poco más reciente.

Creo que tienes un infiltrado en la isla.

—¿Un infiltrado?

—Piénsalo: primero las desapariciones de hace diez años, que llevaron al antiguo dormitorio de Obelisco a ser clausurado.

Después, hace año y medio, vuelve a suceder lo mismo.

Y finalmente, alguien altera la baraja del Kaiser para que él y Judai se enfrenten en un Juego de lo Oscuro.

—¿Realmente crees que todos estos hechos estén relacionados?

—No me queda duda.

Desafortunadamente, tenemos pocas pruebas.

Yo diría que lo mejor será mantener vigilado al personal.

—¿Crees que tenga que ver con los Demonios Fantasma?

—Sí, posiblemente, no me extrañaría que estuvieran en busca de esas cartas.

– GX – Daitokuji estaba feliz.

Sin duda su Maestro estaría complacido con todo.

Fubuki había conseguido colarse y desviar la atención de su organización a la recta de Darkness.

Por otro lado, Judai decidió quedarse en Osiris y sin saberlo le había facilitado el tenerlo vigilado.

Ahora sólo restaba encontrar el momento adecuado para poder mover su siguiente pieza, aunque para eso deberían de esperar un poco.

Sería demasiado sospechoso que ocurriera otro incidente en tan poco tiempo.

Decidió que lo mejor sería dejarles algunas semanas de tranquilidad.

Sí, después de las vacaciones de fin de año era un buen momento.

Todos los planes iban bien y la Luz no había hecho ningún movimiento de acuerdo con los espías.

No esperaban que lo hiciera tan pronto.

Si algo caracterizaba a la Luz era por ser paciente cuando el momento lo ameritaba.

Eso, y su tendencia a alentar a los cultos de fanáticos a su alrededor.

Al menos su Maestro fue muy específico respecto a la función de su organización: ser más como vigilantes del heraldo de la Oscuridad que sus fanáticos.

Al menos unos pocos, otros como Camula era sólo piezas desechables para asegurarse de que el niño y sus amigos estuvieran listos.

– GX – Judai finalmente decidió reunir a sus amigos en la cafetería de Osiris y contarles sobre los Juegos de lo Oscuro.

Contrario a lo que había esperado en un primer momento, aunque algo asustados, todos habían aceptado el hecho.

Los Juegos de lo Oscuro siempre fueron un rumor a voces entre los duelistas.

Mucho se dijo y rumoreó sobre los extraños acontecimientos que rodearon algunos de los duelos más legendarios de Yugi Muto, Seto Kaiba, y en general la generación de primeros duelistas Profesionales.

Aunque Kaiba Corp.

trató de pasar muchos de estos como fallas técnicas imprevistas.

Para sorpresa de Judai, luego de avanzada la conversación, Hayato pareció darse cuenta de algo.

—Creo que hay una clase opcional que habla un poco de esto —dijo—.

Fundamentos Mitológicos del Duelo de Monstruos, o algo así.

—¿De verdad?

—preguntó Judai.

—Me parece que el profesor Daitokuji da esa clase —comentó Sho—, al menos eso dijo mi hermano cuando le pregunte sobre el currículo de la Academia, antes de decidir inscribirme.

Además, luego de tú último duelo quedó más que claro que son reales, hermano.

—Sho, ¿acabas de llamarme hermano?

—preguntó Judai sorprendido.

—Eh, si te molesta, yo puedo… —murmuró avergonzado.

—Tonterías, puedes llamarme como quieras.

—Si incluso puedes llamarlo “idiota” —agregó Jun.

—¡Oye!

—Debes de admitir que algunas veces lo eres —comentó como restándole importancia a la molestia de su amigo.

Claro está, que esto hizo que todo el grupo riera a carcajadas.

—Parece que se divierten, ¿puedo unirme a la fiesta?

Todos se volvieron hacia la puerta de la tienda de cartas, donde se encontraron con Fubuki.

—Pregunte al profesor Daitokuji donde podía encontrar a mi hermanita y me dijo que estaba aquí.

Asuka se levantó para ir hacia su hermano, quien sin duda acababa de salir de la enfermería.

—También quería agradecerles a ustedes —dijo mirando a Jun y a Judai.

—Tonterías —le interrumpió Judai—, sólo hice lo que debía.

Aunque, si quieres estar con el grupo, tienes que responder la pregunta más importante de todos los tiempos.

—¿Qué pregunta?

—cuestionó Fubuki intrigado.

—Una de suma importancia, el destino del mundo depende de esta respuesta —se sumó Sho.

—¿Quién crees que gane…?

—comenzó Judai, manteniendo el suspenso por un momento, como para darle más misterio—: ¿… Exodia o los Dioses Egipcios?

Fubuki parpadeó un momento, luego sonrió y comenzó a hablar: —Pues verán… Durante la siguiente hora el grupo se sumió en una acalorada pero amistosa conversación.

Y lo cierto es que, aunque algunos de sus argumentos para defender una u otra postura tenían mucho sentido, la mayoría se basaban en meras suposiciones que no tenían más motivo que el mantener la broma todo el tiempo posible.

Después de todo, la regla de Exodia es que ganas en cuanto está en tu mano.

En ningún momento baja al campo como para que los Dioses Egipcios puedan hacer algo contra él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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