Judai Crawford - Capítulo 15
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15: Daichi vs Tania 15: Daichi vs Tania Judai comenzaba a desesperarse.
Siendo un chico tan enérgico no estaba hecho para pasar tanto tiempo inactivo, por tal motivo la profesora Emi tenía que estar sobre él para asegurarse de que no escapara de la enfermería en un descuido.
Afortunadamente para todos, sería dado de alta en unas pocas horas más.
Su cuerpo sólo había resentido un poco la tensión de un juego de lo oscuro, y las contusiones y cortes causados por el mismo ya estaban sanadas del todo.
Habían pasado tres días desde el duelo con Darkness.
Tan pronto como las noticias de lo ocurrido llegaron a Ilusiones Industriales, su padre envió un equipo especializado para examinar la carta en la cual consiguió sellar a esa fuerza llamada Darkness.
Era increíble tal concentración de energía oscura en un solo lugar, y sólo era una fracción pequeña de este ente que se hacía llamar Darkness.
Afortunadamente, la habilidad de Judai para tratar con ese tipo de energías era lo suficientemente poderosa como para evitar que se liberara nuevamente.
¿Quién sabe que podría pasar si esa cantidad de poder siniestro estuviera en libertad de poseer a alguien más como lo había hecho con Fubuki?
Y con suerte podrían utilizar la fracción que tenían para localizar a la fuente del mal y lidiar con ella.
Hablando de Fubuki, este había estado inconsciente durante las siguientes veinticuatro horas.
Cuando despertó, sus memorias de gran parte de los últimos dos años habían desaparecido por completo.
Tras confirmarse que no quedaban rasgos de Darkness en él, para alivio de Asuka, sus padres decidieron retirarlo de la escuela.
Asuka se quedó dado que el año escolar estaba demasiado avanzado como para perderlo.
Sin embargo, aún hacía falta la aparición de los demás asesinos, por lo que los guardianes no debían descuidarse.
Por tal motivo optaron por turnarse para hacer guardia afuera de la enfermería, después de todo el enemigo podría intentar aprovecharse de la situación de Judai para atacar.
Por fortuna todos sus temores parecieron ser infundados, ya que no se detectó actividad sospechosa en la escuela en los últimos días.
Y finalmente Judai fue dado de alta de la enfermería.
—Se siente muy bien estar fuera —dijo mientras era acompañado por sus amigos rumbo al dormitorio Osiris, donde disfrutaría de lo que él llamaba una verdadera cena.
Fue entonces cuando se percataron de que algo no estaba del todo bien.
Una gran cantidad de estudiantes, la mayoría de ellos masculinos, se dirigía hacia el bosque.
—¿Qué estará pasando?
—preguntó Sho extrañado.
Jun frunció el ceño y llamó a uno de sus compañeros de Obelisco, el cual se dirigía también hacia el bosque.
—¡Oye, Shinji!, ¿qué está pasando?
—Un duelista muy poderoso apareció en el bosque —respondió el chico—.
Todos queremos probar fuerza así que vamos hacia allá.
Luego de eso, el chico se dio vuelta y se alejó trotando en la misma dirección que los demás.
—¿Un duelista poderoso?
—preguntó Asuka extrañada.
Y por las expresiones de los demás, estaban igual que ella.
No sonaba lógico que hubiera un duelista en el bosque.
Aunque algunas veces los duelistas profesionales y los representantes de estos acudían a la escuela en busca de futuros talentos, ya fuera para tomar un aprendiz o fichar a buenos duelistas para las ligas, sonaba por demás ridículo que uno de ellos simplemente apareciera por allí y comenzara a desafiar a todos.
Sin pensárselo mucho, decidieron ir a investigar.
Jun envió un mensaje al director a través de su PDA, por si se trataba del próximo miembro de las Siete Estrellas.
No les tomó mucho tiempo encontrar al duelista.
Era una mujer musculosa, de piel bronceada y cabellera pelirroja atada en una coleta.
Una gran cantidad de estudiantes, todos ellos masculinos, habían sido derrotados y otros tantos esperaban tener una oportunidad para tener un duelo.
—¿Qué está pasando aquí?
—preguntó Judai sorprendido ante tal espectáculo.
—No es obvio —respondió la mujer al tiempo que su monstruo, “La Amazona Antipática”, reducía a cero los puntos de vida de su oponente—.
Busco un duelista poderoso.
Así que, si quieres probar, espera tu turno, guapo.
Ante lo último, una enfurecida Yubel apareció detrás de Judai adoptando una actitud sobreprotectora.
Pronto Kuriboh se unió a ella, sólo que, a diferencia de Yubel, el pequeño parecía estar burlándose de la forma de actuar del guardián.
Algunos de los otros estudiantes fruncieron el ceño hacía Judai, al parecer porque a la misteriosa duelista le pareció guapo.
Asuka por su parte miró molesta a todos los presentes.
—Bueno, ya basta de tonterías —intervino Asuka—.
¿Quién eres y por qué estás en esta isla?
—Muy bien —respondió la mujer mientras dirigía su mirada a Asuka con el entrecejo arqueado—: mi nombre es Tania; y ya he dicho mis motivos para estar aquí: busco a un duelista poderoso.
Justo al terminar de hablar, la amazona reparó en la llave espiritual que colgaba del cuello de Asuka, y pronto observó que Jun, Judai y Daichi también eran portadores de llaves similares.
—Así que ustedes son los guardianes —dijo la mujer sonriendo ante su descubrimiento.
—Como lo sospechaba —declaró Jun al tiempo que preparaba su disco de duelo, siendo imitado por los otros, salvo Sho, quien optó por permanecer al margen—.
Eres uno de los Siete Asesinos.
—Por supuesto.
Así que, ¿cuál de ustedes será el primero al que enfrente?
—dijo desafiante.
—¡Bien, estoy listo para un duelo!
—saltó Judai rápidamente.
—No —lo detuvo Jun—.
Acabas de salir del hospital.
Seré yo quien se encargue.
—Pero… —trató de replicar Judai, sin embargo, Yubel posó su mano es su hombro.
El chico hizo un mohín, dado que entendía que el espíritu no le dejaría participar.
—Un momento —interrumpió Daichi—.
Seré yo quien enfrente a este enemigo.
Hace mucho que no tengo un buen duelo y esta parece ser la oportunidad perfecta para probar el poder de mi nueva baraja.
Ambos duelistas se miraron por un momento, y al final Jun fue quien apartó la mirada.
—Cómo quieras —dijo al tiempo que apagaba su disco.
—Muy bien, muéstrame lo que tienes, tigre.
Daichi se sonrojo ante el comentario de la amazona.
Los duelistas que esperaban turno se alejaron para hacer espacio para el duelo a regañadientes.
—¡Duelo!
—exclamaron ambos duelistas, y el segundo enfrentamiento por las llaves espirituales comenzó.
Daichi: 4000 — Tania: 4000 —Vamos —dijo Tania—, muéstrame lo que tienes.
Toma el primer turno.
—Gracias —consiguió murmurar Daichi mientras sacaba su primera carta.
El duelista Ra observó su mano mientras decidía su estrategia.
No tenía idea de qué tipo de baraja utilizaría su oponente, así que lo mejor sería ir a la defensiva en el primer turno.
—Invoco a “Gamma el Guerrero Magnético” en defensa (ATK: 1500 — DEF: 1800).
—Un robot alado de color rosa apareció en el campo arrodillado frente al duelista que lo invocó—.
Coloco una carta boca abajo y termino mi turno.
Tania sonrió mientras sacaba su primera carta.
—Comenzaré activando la carta mágica de campo “Aldea Amazoness”.
Pronto los duelistas se vieron rodeados de cabañas de paja que recordaban a las vistas en algunos documentales sobre tribus que habitaban zonas remotas de la tierra.
—Y ahora invoco a “Paladina Amazoness” en ataque (ATK: 1700 — DEF: 300).
—Una mujer rubia, vestida con ropa tribal de color blanco y blandiendo una espada, apareció en el campo frente a Tania—.
Gracias a su efecto mi Paladina obtiene 100 puntos de ataque adicionales por cada monstruo Amazoness en el campo, incluyendo a ella misma, además recibe 200 puntos más por mi campo (ATK: 2000).
Ahora, ¡batalla!
“Paladina Amazoness”, ¡destruye a su monstruo!
Misawa sonrió ante eso.
—Haz caído en mi trampa, “Armadura Sakuretsu”: se activa cuando mi oponente declara un ataque, destruyendo al monstruo atacante.
Pero Tania no pareció inmutarse incluso tras perder a su monstruo.
—Activo el efecto de mi campo —declaró—.
Cuando un monstruo Amazoness es destruido en batalla o por el efecto de una carta, invoco otro Amazoness de un nivel igual o menor desde mi mazo.
Invoco a la “Espadachina Amazoness” (ATK: 1500 — DEF: 1600).
—Una mujer pelirroja y musculosa vestida con ropas tribales y una enorme espada apareció en el campo, inmediatamente recibió un bono de ataque por el campo de Tania (ATK: 1700)—.
Y como mi fase de batalla no ha concluido: ¡Espadachina, ataca a su monstruo!
—Es absurdo —comentó alguien entre la multitud no creyendo que un duelista pudiera declarar un ataque como ese contra un monstruo más débil.
Judai, Manjoume y Asuka no dijeron nada.
Para ellos era obvio que si Tania ordenaba un ataque era porque seguramente estaba a punto de hacer algo que le daría la ventaja, incluso si perdía puntos de vida.
No se equivocaron: la Amazoness golpeó contra el monstruo de Daichi, provocando una lluvia de chispas holográficas que saltaron ante este.
Sus puntos de vida se redujeron en 100.
—El efecto de mi Espadachina provoca que todo el daño de batalla generado por una batalla en la que ella participe sea recibido por mi oponente —explicó Tania.
Colocó tres cartas en su zona de mágicas o trampa y terminó el turno.
Daichi: 3900 — Tania: 4000.
Daichi robó carta.
Su mente repasó rápidamente todo lo que sabía sobre el arquetipo amazoness.
Casi todos los monstruos amazoness eran tipo guerrero, nivel cuatro, atributo tierra y con una media de 1500 puntos de ataque.
Su bajo nivel de ataque lo compensaban con dos puntos clave: sus efectos, que les permitían salir de las batallas reduciendo el daño, reflejándolo o aumentando sus puntos de ataque cuando había varias de ellas en el campo; el segundo punto era su capacidad de llenar fácilmente el campo usando cartas como “Aldea Amazoness”.
Su principal debilidad era su casi nula protección contra cartas mágicas y trampas, así como su dependencia total a sus efectos y apoyo mutuo.
Era un arquetipo centrado en llenar el campo y atacar rápidamente los puntos de vida como una horda de guerreras enfurecidas.
Daichi miró las cartas en su mano.
Para obtener ventaja debía eliminar el campo, de esa manera Tania no podría invocar nuevos monstruos cuando destruyera a los anteriores.
—Cambió a Gamma a posición de ataque (ATK: 1500), y activo la carta mágica “Tifón del Espacio Místico”, con el cual destruyo tu campo.
—Las construcciones de madera fueron arrasadas por el viendo creado por la carta mágica.
“Espadachina Amazoness” perdió su ventaja de puntos quedando en 1500—.
Y ahora invoco a “Sablesaurio” (ATK: 1900 — DEF: 500).
—Un triceratops de color rojo se materializó de inmediato frente a Daichi—.
Bien, batalla, ¡Gamma, ataca a su Amazona!
—Carta trampa —declaró Tania— “Arqueras Amazoness”.
Judai frunció el ceño al reconocer la carta.
Esa trampa incrementaría en quinientos los puntos de ataque del monstruo de Tania.
(“Espadachina Amazoness”: ATK 2000) Daichi por su parte no pareció afectado, y de inmediato respondió con su propia carta: —Desde mi mano, carta mágica de juegos rápido, “Colapso”.
Con esta carta divido a la mitad el ataque original de un monstruo oponente hasta el final del turno.
(“Espadachina Amazoness”: ATK 1250) —Se salvó —dijo Sho mientras soltaba su respiración contenida.
—Aún no —respondió Judai, mientras su mirada se posaba en las dos cartas boca abajo que le restaban a Tania.
Casi como si lo hubiera escuchado, la Amazona sonrió y se apresuró a activar una de esas cartas.
—Activo mi trampa, “Rescate Dramático”.
Puedo activar esta trampa cuando se activa una carta cuyo efecto tenga por objetivo un monstruo Amazoness.
Devuelvo ese monstruo a mi mano e invoco otro en su lugar.
“Espadachina Amazoness”, regresa a mi mano.
¡Invoco a la “Reina Amazoness”!
(ATK: 2400 — DEF: 1800) Una mujer musculosa, de larga cabellera celeste, vestida con una armadura plateada y con una enorme espada en su mano ocupó el lugar de la Espadachina.
Daichi gruñó.
—Cancelo el ataque y termino mi turno.
Daichi: 3900 — Tania: 4000.
Daichi estaba en desventaja.
No tenía cartas boca abajo en su campo, sus dos monstruos estaban desprotegidos.
Tania por su parte tenía un monstruo muy poderoso, y una carta tapada.
—Bien, mi turno —dijo la Amazona, mientras robaba su siguiente carta—.
Invoco a la “Espadachina Amazoness”.
Espadachina, ataca a su “Sablesaurio”.
Igual que había pasado antes, el daño de la batalla fue recibido por Daichi, perdiendo cuatrocientos puntos de vida.
—¡Su monstruo!
—exclamo alguien entre el público.
De alguna manera la Espadachina había sobrevivido a la batalla contra un monstruo más poderoso.
—Oh, cierto —dijo Tania con cierto aire burlón—, mientras la Reina este en el campo, los monstruos Amazoness no pueden ser destruidos en batalla.
Pero aún no acabo.
Ahora, “Reina Amazoness” destruye a “Sablesaurio”.
La reina dio un potente salto en el aire, descendiendo con su espada sobre la cabeza del dinosaurio decapitándolo.
Daichi recibió otros quinientos puntos de daño.
—Pero eso no es todo —declaró Tania—.
Activo mi trampa, “Peón de la Reina”.
Puedo activarla cuando un monstruo Amazoness destruye un monstruo en batalla.
Me permite invocar especialmente un monstruo Amazoness de nivel cuatro o menor.
Invoco al “Tigre Amazoness” (ATK: 1100 — DEF: 1500).
—Un tigre de pelaje anaranjado con brazaletes y collar de oro, rugió fuertemente al llegar al campo—.
Gracias a su efecto, gana cuatrocientos puntos de ataque extra por cada carta Amazoness en el campo (400×3=1200+1100= ATK 2300).
Daichi gruñó.
Sus puntos de vida descenderían todavía más cuando ese monstruo atacara.
En su siguiente turno debía robar algo que le ayudara, o de otra manera el duelo estaría perdido.
—¡Ahora, mi tigre, destruye a su Gamma!
El monstruo de Daichi desapareció en una explosión tras ser rasgado en pedazos por las potentes garras del tigre.
—Con eso termino mi turno —dijo Tania.
Daichi: 2600 — Tania: 4000.
Todo dependía del siguiente robo.
—Es mi turno —Daichi sacó su carta—.
Carta mágica, “Olla de la Codicia”: robo dos cartas más.
La multitud esperó expectante como se las arreglaría Daichi para dar vuelta a un duelo tan desventajoso para él.
—Activo el hechizo de equipo “Robo del Oportunista”, y lo equipo a tu Espadachina.
Esta carta me permite tomar el control de tu monstruo —la Espachina dio un salto en el aire y aterrizó en el campo de Daichi, su mirada se centró en la Reina y luego en Tania.
A Judai le pareció que se estaba disculpando por volverse contra ellas—.
Y ahora equipo a tu Reina con “Megamorfo”.
Dado que mis puntos de vida son menores a los tuyos, esta carta duplica los puntos de ataque de la Reina (ATK: 4800).
—Ya veo, quieres usar la habilidad de reflejo de mi Espadachina para derrotarme —dijo Tania—.
Pero te quedaste corto con los puntos de ataque.
Era cierto: incluso si atacaba a la Reina con la Espadachina, a Tania aún le restarían setecientos puntos de vida.
—Eso es lo que piensas —Daichi sonrió, mientras mostraba una carta en su mano.
—“Colapso” —dijo Tania—.
¡Imposible!
Estaba en tu Cementerio.
—Olvidas acaso que se pueden tener hasta tres copias de esta carta en el mazo —explicó Daichi—.
Es un error común, ya que la mayoría de los duelistas no suelen incluir múltiples copias, salvo en casos especiales, como los Ciber Dragones o los Dragones Blancos.
—Daichi tiene un punto valido en eso —dijo Sho—.
¿Cuál es el punto de solo llevar una copia de cartas útiles como esa?
—Para hacer más emocionante el duelo —respondió Judai encogiéndose de hombros.
—Continuó —dijo Daichi tosiendo un poco—, activo la carta mágica “Colapso” con el cual disminuyo el ataque de la “Espadachina Amazoness” a la mitad (ATK: 750).
Y ahora, ¡batalla!
¡Ataca a la “Reina Amazoness!
La Espadachina se precipitó contra la Reina, la cual se defendió con su espada, cortando por la mitad al otro monstruo.
La espada de la Espadachina saltó por el aire, giró varias veces y luego cayó golpeando a Tania terminando con el duelo.
Daichi: 2600 — Tania: 0.
—Esa es la verdadera fuerza que estaba buscando —dijo Tania.
Se sacudió el polvo, para posteriormente abalanzarse sobre Daichi y abrazarlo—.
Creo que encontré al hombre que buscaba.
El Ra no podía ni hablar.
Su rostro estaba completamente rojo, sus ojos tenían una mirada boba mientras balbuceaba cosas ininteligibles.
Mientras, la mayoría de los estudiantes masculinos le dirigían miradas asesinas.
—Bien —dijo Asuka mientras avanzaba hasta donde estaban la “parejita”—.
Perdiste el duelo, ahora tendrás que responder a mis preguntas.
Tania se separó de Daichi y le dedicó una mirada curiosa a Asuka.
—¿Exactamente qué es lo que quieres, nena?
—preguntó.
—Ya lo sabes.
Quiero saber sobre el resto de los asesinos.
Tania comenzó a reír pera el disgusto de la estudiante de Obelisco.
—Lo siento, niña, pero no tengo idea del resto de los asesinos —respondió Tania—.
Fui contactada para esto a cambio de una puerta para volver al mundo de los espíritus.
El ceño de Judai se frunció ante eso.
—¿Eres un espíritu de duelo?
—preguntó.
Tania lo observó con actitud analítica.
—Podría decirse.
Pero, dime, guapo, ¿tú eres Haou?
Las miradas estaban fijas en Judai, quien pareció pensar un momento si responder honestamente o no ante tantos testigos.
—Sí.
Hubo algo realmente solemne en la forma en la que respondió.
Sus amigos se dieron cuenta: esa simple afirmación tenía tanta seriedad para Judai como un duelo.
Tania suspiró.
—Entonces fue un engaño.
Bien, Haou, tengo que marcharme, pero antes de irme debo advertirte algo.
El líder de los asesinos tiene un objetivo más allá de los Demonios Fantasma.
No sé cuál sea, pero debe ser lo suficiente importante como para que se arriesguen tanto con los futuros Juegos de lo Oscuro.
Dicho eso, Tania se transformó en un tigre para la sorpresa de todos, y se alejó caminando adentrándose en el bosque.
Judai cerró los ojos, tratando de sentir a Haou dentro de él.
No obtuvo respuesta.
Bien, ya le cuestionaría después si sabía algo respecto a lo que Tania había dicho.
Por ahora tenían otro problema.
Daichi estaba en el suelo, con la mano estirada hacia el camino que había tomado Tania, gruesos ríos de lágrimas corrían por sus mejillas.
—¡Vuelve, por favor!
Asuka suspiró, mientras murmuraba algo parecido a “hombres”, al mismo tiempo, Sho trataba de consolar al destrozado Ra colocando su mano sobre su espalda.
—¿Qué piensas?
—preguntó Jun alejando su atención del ridículo que hacía Daichi.
—No estoy seguro —respondió Judai—.
De momento me parece que lo único que podemos hacer es esperar a que los demás asesinos ataquen.
—Muy bien, entonces hay que ir y hablar con el director sobre esto.
Todos asintieron y comenzaron su camino de vuelta a la Academia, mientras Asuka arrastraba a un Daichi aún deprimido sujetándolo por la oreja.
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