Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Juguemos el juego de los corazones rotos - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Juguemos el juego de los corazones rotos
  4. Capítulo 2 - 2 Capítulo 2
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: Capítulo 2 2: Capítulo 2 Abro mi libreta para crear el borrador.

Con la espalda tensa, siento la mirada de Harry de reojo.

Me renueva.

—Entonces… —me interrumpe.

—¿Qué pasa si el amor duele… pero sigue siendo amor?

—¿Qué?—¿De qué rayos está hablando?Me hace señas al cuaderno.

Ah, diablos… el poema.

—Ah… Entonces es como un incendio en cámara lenta.

—O como mentiras que florecen.

—Demasiado poético para mí —Harry sonríe, y creo que me derrito.

Nunca en mi vida había visto una sonrisa tan perfecta.

La verdad es que Harry es hermoso.

Todavía no entiendo cómo no lo vi antes.

—Eso es bueno —dice mirándome a los ojos fijamente.

Ay Dios… creo que me voy a desmayar.

Aparto la mirada y la bajo al cuaderno para distraerme.

Escribo: “Si te digo que todo comenzó como un juego…”  ¿Por qué demonios escribí eso?

Abby, ¿acaso eres idiota?

—¿Y si termina siendo la única verdad que importa?

Levanto la cabeza de golpe, abro y cierro la boca sin saber qué decir.

Lo que provoca que Harry se ría.

Perfecto, ahora se está burlando de mí.

Me reacomodo en la silla, nerviosa.

Tienes que decir algo, Abby.

Vamos, lo que sea.

Lo primero que te venga a la mente.

—Suena a redención.

Pero no sé si todos los juegos tienen ganadores.

¿Eso es todo lo que se te ocurrió?

Dios mío, estoy muerta de vergüenza.

Si quieres, dile la verdad de una vez: que todo esto es una apuesta idiota.

—Este podría tener uno.

O dos —dice.

Dios mío.

Que alguien me salve.

Abro la boca para responder, pero soy interrumpida por la voz de la señorita Morgan.

—Ahora cada pareja leerá su poema.

Romance contemporáneo.

Quiero oír el fuego en sus versos, el caos, las contradicciones… ¡el corazón!

Los nombres suenan: Lucía y Tomás.

Paola y Isaías.

Anna y Jayden.

Finalmente, llega nuestro turno.

Harry toma el poema con manos firmes.

“Nos dijeron que el amor era un acto limpio, pero el nuestro sangra entre apuestas y secretos.” Su voz es suave, pero firme.

“Si fui trampa, fui trampa con los ojos abiertos.

Si mentí, fue porque no sabía que eras verdad.” Sus ojos grises se posan en mí.

“Jugamos con corazones como si fueran monedas, pero el tuyo me pesó más que el aire.” Me mira.

Como si yo fuera el punto de referencia del poema.

Como si el poema me nombrara sin decir mi nombre.

“Tu risa sonaba a victoria.

Tus silencios a castigo.

Y entre cada mirada, supe que perder era inevitable.” Baja la mirada hacia mis labios.

Luego a mis ojos.

Luego se queda ahí.

“Si al final queda algo,  que sea este poema.

que sea esta confesión.

que seas tú,  leyéndome mientras ya no miento.” Nos quedamos así, como si el tiempo se hubiera detenido solo para nosotros.

Sus ojos me miraban como si guardaran secretos.

Secretos que me estuviera revelando.

—Fabuloso.

Fantástico.

¡Esto es extraordinario!

Abby, Harry… han creado un excelente poema.

Me encanta.

Definitivamente tienen una A —dice la señorita Morgan, sacándome del momento.

Exhalo el aire que no sabía que había contenido.

Harry vuelve a sentarse a mi lado, y con una sonrisa dice: —Te lo dije.

Una A —sonríe.

El timbre suena.

Recojo mis cosas como si hubiera esperado toda mi vida para este momento y salgo del salón a pasos rápidos.

¿Qué demonios pasó allí dentro?

¿Por qué mi corazón late tan deprisa?

Harry y su mirada me han desubicado.

Me da la impresión de que Harry ya me conocía desde antes.

Pero eso es imposible.

Nunca nos habíamos tocado, nunca compartimos miradas.

Ni en los cuatro años que llevo estudiando aquí.

Nunca hablamos.

Pero se sentía como si Harry sí me hubiera notado.

La intensidad con la que me miró mientras leía cada verso fue como una batalla interna.

Cuando me miró a los labios y después a los ojos… se sintió como si me estuviera pidiendo permiso.

¿Permiso para qué?

¿Para besarme?

¿Para tocarme?

¿Para qué?

—Abby —volteo hacia donde viene la voz.

Cam, Lía y Mara se acercan.

Camila Suárez, alias Cam, con sus audífonos colgando, camiseta oversize y actitud de “todo me da igual”.

Tiene el cabello corto estilo pixie, uno que se hizo sola (spoiler: le quedó perfecto), con piercings que cuentan historias y sarcasmo como segundo idioma.

Lía Smith es puro caos encantador.

Rizos salvajes, ojos curiosos, un estilo que parece sacado de un collage emocional.

Habla rápido, sueña sin filtros y convierte cualquier drama en comedia poética.

Es esa amiga que aparece con una idea loca y la transforma en ritual de medianoche.

Viene hacia mí con una sonrisa que no es de “me alegro de verte”, sino de “habla, perra.

Tienes mucho que contar.” Mara me agarra del brazo y me lleva con ellas a la parte trasera del campus.

—Por fin tenemos a nuestra protagonista —dice Cam, mientras muerde su bagel.

—No la asustes —agrega Lía.

Entonces… ¿qué nos cuentas?

—pregunta, pasándome un sticker para pegar en mi cuaderno.

—Bueno… estuvo bien.

—¿Estuvo bien?

Por favor, Abby.

Tienes que contarnos a detalle qué pasó.

¿Ya hablaste con él siquiera?

—pregunta Mara.

—Por Dios, ¿por qué son tan pesadas?

—ruedo los ojos.

—De hecho, hoy pasó de todo.

Estuvimos hablando, creamos un poema juntos —digo.

—Ay, chicas… la están viendo —dice Cam.

Mara y Lía asienten.

—¿Ver qué?

—pregunto.

—Cariño, tienes esa cara de estar flechada —dice Lía.

—Por favor, qué estupidez.

No me puedo enamorar de una persona en un día.

Y bueno, ya basta de hablar de mí.

¿Y ustedes qué?

¿Qué pasó con sus víctimas?

Como regla del juego, cada integrante tiene que tener una víctima: una persona por la cual tenía que enamorarse.

Mara eligió para mi a Harry Adam.

Yo escogí a Luke Clinton para Mara  Lía eligió para Cam a Noa Hans.

Y Cam eligió para Lía a David González.

—Bueno, la verdad es que yo todavía no he empezado —dice Mara—.

Luke me ignoró.

O sea, me le acerqué y me ignoró.

¿Ustedes pueden creerlo?

¡¿Cómo alguien se puede resistir a mi belleza?!

—Qué idiota ese deportista.

No sabe lo que se está perdiendo.

Pero yo sé que va a caer.

Siempre los hombres caen contigo, Mara —dice Lía.

—La verdad es que para mí va todo excelente.

David me pidió salir, así que mañana voy a tener una cita.

—¿En serio?

¡Qué rápido!

—digo.

—Lo sé, lo sé.

Los horóscopos hoy se pusieron a mi favor.

Me dijeron que se iban a cumplir todos mis deseos —dice Lía.

—Claro, tú y tus horóscopos… Yo no he tenido suerte.

¿Por qué me pusieron a Noa?

.

Ese chico es tan antisocial… ¡Y del club de ajedrez!

No vibra conmigo.

¡Me ignoró!

¿se lo pueden creer?—dice Cam.

Las cuatro nos miramos… y nos echamos a reír.

—¿Noche de peli?

—digo.

—Noche de peli —dicen las tres.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo