Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Juguemos el juego de los corazones rotos - Capítulo 28

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Juguemos el juego de los corazones rotos
  4. Capítulo 28 - 28 Capítulo 28
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

28: Capítulo 28 28: Capítulo 28 El picaporte golpeó la pared con un golpe seco que resonó en la habitación oscura.

Harry no me dio tiempo a respirar—sus labios ya estaban devorando los míos con una urgencia que me hizo tambalear.

Noté cómo sus manos, grandes y calientes, recorrían mi espalda con dedos ansiosos hasta encontrar el cierre de mi vestido.

—Joder, Abby…— gruñó contra mi boca mientras el vestido rojo caía a mis pies, revelando el conjunto negro de encaje que había estado ocultando toda la noche.

Sus labios no se detuvieron en los míos.

Bajaron, ardientes y húmedos, por mi cuello, mordiendo y chupando cada pedazo de piel como si quisiera dejar su marca.

Yo gemí cuando su boca encontró mi clavícula, y luego más bajo, hasta que sus dientes tiraron del fino encaje del brasier, dejando mis pezones al aire.

—Harry…— susurré, pero él no me dejó terminar.

—Cállate y mírame.— ordenó, levantando mi mentón con un dedo para que viera cómo sus ojos oscuros recorrían mi cuerpo semi desnudo  Sus manos no se apresuraron.

Tomó su tiempo, acariciando cada curva,cada lunar como si estuviera memorizándome.

Cuando sus dedos finalmente encontraron el borde de mi tanga, yo ya estaba temblando.

—¿Así de fácil me entregas el control?— murmuró, deslizando un dedo bajo la tela negra y encontrándome empapada.

—Solo porque eres tú— jadeé, arqueándome contra su mano.

Él sonrió, cruel y dulce a la vez, antes de deslizar dos dedos dentro de mi  —Quiero tocarte,— murmuró contra mi boca, su voz ronca.—Quiero sentir cómo te mojas por mí.

No le respondí—no pude.

Sus dedos hábiles se encontraron con mi clítoris hinchado de necesidad.

—¡Harry!—Gemí, agarrándome de sus hombros cuando empezó a frotar círculos rápidos y precisos.

—Te gusta, ¿verdad?—Sus ojos brillaban con malicia mientras su dedo medio se deslizaba hacia mi entrada, empujando apenas, haciéndome desear más.—Dímelo.—  —Sí ¡joder, sí!

Antes de que pudiera reaccionar, sus brazos me rodearon y me levantó como si no pesara nada.

En dos pasos, me tiró sobre la cama, y en un instante ya estaba encima de mí, arrancando lo que quedaba de mi ropa.

Sus labios volvieron a los míos, pero esta vez más urgentes, más salvajes.

Mientras nos besábamos, su mano volvió a bajar, sus dedos deslizándose dentro de mí sin aviso.

—¡Mierda!— Arqueé la espalda, sintiendo cómo me abría, cómo me llenaba.

—Estás tan apretada…— Gruñó, moviéndose con un ritmo que me hizo gemir sin control.

Y entonces—Dios—sus dedos se doblaron, encontrando ese punto que me hizo ver estrellas.

—Harry, voy a..

—Correte—ordenó.—Ahora.

Y lo hice.

Con un grito ahogado, el orgasmo me golpeó, sacudiendo todo mi cuerpo mientras él seguía moviendo sus dedos, prolongando cada espasmo hasta dejarme temblando.

Mis muslos todavía temblaban cuando Harry me miró con esos ojos oscuros de lobo hambriento.

—No hemos terminado,—murmuró mientras sus manos fuertes agarraban mis piernas y las abrían sin piedad.

—Espera, necesito…  No me dejó terminar.

Con un movimiento brusco, me arrastró hasta el borde de la cama y se arrodilló entre mis piernas.

El primer contacto de su lengua fue un relámpago de fuego directo a mis nervios sobresensibilizados.

—¡Harry!

¡Dios!—Mis manos se aferraron a las sábanas cuando su boca caliente se cerró alrededor de mi clítoris, succionando con precisión brutal mientras sus dedos volvían a entrar en mí.

Él sabía exactamente cómo moverse.

Lengua firme trazando círculos rápidos, alternando con lamidas largas desde mi entrada hasta el sensible botón.

Podía sentir su nariz hundiéndose en mi piel, su respiración caliente mezclándose con mis fluidos.

—Quiero oírte—gruñó contra mis labios hinchados antes de clavarme la lengua adentro, profundo, como si quisiera saborearme hasta el último vestigio de mi orgasmo anterior.

Mis caderas se levantaron instintivamente, buscando más presión.

Harry respondió metiendo dos dedos mientras su pulgar presionaba mi clítoris.

El doble estímulo me hizo ver blanco por un segundo.

—Ahí ¡justo ahí!— Gemí, sintiendo cómo otro orgasmo se construía rápidamente.

Su boca era un instrumento de tortura perfecto, alternando entre succión fuerte y pequeños mordiscos que me tenían al borde del dolor placentero.

Cuando sentí sus dientes rozar delicadamente mi piel, fue el detonante.

Exploté con un grito ahogado, mi cuerpo convulsionándose bajo su boca que no dejaba de trabajar, prolongando cada onda de placer hasta que las lágrimas rodaron por mis mejillas.

Solo entonces se detuvo, limpiando su barba húmeda contra mi muslo interno mientras me miraba con satisfacción animal.

—Hermosa—murmuró.

Y supe que esto era solo el principio.

Mis piernas todavía temblaban del orgasmo que Harry me había arrancado con su boca, pero él ya me estaba volteando, colocándome encima de él mientras se recostaba contra los almohadones.

Su erección palpitaba contra mi muslo, dura y caliente, impaciente.

—Montame—ordenó Harry, sus manos agarrando mis caderas con fuerza.

—Quiero verte moverte sobre mí como la putita que eres.

No debió gustarme cómo sonó ese insulto pero me calentó tanto que sintió como me humedicia  No necesité más invitación.

Con un movimiento lento, me posicioné sobre él, guiando su cabeza hacia mi entrada.

Un gemido escapó de mis labios cuando empecé a bajar, sintiendo cómo me abría, cómo me llenaba hasta el tope.

—Mierda… Abby…— Harry gruñó, sus dedos clavándose en mi carne.

—Así… despacio… Y lo hice.

Me moví con agonizante lentitud, levantando y bajando mis caderas, dejando que cada centímetro de su polla me rasgara por dentro.

Podía sentir cada vena, cada palpitar, y cuando me hundía completamente, un escalofrío me recorría la espalda.

—Más rápido,—jadeó Harry, sus manos azotando mis nalgas con un golpe seco que me hizo gemir.

Obedeciendo, empecé a cabalgarlo con fuerza, mis senos rebotando con cada embestida.

Él se sentó un poco, capturando uno de mis pezones en su boca, mordiendo y lamiendo mientras yo seguía montándolo como si mi vida dependiera de ello.

—Sí… así… ¡joder, Abby!

El sonido de nuestra piel chocando, nuestros gemidos entrecortados, el calor acumulándose en mi vientre… Sabía que no duraría mucho.

—Voy a… —Correte,—interrumpió Harry, sus dedos encontrando mi clítoris y frotándolo en círculos rápidos.

—Hazlo en mi polla  Fue la orden que necesitaba.

Con un grito ahogado, el orgasmo me golpeó, mi interior apretándolo como un puño mientras seguía moviéndome arriba de él, prolongando cada espasmo.

Harry no se vino.

No todavía.

—Ahora,—dijo, volteándome sobre la cama con un movimiento brusco,—es mi turno.

Antes de que pudiera recuperar el aliento, Harry me volteó bruscamente, obligándome a ponerme en cuatro patas.

Sentí sus manos ásperas agarrar mis caderas mientras se colocaba detrás de mí, su pene palpitando contra mis nalgas.

—Mírate,— gruñó, dándome una palmada fuerte que hizo eco en la habitación.—Arquea más esa espalda, Abby.

Quiero verte empinada cariño.

Obedeciendo, hundi la cara en las sábanas y levanté el culo hacia él, ofreciéndome sin vergüenza.

No hubo advertencia.

Un empujón brutal y ya estaba dentro de mí otra vez.

Ilenándome hasta el tope con un solo movimiento.

—¡Harry!

¡Dios—Gemi, sintiendo cómo me estiraba, cómo cada embestida me hacía avanzar sobre la cama.

Él no tuvo piedad.

Agarró mi cabello, tirando hacia atrás para arquearme aún más, y empezó a follarme con una fuerza animal.

El sonido de sus pelotas golpeando mi clítoris con cada embestida, sus gruñidos guturales, el calor de su cuerpo sobre el mio…

Era demasiado.

—Te gusta que te den así, ¿verdad?—Jadeó, soltando mi pelo para agarrarme las caderas con ambas manos, clavando sus dedos en mi piel.

—Dilo.

—Sí…

¡Sí, mierda, sí!

Él aceleró, cada empuje más violento que el anterior, hasta que sentí el familiar nudo de placer en mi vientre.

Pero antes de que pudiera correrme, Harry se detuvo y me volteó de nuevo.

Cai de espaldas, las piernas abiertas de par en par, y Harry se colocó entre ellas sin perder un segundo.

Sus brazos musculosos me encerraron contra el colchón mientras entraba en mi otra vez, esta vez más lento,más profundo.

—Quiero verte los ojos cuando te corras,—murmuró, sus labios rozando los míos.

Y así fue.

Cada embestida era calculada, buscando ese punto que me hacía ver estrellas.

Sus músculos tensos bajo mis manos, el sudor resbalando por su pecho, su respiración entrecortada contra mi piel… —No aguanto más…—Gemí, sintiendo el orgasmo acercarse como un tren sin frenos.

Harry lo sabia.

Cambió el ángulo, rozando mi punto G con cada movimiento, y entonces —Correte conmigo, Abby.

Fue suficiente.

Exploté con un grito, mi cuerpo convulsionándose bajo el suyo mientras él seguía moviéndose, prolongando mi éxtasis hasta que finalmente lo sintió venir.

—¡Mierdal—Con un gruñido ronco, Harry se hundió hasta el fondo y se vino dentro de mí, su cuerpo temblando mientras me llenaba.

Nos quedamos así, jadeando, pegados por el sudor y el sexo, hasta que finalmente se desplomó a mi lado.

te gusta: 💬comenta ❤️dale me gusta  💡sígueme ¡Gracias por leerme !

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo